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Historia 38379 — capítulo 8

Unos par de pies paraban al lado de la puerta de la madriguera, sonreían y observaban las luces que la casa mantenía; Hermione y Ginny irían a esa fiesta, todo estaba saliendo perfecto.

-Vamos, debemos arreglarnos- Ginny cogió la mano de la castaña y corrió hacia dentro.

Dentro de la Madriguera estaba aquella mesa habitada por los gemelos Weasley preparando algunos artilugios para pasarlos por al fiesta.

-Flich os pillara- les dijo su hermana- !Mama ya estamos en casa¡- gritó seguidamente- Vamos arriba.

Hermione obedeció y cuando subieron las escaleras se toparon con Harry y Ronald que bajaban.

-Hermione- titubeó el pelirrojo- que bien, que estés aquí.

Esta se ruborizó y metió su cabello detrás de la oreja mirando hacia el suelo con una leve sonrisa; la mano de Ginny de nuevo estirazaba de ella pare que fueran a vestirse.

Pasaron a el cuarto de las chicas y Ginny empezó a quitarse toda su ropa quedándose en ropa interior; Hermione la miró sonriente e hizo lo mismo, siempre había tenido una plena confianza con la chica.

-¿Te gusta?- Ginny le mostraba un vestido color verde que quedaría ceñido a su cuerpo y cogido a el cuello, quedaba por encima de sus rodillas haciendo volantes no muy acentuados.- A juego con los ojos de Harry.

-Es precioso- lo admiraba la castaña- tal vez, el mio no sea de lo mejor- miró a el suelo, ella nunca había lucido algo parecido, solo cuando fue mas pequeña aquel vestido rosa.

-!Vamos¡- le animó su amiga- resalta tus dotes- dijo mirando su cuerpo- voy a el baño a vestirme y cuando salga quiero verte preciosa.

Ginny salió de allí cargando su vestido y la dejó en la habitación cerrando la puerta con el pestillo; abrió su bolsa y sacó su vestido, no parecía convencerle mucho, no quería parecer una cualquiera.

-Mione, has el favor de bajar- gritaba minutos después su amiga Ginny a los pies de las escaleras vestida con su traje de noche.

La castaña salió de el cuarto respirando hondo, lucía con su melena lisa con ondulación por abajo; cuando todos la vieron se quedaron con la boca abierta, Granger lucia un precioso vestido de gala hasta los pies, se componía en palabra de honor en forma de corpiño con un color granate que caía por un lado apartir de la cintura haciendo tirantes y todo lo demás de cintura para abajo negro.

Sus zapatos no se veían pero sonaban al bajar.

-Estas estupenda- aclaró Ginny que le cerraba la boca a su hermano.-¿Nos vamos?

Ella afirmó con la cabeza y salió con sus amigos hacia el jardín que los esperaba el Señor Weasley con el coche.

En otra parte Draco Malfoy se encontraba relajado en su cama pensando algo ingenioso para salir de allí; Severus pasó mas de una vez a la habitación, no se fiaba de Malfoy, pero cuando la fiesta ya llevaba dos horas empezada dejó de entrar para irse a la cama.

Colocó una almohada a estilo de cuerpo y la tapó con una sabana fina; era verano y con más ropa sería sospechoso. Se puso una de sus camisas, se

toqueteó el pelo un rato y se marchó directo a Hogwarts con su escoba.

Al llegar allí miles de alumnos habitaban los pasillos fuera de el Gran Salón, algunos reían, otras lloraban por rechazos y otros vivían su amor a su manera; pero otras como Pansy Parkison perdonaban a Draco sin más.

-Hola mi amor- se agarró a su cuello- que siento mucho el golpe, ¿me perdonaras?.

-Sí- afirmó quitandole los brazos de su cuello. -¿Has visto a mi hermana? Que diga a Granger- le preguntaba Goyle.

-No tio, pero tomate algo- le prestaba una copa simpático.

-No Goyle, Severus no nos dejaba venir y si nos pilla aquí me cuelga, he de volver antes de que se de cuenta.

Después de decir esto pudo observar como Granger se meneaba con Ronald en la fiesta; parecía más feliz de lo normal. El rubio golpeó el brazo de su amigo y se dirigió hacia ella.

-!Sabia que vendrías¡- le agarró del brazo tambaleandole; esta no dejaba de reír- ¿No has pensado en que si no nos dejaron venir seria por algo?.

-Yo estoy durmiendo en casa de Ginny- reía ella sin cesar agarrándose a el hombro de Draco.

-¿Que te hace tanta gracia?- la miró extrañado - ¿Estas borracha?- ella negaba aguantándose una risa- ¿Cuantas colas de rata lleva el veritaserum?.

-¿Dos?- preguntó ella riéndose.

-!Estas borracha imbécil¡- miró con odio a Ronald-¿Que le has echado a mi hermana?

-¿Yo?- se excusó- yo nada- se dio la vuelta para marcharse- imbécil.

-¿A quien llamas tu imbécil?- le agarró por la túnica y lo estampó contra la pared más cercana.

-Sueltale- le rogó Hermione cogiéndole del brazo.

Draco miró con odio a Ronald y le dio un puñetazo en su estómago produciendole caer al suelo.

-No puedo creer que desobedecieras a mi padre para vestirte como una pija por este estúpido- le gruñía a Granger.

-Que sorpresa- una voz paraba la riña entre ambos; era Minerva Mcgonagall- Tenía entendido que Severus Snape y familia no podian asistir a esta fiesta por cuestiones familiares- miraba ambos y Hermione continuaba con su risa.

-Si bueno, nosotros ya nos ibamos ¿verdad Granger?- le preguntaba Draco apretandole del brazo para que afirmara.

-Espero que lleve bien sus estudios joven Malfoy, no me gustaría suspenderle- le informó la profesora.

-Si verás, yo estaba estudiando- le mintió- pero tuve que volver a por ella, pero bueno que yo ya me voy y sigo ¿eh?- le sonrió y la profesora le miró con recelo; sabía que mentía.

Draco se despidió con la mano y sacó de allí a Hermione; no dejaba de echarle la bronca y ella no podía dejar de reír. Difícilmente se la llevó a casa, aquel vuelo en escoba fue lento por la inestabilidad de la joven, tan solo en dos horas ya se había emborrachado; tenía poco aguante con el al alcohol y Ginny se pasó con su copa.

-Ahora calladita, que como nos pille Severus, verás- le pedía en susurros al lado de la puerta; pero solo recibía risitas.

Abrió la puerta con todo el sigilo del mundo y cuando pasaron Granger cayó riéndose estrepitosamente; Draco pedía silencio pero alguien les interrumpió, los mayores habían oído ruidos y bajaron corriendo de la habitación.

-!Que susto por dios¡- se llevaba Severus la mano al pecho- ¿Venís de la fiesta desgraciaos?- les preguntó cabreado y le pegó una colleja a Draco- de ti me lo espero pero ¿de ti Granger?.

Jennifer intentaba calmar a Severus aunque no estaba de acuerdo con la actitud de su hija.

-No no me callo- le informó Severus a su pareja- se está dejando embaucar por este troll- seguía golpeando a Draco en su nuca y Granger no dejaba de reírse.- Castigados- pensaba en el castigo mientras Jennifer seguía agarrándole el brazo- dos siglos, a la, tirar a la cama, mañana pensaré en el castigo- los jóvenes se marchaban hacia la habitación; Granger debía ser empujada por Draco- y no quiero oíros- gritó antes de que entraran.

Cuando pasaron a el cuarto Draco soltó a Hermione mirándole enfadado, esta solo alcanzaba a reírse débilmente.

-Eres un aburrido- le informó a su hermanastro que se subía a la cama para dormirse.

-Callate y duérmete- le pidió quitándose su camisa.

Hermione se empezó a desabrochar el vestido y le paró antes de que pudiera subirse a dormir.

-¿Que calor hace aquí no?- preguntó dejando que su vestido se deslizara por sus caderas dejandole en ropa interior.

-No te creas- se separó de ella ruborizado- parece que va a refrescar ¿eh?- cogió una sabana para tapar a la castaña pero esta se la quitó de las manos y la colocó detrás de su espalda para que no pudiera quitársela- dámelo, vamos Granger dámelo.

Ella reía y buscaba la cara de el rubio que no dejaba de intentar quitarle la sabana; la puerta se abrió de golpe y Draco se giró rápido.

-¿Pero que haces?- los ojos de Severus se abrieron como platos; no podía creerlo.

-No es lo que parece- alcanzó a decir el rubio para excusarse.

-Pero desgraciaó que estás en paños menores- volvía a collejear a el rubio- y delante de tu hermana !Tira¡- le gritó señalando la puerta - a dormir a el sofá.

Draco bufó mirando a Hermione que volvía a aguantarse una risa con sus manos y salió enfadado de la habitación, estaba recibiendo todos aquellos golpes por su culpa y ella como si nada.

-Y tu Granger- se refirió Severus a ella que se tapaba con la sabana- tapate un poquito.

Ella afirmó con su cabeza y se tapó totalmente; pudo escuchar al rato como Severus le gruñía a Draco en el sofá y cuando todo se calmó salió hacia afuera

-¿Draco?- susurraba la castaña más tranquila.

-Vete Granger, bastantes problemas me has dado ya- le pidió el rubio.

-Enserio, perdoname- le pidió poniendo una mano en su pecho- Ven a la cocina.

El obedeció y se marchó de el salón para que no pudieran escucharlos más; ella cerró la puerta y se quedó mirándole.

-Perdoname- le rogó dejándose caer por el mueble de la encimera sentándose en el suelo; Draco la siguió con el mismo movimiento.

-Es que no te das cuenta de nada- le reprochó- si Severus no quería era por algo, cuando se entere de que nos vio Minerva- Granger lo miró triste; empezaba a arrepentirse de su comportamiento y de lo que su hermanastro había tenido que pagar.- y ni siquiera eres capaz de entender que solo quiero defenderte de Weasley, me da mala espina.

Ella lo miraba tan calmado y tan sincero; ¿Los efectos de el alcohol? No sabía por que pero estaba tan mono.

Tampoco sin saber porqué se acercó sigilosamente a él mientras le observaba y pasó lo mas improbable que hubiera podido suceder entre ellos.

Se encontraba besando débil y cortamente los labios de el rubio; fueron unos simples segundos, !Que situación¡ medio desnudos, a solas y tirados en aquella cocina. Se separaron tan pronto como pudieron y ambos se ruborizaron.

-Creo que es hora de dormir ¿no?- alcanzó a decir Draco levantándose.

-Sí- contestó rápidamente ella- ya mañana, hablamos- titubeó.

-Si claro- la miró de reojo- mañana.

-Bueno pues- se dio ella la vuelta- que duermas bien.

-Venga- alzó la mano para despedirse y resopló cuando ella se alejó.

Granger volvió a el cuarto extrañada, no dejaba de tocar su melena y de pensar como pudo actuar así.

Draco por su parte limpiaba sus labios mientras se tumbaba en el sofá ¿Por que le había besado? Bueno, estaba borracha, esas cosas pasan, nada de que los borrachos y los niños siempre dicen la verdad; Bobadas.