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Memorias de Idhún IV HEREDEROS — capítulo 45
Hola!!!!!
¿Qué tal?
Sí, lo sé, en este momento debéis estar deseando matarme, sé que tardo demasiado en actualizar, y lo siento, pero no doy a basto con todo lo que tengo que hacer.
Bueno, sólo quedan cinco capítulos y el epílogo, así que tened paciencia, y espero que me sigáis hasta el final.
IMPORTANTE:
He publicado un One-Shot (un fic de un sólo capítulo). Por favor, me encantaría que os pasarais por él, la portada está hecha por mí.
He cambiado la portada de este fic, el de Memorias de Idhun. Es una portada hecha por mí, por favor, decidme vuestra opinion. Tengo talento para hacer las portadas o se lo dejo a los profesionales???
Capítulo XLV
Decisiones
Era una mañana cercana al final de la Guerra. Los protagonistas se encontraban en el oráculo, aún decidiendo cómo podrían derrotar al Séptimo.
Aunque, a regañadientes de los adultos, los más jóvenes también se encontraban en la sala, intentando aportar ideas, pero siempre eran rechazadas porque implicaba que ellos lucharan en la batalla.
Lo cierto era que Eva, en el fondo, agradecía que no tuvieran que luchar, eso significaba que Jason no correría peligro. Ni él ni tampoco su hermano. Veía divertida como Erik se dedicaba a discutir con todos, argumentando que sí podíamos luchar y que así las cosas serían más fáciles.
De vez en cuando notaba las miradas profundas de Jason, que la sonreía con ternura. Ella le devolvía su media sonrisa, pero enseguida notaba la mirada seria de su padre sobre ellos, así que, con un suspiro, volvía a poner atención a la conversación.
En aquel momento, sintió algo extraño, e, inconscientemente, dirigió su vista hacia atrás, a pesar de que tenía la pared de la sala. Su cuerpo se tensó, y se giró rápidamente hacia Kirtash, que le devolvió la mirada, también tenso.
-Papá...-le llamó, y todos pusieron atención entre el intercambio de miradas de ambos-...se acercan.
-Tenemos problemas-dijo Kirtash-mierda...se acercan los hombres de Scarlet.
-Debéis marcharos-dijo el padre Ha-din, y Kirtash asintió, y cogió con rapidez las armas sobre la mesa, pasándolas de un lanzamiento a sus poseedores, que la cogieron al vuelo, sin esperar-salid por la puerta trasera, rápido, no tenéis tiempo.
Eva sintió como su padre la cogía con fuerza del brazo y la obligó a caminar a paso rápido tras él, junto a su madre, y Jack, que a su vez llevaba a Erik agarrado fuertemente.
Cerraron la puerta por donde salieron, y corrieron por los pasillos del oráculo, deseando no ser vistos por Scarlet ni sus hombres. Eva dirigió su vista sin poder evitarlo hacia atrás, a unos pasos de ella, que Jason corría siguiéndoles, como todos, hasta que llegaron a la puerta trasera, y Jack se dispuso a abrirla, y entonces, algo ocurrió.
Todo pasó muy rápido, un sonido fuerte escucharon, y una explosión derrumbó el muro de la derecha de ambos, cuya onda expansiva provocó muchos más daños.
Todos cayeron al sueño bajo los escombros de los pasillos del oráculo, y enseguida, los guardias de Scarlet corrían hacia ellos.
Kirtash y Jack con rapidez se pusieron en pie, mientras a otros les costaba más, y comenzaron las luchas.
Los más jóvenes sólo escuchaban el entrechocar de los metales de las espadas, entre el polvo levantado por la explosión y el dolorido cuerpo apresado entre gritos del oráculo.
-¡Victoria!-le gritó Kirtash, mientras hundía su frío acero en el estómago de uno de sus enemigos-¡saca a los chicos de aquí!
La mujer golpeó con el báculo en la cabeza de uno de sus adversarios, y, doliéndole en el alma por los dos hombres a los que ella amaba, asintió con la cabeza, dándose la vuelta y cogiendo a Erik del brazo, obligándole a ponerse en pie, y después a su hija.
-¡NO!-gritó Erik-¡no podemos huir!¡necesitan ayuda!
-¡Jason y Nanim siguen ahí!-le espetó Eva, intentando soltarse.
-¡Vosotros sois más importantes!-les aseguró Victoria-¡ellos estarán bien!
Ambos hermanos dirigieron su mirada a los dos aludidos, que luchaban con fervor por intentar derrotar a todos sus enemigos, al igual que Kimara, Rando, Seth, Anayu y Shail.
-¡Erik!-le gritó Jason, observándoles ahí, quietos, sin huir, con el miedo pintado en sus ojos. El joven rubio fijó su atención en él-¡sácala de aquí!-no necesitó oír más, pues sabía que se refería a su hermana.
Eva negó con la cabeza, no quería marcharse de allí, no quería huir.
-¡Si la encuentran la matarán!-le gritó Nanim, y el chico la miró-¡debes sacarla de aquí!¡estaremos bien!-le aseguró, y con una mirada más suave le dijo-yo estaré bien.
Y Erik, cerrando los ojos con fuerza, se giró, dándoles la espalda a todos, y cogió con fuerza el brazo de su hermana, que aún se negaba a marcharse de allí, pero él la obligó, y, sin darse cuenta, así cumplió un papel más en la profecía…
"Otro elegirá entre sus dos amores"….porque sí, los dos amores del chico siempre fueron su hermana y Nanim….el amor por una hermana y el amor por la persona destinada a pasar su vida junto a ti….
La profecía ya se iba encaminando hacia su final…
"El día señalado, las tres especies se unirán para un mismo fin. Trece seres serán imprescindibles para llegar a la paz, otro se sacrificará en cuerpo y alma para que seis esencias se unan para lograr el objetivo. En el camino, muertes y luchas serán necesarias, y cada uno tendrá su papel en la historia. Los seis permanecerán ocultos hasta que llegue el momento, el sacrificio sufrirá una dura existencia, de los trece..., la sangre de uno de ellos se derramará injustamente, a otro se le otorgará un gran cargo, dos se amarán para unificar a las naciones, otro deberá abandonar a su propia hija, otra deberá decidir entre sus hijos, otro se sacrificará por el enemigo, otro deberá matarse a sí mismo para conseguir un objetivo, otro deberá abandonar su don, otro deberá abandonar sus principios para obtener un don, otro arderá entre las llamas de su amor, otro elegirá entre sus dos amores y el último...morirá para salvar al que deberá sacrificarse en el futuro...´´
La primera parte, la sangre de Anker se derramó con su muerte, el gran cargo de liderar a los sheks traidores del nuevo Séptimo se le otorgó a Shizuko, Shail ya abandonó a su hija a las llamas del dragón, Jack ya recibió un ataque por Kirtahs, un shek, su enemigo…Kirtash mató su propia parte shek, siendo después recuperada, para conseguir aquel objeto…Seth abandonó su don, Anayu abandonó sus principios de odio para adquirir la magia…Ya Nanim ardió entre las llamas del hombre al que amaba, un dragón, Erik, y ahora, él mismo había elegido entre Eva y Nanim.
Sólo tres personas de los trece debían cumplir su destino para que la profecía llegara a su final, y todo estaba tan próximo…
Victoria empujó a sus hijos para que corrieran, debía sacarlos de allí lo más rápido posible, era su deber, debía hacerlo…, no soportaría que algo malo le pasara a sus pequeños.
Se internaron por el bosque, aunque Erik debía empujar a su hermana y tirar de ella para obligarla a correr. Si la encontraban, la matarían, la buscaban sólo para eso.
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Todos seguían luchando con fiereza, sin rendirse, esperando que tanto Erik como Eva estuvieran bien. Porque, en el caso de que la Tríada muriera en esa batalla, ellos dos serían el último unicornio y el último dragón, ellos no podían desaparecer, si ellos desaparecían, la esperanza de ese mundo también lo haría.
Muchos de los soldados habían muerto, y los pocos que quedaban en pie dieron pasos hacia atrás, alejándose de sus rivales, que les veían tensos y dispuestos a seguir la lucha, pero, en algún momento, Kirtash levantó la mirada, y todos le imitaron, viendo como Scarlet, el rey de Vanissar, les miraba con una mueca de molestia en el rostro.
-Veo que seguís intentando retrasar lo evidente-les dijo-escuchad, no tengo ningún problema con vosotros, entregadme al shek y a su hija, y os dejaré con vida.
-Por encima de nuestros cadáveres-le escupió Jack, aunque le extrañó que Kirtash se hubiera quedado callado ante la mención de su hijo, pero más extrañado estaba él de que otra persona no hubiera dicho nada, y le buscó con la mirada…Jason no estaba allí.
-Así que preferís la muerte-sonrió él-que enternecedor…
-Lo único que haces es manchar el digno nombre de Vanissar-casi escupió Alec, mirándole con un rencor que cualquiera temería por su vida ante esos ojos. Si las miradas pudieran matar, ese supuesto rey ya estaría enterrado bajo tierra.
-Vaya, vaya-se burló Scarlet-así que tú eres el famoso Alec…-sonrió de forma sombría-¿tú quién eres para decir nada de los reyes de Vanissar?. Ah, sí, claro, eres un pobre hombre acogido en el oráculo…ni si quiera a guerrero llegas, ¿o acaso me equivoco?- Alec cerró los puños con fuerza, mordiéndose la lengua para no demostrarle a esa vil alimaña quién era él en verdad, y lo cierto es que sintió su sangre hervir en el mismo momento en el que él posó sus ojos en la princesa de los elfos, que les acompañaba-pensé que los elfos no deseaban inmiscuirse en esta guerra, mas veo que habéis aceptado uniros a esta rebelión.
-Los motivos de ellos al menos son honrados-le aseguró ella, con la firme seguridad de toda una princesa elfa-en tiempos de antaño cometimos el error de no participar en la guerra junto al rey Alexander, él si era un verdadero rey. Pero ahora el error sería luchar a vuestro lado. Un reino gobernado bajo la soberanía de un hombre que no entiende del honor de los hombres y que a rey ni si quiera llega.
-Maldita elfa-le espetó-al menos yo no sigo llorando por la muerte del hombre al que amaste…-le dijo con dureza, mientras los ojos de la hermosa elfa flaquearon ante el recuerdo de su amado-dicen que un elfo sólo puede enamorarse una vez en su eternidad…que cruel debe ser enamorarse de un mortal que no pudo seguir viviendo hasta la vejez, un hombre al que la muerte pronto le reclamó.
-El fue más rey en ese poco tiempo del que tú podrías llegar a ser aunque vivieras para siempre-le aseguró con voz dura.
-Oh querida-le dijo él-al menos yo no huí de mi lugar haciendo sufrir a la persona que me amaba-dijo con una sonrisa maquiavélica, y miró de reojo a Alec, y este sintió como su corazón dejaba de latir por un momento. Y entonces lo supo, supo que Scarlet conocía su secreto, que sabía quién era él en realidad, y sintió pánico…, no se atrevería…
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Los tres seguían corriendo entre la arbolada del denso bosque, como si escaparan de una mismísima tortura, esperando que no les alcanzaran, pero sus súplicas no debieron ser escuchadas, pues una flecha se clavó en un árbol, muy cerca del rostro de Erik, que paró, y, al tener sujeta a su hermana, también ella.
Victoria se puso en posición defensiva, agarrando con fuerza el báculo, preparada para la lucha.
-Erik-le llamó, y su hijo puso atención-saca a tu hermana de aquí, ahora mismo.
-¡No!-gritó ella, soltándose con fiereza del agarre-¡ya está bien!¡no pienso seguir huyendo!-gritó, haciendo que su voz resonara en aquel claro amplio del bosque, donde la luz del sol les iluminaba completamente.
-No digas estupideces Eva-le recriminó su hermano, agarrándola con fuerza de nuevo y obligándola a mirarle a los ojos, completamente molesto-si te encuentran, te matarán sin dudarlo, y todos hemos luchado para que no te pase nada, no seas idiota y haz lo que te decimos.
Los ojos de Eva se enfriaron aún más ante sus palabras.
-Que yo recuerde intenté alejarme de todos vosotros precisamente para que no tuvierais que protegerme-le recordó-porque no quiero que lo hagáis, a ver si os entra en vuestra maldita cabeza, no quiero que NADIE se sacrifique por mí.
-¡Iros los dos!-les gritó su madre, y, en ese mismo momento, dos soldados salieron entre los arbustos, armados con espadas.
Victoria utilizó el báculo para detener una estocada directa hacia ella, y miró al otro hombre, que fue directo hacia sus hijos, pero Erik actuó rápido, empujó a Eva hacia atrás, se colocó delante de ella y alzó su propia espada, enfrentándose al agresor.
Eva posó su mano en su hombro, donde debería estar la empuñadura de su espada, pero no estaba ahí, y ella se sorprendió, para después recordar, e insultarse a sí misma, como, con la explosión, no se fijó en que la hubo de haber perdido.
-Márchate-le dijo Erik, completamente serio, mientras seguía luchando en un duelo de esgrima contra su adversario-no tienes nada que hacer aquí…¡Lárgate!
Eva sintió como algo dentro de ella se removía. Era ella la que había atraído a los enemigos, era por su culpa por la que todos estaban luchando, y sería su culpa si a alguno de ellos le pasara algo. Si cualquiera de ellos sufría el más mínimo daño, ella sería la completa responsable.
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-¿Qué quieres decir?-inquirió la mujer elfa, y él sonrió de forma sombría.
-¿Por qué no se lo cuentas tú, Alec?-le preguntó mirando a Alec, y todos se giraron para verle-¿o debería llamarte Alexander?
Muchos ahogaron su expresión de asombro, y los ojos de la elfa se llenaron de lágrimas….¿Era verdad?. Por eso sentía aquella sensación de nostalgia a su lado, por eso le resultaba tan familiar…un aspecto más joven, algo diferente, pero en su rostro estaban las mismas facciones y la misma mirada del hombre al que amaba…
-Alsan…-susurró, acercándose a él y acariciando su rostro, mientras las lágrimas rodaban por sus mejillas-eres tú…
-Perdóname-le suplicó él-no quise ocultártelo…te quiero tanto…
La joven posó un dedo en sus labios, impidiéndole continuar, y simplemente alzó su rostro para juntar sus labios con los de él…
"Dos se amarán para unificar sus reinos…"
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No fue consciente de cuando sus piernas comenzaron a correr con rapidez, alejándose del lugar, alejándose de todos y de todo. Quería huir, tenía que huir…, no podía quedarse con ellos, les seguirían persiguiendo.
Era una cobarde. Una inútil. Sólo traía desgracias. Aquellos pensamientos que había apartado de su mente las últimas semanas volvieron a resurgir con fuerza.
"No debería de haber vuelto", se repetía a sí misma, "si no hubiera estado con ellos, esto no hubiera pasado, nunca debí volver, debí permanecer sola…, y tampoco debí dejar a Jason acercarse"
En ese momento, sus pies se detuvieron, su mente captó una conciencia demasiado cerca, y era una enemiga.
Ella pudo correr, pero no lo hizo. Estaba cansada. Cansada de correr, de huir, de esconderse…, quería dar la cara, y terminar con todo aquello.
Se dio cuenta de que había salido del bosque, estaba en las orillas de un pequeño riachuelo, donde, tras él, volvía a abrirse el bosque. Ella se encontraba sobre las piedras en un pequeño espacio de piedras y arena, sin árboles.
Detuvo su mirada en un punto específico del bosque, por donde apareció un hombre, pero no era un soldado de Scarlet, era algo mucho peor…
Era un hombre de unos treinta años, de piel completamente blanca, con unas grandes ojeras malvas marcadas bajo sus ojos, tan rojos como la sangre carmesí. Su pelo negro, áspero y graso se encontraba recogido en una coleta baja, con algunos mechones enmarcando su rostro de facciones rectas.
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En ese mismo instante, el hombre al que Victoria se enfrentaba cayó al suelo, con una gran herida en el abdomen por la cual se estaba desangrando, pero el muy maldito sólo sonreía.
-¿Qué te hace tanta gracia?-le preguntó con voz seria.
-Que tú sufrirás más que yo-le aseguró, y miró hacia donde su hijo, y ella le imitó, viendo como Erik tenía dificultades para luchar contra aquel soldado, se dispuso a ayudarle, pero el moribundo le agarró del brazo.
-Suéltame-le ordenó, y él sólo dio una risa seca.
-Él no es el único que tiene problemas…-le dijo-tu otra hija está en el bosque, sola, y con problemas mayores puede ser…¿a cual de tus dos hijos ayudarás y a cual condenarás?
Victoria observó el bosque por donde su hija se había ido, y después a su hijo Erik. ¿Qué podía hacer?. No podía elegir entre ellos…, pero, sin embargo, Erik estaba ahí, ante sus ojos, a punto de perder, y Eva no sabía con certeza si estaba bien o no…ella era shek y unicornio, y luchaba mejor que Erik…tenía más oportunidades…
Sintió sus ojos arder de las lágrimas del dolor de una madre, pues ninguna madre debería ser obligada a elegir entre la vida de sus dos hijos.
"Perdóname Eva…"
Cogió con firmeza el báculo, corriendo hacia su hijo, dispuesta a salvarle…mientras, una parte más de la profecía era cumplida…
"Uno deberá elegir entre sus dos hijos…"
Ahora, sólo quedaba una parte más de los trece para que la profecía llegara a su final…
"Y el último...morirá para salvar al que deberá sacrificarse en el futuro…"
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-Yiovann…-murmuró Eva, en voz apenas perceptible.
El aludido sonrió de forma siniestra.
-Lune-la saludó-un auténtico placer conocerte.
-¿Qué es lo que quieres?-le preguntó, totalmente seria-no es algo muy común que la nueva reencarnación del Séptimo salga completamente solo de su territorio.
-Tú te mereces eso y mucho más, pequeña Lune-le dijo, acercándose hasta quedar frente a frente con ella-además, estoy aquí por un buen motivo.
-¿Qué quieres?
-Hablar-le dijo con sencillez- escúchame-le mandó-no me agrada tener que matar a mis propios hijos…y tú lo eres. Eres el hijo más hermoso que existe y existirá en este y e los otros mundos-le dijo, alzando su mano para rozar con las yemas de sus dedos el suave rostro de la chica, que sintió como, ante tal contacto, su cuerpo se estremecía de frío, aunque él no lo notó, estaba demasiado ocupado contemplándola tan maravillado como quien contempla una obra maestra-un shek y un unicornio en un mismo cuerpo, las dos criaturas más bellas sobre la tierra en un mismo alma…nunca nadie será más hermoso de lo que tú eres ante los ojos de mortales y dioses. Eres el ser perfecto.
-Te equivocas-le sentenció ella, dando un paso hacia atrás, escapando del roce-no soy nada de eso.
-Sí que lo eres-le aseguró-pero nunca te han tratado como te mereces…-Eva sintió como su corazón se encogía de corazón ante esas palabras-siendo tan sólo un bebé te condenaron a muerte las mismas personas que estás intentando salvar y que tus padres, de hecho, salvaron en tiempos de antaño. Tu madre, la persona que más debió de quererte, siempre te vio como la hija imperfecta, como la persona que siempre debió ser otra, siempre comparándote con tu hermano, deseando que fueras como él, sin saber apreciarte como de verdad eres-siguió jugando con sus recuerdos amargos, haciendo que la luz en los ojos de Eva poco a poco, se fuera retirando-y tu padre, aquel que debió protegerte, te dejó sola…no estuvo a tu lado cuando más le necesitaste, y créeme, Lune, aunque tuviera ese acuerdo con Shizuko, nada ni nadie debería interponerse entre un padre y su hijo, ¿no lo crees así?
-Cállate-le espetó ella, sintiendo como su voz estaba seca.
-Has tenido que soportar tantas cosas…tanto odio sin haber hecho nada para merecerlo, todo lo contrario, y ahora, cuando creías que las cosas iban a salir bien, cuando creías que por fin podrías ser feliz, tienes que soportar que todos estén en peligro por desear protegerte-le murmuró, acercándose de nuevo a ella, viendo como la luz se había marchado casi por completo de su mirada-no tienen por qué estar en peligro…, es verdad que necesitas protección, pero yo puedo dártela, Lune…, si vinieras conmigo, no les pondrías en peligro-le aseguró, acariciando de nuevo su rostro-además, podría dejar con vida a aquellos que quieres…-le dijo, acercando su rostro hacia su oído, y en él siguió hablando-y no debería sufrir el peso de la profecía aquel a quien amas…
"Jason…", pensó Eva con angustia, sintiendo las lágrimas acudir a sus ojos.
-Yo puedo salvarle-le dijo él-puedo incluso construir un mundo para vosotros dos solos, ¿no es eso lo que tanto anhelas?. Un mundo en el que sólo estéis vosotros, donde podréis amaros sin miedo al qué dirán ni a que os juzguen, sin ser perseguidos ni odiados…un mundo donde todo esto no exista. Puedo darte todo lo que quieras, Lune-le dijo, separándose de ella un poco para mirarla a los ojos cubiertos en lágrimas-sólo tienes que venir conmigo…
"Sería tan fácil…", pensó ella, "todos estarían a salvo, podría estar con Jason…, y el no tendría que morir por esa maldita profecía", apretó los puños con fuerza y cerró los ojos, dejando que una silenciosa lágrima rodara por su mejilla, "pero, si aceptara, muchos inocentes morirían, todo Idhún quedaría arrasado…"
Eva abrió sus ojos y le miró fijamente, con la frialdad que la caracterizaba, rasgo heredado de los sheks.
-Nunca-le escupió ella de forma mordaz, y Yiovann le miró serio.
-Esperaba que aceptaras, así todo sería más fácil-le dijo él-pero veo que eres tan estúpida como tu padre…
En cuanto dijo eso, posó sus manos en las sienes de la chica, apretándolas con fuerza, y Eva chilló de dolor al notar como si un frío acero le traspasara el cráneo, intentando llegar a su mente. Estaba intentando entrar en su cabeza para poder leer en ella y controlarla.
Ya antes su padre lo había intentado, pero nunca la sensación fue tan fuerte ni tan dolorosa, y ella sólo optó por poner resistencia ante la invasión.
-No te servirá de nada-bufó él, mientras sus ojos adquirían un ligero brillo plateado.
Eva luchó con toda la fuerza que le quedaba, levantó con rapidez una gran fortaleza dy hielo alrededor de su mente, alejándola de la conciencia del Séptimo, que luchaba por mantenerse alejada de él, pero aún así, el dolor aumentaba por momentos, y no pudo evitar quejarse de dolor y gritar en algún momento.
-No te resistas…será mucho peor…
Pero, en ese instante, Yiovann flaqueó, algo más llamó su atención, permitiendo no sólo que Eva consiguiera mantener su mente alejada de él, si no que su propia mente quedara desprotegida…
El hombre dejó de sostener el rostro de la chica, y esta cayó agotada, hacia el suelo, intentando luchar para permanecer consciente.
Pero entonces vio lo que había llamado la atención del Séptimo, lo que la había salvado…, era un joven castaño de ojos verdes, de su edad, armado con una espada, a unos metros de él, quien sonreía siniestramente…
-No…-murmuró Eva, sintiendo el dolor renacer de su pecho-¡NO JASON!-gritó, deseando que el chico se fuera, pero no lo hizo, sólo la miró y le sonrió una vez más, antes de alzar su espada para detener un ataque de Yiovann, que había corrido hacia él, con la intención de matarle.
Eva, sin fuerzas para levantarse, se arrastró por el suelo, desesperada por salvarle, mientras escuchaba el entrechocar de los metales.
-¡NO!¡DÉJALE!-le suplicó, con lágrimas en los ojos, mas él no la hizo caso, y, en algún momento, consiguió hacerle perder la espada, haciéndola volar lejos de él-¡NO!-gritó Eva cuando vio, con horror, como la espada del Séptimo se incrustaba en la carne del abdomen de Jason, que, con una expresión de dolor, se dejó caer de rodillas, y la miró una vez más. Ella quiso gritar su nombre, pero ningún sonido salió de su garganta, de donde sólo escapó un sollozo, pero él si pudo hablar.
-Eva…-murmuró-te quiero…
Yiovann sacó su espada del cuerpo del chico, que cayó pesadamente sobre la tierra, con un sonido seco, mientras la sangre manchaba su cuerpo.
-No…-sollozó Eva. Entonces, no supo como, pero ya estaba al lado de Jason.
-Viajar a la velocidad de la luz…un don típico de unicornios-sonrió él, dispuesto a acabar con todo aquello y envainó su espada, dispuesto a seguir con lo que estaba haciendo, pero, en ese preciso momento, algo ocurrió, muchos sheks traidores aparecieron de la nada, atacando al Séptimo, quien tuvo que alejarse de Eva para que no le golpearan.
-¡Eva!-se escuchó la voz de Shizuko corriendo hacia ella, pero ella no escuchó nada, ni si quiera se dio cuenta de que muchos de esos sheks ya les conocía de cuando entrenaba de pequeña con Shizuko, algunos fueron verdaderos amigos…pero para ella ya no importaba nada…sólo el cuerpo tumbado boca arriba de Jason.
-No…-sollozó, mientras las lágrimas inundaban su rostro-¡NO!-gritó, abrazando el cuerpo ensangrentado del chico. Y lloró. Lloró como hacía años que no lloraba, desgarrada, desesperada, y abrazando cada vez con más fuerza a Jason-Jason, te quiero…-lloró-no me abandones…, ¡PROMETISTE QUE NO ME ABANDONARÍAS!- siguió llorando, aferrada a su cuerpo, mientras Shizuko no sabía si acercarse o no a ella…
-Te necesito…por favor- lloró con más fuerza-por, por favor…, vuelve conmigo…, haré lo que sea…- sollozó- pero no me dejes…
En aquel momento, algo cambió…, Shizuko se fijó en que el aliento de su boca salía en forma de humo, como si estuviera en un lugar helado, y pronto sintió el frío llegar a su piel.
El cielo se volvió negro completamente, y el sonido de los truenos resonaba por todo Idhún…
El caudal del río subió hasta el punto de estar descontrolado, y un fuerte y recio vendaval cubrió la zona. El viento los golpeaba con fuerza a todos, haciéndoles caer, e incluso los sheks, acostumbrados al frío, comenzaron a temblar.
El suelo comenzó a temblar, y a lo lejos, un volcán entró en erupción…
Shizuko observó como todas las plantas, las hierbas y los árboles cercanos a Eva comenzaban a oscurecerse hasta morir marchitándose.
Los ojos de Eva se tiñeron de negro, como cuando tiempo atrás en su piel se encrustó la piedra maldita, y la luz en su frente brilló con un ligero parpadeo oscurecido, y lágrimas negras como el carbón salían de sus ojos.
-Ssshizuko, debemosss irnoss- le dijo uno de los sheks-ssse esstá desscontrolando.
-Lo sé-dijo ella con algo de temor, observando fijamente como el cuerpo de Eva se cubría de una densa niebla negra y todo a su alrededor moría- ¡vámonos!- les gritó, subiéndose en uno de los sheks, y luchando contra el fuerte viento para alejarse del lugar, observando como una gran esfera de energía entre morado y oscuro rodeaba a Eva, agrandándose cada vez más mientras cubría más y más zona, destruyendo todo a su paso.
Aquello era el fin…
Tengo que reconocer que soy una completa idiota…, mientras escribía la muerte de Jason tenía los ojos llenos de lágrimas… XD, bueno, una vez más siento la tardanza, pero ya está aquí el final, quedan sólo cuatro capítulos creo, así que seguid hasta el último capítulo, y no me matéis, pero dejad comentarios por favor
Cuidaos, un beso