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Historia 38379 — capítulo 6
La tarde caía como en cualquier lugar y las chicas de aquella casa preparaban la cena, pescado con un poco de verduras; ante todo las Granger se cuidaban bien y tanto que bien, Draco no dejaba de mirar el trasero de Jennifer cuando recibió una colleja de su padrastro. No podía negar que tenía un cuerpo de escándalo, cosa de la que parecía carecer su hija. Lastima que fuera su madrastra porque no se le resistía ni una.
-Evita tu mirada Draco- le gruñó Severus.- Tal vez deberías mirar más tus libros de transformaciones.
-Buen partido papa- sonrió cinicamente.
Draco debió levantarse con rapidez para evitar otra colleja de Severus Snape; rió en burla a el hombre y caminó hacia la cocina.
-Lastima- se quejó Granger mirando a Severus- debiste alcanzarle-
-Muy graciosa Granger- se acercó a ella- ¿A que huele?.
-A algo mejor que tú- sacó su lengua a escasos metros de él; sinceramente ya se le había pasado un poco el enfado por lo de Pansy; que hiciera lo que le diera la gana, con quien se metiera en la cama no le importaba en absoluto.
Draco no contestó, se limitó a arquear su ceja y a dejar a la familia feliz allí preparando la comida; se dirigió a su habitación y ojala nunca lo hubiera hecho.
-!!Hermione¡¡- gritó y a la castaña se le cayó el cuchillo que mantenía en la mano cerca de sus pies; tanto que tubo que esquivarlo dando saltos - Ven aquí cagando leches-
La castaña recogió el cuchillo y corrió hacia el cuarto asomándose con miedo por el marco de la puerta.
-¿Que pasa Draco?- preguntó extrañada.
-!Tu gato¡ Eso pasa, tu estúpido y apestoso gato- cogió algo que había arañado y destrozado y se lo mostró- ha dejado mi mejor camisa hecha un pincel- se la tiró a la cara y la cogió con las dos manos.
-Vaya, no me digas...¿Era tu camisa de Gigoló?- bromeó ante la cara de su compañero de cuarto- !Crockshanks malo¡- regañó a el gato que ni siquiera andaba en la habitación- ¿Ya? ¿Conforme? Ya le regañé.
-Te vas arrepentir de todo esto Granger- le señaló con el dedo indice- lo juro.
-Menos gritos milagritos- ella salió de nuevo a la cocina.
Había empezado a tomarse a broma todos y cada uno de los ''cumplidos'' de el querido rubio.
La cena estaba lista y los cuatro siempre optaban la misma posición.
-Severus- la castaña limpiaba sus labios con la servilleta y su profesor hacia un gemido de pregunta- ¿Has sido informado de la fiesta de Minerva?.- Severus afirmó con su cabeza pero no dijo nada más.
-Al fin algo de acción- bufaba el rubio.
-No estés tan seguro de que iras- le miró de reojo Severus.
-Cierto- rió Hermione- tienes que estudiar, además con la regañina que te echó Pansy dudo que tengas pareja.
-Iría solo antes que con ese Weasley- se burló de la castaña que le sentó mal el comentario- seguro que luce una de esas patéticas túnicas y se pega la noche sentada en un asiento sujetándole las velitas a cara rajada y su hermana la zanahoria.
-Deja de insultarles Malfoy- dijo indignada.
-Tal vez tenga razón tu hermano- aseguró Severus y los jóvenes se miraron con asco con eso de ''hermanos''- Algo que actuá como un asno, huele como un asno y rebuzna como un asno ¿Que es?.
-¿Draco Malfoy?- contestó graciosa la castaña y Draco volvió a tirar un trozo de pan a Granger.
-Otra vez no por favor, anoche estuve dos horas limpiando- se quejó Jennifer- ¿Por que no vais mañana a comprar juntos y limáis las perezas?.
Granger se levantó de la mesa extrañada y se dirigía a su cuarto.
-¿Donde vas hija?- preguntó su madre.
-Ha asimilar que mañana tendré que comprar con un bebé- abrió la puerta de su cuarto- y se me a quitado el hambre- se encerró.
Cuando terminaron de cenar y entró más la noche Draco se adentró en el cuarto dispuesto a dormir; estaba agotado, siempre lo estaba, era un vago.
Granger lucía con aquel pequeño foco, bailaba con sus piernas dobladas hacia arriba y leía otro de sus libros.
-Espero que hayas tenido suficiente- bostezó sin querer- como ves estoy cansado.
-Está bien- hoy se resintió y dejó su libro en la mesa; volvió a sus sabanas y apagó aquella lamparita de noche.
Todo estaba bien, menos cuando la camiseta de Draco Malfoy cayó a el suelo; Hermione mantenía sus ojos abiertos, que manía tenía ese hombre de quitarse la camiseta, de repente cayeron los pantalones y fue cuando Granger se incorporó en la cama; antes de poder reprochar, los boxes de Draco Malfoy caían entre sus piernas.
-Draco...- titubeó un poco- ¿Se puede saber que haces?- se levantó de la cama con los ojos cerrados y cuando podía observar la cama de el rubio abrió uno de ellos tímidamente.
-Solo duermo fresco, tranquila Granger, que no verás nada desagradable- vaciló, aunque en realidad tapaba todo con las sabanas.
-¿Quieres taparte? Si entra Severus o mi madre, verás- le regruñó lanzandole de nuevo los boxes.
-Pues si entra tu madre tal vez reconsidere el estar con Severus- mordió su labio y la castaña se fastidió- toda una diosa tu madre, lastima que no tengáis nada que ver Granger.
Granger se mosqueó y volvió a la cama sin contestarle a nada.
-Cuando seas hija mías verás- bromeó.
Hermione cogió su almohada se levantó y golpeó a oscuras a el rubio con ella; Draco gemía !Maldita Granger¡ Un día antes a plena luz del día fallaba con un huevo y ahora a oscuras, acertaba en ellos.
Se pasó más de una hora amenazando a Granger con que bajaría desnudo de la cama, y ella gritaba aplastada en su almohada y golpeaba con sus pies y puños la cama de arriba; la risa del rubio cesó cuando Severus golpeó la puerta y regañó a ambos amenazándoles de dormir en la calle si no callaban.
-¿Crees que pretende hacer cositas con tu madre?- susurró para volver a fastidiarle- un hermanito pequeño, un Snape chiquito ¿que mono eh?.
-Lo aguantaría más que a ti- le hizo saber a su compañero.
Él dio una palmada en el aire y proclamo la paz junto a que era hora de dormir.
La mañana llegó de nuevo cargada con un rayo de luz para Hermione; abrió sus ojos e intentó despertar a Draco puesto que tendrían que ir a hacer la compra.
-!Vamos¡ Levantate- le empujaba hacia el otro lado de la cama.
-Un poquito mas...- gruñía débilmente el rubio. -¿Que demonios quieres Granger?- preguntó con un ojo abierto cuando supo que era ella.
-Tenemos que ir a comprar, y no se nos puede hacer tarde- le aclaró devolviendo la ropa que había dejado en el suelo por la noche.
-Pero resulta que yo duermo- le aclaró metiendo su cara debajo de la almohada.
-Pero resulta que hoy madrugaras- caminó hasta llegar a la puerta- y !Ya¡ si no quieres que llame a Severus.
El rubio se incorporó sentándose en el borde de la cama haciéndole burla a Hermione.
Minutos más tarde salió de su cuarto y se sentó en la mesa dispuesto a desayunar; Granger estaba al lado leyendo el ''Profeta'' y no le dirigió la palabra; Draco miró la taza de leche de Hermione y empezó a beber con ruido para que ella se percatara.
-!Eh pero niño¡- empezó a darle manotazos a el rubio- !Que esa es mi leche¡- le aclaró quitandole la taza.
-!Que pena Granger¡- se bufó- la próxima vez le pones una etiqueta aquí que ponga ''No tocar leche de pija''-
Granger volvió a collejearle; que manía tenían todos últimamente en pegarle.
-Habló el rubio de oro- contestó enfadada- el que no se mira a los espejos ni compra camisas de última moda.
-Pero es porque yo tengo clase Granger- grito viendo que la castaña se marchaba hacia la habitación.
-Parar ya- decía Jennifer que bajaba de las escaleras- de verdad hijos, siempre discutiendo, ¿vais a ir a comprar?- preguntó mientras se echaba una taza de té.
El rubio se encogió de hombros y le preguntó a gritos la misma pregunta a Granger; ella afirmó y le obligó a que se vistiera. Como veinte minutos más tarde caminaban por la calle, camino a el supermercado.
-¿Y donde se supone que vamos?- preguntó el rubio andando con sus manos en los bolsillos.
-!Supermercado¡- aclaró mirándole con el ceño fruncido- un sitio muy grande donde venden comestibles y varias cosas más.
Draco abrió al boca como afirmando y no dijo nada mas; siguió a Granger que de parecer se conocía mejor aquel pueblo.
Pronto llegaron a aquella tienda; Draco no dejaba de toquetear todo a su paso y las manos de Granger se lo impedían.
-Estate quieto de una vez- le regañó.
Conforme caminaban, iban añadiendo cosas a su carro; Draco añadía todo aquello que tenía buena pinta para comérselo él.
-¿Entonces irás a la fiesta con Ronald?- preguntó Draco cuando la castaña se paró a mirar un producto; esta lo miró a él extrañado.
-Sí- afirmó- ¿Y tú con Pansy que pasó?- empezaba a bufarse de el rubio ya que pudo ver la bofetada que aquella tipa le dio.
-Nada que te importe Granger- le aclaró con el dedo levantado- pero no puedes ir con Ronald.
-¿Y porque no?- se paró sonriendo- ¿Es que estás celoso? ¿Eh Malfoy? ¿Es que te gusto?- ella tocaba el cuello de su camisa.
-¿Pero que dices Granger?- le separó las manos de él y se ruborizó.
-Sí, creo que te gusto- todo lo que andaba diciendo lo decía exclusivamente para molestar; sabía que eso era imposible por parte de ambos- si se te cae la baba cada vez que me miras.
-No digas tonterías anda- se puso mucho más nervioso y Granger seguía afirmando con su cabeza- !Que paso de tu culo Granger¡.
Draco se separó de ella y empezó a caminar por todo el supermercado; Granger le pedía que parara que solo bromeaba, pero no le hizo ningún caso, hasta que acabó perdiendole de vista.
-Oiga señor- paró a un hombre que lucia uniforme de seguridad- ¿A visto a un chico rubio, muy pálido y con cara de pocos amigos? Se me a perdido.
El hombre de seguridad le pidió por favor que le acompañara, buscarían con las cámaras de seguridad; se encontraba enfrente de el panel con miles de pantallitas de todos los pasillos.
-¿Que a pasado para que se pierda?- preguntó el hombre.
-No quiera saberlo- resopló- digamos que es un poco cortito de perola.- decía señalando su cabeza.
Pudieron observalo en la sección de congelados y Granger se sobresalto pidiendo que enfocara solo ese pasillo.
-¿Es su chico?- preguntó extrañado al verlo igual de mayor que ella.
-No- se ruborizó- es mi... hermano- logró decir.
Avisaron por los altavoces de que el ''Señorito Malfoy no se moviera de aquel lugar''; Draco sacó su varita y apuntó a un enorme pez que colgaba encima de él, pero aquello era un simple adorno.
-¿Que hace tu hermano con un palo?- aquel hombre alucinaba; que gente más rara.
-!Hay madre¡- llevó sus manos a la cabeza y corrió hacia aquella sección; cuando llegó grito el nombre de el rubio y le bajó la mano.
Ya estaba bien por hoy; pagarían y volverían a casa. Como nada nuevo ambos jóvenes llegaron discutiendo.
-!Eso es lo que significa la palabra ''Super''¡- entraba por la puerta con bolsas y gritando; su madre y Severus se encontraban en el salón sentados- Grande, y tú Malfoy creo que tienes un cerebro muy pequeño.
-Me dejaste solo en aquella sección- dejó sus bolsas en la mesa- Y encima un pez dice mi nombre ¿Que querías que hiciera?.
-¿Cuantas veces he de repetírtelo? !El pez no te habló¡ Fueron los de seguridad por los altavoces- se dejó caer en una silla- y la sección de congelados no es ningún callejón sin salida; pudiste buscarme.
-!Que paso de ti Granger¡- fue lo último que dijo; pero mientras se largaba a su cuarto la castaña seguía metiendo baza con Severus y Jennifer.
-Miles de señoras acudieron a su ayuda pensando que sería un niño pequeño- reía sin cesar en el sofá de el salón.
Severus la miró un poco gruñón y la obligó a callar; por ese momento ya valía de broncas.