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Memorias de Idhún IV HEREDEROS — capítulo 48

Muy buenas a todos!!!! Aquí estoy con otro capítulo más...sólo queda uno y el epílogo!!!!

Nuevas ideas se están postrando en mi cabeza para próximos fics, pero si hago alguno lo confirmaré en el epílogo. Además de que me han hecho algunas peticiones con unas ideas concretas, así que jóvenes lectores, sin desear haceros esperar más, aquí os traigo otro capítulo. De nuevo os doy las gracias por pararos a mirar este fic y por vuestros comentarios. Por favor, mirar al final del capítulo una nota mía.

XLVIII - Sacrificio Las llamas amenazaban con consumir las ruinas que en su día fueron un templo. Los oídos le pitaban, su garganta ardía, sus músculos se quejaban por el dolor. Sin embargo, no podía rendirse.

El Séptimo seguía arrinconándola, lanzándole ráfagas de energía que parecían desear destruir el techo.

Eva miró de nuevo hacia el círculo, preguntándose a cuantos metros estaría de ella. Ocho, quizá más.

Se apoyó contra la enorme piedras tras la que estaba oculta, y cerró los ojos.

Extrajo una flecha de su carcaj y tensó la cuerda del arco. Intentó ponerse en pie y apuntarle, pero tuvo que rendirse y agacharse antes de que una nueva ráfaga le arrancara la cabeza y la desprendiera de su cuerpo.

Maldijo en un escueto susurro y miró a través de un hueco la potenciosa figura del Séptimo, cuyos ojos parecían brillar en la oscuridad de la sala, apenas alumbrada por el reflejo de las llamas que devoraban los alrededores de dicha estancia, pero que aún no la habían quebrado.

Seis minutos, escuchó de nuevo la voz. Tuvo ganas de gritarle. No sabía qué hacer, no necesitaba más presión. Ella era poderosa, pero ¡demonios!. Él era un dios, no podía compararse ni siquiera a sus habilidades. ¿Cómo podría superarlo?

Necesitaba llegar al centro de la sala, donde el círculo era custodiado por el Séptimo. No sería capaz de llegar.

Volvió a descansar su espalda en los escombros, y cerró los ojos. Suspirando. Sólo vio oscuridad, aquello a lo que ella misma se reducía en aquel momento. Tras la muerte de Jason todo aquello era oscuridad...

Entonces abrió los ojos. El azul se tiñó de negro.

Cinco minutos

Eva asintió. Si su plan tenía éxito, podría conseguirlo. Y, si no funcionaba, el mundo sería un caos mayor del que ya era. ¡Qué agradable consuelo!

Se levantó e intentó correr hacia la fuerta que protegía la sala de las llamas, pero apenas pudo dar tres pasos cuando una fuerza invisible la golpeó por el costado y la lanzó hacia uno de los laterales de la habitación, empotrándola contra la pared.

Lanzó una exclamación de dolor, apretando los dientes.

De nuevo atacó con otra onda de energía, pero Eva consiguió alzar su mano y crear un escudo lo suficientemente sólido como para frenar el ataque.

Cuatro minutos

Aún con el dolor recorriéndole el cuerpo, se levantó, tambaleándose, y corrió hacia la puerta.

Sus piernas se juntaron, inmóviles, y ella cayó al suelo con un nuevo golpe en el estómago que hizo que pudiera saborear su propia sangre en su boca. La escupió al suelo polvoriento, y enfrentó su dura mirada negra con la del Séptimo.

-Último aviso, querida. Ríndete.

Tres minutos

Eva negó con la cabeza, aún en el suelo. El Séptimo suspiró, cansado, y alzó su mano hacia ella.

Gritó cuando su cuerpo entero se contorsionó por el dolor. Su piel ardía, sus músculos se desgarraban y su cabeza palpitaba con fuerza.

Entonces paró, y fue como si todo el aire que tenía abandonara sus pulmones. Arqueó el torso, en busca de oxígeno, y de pronto todo su cuerpo volvió a caer al suelo con un doloroso golpe.

Tosió sangre.

Escuchó esos pasos acercándose.

-Es una lástima...nunca quise que salieras lastimada.

Entonces, un pie sobre su pecho la presionó contra las frías losas, y una risa cruel resonó en la sala. Eva no escuchó sus palabras, sólo se concentró en la daga que había conseguido extraer del interior de su chaleco, y con la imagen de Jason en su mente, se lo incrustó en el gemelo con toda la fuerza de la que fue capaz.

Gritó por el dolor, y antes de que pudiera golpearla, Eva rodó sus piernas para hacerle caer al suelo con ella.

Sin fuerzas para incorporarse, se limitó a casi arrastrarse hasta que abrió la puerta y pronunció las palabras de aquel conjuro que, con una llamarada de energía, impulsó a las llamas a que se apoderaran de la sala.

Todo se llenó de fuego y humo un segundo después. Eva ni si quiera podía escuchar los alaridos de furia del Séptimo.

Dos minutos.

Se levantó, quitándose el carcaj, abandonado su arco, y sosteniendo su espada en la mano. Se adentró entre las llamas y la oscuridad. No podía ver nada, pero no lo necesitaba.

Encontró al Séptimo, quien portaba una espada a su vez, y le atacó. Él consiguió esquivarla y alzó la espada hacia ella.

El entrechocar de los metales acompañaban al sonido de las llamas mientras las tres lunas y los tres soles iban alineándose a la par, en una hermosa y rítmica sincronía.

Un minuto.

El Séptimo dio un último embiste casi a ciegas, pero apenas pudo notar en qué lugar terminó el filo de su espada, pues un poderoso dolor se extendió por hombre, casi sobre su yugular, donde una poderosa herida abría la carne, de donde emanaba sangre a borbotones.

El dolor era real, pero nada más. Rió, y entonces las tres lunas y los tres soles parecieron unirse ante la mirada del mundo idhunita.

-Querida, soy un dios...no puedes matarme con eso...

Observó fijamente a la niña que había ante él. Su rostro blanco, su frente ensangretada y perlada en sudor. Su expresión agotada. Sus pupilas dilatas en unos hermosos ojos azules. Los mismos ojos de su querida Eliah.

Entonces Eva sonrió, y un hilo de sangre descendió por la comisura de sus labios mientras el humo y las llamas se disipaban, aclarando la visión de ambos.

Él bajo el rostro, y pudo apreciar como el filo de su espalda estaba clavado en el vientre de la muchacha, atravesando su cuerpo, y cómo la sangre de ésta caía directamente sobre el círculo, que comenzó a brillar con un resplandor blanco.

-¡NO!

Tiró su espada a un lado, y entonces el cuerpo de Eva cayó al suelo. Él se dejó caer de rodillas, sintiendo como su inmortalidad iba escapando de su cuerpo a la vez que el brillo en los ojos de la muchacha perdía la vida.

Miró al cielo, y una explosión de luz, de colores, inundó todo. Seis hermosas figuras etéreas emergieron de la nada. Eran maravillosos...apenas escuchó los gritos del Séptimo mientras los dioses le iban arrebatando su vida recientemente mortal.

Eva pudo ver todo. A su madre con su edad esperando el nacimiento de su hermano. Alsan muriendo. Su padre luchando. Se vio a sí misma de pequeña. Observó el rostro embelesado de su padre al mirarla, sintió el abrazo de su hermano, la sonrisa de Jack y los tiernos labios de su madre.

Por último, le vio a él. La sonreía. Le alzaba una mano, esperándola.

Lo has hecho bien, hija mía, escuchó la voz de la diosa en su mente y sintió como besaba su frente con la brisa, ahora eres libre...descansa en paz...

Ella sonrió entonces. El dolor se había ido, la tristeza ya no estaba...sólo había paz...

Se vio a sí misma curada, envuelta en la luz, con su cabello cayendo suelto sobre su espalda. Vestida sólo con un hermoso vestido blanco que caía hasta sus rodillas.

Entonces le vio a él. Estaba bien, curado. Sonreía. También vestía de blanco, unos pantalones holgados y una camisa abierta. Le abrió los brazos, deseando recibirla.

Ella rió. Corrió hacia él, abrazándole, descansando su rostro en su pecho, notando como él inspiraba el dulce aroma de su cabello.

Te he echado de menos. Escuchó que le decía. Palabras que se escuchaban en su mente. Sus labios no se movían.

Eva alzó el rostro, acariciando su mejilla.

Y yo también a ti...

El rostro de Jason se entristeció por un instante.

Te prometí un mundo en el que sólo estuviéramos tú y yo...un mundo para estar juntos...para siempre... Y lo has cumplido. Le aseguró, sin dejar de sonreír, enlazando sus manos tras la nuca del chico. Estamos juntos...eso es todo lo que me importa...

Jason acarició con una de sus manos su rostro, delineando sus labios, y de nuevo sonrió. Entonces Eva frunció el ceño de manera juguetona, algo que nunca antes había hecho, pero que sentía como lo más normal del mundo con él a su lado.

¿Cuánto más vas a castigarme por haberte prohibido besarme? Jason soltó una carcajada llena de felicidad, iluminando el alma de Eva, y entonces la miró como si fuera la única estrella en un mar negro en el cielo.

Ni un sólo segundo más... Y entonces la besó con un ansia feroz que amenazó con consumirlos, pero era un precio que ambos estaban dispuestos a pagar...

Corrió entre los escombros, sin escuchar los gritos a sus espaldas. Shail había conseguido retener a Victoria, pero él había golpeado a Jack y le había tirado al suelo cuando intentó agarrarle a él.

Todo había terminado. Todos lo sabían. Todos lo habían sentido. Y él, como shek, lo había sufrido en lo más profundo de su alma. Pero no fue sólo la pérdida de su dios lo que lamentaba su espíritu, era algo más...un dolor, una agonía tan dolorosa que amenazaba con destruirle por completo.

Casi había llegado a los escalones de aquellas ruinas cuando los brazos de Jack volvieron a agarrarle por la espalda, ayudado por Alexander y Rando, que apenas podía contenerle. Los ojos de Jack estaban inundados en lágrimas, pero a Kirtash no le importaba.

Shail intentaba controlar a Victoria, que sólo gritaba desesperada, mientras que Nanim, Anayu y Seth luchaban contra Erik, que fue el primero que se liberó y corrió hacia el interior del templo. Su grito desgarrado por el dolor fue suficiente. Victoria rompió a llorar y corrió hacia su hijo, mientras Kirtash caía de rodillas a la mojada tierra, completamente abatido.

Jack quiso ir con su hijo y Victoria, pero se quedó junto a Kirtash, cuya mirada se encontraba perdida, sus hombros caídos, su rostro agonizante.

-Ve con ellos-se forzó a decir con una voz carente de cualquier tipo de sentimientos. Demasiado tranquila. Gélida.

-Kirtash, me estás preocupando-murmuró Jack.

-Lo sé-dijo él, sin más.

Él se asutaba a sí mismo. Estaba tan herido, tan roto, que ni siquiera podía llorar. Era como si hubiese sido destripado y no hubiese quedado nada excepto un frío agujero vacío donde había estado su corazón y su alma.

Nunca había sentido tal dolor, tal agonía. Nunca había sentido verdaderos deseos de morir. Nunca había carecido de ganas de vivir, pues siempre había tenido alguna meta. Ahora no tenía nada de eso, pues la simple idea de tener un futuro y no verla volvía su vida miserable.

Se puso en pie y, deseando estar solo, caminó hacia el templo cuando Jack y Shail sacaron a Victoria y a Erik. Ambos iban abrazados, y él ni les ofreció consuelo. No lo tenía para él, mucho menos para el resto.

Nadie se acercó tras él.

Entonces, entró en la sala, y la vio. El hermoso cuerpo de su hija tirado en el suelo, en un charco de sangre. Mancillado. Lleno de heridas y contusiones. ¿Cuánto habría sufrido antes de que su agonía llegara a su fin?

Titubeó mientras se acercaba a ella y se dejaba caer a su lado.

Entonces alargó su mano hacia su rostro lívido. Estaba fría. Estaba muerta. Se había marchado.

Nunca más le abrazaría, nunca más sentiría el cariñoso beso de una hija. No la tocaría, no escucharía su risa. Nunca más escucharía la palabra "papá" sin quebrarse por dentro.

Su hija, su hermosa Lune, había muerto.

Cerró sus ojos, aún abiertos, sin el brillo de la vida, perdidos.

Entonces rompió a llorar. Lloró como nunca antes un mortal había llorado. Derramó cada lágrima que le corroía la piel, cada lágrima fruto de un bello recuerdo que se convertía en un tormento.

Grito maldiciendo a los dioses. Maldiciendo al mundo entero por estar vivo mientras su hija yacía muerta entre sus brazos.

Y cuando la abrazó, siguió llorando aún con más desesperación. La apoyó contra su pecho, hundió su rostro en su cabello y la acunó contra sí mismo.

Y siguió llorando mientras la lluvia caía sobre Idhún entero, desde las montañas nevadas hasta el gran desierto. Siguió llorando hasta que los tres soles se pusieron por el horizonte. Kirtash lloraba al igual que los cielos, porque hasta los mismos dioses lloraban lamentaban su muerte.

Nota importante: Muy bien, ante todo, recordar que mi msn me fue usurpado y tengo uno nuevo que he añadido en mi perfil. Esto lo destaco porque tengo ganas de empezar un fic, puesto que este está a punto de finalizar, al igual que otro que tengo, que no le queda demasiado, y me gustaría hacer una votación. Vuestros votos, por favor, a mi correo. Además, a quien le interese, como agradecimiento, le podría incluir en el fic, aunque si son demasiados no podría ser un papel muy relevante para todos. Aviso: no será un fic tan largo como este, por piedad XD. Las opciones son:

a. Memorias de Idhún

b.Memorias de Idhún alterno (otra época, otros personajes, etc)

c.Propio (alguna idea de humanos con habilidades, metamorfos, vampiros, etc)

d.Vampiros

Muchas gracias por todo!!