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Historia 38379 — capítulo 25

¡Hola! Perdonarme el retraso. Hoy empezé las clases y he estado más liada, pero no les fallo. Aquí vuelvo con un capítulo. Primero decir que me alegra muchisimo haber dado la talla con el día de San Valentín, que os gustara tanto y que lo disfrutarais; Segundo miles de gracias por los 70 comentarios de el capítulo anterior y los 335 favoritos de este fic. Aquí les dejo más como ya sabes, espero que no me odien, porque vuelven problemas.

¡Contesto Reviews! Ya lo saben ;)

Saludos & Besos    .Septiembre.


Hermione empujaba el cuerpo parado de Draco Malfoy que sonreía ante las piernas descubiertas de su ''hermanastra'', la cual había pasado a ser de nuevo algo más. La observaba contonearse recogiendo todos los tratos de allí medio desesperada. Había localizado su vestido y le dirigió la mirada al fin.

-¿Que haces ahí parado? ¿Estas tonto? ¡Nos van a pillar!- ella susurraba señalando la puerta- ¡Vístete!.

-Sigues manteniendo mi camisa.

Ella le sonrió picaramente, sabía porque estaba allí parado. Draco Malfoy sabía que volviera a mostrar su cuerpo desnudo al escurrir aquella camisa, aunque el ambiente no lo dejara captar del todo para él era perfecto. Ella lo hizo, se quedó de nuevo allí desnuda ante él por poco rato. Había colocado su sostén y se introducía en su vestido.

-Ayudame con la cremallera- Draco caminó hasta su espalda.

-¿No me vas a desear buenos días?- Ella volvía su cabeza hacia atrás para recibir un dulce beso.-Eso está mejor- Ya subía su cremallera.

Hermione abotonaba los botones de Draco mientras él se peinaba en la nada. Ante todo tenía que ir perfecto ¡Niño presumido!.

La puerta no dejaba de ser menada y ellos ya estaban listos. Draco sigiloso quitó todo objeto que atrancaba aquella puerta y un Flich despavorido y totalmente rabioso fue a chocar con Draco Malfoy.

-¡Bandolos!- les gritó.

-No se altere Señor Flich, le hemos dejado todo en buen estado- bromeó Draco.

-¿Encima te ríes de mí?- su mirada era rabiosa y rió por dentro al ver a Hermione a el fondo- todos sabemos lo que hicieron anoche. ¡Albus Dumbledore les espera junto a Severus Snape, siganme!.

-¿Que?- se apresuró Hermione angustiada- a Severus no, por favor.

-Tranquila- le susurró Draco cerca del oído- cuanto antes lo sepan mejor.

Hermione negaba con la cabeza mientras Draco ya estirazaba de su mano bien cogida detrás de el conserje.

-¡Encerrarse para disimular!- iba regruñendo aquel tipo- y en mi trastero.

Draco reía pero Hermione llevaba sus manos a la cabeza, se sentía mareada y un calor importante le subía hasta el pecho. *¡Severus no, Severus no!*Frase que pasaba por su cabeza una y otra vez.

Estaban frente a la puerta de el despacho de Albus Dumbledore, si por ella fuera saldría corriendo.

-Señor- primero se introducía Flich- como sospechábamos. Los jóvenes se encerraron creyendo que nadie les pillaría.

-¿Fueron ellos pues?- se oía de fondo aquella voz tranquila- hazlos pasar y llama a Severus, es importante que él sepa esto y se les imponga un castigo.

-Adelante- Flich les daba pase.

Hermione negaba con su cabeza y un estirazón mayor bastó para pasar tropezando. Draco Malfoy tubo que sujetarla para que no cayera, ella le clavó una mirada de odio a el rubio y directamente sonrió a Albus.

-Señor- comenzó ella- Usted sabe de Severus, no puede contarle esto.

-¿Entonces aceptan que lo hicieron?- Draco afirmó con la cabeza y cortó la negación de Hermione.

-Demasiado tarde entonces- informó- Severus estará de camino.

Tomaron asiento por cortesía de el anciano director y mientras él paseaba como si nada, Draco miraba su cabello en un espejo lejano. ¿Solo estaba ella preocupada? ¡Albus sabía de el corazón de Severus y parecía importarle un bledo!.

-¡Me voy a cagar en la leche que me han dado veinte veces!- una voz se oía por el pasillo. Sabían que era Severus, Hermione ya estaba pálida como una Malfoy- entre todos me matáis, ¡Me vais a matar!.

La puerta se abrió con un ruidoso golpe y los pasos avanzados de el profesor de pociones le permitieron llegar pronto a sus hijastros. Una colleja de la mano izquierda voló de la nada para Draco Malfoy, usó también la derecha para dirigirle una a Hermione Granger que se quejó, ahora entendía porque a Draco no le gustaban.

-Severus, puedo explicarlo- se levantó ella- solo dejame hablar contigo, a solas.

-¿Pero que me vais a explicar?- decía él tocándose el rostro- ¿Eso es lo que yo os enseño en casa?.

-Todo lo que hicimos anoche fue con el mayor respeto y amor- aclaró Draco haciendo que su padrastro se llevara la mano a el pecho- ¡Tienes que respetarnos!.

-¿Tu me hablas de respeto?- otra colleja volaba para el joven Malfoy- ¿Amor? ¿¡Pero que clase de amor desgraciao!? ¡Los baños no se destrozan con amor! Y mucho menos con respeto.

Hermione no lograba entender, se adelantó parando los comentarios de su ''hermanastro''.

-¿Que baños?- preguntó ella mirando a Albus Dumbledore.

-Los que destrozaron anoche Señorita Granger- sus ojos la miraban por encima de sus gafas- ¿O acaso ustedes se refieren a que hicieron otra cosa?. ¿Que hacían encerrados en el trastero de nuestro conserje pues?

-¡Nosotros no destrozamos ningunos baños!- se defendió Draco.

-¡Draco!- Hermione llamó su atención- nos han pillado, dejalo ya.

Albus afirmó ante la confesión y le pidió a ese Severus que miraba enfadado a los adolescentes, que le prestara atención.

-Le faltasteis el respeto a vuestro padrastro- dijo observándoles- a obtenido quejas de todos los profesores. Sobre todo tú Draco, Severus te acogió y no te comportas como es debido.

Severus le dio un golpecito en el hombro a su hijastro como queriéndole decir: ''¿Escuchas?''

-Que conste que yo siempre le digo que se comporte- avisó Severus a el director- pero claro como a mí lo que es el respeto a la autoridad paterna a Draco ya se la repatea...-

-Creo que será conveniente que ambos limpien los baños durante todo el día- Hermione afirmó y Draco la miró ceñudo.

-¡No pienso limpiar los baño!- gruñó Draco.

-Limpiaremos los baños- advirtió Hermione.

-Sin magia- les avisó Albus- tendrán los productos de limpieza muggle necesarios.

Draco miró a Hermione que se empeñaba en mantener aquella falsa culpabilidad antes de que supieran todo lo demás. El joven Malfoy acabó cediendo tras propinarle una colleja a su ''hermanastra'' recibiendo él seguidamente una de Severus.

-Pero que yo no tengo nada que ver con el destrozo de los baños- se puso en pie Draco rascándose su cabeza- ¡Que soy inocente!.

-¿Que eres inocente?- le burló Severus con su tono- ¡Te voy a decir una cosa Draco- le señaló con el dedo- tu eres culpable hasta de la muerte de Salazar Slytherin, fijate lo que te digo!.

Hermione no pudo contenerse. Ver aquella cara de Draco era todo un poema, aquello era la culpa más absurda que su padrastro podía haberle echado, pero se le acababan los recursos y con algo debía torturarle.

A ambos se les permitió salir con el cabreo prolongado de Severus Snape. El profesor se quedó pidiendo disculpas nuevamente.

Draco lucía unos guantes rosas junto un delantal, se sentía ridículo ante todos los que pasaban a usar los baños. En una mano cargaba un pulverizador y en el otro un cubo lleno de agua.

-Esto es ridículo- decía Draco soltando el cubo- nosotros no rompimos nada. ¡Además están arreglados, con magia es fácil!.

-Bueno cariño- ella se acercaba sonriente ante el enfado de el rubio- quizás te haga falta algo más para que te sientas a gusto.

-¿Ah sí?- sonrió- ¿y que es?.

-Cierra los ojos- le advirtió sonriente.

Draco obedeció y tras un movimiento en su cabeza los abrió mirándose en el espejo más cercano. Hermione le había colocado un gorrito de limpiadora para que no se le estropeara el pelo, ella reía ante su cara de espanto.

-¿Muy graciosa no?. Ven acercate- ella obedeció poniendo cara de niña buena.

Un liquido era expandido por su cabellera, Draco estaba atacándole con aquel pulverizador. Ella gruñía pidiéndole clemencia hasta que corrió a por el suyo, contraatacaba mientras la manos de su ''hermanastro'' buscaba la suya para desarmarla.

Lo había conseguido, le había capturado, la estaba acorralando, le hizo soltar aquel envase y besó sus labios.

Ella le hacía soltar el suyo también y agarraba su cuello besandole más intensamente.

-Creo que tenemos un problema con los servicios- susurró Draco cerca de sus labios- como diría Severus, estáis enfermos, sois unos depravados.

Hermione reía ante aquella imitación tan característica, hundía su cabeza cerca de su cuello.

La puerta del baño se abría para darle paso a Goyle.

-¿Que haces aquí?- preguntó Draco.

-No puedo aguantarme tío- decía su amigo encogiéndose- Sé que me lo prohibiste, pero me voy por la patilla.

Su amigo se adelantó a encerrarse en uno de los servicios mientras Draco golpeaba la puerta y le negaba que hiciera aquello. Solo pensar que después tenía que pasar allí a limpiar todo aquello con ese aroma tan ''agradable'' que debía de dejar su amigo su cuerpo se removía.

Hermione limpiaba los cristales mientras Draco observaba su cuerpo de puntillas. Ella le llamaba la atención pidiéndole ayuda, él se excusaba con que no había metido él aquella mentira de los baños.

Hermione prefirió mucho antes decir que ellos destrozaron esos baños a que supieran lo de su acto en la noche. Severus no lo soportaría.

Goyle salía de el baño subiendo su bragueta y se quedó mirando el cuerpo de Hermione limpiar.

-¿Que miras?- le gruñó Draco poniéndose delante de la castaña- ¿Me has estirado de la cadena Goyle?.

-Perdona Draco- dijo volviendo la vista a él- lo limpié, pero te aconsejo que no pases por un largo rato.

Su amigo se despedía de ellos para que siguieran con su trabajo, maldito trabajo. Draco no paraba de resoplar y muy a menudo jugar con la castaña atrasando la finalización de aquello.

La puerta se abrió de nuevo y un Cormac bastante animado hasta ese momento pasaba por la puerta. Titubeó e intentó girarse como si nada hubiera pasado para marchase. Una mano se posó en su hombro empujándole para atrás.

-¿Ya te vas?- Draco le sonreía- ¿No quieres pasar a el baño?.

-No- negaba Cormac intentando escaparse de nuevo y siendo parado- Creo que me he olvidado algo.

-Los cojones- aseguró Draco bruscamente- eso es lo que te se a olvidado para poder enfrentarte a mí.

Hermione no paraba aquello, ¿que le pasaba? ¡Se estaba volviendo una rebelde como su ''hermanastro'', ahora le gustaba la venganza! Dulce venganza si aparte se veía en manos de Draco Malfoy en muestra de su enfado y celos.

-Yo a ti no te he echo nada- decía Cormac colocándose la camisa.

-Pero si a mi hermanastra- señaló a Hermione- y te comento- pasó su brazo por encima- si te metes con ella te estás metiendo conmigo.

-Esta bien- afirmó vacilante Cormac soltándose- me voy.

-No hombre, no- negó Draco cogiéndole por la nuca con una mano.- pasa a el baño, ¿Cual quieres? ¿Este?.

Draco dirigía con fuerza a un Cormac con temor a uno de los retretes.

-Cariño- Hermione llamaba a Draco que se extrañaba y le miró- ese no. En el de al lado acaba de pasar Goyle, le hará ilusión.

Una sonrisa picara se mostró entre ellos, introdujo en aquel baño a Cormac. Introdujo su cabeza cerca de la taza que despedía un asqueroso olor, a el Gryffindor se le marcaban algunas arcadas y pedía a medio grito que le soltara.

-Estas acostumbrado a tratar con mierda ¿No?- le decía Draco introduciéndole la cabeza más a dentro- No merece la pena.

Le soltó y salió corriendo de aquel sitio para mojar su rostro con agua. Draco estaba de nuevo tras él, le obligaba a inclinarse ante Hermione. Cormac lo hacía.

-¿Quieres que te bese los pies?- preguntó Draco a la castaña que reía.

-Mejor no- aseguró ella- pero quiero una disculpa.

-Ya la has oído- decía Draco zarandeándole con fuerza.

Cormac se levantaba y miraba Hermione ¿Como se había vuelto tan cruel?, pero ¿acaso no era cruel lo que él hizo con ella?.

-Perdoname Hermione- comenzó titubeando- soy un arrastrado, un imbécil.

-Y un limpia retretes- decía Draco quitando su delantal y guantes. Cormac lo miraba extrañado pero entendió cuando le cargaba todos los utensilios en mano.

La pareja no hacía nada en especial, se encontraban bromeando allí tirados en el suelo. Jugaban con sus manos, con sus labios y las miradas lo decían todo. Cormac acababa con su cometido y Draco Malfoy le dejaba marcharse tras que les diera las gracias por el enorme regalo de permitirle limpiar los baños con ellos.

Un Crabbe asomaba por la puerta, llamaba entre dientes a Draco y este salía a la puerta sonriendo.

-¿Me trajiste lo que pedí?- preguntó palmeando y frotando sus manos.

-Claro- afirmó buscándose algo- acabo de llegar.

-Me tienes que hacer el último favor- le pidió- quedate echando un ojo en la puerta. No dejes que pase nadie y si viene algún profesor avisame- Draco se metía para dentro pero acabó señalandole- ¡Ah! Y nada de mirar ni escuchar.

Draco volvía a el baño con una sonrisa de oreja a oreja, iba buscando a su presa y la alcanzó, rodeaba sus caderas con ambas manos cuando la derecha se deslizada hacia el trasero obligando a esta a darse la vuelta hacia él. Solo una sonrisa bastó para besarse. ¿Que importaba el ambiente?, Draco buscaba lo que buscaba y ella lo sabía, lo presentía por los acentuados besos que recibía desde el lóbulo de su oreja hacia su cuello. La mano izquierda de Draco Malfoy ya buscaba su pecho, y gracias a su pelvis le empujaba hacia uno de los baños. Podía sentir como su ''hermanastro'' estaba ''contento'' y conseguía que su respiración se acelerara.

-Draco- decía entre risas- no seas loco. Esto es una locura.

-Bendita locura- decía dulcemente mientras seguía envolviéndose en el cuerpo cada vez mas desvestido de ella.

La camisa había sido desabrochada dejando lucir su sostén negro y gracias a aquella falda de uniforme él tenía totalmente acceso.

-Mira lo que tengo- enseñó los métodos anticonceptivos que Crabbe le había traído.

-Draco- ella puso su mano en el pecho pálido de Draco con los ojos bien abiertos- Ayer no usamos nada.

-No pasa nada la primera vez- decía volviendo a su cuello.

-¿Seguro?- temió ella.

-Seguro- se convenció a el mismo.

Ella reía, le hacían cosquillas los mordiscos por la clavícula. Desabrochaba toda ropa de su ''hermanastro'' nuevamente. ¡Que situación!, ¡Que lugar!.

Él la subió hasta su cintura pidiéndole que abriera sus piernas y pusiera los pies pegados a el otro lado de la pared.

-Será un poco incomodo- decía ella- Todavía soy primeriza.

-Tú solo mirame- le rogó con aquella sonrisa. ¿Como no le iba a mirar con esos ojos?- ya sabes que tu mandas.

Sus ojos se cerraban, que él le dejara decidir cuanto quería, donde y como le tranquilizaba de una manera impresionante. Lo notaba de nuevo, esta vez menos doloroso, mas placentero. No dudaba en seguir marcando el cuello de Draco Malfoy. Los movimientos de Draco se acentuaban ayudándose con la cadera de Hermione.

-¡Draco!-se escuchó y los ojos de ambos se abrieron- ¡Draco, Severus!.

-¿¡Que!?- gritó Hermione intentando bajarse, pero escucharon los pasos y Draco de nuevo la volvió a subir para arriba.

Aquel movimiento le causó placer a Draco y ella tubo que taparle la boca. Habían optado una posición muy difícil, no se habían separado y los pies de Hermione al cambiar de postura se escurrían.

-Por tu padre- le susurró- no bajes los pies.

-Eso intento- se quejaba ella subiéndolos como podía, todavía sentía a Draco allí dentro.

La puerta era golpeada y la espalda de el joven Malfoy se apoyaba en aquel rectángulo de madera.

-Draco, hijo, abre quiero hablar contigo- le dijo Severus- Por cierto, ¿donde está tu hermana?.

-Se fue a recoger unas cosas- mintió sujetando con dificultad el cuerpo de la castaña- Ahora no Severus, estoy meando.

-Da igual, me he comportado mal, te gruño mucho- le aclaró- ¡Ábreme, no me gusta hablar con puertas!.

-Te he dicho que estoy meando Severus.

-No me voy a asustar de lo que tengas entre manos y nunca mejor dicho- decía Severus empujándole a la puerta.

-Créeme que sí- resistiendo con la espalda.

-No seas guarro- seguía empujando.

Hermione ponía las manos puesto que Draco tenía las suyas en el trasero de ella para que no se escurriera. Entre ella y la espalda de él la mantenían cerrada.

-Profesor, profesor- decía Crabbe- dos alumnas se pelean allí fuera- Crabbe le estiraba de el brazo- venga, venga.

Le había sacado de allí, Crabbe les había salvado el cuello. Draco empezó a reírse y Hermione se dejó caer en su cuello agarrada y bastante angustiada. El joven Malfoy parecía que todavía tenía ganas de jugarse el cuello, pero esta vez Hermione le frenó.

-Para Draco, para- él obedeció y le cuestionó- va a volver.

-Es cierto, no es lo mismo contárselo que nos pille en esta situación- abrochaba su camisa.

-Y decirlo tampoco- le advertía ella abrochando la suya- hazme caso.

-Debe saberlo- abría la puerta ya vestidos.

-Pero estas cosas no- le hacía entender- no creo que sea lo que más le interese.

Draco reía imitando de nuevo la actitud de Severus y recibía una colleja de Hermione que también le burlaba.

La puerta se abrió de repente. Severus volvía a pasar y miraba extrañado.

-¿De donde has salido tú?- miró hacia atrás- ¿Cuando has venido?.

-Ahora mismo- mintió Hermione sonriente- ¿Te gusta el trabajo que estamos haciendo?.

-Así me gusta- dijo mirando alrededor- vengo a deciros que ya vale, ya no tenéis que limpiar más.

-¿Que querías decirme antes?- decía Draco aliviado.

-Pues lo mismo de ahora- los miraba extrañado, estaban algo tensos- ¿Pasa algo?.

-¡No!- negó rotundamente Hermione- me iré Ginny me espera seguro.

Allí los dejó tras cerrar la puerta. Volvió a su sala común, se tiró a la cama y empezó a reír como una loca. Ginny le abordó después de tanto sin verla.

-¿De que te ríes?- preguntó extrañada mirándole desde arriba- ¿Te volviste loca? Cormac te engañó.

-Ginny- ella alzó los brazos y le abrazó provocandole que cayera encima de ella- soy la mujer más feliz de el mundo.

-Draco- dijo sin dudar y Hermione afirmaba con su cabeza- Anoche- Hermione volvía a informar- ¿Sexo?, ¿Amor?.

Hermione reía como una posesa y sacó sus dos deditos de la nada: ''Las dos cosas, amiga'' le dio a entender.

Ginny saltó a la cama y empezó a dar palmas.

-¿Y como fue?- preguntó casi sin aire- ya sabes.

-¿La primera o la segunda?- preguntó ella haciéndose la interesante.

-Como has aprendido- reía Ginny.

Pudieron pasarse la noche hablando de aquello plenamente. Hermione se negaba a dar detalles aunque ella se los pidiera, eran cosas intimás y todavía sentía vergüenza.

Había pasado una semana y había habido tercera, cuarta y hasta quinta. Draco estaba en todo su punto de sal y no desaprovechaba ningún momento.

No todo parecía tan perfecto para Hermione como para Draco, todavía le quedaba la preocupación sobre el corazón enfermo de Severus Snape y aparte otra preocupación se le sumaba.

-¡Que marrón, que marrón!- decía Ginny con las manos en la cabeza en el baño de las chicas.

-Negro, Ginny, negro- decía suspirando- ¿Miro otra vez?.

-Sí- rogó Ginny.

Hermione entró a uno de los retretes y en menos de medio minutó salió.

-Nada- sus lágrimas se resbalaban y se abrazaba a Ginny.

La puerta de el baño se abría, un Draco simpático sonreía tras mirar hacia atrás para que nadie le observara entrar allí.

-¿Como está mi hermanita preferida?- dijo intentando abrazarle.

-¡Mal!- le gritó con lágrimas. Él no entendía nada, le miraba estupefacto.- ¡Bastante mal, ¿no ves?! ¡Joder Draco, pareces ciego!.

-No se porque me da que hoy tienes uno de esos días que tienen las mujeres una vez a el mes- Ginny se llevaba sus manos a la cabeza golpeándose la frente- Yo lo respeto. Pero avisame antes, ya sabes para no molestarte.

-¡Imbécil!- golpeó su pecho- ¡Que tengo un retraso!.

-¿Retraso?- dijo mirando la hora- ¿Donde tenías que ir? No hay clase.

-¡Draco!- le gritó mientras miraba la hora y este se asustó- ¡Que no me baja la regla!.

-¿Que?- se angustió- No pasa nada- respiraba hondo- respira conmigo- Draco estaba respirando solo- Eso es por nerviosismo- intentó convencerse a sí mismo- eso con un poco de aire y respiración se pasa.

Ginny y Hermione observaban como Draco no dejaba de hablar solo, respirando más solo todavía y propinándose a él mismo el aire.

-¿Te sientes mejor?- le preguntó con cara de susto. Ella volvió a llorar ¿Como tenía un novio tan tonto? ¡El le dijo que no pasaba nada!.-Pasa y mirate. Te quedas ahí un ratito, respiras y ya veras.

Le empujaba hacia el baño y la encerraba. Ella volvía a mirar pero nada de nada, rogaba que le dejara salir pero se negaba.

-¿Ya?- preguntaba de nuevo, ella se llevaba las manos a la cabeza dentro, y en menos de un minuto volvía a preguntar- ¿Ya?.

-¡Draco por dios!- gritó nerviosa- que es la regla no una lechuza.

-No estás cooperando Hermione- le reprochó abriéndole la puerta- no respiras y te estás poniendo nerviosa, mirame a mí, estoy la mar de nervioso, que diga tranquilo- rectificó- ¿Ves?.

-¡Callate imbécil!- besó sus labios y se agarró a su cuello.

Él cerró los ojos y era la primera vez que se había sentido tranquilo desde que llegó a el baño. No podía estar embaraza, no podía ser tan activo. Maldijo una y mil veces su miembro viril y se llevó a Hermione de allí. Debían volver a casa, tocaba un fin de semana en familia.