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Historia 38379 — capítulo 9
La luz de el día se plasmaba en la morada de la familia; el cuerpo de Draco Malfoy se estremeció en el sofá hasta caer a el suelo y recapacitó de golpe, hoy si que había amanecido bien.
Sin saber por que volvió a tocar sus labios y su vista se quedó fijada en la alfombra que adornaba aquella sala.
-Draco hijo- Jennifer interrumpió sus pensamientos- ¿Estas bien?.- el rubio la miró sorprendido y afirmó con su cabeza- menuda liasteis anoche, anda que cuando se levante tu padre.
-!Merlín nos pille confesados¡- susurró dejando su cuerpo otra vez caer tumbado a el sofá.
-Por cierto- llamó su atención- a llegado una carta de la Profesora Minerva Macgonagall.
Draco Malfoy se levantó corriendo y le pidió esa carta a su madrastra; esta se la entregó con la condición de que se la entregara a su padre que era a quien iba dirigida. La abrió y leyó quedándose sus ojos como platos.
-Por favor, no le digas nada a Severus de esto- le rogó con una mirada preocupada- no por el momento; te prometo que antes de la comida se la entregaré.
Jennifer afirmó con la cabeza y tocó la melena de el rubio sonriendole; debía ganarse el corazón de el joven y una de las formas era monstrandole confianza.
Draco dobló la carta y se dirigía a el cuarto a guardarla cuando la puerta se abrió y dejó salir por ella el cuerpo soñoliento de Hermione; ambos se miraron un poco nerviosos.
-Bueno días- alcanzó a contestar ella con una débil sonrisa entrando a prisa a la cocina.
Draco le contestó la sonrisa y cuando esta desapareció resopló, entró a el cuarto y guardó aquel escrito. Era llamado para que desayunara algo.
Al llegar a la cocina de nuevo se encontraba a solas con Hermione; esta titubeó y le alcanzó una magdalena.
Ninguno hablaba, solo se esquivaban por la cocina haciendo zis-zas.
-!Draco¡- Hermione estaba dispuesta a romper el hielo y aclarar todo- quiero decirte que en situaciones como las de anoche, pues se llegan a decir o hacer muchas tonterías.
-Ya claro- rió disimulando y dándole la razón el rubio- que de tonterías ¿verdad?.
-Vamos- continuó- que tu eres mi...hermano- titubeó con la palabra- y que por mi parte no me acuerdo de nada de lo que pasó anoche.
-¿No?- preguntó rápidamente Draco- Bueno, quiero decir que yo tampoco- agarró el brazo de la castaña- No pasó nada ¿verdad? Nadie tiene que saber nada porque no pasó nada.
-No no, tranquilo, nada de nada- aclaraba ella cogiendo su taza de leche.
A ambos les había tranquilizado que se aclarara aquella situación, fue un descuido, un mero accidente pero nada significativo; podían seguir discutiendo y odiándose tanto como antes.
-Que tranquilidad- Severus entraba a la cocina acompañado de Jennifer; los jóvenes sabían que allí venia la bronca matinal- me parece sospechoso, pero mira Draco no voy a preguntar, no quiero más sorpresas.
Jennifer acariciaba el brazo de el profesor para que se relajara; era propenso a ponerse nervioso ante los chicos sobretodo cuando no le obedecían, pero si algo pretendía era poder llegar a ser un verdadero padre de familia.
-Ayer me desobedecisteis- miró a ambos señalandoles con el dedo- Pues bien, estáis castigados; cuando volváis a Hogwarts quedan suspendidas las visitas a Hogsmeade- los muchachos se miraron sorprendidos y no dudaron en discutir.
-Pero ese es el único momento de el día que tengo para estar con mis amigos- Hermione se hizo de notar en aquella cocina.
-Eso haberlo pensado antes de irte a aquella fiesta jovencita- le aclaró su madre que seguía molesta por su comportamiento.
-Y por ahora- continuó Severus- vais a limpiar la casa, de arriba a bajo, todos los días- vio como Draco negaba con la cabeza mientras resoplaba- Sí, y con la lengua.
-Ya cariño- Jennifer besaba la mejilla de Severus y este bajó de nuevo la voz ante el rubio.
-Esta noche vuestra madre y yo iremos a el ballet- le molestó una risa burlona de el joven Malfoy.
-Pero Severus, eso es para truchones- le aclaró su hijastro sobre aquel tipo de baile.
-No digas tonterías, voy a el ballet porque me da la gana y haber si te voy a llevar a ti tambien-
Draco negó con la cabeza; todo menos ir a ese ridículo baile de muggles antes se quedaba en casa con Granger limpiando hasta el último rincón. El profesor se marchaba aún enfadado con ambos de la cocina cuando pudo visualizar a Draco imitando el baile que vería aquella noche y recibió una colleja.
-Menos cachondeo que es muy temprano-
Salió de allí sin decir nada más y Hermione fue la segunda en abandonar la cocina, iría a ducharse y a ponerse con la limpieza de la casa, si había algo que no quería ahora era más broncas.
Subió las escaleras esquivando a su padrastro y entró a el baño; se introdujo en la ducha dejando que le cayera todo el agua frío por el cuerpo, tocaba su melena.
No dejaba de pensar en lo que había hecho, aquello estuvo fuera de lugar, solo esperaba que no se diera una situación similar.
Cuando acabó lió su cuerpo con una toalla y empezó a arreglar su cabello; de sorpresa la puerta se abrió y ambas personas se quedaron petrificadas, la castaña mantenía con fuerza su toalla.
Era Draco Malfoy mirándola desde el marco de la puerta como si fuera un fantasma, maldito momento, !Que vergonzosa situación y para colmo...¡
-¿Pero que?...-Los ojos de Severus volvían a abrirse como platos- ¿Pero que haces troglodita?
-No Severus- se excusó rápidamente Draco cubriendo su cabeza- solo pasaba a mear, de verdad que me meo mucho.
-Pues te aguantas- buscaba un hueco para golpear a el joven Malfoy- !Intentabas ver a tu hermana desnudo desgenerao¡-
-¿Que está pasando aquí?- subió a toda prisa Jennifer por las escaleras de el piso al oír todos aquellos gritos.
-¿Que que pasa?- preguntaba Snape a la mujer que parecía no enterarse de nada- que este intenta pillar desnuda a su hermana- Jennifer reía ante aquel comentario; era absurdo, ¿como pensaba tan mal este hombre?- Ríete, pero anoche los pillé medio en bolas retozándose juntos.
-Pero eso no es cierto- alcanzó a decir Draco con miedo por recibir una colleja.
-Venga- calmaba el ambiente de nuevo Jennifer- Hermione sal a cambiarte a tu cuarto y deja que entre tu hermano.
La castaña obedeció saliendo por la puerta rozando el cuerpo de Draco sin querer, !Maldita puerta estrecha¡. Cada uno comenzó a limpiar la casa por un lado distinto para no cruzarse. Severus no les quitaba la vista de encima a los jóvenes y sobre todo a el muchacho.
-!A comer¡- les informaron unas horas después; el tiempo se les pasó volando.
Corrieron a la cocina y ocuparon sus lugares para empezar a comer.
-Draco, ¿le diste su carta a tu padre?- decía Jennifer mientras le llenaba el plato de comida.
-¿Que carta Draco?- el moreno empezaba a sospechar, el joven se había puesto más pálido y el no había recibido nada; una mirada le bastó para sacar la carta de un bolsillo y entregársela, el profesor empezó a leer en alto mirando de reojo a Draco.
''Estimado Señor Snape''
Me comunico con usted para informarle de que ayer noche se pudo observar la presencia de su hijo Draco Malfoy en compañía de la Señorita Granger en el colegio de Hogwarts durante la fiesta de celebración. Teníamos entendido que usted y familiares no podían acudir a esta por cuestiones personales. Le comunico que su presencia se hizo de notar agrediendo a un alumno y además se complace de su malos resultados académicos.
Minerva Macgonagall.
Severus se llevaba una mano al rostro y dejaba caer la carta; el mismo había dicho que no irían por una cena familiar y nuevamente su hijo lo ponía en evidencia sin hablar de que al parecer le importaba un bledo aquel examen para aprobar Transformaciones.
-No solamente suspendes si no que además disfrutas con los suspensos, te regodeas- lo señaló con el dedo furioso.
-Pero como voy a aprobar si no puedo concentrarme- se excusó culpando aquella casa y las compañías.
-Como te vas a concentrar saliendo de fiesta-
Jennifer se sentó en la mesa después de haber servido a todos y calmo el ambiente como siempre.
-Igualmente Severus, todavía no a sido el examen, demoslé una oportunidad- miró a Draco y le guiñó un ojo amablemente; el joven le respondió con una buena sonrisa.
-De todos modos Severus- Hermione dejaba su vaso encima de la mesa- no te preocupes que habrá aprobados en esta casa seguro.
-!Oh sí Severus¡ No te preocupes que la pija modelo sacará matriculas de honor- se burlaba de su hermanastra haciéndole el paso a su voz.
Una colleja sobrepasó la mesa de nuevo; Draco volvía a ser golpeado por su padrastro, este era un gesto que las Grangers adoraban.
-Te ríes de tu hermana porque es más lista que tú- le miraba haciéndoselo saber- mira como no apruebes voy a tomar medidas drásticas- le aseguró muy enfadado- este examen lo apruebas sí o sí, aunque tenga que darte clases yo.
-Bueno si el quiere- Hermione titubeó y quizás se arrepentía de lo que iba a decir- yo puedo ayudarle, vamos, saqué buena nota.
-Eso es fantástico- sonrió Jennifer- mejor le ayuda Hermione y verás como aprueba.
El silencio se hizo el mesa cuando Draco afirmó que prefería que fuera la muchacha quien le ayudara puesto que Severus de transformaciones sabía poco. Mas tarde cuando la comida acabó los jóvenes se marcharon a el cuarto a comenzar con los estudios; Severus por su parte se dejó caer en el sofá con el cuerpo de su pareja encima.
-No te preocupes- besaba la frente de el moreno- aprobará ese examen, está con Hermione.
-Ya salió el temita- se mosqueó Severus frunciendo el ceño.
-¿El temita de que?- se extrañó Jennifer levantando un poco su cuerpo.
-Pues el temita Jennifer- acabó de levantarse y sentarse a su lado- la desconfianza; Granger desconfiá de mí- la mirada de incredulidad de su pareja era todo un poema- y tú también desconfiás de mí.
-¿Pero que dices Severus?- aquello estaba fuera de lugar.
-Cuando vivíais en Londres ¿Quien ayudaba a estudiar a Granger? !Marck¡ era !Marck¡- se refería a el ex marido de Jennifer y padre de la castaña.
-!Marck es licenciado en literatura y Hermione estudia en Hogwarts¡- le aclaró besando su cuello para que se tranquilizara.
-!Ay quería llegar yo, como es licenciado en literatura y yo solo hago pociones; claro para tu hija a mí no me da- señalaba su cabeza y Jennifer negaba con una sonrisa- no, no, te voy a decir una cosa, que Granger estudie por si sola !Granger¡- dejó claro que solo la castaña- pero a mi hijo Draco le doy clases yo y te voy a decir otra cosa, mi Draco aprueba ese examen aunque tenga que transformar la casa.
Jennifer se levantó de el sofá y le dio unas palmaditas a su pareja en la espalda; prefería irse de el salón antes que acabar discutiendo.
-Vale, pues venga ya puedes empezar- le dio permiso para hacerlo y se marchó hacia la cocina.
En el cuarto de los jóvenes se encontraban ambos; cada uno sentado en una silla bastante juntos, mientras que el libro estaba en las rodillas de la castaña y la cabeza de el rubio se metía cerca de la suya para poder leer.
Hermione estaba tranquila, en la mesa habían vuelto a discutir, el le había echo burla y le había encantado, pero solo por el echo de volver a la normalidad.
-Atento- le pidió- para transformarle solo tienes que hacer un leve giró de muñeca y cuando pronuncies el encantamiento acentuar la ''i''
-¿Y si lo tengo que explicar?- le preguntaba el muchacho mirándole de reojo.
-Muy sencillo- aclaró- hay ciertas palabras en la explicación que sabiéndote esas y poniéndolas juntas te pueden salvar la vida- rió- no podría ponértela como negativa y tendrías un punto.
-Entonces- intentó aclararse- si yo pongo solo unas cuantas palabras que tengan sentidos no me tengo que leer todo el rollo este.
-Si- afirmó contenta- por ejemplo esta-
Cuando fue a señalar una de las palabras que tenía en mente su dedo se posó sin ninguna intención encima de el dedo de el rubio; este se separó de una de su hermanastra y la miró desconfiado, no pensaba dejar que nada más ocurriera, ¿Que le estaba pasando? !Tanto nerviosismo¡ Granger le sacaba de los nervios y ahora intentaba seducirle, bajo ningún concepto el quería eso.
-!Pero que asco Granger¡- la miró despreciable - deja de tocarme, que yo no quiero nada contigo.
-¿Pero que dices?- se levantó furiosa- a sido un accidente, ¿ de verás crees que intento algo contigo?.
Sus miradas de odio se cruzaron, no sabían por que de tal manera; había fastidio pero no el mismo de siempre, Draco debía salir de aquel apuro, ¿Se le había notado nervioso?.
-!Que era broma hermanita¡- agarró su cuello con un brazo- que paso de tu culo y me voy a estudiar yo solito, ya me has dicho tus truquitos.
-¿Y por que solo? !Te estoy ayudando¡- ella quería hacer buen uso de sus conocimientos para que aprobara.
-Por que paso de ti- le sonrió cínico y salia del cuarto- !Pirate Granger¡.
Ella le pegó una patada a la cama, aquel estúpido seguía igual de grosero e impertinente; prefería que así fuera claro, pero también prefería que no se metiera con ella.
Cuando Draco salió cerró la puerta tras el y respiró hondo.
-Draco hijo- lo que le faltaba Severus con uno de sus ataques- Que e decidido que mejor te ayudo yo a estudiar.
-!No¡- grito sin saber por qué- !Estudiare yo solo¡ Estáis todos locos, mejor me iré fuera- Draco abría la puerta y salió a el jardín.
-Loco- Severus miró a Jennifer- ¿Me a llamado loco? !Si, si me a llamado loco¡
Se disponía a salir pero la mano de su pareja lo paró besando sus labios y rodeandole la cadera con sus brazos; le pidió que le dejara relajarse, solo era un crió y que ellos tenían una cita en el ballet aquella noche.
Cuando esa hora llegó los adolescentes se reían de Severus por su traje de gala; Hermione nunca se pensó llegar a verlo así. El padrastro de ambos los miraba con el ceño fruncido y solo deseaba salir de allí con su querida. Esta bajó hermosa y tomó la mano de Severus dispuestos a salir.
-Escucharme bien- señaló a ambos con sus dedos- El que la monte se queda sin estas preciosas vacaciones, sin salir y sin derechos del niño- le aclaró a ambos que estaban parados juntos.
Afirmaron y los mayores salieron; Hermione se tiró en el sofá y Draco se sentó en un sillón cercano, ambos veían la televisión cuando a el rubio le pareció oír un sollozo.
-¿Que te pasa Granger?- le preguntó desde el sillón.
-Nada- secó su lagrima- solo que quiero ver a Ginny, ayer me fui sin decir nada.
-Bueno- se levantó y se sentó al lado de ella- deja de lloriquear, yo te llevaré a ver a Ginny.
-Pero estamos castigados imbécil- le aclaró secándose las lagrimas que salían de nuevo.
-Aunque quiero que sepas que está muy feo insultar a tu hermano...- aclaró sonriendo- mientras no esté Severus cogeré mi escoba y te llevaré a ver a la zanahoria.
Primero Granger le golpeó con un almohadón por insultar a su amiga, pero más tarde sonrió y se levantó para que se marcharan.