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Historia 38379 — capítulo 4
Hermione se quedó con su mano apoyada en el pomo de la puerta, miró a su madre y esta parecía no haber cambiado de opinión; tenía que pedirle perdón a ese estúpido hurón, ¿Que culpa tenía ella de que se lo creyera todo?, ¿Por que siempre tenía que disculparse ella?.
Abrió la puerta y su cara fue todo un poema, puedo observar a Draco Malfoy como tiraba todos y cada uno de los libros de aquella montaña de Granger por el suelo y por la ventana.
-¿Pero que demonios estas haciendo?- aceleró para llegar hasta el rubio- !Estate quieto hurón¡- le regañaba por tirar otro libro por la ventana.
-Este- miró la caratula de el libro que tenía en mano- no vale- lo lanzó por la ventana.
-Trae aquí- ella logró quitarle el próximo que pensaba tirar- !Ve a recogerlos¡.
-No me da la gana- se encaró a ella pegandole un manotazo a los demás libros que quedaban en aquella torre- que venga Ronald a por ellos.
Hermione abofeteó a Draco Malfoy, aquello se oyó en media casa al igual que los insultos que le propagaba el rubio a la castaña.
-¿Sabes porque ese Weasley no te escribió ese libro?- la miraba con asco- Por que ni un loco escribiría algo bueno de ti.
Los ojos de su compañera de habitación se inundaban en lágrimas; aquello no era bonito, aquello no era un cumplido, de nuevo volvía a ser amargo con ella.
-¿Que esta pasando aquí?- Severus entró por la puerta arqueando una ceja. -¿No van a dejar nunca de discutir?.
-Él tiró todos mis libros por la ventana- señaló la castaña hacia la calle.
-Draco- miró a el rubio- recoge los libros y tú Granger recoge este cuarto.
-Pero él lo dejó así- decía secando sus lágrimas sin mirar a el rubio.
-Todo lo que veo aquí es tuyo- Severus llevaba razón- y después sal a por el gato, tu madre dice que se quedó fuera.
Detrás de aquello cerró la puerta y allí la dejó recogiendo todo aquel desastre; un libro sobrevoló la habitación y golpeó en la cabeza de Hermione, esta se quejó y con cuidado se asomó a la ventana.
-¿Que concepto tienes tu por recoger?- bufó enfadada y cubriéndose.
-Toma anda- elevó los libros sin brusquedad hasta que Granger pudo alcanzarlos- y sal a desayunar.
Terminó de recoger lo que quedaba por encima de la habitación y después de resoplar mil veces maldiciendo a Draco salió de el cuarto con una falsa sonrisa. Draco seguía tumbado en el sofá apunto de volver a dormirse, Severus leía el profeta mientras tomaba una taza de té y Jennifer escribía algún informe su trabajo.
Ella se sentó cerca de Severus a tomarse su baso de leche, cuando algo le sorprendió en el profeta, se arrimó del todo a Severus y metió su cabeza al lado de él y su periódico, cuando se dio cuenta se quedó blanca. Jennifer sonreía a Severus el cual no había rechazado a la muchacha, todo lo contrarió deslizó un poco el periódico para que alcanzara a leer lo que le interesaba.
-Gracias- dijo sonrojada volviendo a lo escrito- !Vaya Umbrige a sido despedida de el Ministerio¡- sonreía mirando a Severus que también se alegraba- ¿Y esto?- señaló con el dedo.
-Intentó persuadir a Albus para que la acogiera como maestra- le respondió simpático Snape.- Toma ya lo acabé, !Espera¡- se lo quitó de las manos antes de dárselo y se levanto dirigiéndonos al sofá; al llegar allí golpeó en la cara al rubio con él- ¿Por que no tomas un poco de compostura Draco? Son más de las once- volvió y le dio el periódico a Granger que se aguardaba una risa.
Draco restregó sus ojos y entro a el cuarto saliendo veinte minutos después; iba totalmente arreglado.
-¿Donde vas?- preguntó Severus al verlo tan dispuesto a salir.
-Quedé con Goyle en que iría a verle- comunicó a su padrastro- vive a escasos metros de aquí, hacia arriba.
-¿Por que no te llevas a Granger?- miró a la castaña que negaba con la cabeza como si estuviera asustada- Os vendrá bien salir un rato.
-No creo que le apetezca- la miró amenazante para que no se entrometiera- además iremos a meternos con algunos muggles y podemos herir los sentimientos de Granger.
Dicho esto el rubio salió de la casa silvando y encaminado a encontrarse con su amigo, si seguía allí encerrado con la castaña acabaría matándola; menos mal que uno de sus mejores amigos vivía cerca de aquella maldita casa.
Hermione Granger estaba ahora mucho más tranquila, se vistió para estar en casa y estudió un poco sobre su siguiente curso; había olvidado escribir a Ginny, Harry y Ronald, no se lo perdonarían, agarró un trozo de pergamino y empezó.
Querido trío al que hecho de menos:
Pido miles de disculpas por no escribir ayer, pero no veáis que lío; Harry no vas a creer quien es mi padrastro, espero que no te influya a la hora de venir a mi casa y a vosotros hermanos Weasley lo mismo digo, a nadie le agrada este hombre.
Vivo en las afueras de Londres en la avenida de las violetas, numero 5, son muy pocas casas y muy separadas; espero que vengáis pronto a verme. Ginny, deja de sonreír como una boba, vas a alucinar con mi hermanastro y no me refiero a alucinar para bien. Ronald, que decirte Ronald, que me arrepiento de no aceptar tu invitación en la madriguera y que espero verte pronto.
Muchos besos.
Hermione Granger.
Mandó a su lechuza marrón oscura que la Señora Weasley le había comprado para que pudiera comunicarse con ellos y esperó una contestación; fueron bastante rápidos, no dejaban de preguntar por su hermanastro y por su padrastro, propusieron ir dentro de dos días pero esperarían contestación.
La hora de comer llegó pronto para ella y la llegada de Draco se la tomó con calma; había llegado arrasando, pedía un plato de comida y algo con que entretenerse.
-¿Que tal estudiando la tarea Draco?- intervino Severus bajando desde el piso de arriba- Sabes que tienes que recuperar transformaciones.
-!Maldita Minerva¡- se quejó dejándose caer en el sofá- me tiene entre ojo, no saqué tan malas notas, no pienso estudiar para esa vieja chiflada.
-Estudiaras si es necesario- mandó a callar con un dedo al joven que iba a rechistar- y si quieres volver a pisar la calle durante el verano.
-Vamos Severus, no seas tan cruel con el chico- decía Jennifer poniendo platos de comida sobre la mesa.- Vamos todos a comer.
Todos se sentaron en la misma posición que la cena, Hermione esperaba no tener que pedirle nada a Draco y si tenía que hacerlo no lo llevaría acabo. Severus y Jennifer hablaban sobre el trabajo y algunos tipos que los jóvenes no conocían.
-Mama, Severus- les cortó la conversación sonriente- ¿cuando nos contaran como se conocieron?.
-¿Por que siempre te interesas por lo peor Granger?- Draco discutía con su boca llena, no le interesaba aquello; Severus se mantenía mirando a Jennifer con una ceja arqueada.
-No Draco, por ti no me intereso- el rubio tragó y la miró con fastidio- !Venga mama¡
-Esta bien, Severus deben saberlo- miró Jennifer a el profesor que afirmaba- !Fue gracias a ustedes dos¡- señaló a Draco y Hermione que se miraron fastidiados- Yo lo conocí en una cafetería, estaba con tu padre cuando discutimos- titubeaba su madre.
-Cuéntale la verdad Jennifer- intervino Severus frío- yo intervine cuando tu padre la golpeó en la puerta de esa cafetería- Granger llevó sus manos a su boca para ahogar un grito ¿Su padre pegaba a su madre? !Por un momento agradeció la intervención de Snape¡.
-Pero no te preocupes hija- acarició Jennifer su espalda- solo fue aquella vez y allí estaba el para ayudarme- le miró sonriente- más tarde me invitó a el café que tu padre no me dejó tomarme y me acompañó a un hotel cercano de la zona; quise invitarle a subir para seguir charlando-
-Ya, claro- bufó Draco que pensaba otra cosa distinta para que ella quisiera que subiera su padrastro.
-Es cierto- rió Jennifer- pero me pareció indiscreto, y meses más tarde cuando tú- señaló a su hija- volviste a golpear a Draco me llegó una carta de un hombre que me recogería para hablar de tu actitud y volvimos a cruzarnos.
-Y allí hablasteis de todo menos de mi actitud- reía Granger mirando a su profesor que le apartaba la mirada.
-Ya estaba separada de tu padre- le informó y la castaña afirmaba; sinceramente le alegraba ver a su madre feliz después de haber sido golpeada, aunque fuera por su maestro mas odioso -Por cierto hija- se refirió ahora a Granger- ¿Sabes algo de los Weasley y de Harry?.
-Si mama- afirmó contenta- esta mañana nos escribimos, ayer se me olvidó hacerlo.
Draco miraba haciéndole burla y Snape le dio un codazo para que volver a su plato.
-Pueden venir cuando quieras hija- le propuso su madre dándole un trozo de pan- ¿Y que tal con ese chico, como se llamaba? Ronald.
Draco casi se atraganta, intentaba reírse y a la vez no morir asfixiado, las palmadas de Severus en su espalda le ayudaron a volver en sí aunque Granger no lo había preferido así.
-¿Estas saliendo con Weasley?- reía golpeando la mesa con la palma de su mano; ella no contestó se limitó a pinchar más fuerte en su plato.
-Draco no seas entrometido- dijo Severus tajante en aquella conversación.
-Chicos- intervino Jennifer- ¿Cuando empezaremos a llamarnos papa y mama? ¿y vosotros, cuando pensáis llamaros hermanos en vez de por el apellido? Intentamos ser una familia-
-Matame- Draco se burlaba de aquello intentando poner cara de pena rogándole aquello a su padrastro que solo gruñó. - No pienso llamarte hermana.
-Por favor no lo hagas- le agradeció Granger volviendo a su plato.
-Y ni se te ocurra traer a mi casa a los Weasley y a cara rajada de Potter- volvía a gruñir en el tema- y nada de besitos con Ronald en mi habitación.
-!Esta no es solo tu casa¡- pegó un servilletazo ya cansada la castaña- !Aquí vendrá quienes lo permitas ellos¡
Severus elevó su mano para que los jóvenes callaran, obedecieron pero Draco no se contuvo y tiró un trozo de su carne a la cabeza de Granger cuando nadie lo veía; ella cogió el trozo y volvió a tirarlo a el plato de el rubio.
Draco le dio una patada por debajo de la mesa y fue cuando se quejó; los mayores volvían a mirarse, Severus sostenía su cabeza con sus manos, aquello era inaguantable.
-Pija insufrible- volvía a tirarle el trozo de carne el rubio.
-!Maldito hurón¡- se levantó y le tiró toda el agua de su copa en el rostro de Draco.
-!Ya basta¡- gritaban los mayores, pero hicieron caso omiso.
Granger se levantó de la mesa y se apoyó en la encimera de la cocina; un puñado de guisantes golpearon su espalda, ella gritó cogiendo su melena y pudo observar una cesta de huevos cerca de ella, le daban igual las consecuencias esta era su oportunidad, agarró uno y...
!Plass¡
-!!Granger¡¡- el huevo había fallado de oponente, Severus Snape se levantaba de su silla furioso con el pelo anaranjado por la yema; Draco se atrevió a reírse y recibió una gran colleja en toda la nuca.
-Yo- cogió una servilleta y caminó hacia él- lo siento, lo siento mucho- intentó limpiarle.
-Dejalo- le negó- dejalo Granger, vete a tu cuarto- miró a Draco furioso y le señaló la puerta de la calle; el rubio se encogió de hombros sin saber.- Ve a la calle hasta que se te calme la risa, y no quiero rabietas.
La silla de Draco Malfoy fue arrastrada con fuerza y se levantó dejando el plato casi lleno, salió a la calle y canturreó miles de halagos para su querida Granger; ella se limitó a cerrar la ventana de su cuarto y minutos mas tarde la puerta de la entrada se abría con Severus limpio de cualquier accidente.
-Coge tus cosas y ponte a estudiar- el rubio negó con la cabeza y por la mirada de odio de su tutor acabó afirmando- !Vamos¡.
Entro y caminó hacia su cuarto, tocó a la puerta esperando que Granger le dejara entrar a por sus cosas pero la puerta solo se abrió un poco y lo suficiente como para dejar caer el tomo de Transformaciones y el cuadernos a los pies de Malfoy.
Este gruñó y se sentó en la mesa. Una hora después, cuando Draco ya había pintando demasiados dragones y terribles torturas a Granger ella salió de el cuarto.
-Mama- dijo con un tono bajo y débil- ¿podrían venir esta tarde mis amigos?, tal vez debas preguntarle a Severus.
-Pueden- Severus desde su sillón que leía un libro le dio la aprobación.
A Draco se le cayó la pluma de las manos y Granger aprovechó para pasar por el lado cuando este se agachaba a cogerla; le dio una patada a la pluma y miró sacando su lengua a Draco; vendrían sus amigos y el estaría estudiando.
Creía que todo estaría bien, pero la mente de Draco siempre era malvada cuando se refería a estar en contra de ella, ya se marcharían sus amigos, o ya vendría alguno suyo y lo mejor todo, ya llegaría la noche.
Espero que hayan disfrutado =)
Gracias por todos los reviews!
S****ep.