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Historia 38379 — capítulo 26

¡Hola de nuevo! Aquí estoy actualizando, pero creo que el capítulo no da la talla. Espero que les guste de todas formas.

Muchas gracias por los 72 comentarios de el capítulo anterior y todos los favoritos, no me canso de decirlo. Espero que esto siga así hasta el fin. Contesto Reviews, ya lo saben.

Besos & Saludos   -Septiembre-


Hermione caminaba al lado de Draco hundiendo su cabeza en el cuello del joven. Este acariciaba su espalda mientras le ayudaba caminar. Ginny se despidió con la mano para no mediar palabra, tenía fe de que todo lo que pasara se lo harían saber.

-Draco- alguien le llamaba a su paso. Este se giró, Crabbe le hablaba- ¿Os pillaron?.

-No- dijo sin mucho animo- muchas gracias Crabbe.

-Nada- decía mirando a la joven- ¿Ocurre algo?

-No importa- se excusaba Draco- Nos vamos, ahí vuelve Severus.

Su padrastro caminaba hasta ellos. Hermione se separó volviendo a su posición normal, la mirada de Draco no dejaba de atravesarle y la ponía nerviosa.

-Venga hijos, nos vamos- caminó delante y ellos se seguían. Parecía contento, lástima que ellos no pudieran decir lo mismo.

Se marchaban, iban de camino. Volvían a casa. Hermione sujetaba su cabeza con sus manos, no dejaba de pensar en miles de cosas. Draco miraba el paisaje sin darle demasiada importancia a las cosas, seguía respirando hondo y no dejaba de menear su pierna. Recibía algún guantazo de su ''hermanastra'' y paraba por escasos segundos.

-Hijos- Severus les hablaba de nuevo. Ellos prestaban atención- hay algo importante que contaros- sonrió- Jennifer y yo queremos vuestra aprobación- ellos se miraron sin saber de que se podía tratar- estamos buscando un bebé.

-¿Otro?- palideció Draco y Hermione le pisó sin que pudieran observarle.

-¿Como que otro?- miró sospechoso Severus. Draco negaba con la cabeza- estate a lo que estas, Draco.

-Me refería a que yo no quiero tener otro hermano.

Recibió una colleja bien sonante de su padrastro por insensible y el viaje continuó. Llegaban a casa, la tarde estaba cayendo ya en noche, dejaban sus cosas. De nuevo los saludos de Jennifer eran bastante amables.

-Que carita hija- le dijo cogiéndole el rostro- cada vez que vuelves me preocupas más.

-Estoy bien- sonrió falsamente- voy a ir a ducharme, y después me acostaré.

Se despidió y subía las escaleras. Draco le miraba subir como si nunca hubiera visto nada igual.

Estaba dentro y nada había cambiado, seguía con aquel inoportuno retraso. Limpiaba su cara con agua fría y se auto sonrió. ¿Un bebé de Draco Malfoy? ¡Si se lo hubieran dicho hace meses!, no era seguro y aunque fuera una gran locura si tuviera que pasar, le daría vida a un pequeño corazón Malfoy. Prefirió no meterse en la ducha, miró aquella bañera y supo que era un pequeño lugar que te otorga tiempo para pensar demasiado. Debía de estar tranquila, eso sobretodo.

Abrió la puerta y se encontró a Draco de repente, su cara era extraña, todo un poema. Ella gritó por el susto dando un salto para atrás.

-¿Ya?- preguntó frotando sus manos. La mirada amenazante de Hermione le respondía- ¿Te has mirado bien? ¿Quieres que lo haga yo? Si quieres puedo mirar haber si se ve algo.

-¡Por dios Draco!- le gritó dándole una pequeña torta- calmate, un bebé no se ve desde fuera, además esto no es una ventana.

Draco no estaba tan seguro de ello, ante los ojos de Hermione se arrodillaba y pegaba su oreja a su estomago. Ella intentaba mantener la calma, Draco parecía esperar unas palabras, un movimiento, una señal. Rogaba silencio cuando ella le pedía que se apartara y repentinamente una colleja sobrevoló para él.

Hermione bajaba a gran velocidad las escaleras, sonreía a los adultos y se encerraba en el cuarto. Draco parecía el perro de la casa, no dejaba de seguirla.

-¿Que vamos hacer?- preguntó más calmado.

-Estoy pensando, podrías colaborar- meditó sus palabras y tras recordar la actitud de el rubio se lo replanteó- bueno mira, mejor siéntate aquí calmadito- le ayudó a tomar asiento- y te esperas a que se me ocurra algo.

Hermione yacía sentada en aquellas sabanas de su cama. Draco tomó posición detrás ella rodeandole con sus brazos, besaba fuerte e intensamente su mejilla provocando que esta cerrara los ojos. Se sentía bien, se sentía protegida, era todo lo que quería.

Se dejaba besar, Draco bajaba su pijama del hombro, besaba su cuello sin brusquedad mientras iba caminando hacia el hombro, le sacaba miles de sonrisas, ella le acariciaba el pelo con su brazo levantado.

La puerta se abrió repentinamente dejando entrar a un Severus, el joven Malfoy rápidamente puso sus manos sobre aquel hombro desnudo.

-¿Pero que haces depravado?- Severus le agarraba de la oreja obligandole a levantarse de aquella cama- ¿Que le haces a tu hermana?.

-Nada, lo juro, nada Severus- se excusaba entre quejidos- solo un masaje.

-Severus, solo era un masaje- le defendió Hermione- me duele el hombro y pretendía ayudarme.

-Bien- dijo Severus mirando a su hijastro. Le soltó la oreja y tocó su cabeza- eso esta bien, ayudar a tu hermana esta muy bien. Pero a distancia Draco.

-Pero un masaje no se puede hacer a distancia- le comunicó Draco recibiendo una colleja después.

-Ahora sí, desde este momento y en esta casa sí- le decía rápidamente- ¿me has oído?- Draco afirmó cubriéndose- perfecto, venga, ahora a dormir hijos.

-Hasta mañana Severus- decía Hermione tapándose con sus sábanas.

Severus salió de el cuarto pensando en que quizás se preocupaba demasiado con aquellas cosas, pero tenía la sensación de defender a Hermione de las garras de su hijastro, lo podía observar como un muchacho hormonado. No se lo pensó dos veces cuando volvió a entrar a la habitación.

-Draco- dijo arrimándose a la cama- que e pensado que como ahora somos padre e hijo y no pasamos mucho tiempo juntos, hoy voy a dormir contigo.

-¿Que?- se asustó él.

-Sí, hoy vas a dormir con tu nuevo padre- le hizo saber, miró a Hermione y le rogó que se levantara- Ponte tu si eso en la cama de arriba.

-Pero que no podemos dormir juntos Severus- le decía Draco midiendo la cama desesperado- no cabemos.

-Que si cabemos- le agarró del brazo y lo bajó a la cama de su ''hermanastra''- tumbate.

Hermione no paraba de reír cuando observaba a el rubio acostarse y seguidamente el cuerpo de Severus se posaba a su lado, le abrazaba y le deseaba buenas noches.

-Severus- susurró Draco- ¿Puedes apartarte un poco?- se movía intentando que no le abrazara.

-Estate quieto- le ordenó- que no te voy a hacer nada.

Hermione sonreía a Draco desde arriba, colgaba su cabeza mirando a ambos. Su risa no podía disimularse.

-Parecéis Epi y Blas- les comunicó tapándose la boca por la risa prolongada.

-Muy graciosa Granger- Draco fruncía el ceño al notar el brazo de Severus rodeandole. Tomó una zapatilla que había en el suelo e intentó golpear a su hermana para que dejara de reír.

Hermione volvió a su cama contenta, le gustaba aquella imagen. Draco por su parte estaba apunto de llorar, sentía la respiración de Severus cerca, sabía que había echo aquello para controlarle. No tuvo opción, metió su cabeza bajo almohada y allí esperó a que amaneciera.

Un rallo de sol atravesó la habitación algunas horas después, era Hermione la que estirazaba su cuerpo por pereza y bajaba de aquella alta cama. Su risa no pudo contenerse al ver de nuevo a Draco y Severus, estos parecían haber congeniado demasiado bien. El joven Malfoy dormía abrazado a su padrastro con su pierna echada encima de él, Severus tomaba la cabeza de Draco apoyando sus labios en ella.

-Severus- susurró Hermione cerca de su oído- que ya ha amanecido.

Ambos se removieron sin hacer caso mientras ella salía. Severus parecía abrir sus ojos, pudo observar como Draco se aferraba más a él.

-Draco- le llamó- despierta.

-Acercate un poquito más- rogaba dulce y apretándose.

-¿Pero quieres dejar de arrimarte?- se desesperaba.- Que no soy una de tus chicas- Draco sonreía mientras acariciaba el pecho de su padrastro- ¡Draco!.

Ese gritó despertó por completo a el joven, de un salto cayó de la cama golpeándose con la mesita de noche. Rascando su cabeza se levantó y miró extrañado a su padrastro.

-¿¡Que me has echo!?- preguntó asustado tocando su cuerpo.

-No digas tonterías- intentó alcanzarle para darle una colleja pero el joven salió despavorido para fuera de la habitación.

Cuando el rubio salió de el cuarto observó a Hermione nerviosa de nuevo, no podía parar, caminaba de un lado para otro, tenía una idea. Los test de embarazo, esos pequeños chismes que te lo dictaban. Ya había pasado una semana y podía tener buenos resultados. Cogió sus cosas y se dispuso a salir, rogó a Draco que se quedará allí, pero él negándose caminaba a su lado.

-¿Donde vais con tanta prisa?- Severus les paraba saliendo de la habitación- y juntos...

-Se siente un poco indispuesta- aseguró Draco, colocando su camiseta y corriendo hacia el cuarto para coger cualquier pantalón. Salió a el segundo sin peinar ni nada, le acompañaría.

-Tenemos baño- confirmó su padrastro.- Y no seas guarro, Draco.

-No le hagas caso- decía Hermione furiosa- vamos a dar un paseo.

Salieron por la puerta y ella no le dirigía la palabra. Draco caminaba todo el rato detrás y aquello la ponía más nerviosa.

-Indispuesta- murmuraba ella caminando- ¿No se te ocurrió nada mejor?.

-Si quieres le digo que no te quiere bajar la regla y que será abuelo.

Ella paró en seco furiosa. Sin saber como, con su mano golpeó las partes de Draco haciendo que este se quejara bajando hasta el suelo, se la sujetaba y estaba apunto de llorar.

-Creo que en eso participamos dos- dijo ella lamentándose después viéndolo en el suelo. Tendió su mano y Draco la aceptó para calmar el ambiente.

Cuando se recuperó caminó en silencio hasta la farmacia. No quería recibir más golpes aunque su miembro lo mereciera. Aquellas puertas abriéndose solas al ponerse delante asustaron a el muchacho.

-Quedate fuera- le pidió.

-¿Que te van hacer?- miraba dentro buscando algo sospechoso.

Ella suspiró con frustración y pasó sola. En breves minutos salía con una bolsa dispuesta a volver a casa. Cuando llegaron pudieron comprobar que estaban solos.

-Vamos a hacerlo- le propuso Hermione al mismo entrar.

-¡Granger!- miró angustiado, nervioso, como si le estuvieran acosando- bueno, pero no creo que rinda lo demasiado- cogía su cuerpo y empezaba a besar su cuello. Ella le golpeó el hombro para separarse.

-¡El test imbécil!- le gritó llevándose las manos a la cabeza.

Subieron las escaleras dejando los abrigos de paso en el salón sobre el sofá. Entraron a el baño y Hermione empezó a desenvolver aquel paquete. Lo miró, lo dejó sobre el lavabo y se sentó en la taza a meditar por un momento. Draco se acercó a aquel aparato, lo tomó en sus manos con solo dos dedos, lo miraba extraño. Hermione se quedó pasmada al verlo querer ponérselo en el sobaco.

-¿Pero que haces Draco?- preguntó respirando hondo.

-Ponérmelo- dijo tranquilo. Sabiendo lo que hacía- es como un termetros de esos muggles, ¿no?.

-Se dice termómetro y no te lo tienes que hacer tu si no yo.

Draco afirmó abriendo su boca sin decir nada y se dirigió a ella subiéndole el brazo. Ella lo bajó bruscamente y Draco la miró furioso.

-¿Puedes cooperar?- preguntó fastidiado.

-Draco- le llamó poniéndole una mano en el hombro- cariño, no se hace en el sobaco, si no más abajo.

-¿Como?- se desesperó- ¡Que guarrada! ¿Por donde tienes que meterte esto?- lo volvió a mirar.

-¡En ningún lado! Se hace con orina- se lo arrancó de las manos- y ahora, salte, por favor.

Le tubo que empujar hasta sacarlo fuera. Draco esperaba allí enfrente de la puerta. Hermione ya lo había echo, esperaba enfrente de él un color. Azul negativo, rosa positivo, aquello decía el prospecto.

-¿Ya?- preguntaba por fuera Draco.

-No, espera- le pidió.

-¿Ya?- dijo de nuevo al pasar dos segundos.

-¡Draco!- gritó- ¡Que te he dicho que no joder!

Daba vueltas seguidas por el baño mirando su reloj. Un golpe se escuchó, Draco le llamaba desesperado. Los padres habían vuelto.

Hermione prefirió tirar aquello antes de que pudieran pillarla, cogió la caja junto a todos los papeles los tiró a la papelera y seguidamente el test. Sin darse cuenta este quedó fuera, a plena vista en el suelo.

Salió despavorida hacía abajo como si no pasara nada.

-¡Chicos!- llamaba Jennifer- traemos la comida. Voy a tender unas cosas y vuelvo, ¿podéis poner la mesa?.

Jennifer salía de la cocina tras dejar las bolsas en la encimera y Severus subía a el piso de arriba. Hermione junto a un Draco preguntón colocaba los cubiertos en la mesa.

-¿Que a salido?- preguntó.

-No lo sé- informó ella- no me dio tiempo, lo tiré.

Severus bajaba minutos más tarde con una gran sonrisa en el rostro. Les ayudaba a colocar las cosas en aquella mesa.

-Tengo algo que contaros- les dijo llamando de nuevo su atención- a partir de ahora nada de disgustos a vuestra madre, sobre todo va por ti Draco.

-¿Le pasa algo a mi madre?- preguntó Hermione asustada.

-Venir- les llamó para que se acercaran- está embarazada.

-¿¡Que!?- gritaron los dos a la vez.

-¡Silencio!- collejeó de nuevo a los dos adolescentes- Ella no me a contado nada, pero acabo de ver un test de embarazo en el baño- Hermione abría sus ojos de par en par- y es positivo.

El vaso que cargaba Hermione se sus manos calló haciéndose añicos a sus pies. Palideció tanto que ella lo notó. Severus le miraba extrañado ¿Tanto le desagradaba la idea? El creía que sería ella quien se lo tomaría mejor. Draco llevó sus manos a la cabeza, creía desmallarse allí mismo, empezó a respirar profundo.

-¿Que haces?- preguntó Severus.

-Ejercicios de relajación- dijo caminando en blanco hacia afuera de la cocina.

-¿Donde vas tú?- le preguntó a Hermione que salía después pasmada.

-Creo que...-no sabía que decir, solo pensaba en su situación- nada. Genial, de veras Severus- sonrió sin mirarle directamente- voy a...

Ella salía señalando el salón, no había terminado ninguna frase, Severus se encogía de hombros y negaba ante la frustración de la mente de esos dos adolescentes.

¡No lo podían creer! ¡Hermione estaba embarazada!, ahora todo empeoraba, eran jóvenes, Severus ni siquiera sabía de esa relación y encima se pensaba que sería padre. Era su ilusión, ser un padre de verdad.

Ambos adolescentes pasaron de aquella comida, Hermione no tenía espacio para comida, se sentía demasiado llena ¿Que debería hacer? ¡Aquella noticia mataría a Severus!. Se dejó caer en el sofá en posición fetal.

Sus ojos dejaban salir unas prolongadas lágrimas silenciosas. Draco no encontraba el momento de salir corriendo, solo respiraba profundo cerca de Hermione rogando que esta hiciera lo mismo.

-Granger- la llamó en susurros desde el sillón- no llores. Vamos a fuera.

Hermione tomó la mano de Draco y le acompañó. Fuera de la casa le abrazó tan fuerte como pudo. ¿De verdad iba a ser padre? Si no sabía cuidar ni de él mismo. No podía ser, aquella noticia le llevaría miles de collejas y preocupaciones.

-Todavía estamos a tiempo de coger un tren y volver dentro de seis años- le aseguró. Ella lo miró separándose de él- o diez, para entonces a Severus se le habrá olvidado.

-¿No tienes una mejor propuesta Draco?- sus lágrimas volvía a salir. Parecía estar sola en esto, aquel tipo parecía imbécil.

-¡Tengo una idea!- sonrió, creía que era una buena opción o al menos daría alegría a el ambiente- le podemos decir que es de Ronald Weasley, no creo que Weasley pix sobreviva para confirmarlo.

-¡Claro! ¿Como no se me había ocurrido antes? Cuando nazca le tintamos el pelo y le dibujamos unas pecas- Draco arqueó una ceja, había notado mucho sarcasmo en aquella frase- Mira Draco, olvidalo. ¡Olvida todo esto y olvidate de mi!.

-¿Quieres tranquilizarte?- le ordenó mientras veía que esta se iba hacia la calle.

-¡No me pidas que me tranquilice joder!- le gritó inundada en lágrimas- Que estoy embarazada no nerviosa por un examen de el colegio.

Caminó calle abajo sola, pensando en todo. Cumpliría los diecisiete años muy pronto, pero no era edad suficiente para tener un bebé, no tenía acabado su último curso ni mucho menos el cuerpo para aquel cambio. Dejarse caer a la sombra de un árbol fue lo más sencillo para ella, respecto a Draco Malfoy, ¿Que podía esperar respecto a él? ¿Que fuera un padre ejemplar, que llevara a su hijo de la mano delante de todo el mundo? ¿Un hijo de Granger?. Miles de preguntas invadían su mente, ¿Que pasaría con Severus si supiera todo aquello?. Tocaba su vientre, en ciertas ocasiones se agarraba la camiseta queriendo arrancarse aquello de ella.

Ella creía que solo era difícil para ella, pero desconocía que a unos metros de distancia allí estaba él.

Draco no sabía si llorar o reír, sería padre y estaba dispuesto a ser el mejor. Cuantos sentimientos cruzados por una sola cabeza, cuantas imágenes podían llegar en un solo segundo. Lloró, llegó a hacerlo. Se dejaron llevar tanto aquella noche, tanto amor en un lugar tan pequeño que no se podía quedar en nada. Aquella criatura sería la muestra de aquello para el resto de sus vidas.

La vio venir, ella derramaba lágrimas desde aquella punta de la calle. Se miraban a distancia. Ella sonrió tímida pero sincera. Él adelantó un paso vergonzoso. Ella abrió sus brazos y fue cuando él no dudo en correr a ellos.

-¿Prometes hacer ejercicios de relajación?- le preguntó él tocando su melena.

-¿Como eran?- sonrió mirándole.

-Respira, expira- decía mientras lo hacía. Ella se incorporó.

-Me siento mucho mejor- aseguró.

Él no dudo en levantar su barbilla para besar profundamente sus labios, fue quizás uno de los más sentidos desde que todo había empezado. Ni siquiera aquello había acabado, acababa de empezar.

La tarde caía ante los ojos de Hermione, bien cerrados, plegados evitando una sola lágrima. Jennifer habitaba la cocina, limpiaba sin saber nada de lo ocurrido. Severus estaba bien sentado en la mesa de el salón leyendo ''El Profeta''. Draco se miraba ante un espejo cogiendo el toro por los cuernos, salía de su cuarto caminando con paso firme hacía Severus.

-Papa- dijo sorprendentemente- ¿Puedo contrate algo?.

-Miedo me das, miedo me da cuando dices papa- Severus que leía su periódico matutino lo dejó caer en la mesa dispuesto a escuchar- Dime.

-Estoy enamorado de una chica- le aseguró con cara de asustado.

Severus le mandó una sonrisa dulce, nunca creyó que Draco Malfoy tuviera la confianza de contarle todo aquello a él, sentado enfrente, tratandole como un buen padre. Jennifer que escuchaba todo aquello desde la cocina, temió y salió con su plato que limpiaba en mano.

-¿Y a que viene esa cara hijo?- se extrañó- ¿Quien es ella?.

-Es que hay un problema- Severus le miró con extrañeza- creo que la e dejado un poquito embarazada.

El plato de Jennifer cayó a el suelo, sus ojos se salían de la órbita, observaba a su hija tirada en el sofá sin ánimos de nada.

-¿¡Que!?-gritó Severus con la mano en su rostro- pero desgraciao, animal- collejeaba a el rubio sin parar, él sabía que aquello iba a pasar- ¿En que estabas pensando? ¡La ruina, la ruina me vas a buscar!.

Jennifer corrió hacia el sofá. Severus parecía no haberse percatado de nada, estaba demasiado entretenido y dispuesto a dejarle marca en la nuca a Draco.

-¡Estas castigado!- le informó dándole collejas- ¡Hasta los veinte años, que digo los veinte, hasta los veinticinco años!- Draco le rogaba que parara- ¡Matarte es lo que tendría que hacer¡- le agarró de la oreja- no vas a ver la calle hasta que te jubiles, ¿me estás escuchando? ¡Hasta que te jubiles!.

Hermione lloraba en brazos de su madre. Esta vez Severus miró hacia allí. No entendía nada, ¿Por que lloraba Hermione?. Jennifer le mandó una mirada inconfundible, todos miraban a Snape que empezaba a entender.

Su mano se fue directa a el pecho, le faltaba la respiración. Parecía que empezaría a llorar por sus quejidos.

-¿Hermione?- preguntó mirando hacía allí.

-Severus, yo...- Hermione intentó excusarse pero su padrastro había vuelto a el joven Malfoy y ella a derramar lágrimas acentuadas en los brazos de su madre.

-¿Pero que has echo anormal?- le preguntaba furioso- ¡Que es tu hermana por dios! ¡Tu hermana! ¿Y que pasa con las hermanas Draco? ¡No se les embaraza Draco, a las hermanas no se les embaraza!.

-Severus- Jennifer corría hacia él sujetándole la mano que tenía en el pecho- tranquilizate.

-¡Me voy a cagar en todo lo cagable Draco¡- gritó- ¡Que sois unos críos!- le miró con odio. Draco no se defendía, aceptaba cada una de las críticas. -Tu, tu estas enfermo, que no te de vergüenza estar enfermo, pero estás enfermo.

-Si no lo aceptas, me da exactamente igual, tu no eres mi padre- le informó Draco sin ninguna compasión. Miró a Hermione, hablaba enserio, quería ese hijo y haría lo que fuera.

-¡Callate Draco!- le gritó Hermione cerca de Severus.

-Que le da igual- decía Severus zarandeando sus manos- ¿Has odio Jennifer? Que dice que le da igual. ¡Embaraza a la niña y te chulea, te vacila!.- sus miradas fumigaban a el muchacho, se estaba equivocando y Severus quería hacérselo reconocer- Tu no tienes ni idea de lo que es ser padre, te cuesta hasta ser hijo.

-Severus entiéndelo- insistió Draco- Hermione y yo somos novios.

-¿¡Pero que novios!?- gritó sujetándose más fuerte el pecho- sois hermanos- señalaba a ambos- es muy sencillo de entender, y los hermanos no hacen estas cosas.

Draco ando enfadado hacia Hermione y le agarró de la cintura hasta arrimarla a él. Ella intentó separarse sin conseguirlo, lo miraba furioso y seguidamente a Severus que los miraba con los ojos bien abiertos.

Severus empezaba a palidecer, su corazón se aceleraba en el tiempo, un dolor en el brazo brotaba sin quererlo. Caía hacia atrás sin apoyo, sus ojos parecían cerrarse. Las muchachas corrieron hacia él.

Draco le miraba asustado desde el sitio, ¿Había matado a su padrastro?.

-Severus- Jennifer le llamaba envuelta en lágrimas- Severus, hablame por favor.

-Severus- Hermione le tocaba el pecho y la cara buscando una respuesta- por favor, no te mueras.

Hermione caía sobre su pecho, lloraba sin poder cesar. Podía percibir aquel olor de su profesor de pociones, a el que más a querido pese a lo extraño que pareciera. Sus sentimientos habían mejorado tanto desde que convivía con él, no podía morir, no en sus manos. No podía permitir que por su culpa marcara su muerte.

-Llama a una ambulancia- le ordenó Jennifer a su hija- ¡Corre!.

-Apartate- movió a Draco de un empujón. A ese Draco que parecía no sentir ni padecer, solo sus ojos grises estaban clavados en Severus.

Hermione alcanzó el teléfono y marcó tan rápido como puedo.

-Una ambulancia por favor- decía entre llantos- urgente, avenida de las violetas, numero cinco.

Colgaba el teléfono y volvía a el pecho de Severus Snape. Corazón muerto que desfallecía delante de su familia. Hermione acariciaba su mano, pensando que tal vez al sentirla volviera en sí.

Sirenas se oían de fondo y cuatro médicos abordaban la casa.

-Una camilla- pedía uno de ellos.

Lo subían, subían su cuerpo inerte a aquellas sábanas blancas. Le tapaban hasta el cuello y se lo llevaban a toda prisa.

-Un solo acompañante- rogaron.

-Hermione, coge algunas cosas y vé a el hospital- le ordenó su madre- yo iré con él.

-Te quiero mama- decía ella sin querer seguir allí en pie.

Jennifer desaparecía con una leve sonrisa, corrió hacia su esposo para viajar hasta el hospital.

Hermione se apresuró a cargar en una pequeña maleta algunas ropas de Severus, algunos utensilios para que Jennifer se pudiera mantener allí en vela y alguna cosa de comer.

Tan rápido como pudo buscó a su hermanastro por toda la casa, él no estaba. Aquella preciosa casa familiar se encontraba vacía, abrió la puerta de calle y escuchó el llanto de Draco Malfoy.

Pateaba mil veces aquel árbol principal, Hermione no podía mantenerse en pie, se sentía totalmente culpable. Severus moriría por su culpa, ella debió avisar a Draco Malfoy de aquella enfermedad que el padecía. Caminó hacia él, intentó tocarle pero solo recibió un rechazo.

-Vamos a el hospital- le dijo amablemente ella- despertará. Es fuerte.

-Ve tú- le cedió el paso- no creo que deba.

-Draco- titubeó- yo debí decirte algo- Draco la miró sin entender- Severus sufría de el corazón y yo nunca te avisé. No te culpes.

-Granger- dijo en un tono cortante- lo siento.

Salió caminando sin decir nada más, solo se oía su llanto a el fondo de la calle. Había sido su culpa, no debió confesarle todo aquello de esa manera, no debió aceptar ser su hijastro, no debió entrar en aquella casa, no debió hacer nada de lo hecho. Quería a Severus como un verdadero padre, algo que el profesor siempre habría querido oír, y ahora moriría sin escucharlo. Moriría sin saber que a diferencia de sangre, de rasgos y actitudes era el mejor padre de el mundo.