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Historia 38814 — capítulo 12
Entrar a esa casa después de aquello, era terrible. La sensación a aire rancio y pesado era insoportable.
Allí ya no vivía una familia; eran solo tres personas que llevaban un mismo apellido; pero que no recordaban la existencia de los otros dos.
Jane siguió a Rachel hasta la sala, se sentó en uno de los sofás; y esperó a que su amiga bajara de su cuarto.
Cerró los ojos, y cabeceó un poco hasta lograr acomodar su cabeza, en cierta posición que le brindara comodidad. Pasó unos cinco minutos de esa forma, hasta que le llegó un olor a quemado; y pensó lo peor.
Cuando abrió los ojos, descubrió el origen de ese olor: sentado frente a ella, Alex jugaba con un encendedor.
Puso los ojos en blanco, mientras volvía a su antigua posición. Pero ya no podía descansar, recordando, que a muy pocos pasos suyos, se encontraba Alex.
Empezó a ingeniar un plan para salir de allí; por que no podía compartir el mismo aire añejo, con aquel chico al que se había propuesto odiar, desde ese día en el cementerio.
Después de aquel día fueron, casi nulas las veces que lo volvió a ver. El chico, para su suerte, se había refugiado en la universidad en la que estudiaba; salía muy temprano de casa y regresaba tarde.
Estaba cambiado, una barbita de un par de días; a pesar de que siempre había dicho que era lampiño, el cabello negro le lograba tapar sus ojos verdes, de lo largo que se encontraba, lo usaba despeinado, pero no alborotado.
Se detuvo por un momento en esa imagen, el chico llevaba una camisa verde musgo, la cual hacia juego con sus ojos. Por primera vez analizaba las similitudes que había entre ellos… y las diferencias que aglomeraban.
Ambos de ojos verdes, solo que los suyos eran claros, mientras los de él oscuros, casi color café. Sabía que ambas miradas podían causar calor y abrigo; pero siempre tenia un dejo de incomprensión innata.
Abrió los ojos, para toparse con la mirada penetrante de Alex. *Es como leer un libro…*se dijo para sí misma; las dos miradas chocaban, lanzaban llamas, era como una guerra donde ninguno de los polos hablaba, solo se miraban; con un acento de incertidumbre que mataba.
-¿Intentas leer mi mente, chica pelirroja?
-No leo porquerías.
Movió su cabeza para dejar de ver aquellos ojos. No entendía que era lo que desprendían.
Una mezcla de emociones se escondían en ellos: tristeza y abandono, repudio y amor; nostalgia y alegría… todo en una mirada era casi imposible, pero Alex lo lograba.
Sintió un escalofrío recorrer su piel, cuando se dio cuenta de que le estaba brindando mucha importancia a aquel chico, al que odiaba.
-Vamos Jane, ya te pedí perdón…
-Y yo ya te dije Alex, que te odio.
-No puedes odiar…
-¿A lo que no conozco?, te conozco Alex, sé la clase de basura que eres; y sé por qué te odio tanto…
-¿No será que me amas?- preguntó el chico con una mirada sexy.
-Sigue soñando, iluso.
Jane se puso de pie, ya no soportaba estar cerca de Alex, esperaría a Rachel fuera de la casa.
…
Habían pasado quince días desde aquella vez que por primera ocasión se había interesado en descifrar la mirada de Jane.
Su difunta madre se lo había recalcado un par de veces… esa chica esconde algo en sus ojos…
Y era hasta ahora, después de las extrañas palabras de su ex, que venía a darse cuenta que ese misterio le fascinaba. Habían sido tantos años negando lo evidente, que ahora se sentía entupidamente feliz. Sentía en lo más profundo de su ser, que Jane le correspondía; a pesar de todos esos reproches de odio que solía tener.
Estaba dispuesto a decirle todo; y cuando decía todo era todo. Aún aquello que por tantos años se había callado, eso por lo que ella lo había juzgado; y lo había odiado.
Sintió que alguien se sentaba a su lado; ese pequeño bus en el que viajaba era un cacharro se pensó, y de todos los campos vacíos que podían existir esa persona se había sentado a su lado a incomodarlo.
Abrió los ojos para contemplar a su "invasor"; y pudo apreciar la figura de una chica, llevaba un abrigo negro; debido al intenso frío que estaba haciendo, la cara mojada por las gotas de lluvia; y abrazaba su mochila también negra.
-¿Jane?
-No me hables, me senté aquí por que eres el único que conozco; y el único que le podría pegar con todas las ganas si se atreviera a hacer algo.
-Pelirroja, el otro año vas para la universidad, tendrás que acostumbrarte a compartir tu asiento con alguien…
-Mira quien lo dice, por tu forma de moverte cuando me senté, no tomas tus propios consejos. Y te dije que no me hablaras.
-Bien preciosa, disculpa.
Sintió la amenazante mirada de Jane caer sobre él, y soltó una carcajada estridente. Volteó su cabeza para que de nuevo sus miradas se encontraran y chocaran. Quiso introducirse en ella, leerla y descubrir lo que se escondía tras sus ojos.
Se percató que estaba siendo incomodo, y rápidamente retiró su mirada.
Estaban a punto de llegar, cuando Alex sacó de su mochila un libro.
-Te gusta leer ¿cierto?
Afirmó con la cabeza.
-No sé si lo has leído… a mi me gustó.
-La casa de los espíritus- dijo Jane leyendo la portada del libro- es bueno.
-Si me gustó…
-Alex me bajo aquí, nos vemos.
Para cuando se bajó, Alex notó que sus ojos brillaban de una manera diferente… era un libro difícil de leer…
Les gustó???
Esta historia no le queda mucho... pero eso no quiere decir que se vaya a acabar pronto...
Pero si quieren seguir, los invito a pasarse por mi nueva historia:
PREMONITORIO
Desarrollada en la Francia de los años 50, Dominique es un hombre que se aprovechará del don de Juliette.
Ella es una joven que puede ver el futuro, pero que al lado de Dominique descubrirá que su don puede ser un negocio.
http://www.potterfics.com/historias/42840