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Memorias de Idhún IV HEREDEROS — capítulo 15

Muchas gracias por los comentarios y por leer este fic que me esfuerzo tanto en hacer, y para que veais, jeje, que en un dia actualizo dos capis, espero que os guste, que esto cada vez se pone más interesante.

Capítulo XV Viaje a Nueva York

  La joven shek se encontraba en su sitio, en la clase, mirando sin demasiado interés por la ventana, como había estado una semana antes.

  Aquel día era el último del curso, y al día siguiente cogería aquel avión que la llevaría a Nueva York junto a su padre. Suspiró por un momento. Le hacía ilusión pasar tiempo con su padre, pero tenía miedo, sí, Eva, tenía miedo..., tenía miedo de volver a querer a ese hombre como antes y volver a confiar en él para que la abandonara de nuevo y le siguiera ocultando la verdad..., la verdad..., ¿por qué no les contaba a todos que sabía la verdad, que Shizuko le había estado visitanto durante cuatro años, que durante uno de ellos la había entrenado?¿por qué ella tampoco les decía la verdad?. Ni ella misma lo sabía con seguridad. Tenía miedo, mucho miedo. Tenía miedo a que ellos la temieran al saber cuán poderosa era.

  En aquel momento la profesora se encontraba dando un pequeño discurso a todos sus alumnos, que la miraban con diferentes caras. Unos emocionados, otros aburridos, otros preocupados por las notas..., y algunos ni si quiera la miraban.

  Eva no supo exactamente cuando comenzó a repartir las notas, pero pronto sintió como la profesora pensó en ella, miró a sus compañeros unas décimas de segundos, comprendiendo que estaba repartiendo las notas, y, finalmente, la profesora dijo su nombre.

  -Eva Redfield- la llamó. Ella se levantó, caminando con tranquilidad y cogiendo su boletín de notas, dirigiéndose de nuevo a su asiento. No sabía por qué miraba en el interior del boletín, pero lo hizo, y se encontró con lo que esperaba. Sobresalientes y matrículas de honor, nada más. Notas espectaculares que cualquier padre desearía ver en sus hijos y notas tan buenas que molestaban a los demás alumnos y profesores.

  Pasaron los minutos hasta que, al fin, el molesto y chilloso timbre del centro sonó, indicando el final de las clases y de ese curso.

  Los gritos y aplausos llenaron el instituto, y todos se levantaron de sus asientos, dejando las mochilas en la clase y corrieron hacia el gimnasio, donde iba a empezar la gran fiesta de fin de curso, aunque, esa no sería nada comparada con la que se preparaba esa misma noche, que no duraba tan sólo una hora, como aquella, sino que duraría parte de la noche.

  Eva se levantó con tranquilidad, se colgó la mochila al hombro, y salió sola, después de que sus compañeros casi huyeran de la clase.

  Tan sólo caminó unos pasos por el ya solitario pasillo cuando casi chocó contra su hermano, que la miraba sonriente.

  -Voy a la fiesta, ¿nos acompañas?- le preguntó, mientras señalaba con la cabeza a Nanim, a quien había invitado, y se encontraba en una esquina del pasillo, más alejado, hablando animadamente con los amigos de Erik. Aquello le dolió, y apretó los puños, aunque no lo dejó notar...

  Yo nunca seré así, pensó para sí misma, no podré jugar en un deporte de equipo, como Erik, no podré estar así con mis amigos...

  Eva miró a su hermano, que aún sonreía, y negó con la cabeza.

  -No creo que a tus amigos les apetezca que vaya con vosotros- le dijo- todo lo contrario que con Nanim...- susurró, pero su hermano lo oyó a la perfección.

  Eva pasó al lado de su hermano, dispuesta a irse de allí, pero Erik la sujetó de la muñeca, y la hizo girarse y encararle a la cara, aunque no la soltó, a pesar de la descarga de energía negativa que le recorrió al tocar así a una shek.

  -Me importa poco lo que ellos quieren- le aseguró- eres mi hermana y eres más importante que ellos, aunque a veces no lo parezca- le sonrió, con un tono de burla.

  Eva le observó con una de sus medias sonrisa, agradecida.

  -Gracias, pero, en serio, no me gustan esas cosas.

  -Estará bien- le prometió, pero su hermana dudó de nuevo.

  -Tengo que hacer la maleta- le recordó, y Erik asintió.

  -Está bien- accedió- intentaré convencerte luego para la fiesta de esta noche.

  Eva suspiró, sin llegar a decir lo que pensaba porque hubiera sonado mal. Su hermano la soltó, y Eva volvió a encaminarse hacia la salida del centro, mientras Erik regresaba con sus amigos para dirigirse a la fiesta.

  Eva estaba en su habitación, haciendo con lentitud el equipaje, colocando la ropa en aquella maleta de cuero negro. Aunque ni si quiera se daba cuenta lo que metía dentro, pues pensaba en otras cosas, en millones de cosas más.

  Había esperado mucho para hacer la maleta, para tener una excusa para no ir a la fiesta.

  Al llegar a su casa, se había echado sobre la cama a escuchar su música más característica, y no se puso a hacer la maleta hasta que Erik y Nanim volvieron de la fiesta, pues tan sólo cenarían algo para luego irse a la fiesta de la noche.

  Como esperaba, ya habían terminado de cenar, y ya estaban llamando a la puerta de su habitación. Entraron con rapidez, mirándola sonriente, aunque tras dirigir su mirada a la maleta a medio hacer dirigieron una vista significativa a Eva.

  -Has esperado hasta ahora para hacer la maleta- le regañó su hermano, y Eva les dio una media sonrisa- eres..., y todo por no ir a la fiesta...

  -Eva, es divertido- sonrió Nanim, pero ella negó con la cabeza.

  -Ya os lo he dicho- les recordó, suspirando con impaciencia- no me gustan esas cosas, y no voy a ir. Punto y final.

  -Pero Eva...

  -Hermanita...

  -He dicho que no- repitió, ya empezando a molestarse- no seáis pesados, no voy a ir.

  Los dos amigos se miraron, y suspiraron.

  -Como quieras- accedió su hermano- si cambias de opinión estaremos por allí.

  -Pasarlo bien- les dijo, y los dos se despidieron de la chica, mientras Eva se dedicó a seguir preparando su maleta. Pronto, al fin terminó de preparar su ropa, así que, finalmente, empezó a meter algunos objetos personales, hasta que, antes de cerrar la maleta y dar por finalizado el equipaje, metió su blog de dibujo, pensando si su padre la dejaría algo de tiempo a solas para dibujar.

  Ya era por la mañana, y la casa de los Redfield estaba llena de energía. En aquel momento, se despedían de padre e hija, que ya estaban en la puerta, preparándose para irse.

  Shail abrazó a la chica, que le devolvió el abrazo, cosa que hacía años que no hacía. Después, abrazó con calidez a Jack, que tardó algunos segundos en soltarla.

  -Cuídate- le pidió- y ten paciencia con él, se está esforzando.

  Eva asintió, y se separó de él, para abrazar a Nanim, que la devolvió el abrazo de forma muy cariñosa.

  -Espero volver a vernos pronto- le dijo la chica.

  -Sí- asintió Eva, totalmente de acuerdo. Se separó de ella, y su madre la abrazó con fuerza.

  -Eva, lo siento- se disculpó de nuevo- sé que a veces me he pasado, pero te quiero..., te quiero mucho.

  Eva no contestó, sólo la abrazó con más fuerza, para luego separarse y, finalmente, abrazar a Erik, que la apretó entre sus brazos, ocultando su cabeza en el hombro de su hermana.

  -Te voy a echar de menos después de todo- susurró.

  -Y yo a ti- le aseguró la chica, apretándole más contra ella- cuídate mucho.

  -Cuídate tú- sonrió él, para después separarse, y mirar a Christian- más te vale que la cuides bien.

  Christian emitió una media sonrisa, y asintió, para coger la maleta de su hija, mientras esta cogía la funda con su guitarra y se la colgaba a la espalda.

  Los dos montaron en el coche, rumbo al aeropuerto. Christian empezó a conducir bajo el soleado día de verano, y miró de reojo a su hija, que miraba por la ventana.

  -Todo irá bien- le aseguró- no será tan malo.

  -Eso espero...

Gracias por leer, dejad comentarios por favor, que he actualizado dos capis en un día, me lo merezco, jeje, cuidaos, besos