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Historia 38852 — capítulo 9

La primera semana paso sin más, lenta y rápida a la vez, insufriblemente solitaria, había olvidado lo que significaba estar solo, había olvidado que existía algo más allá de Bella, y en realidad no me importaba, porque para mi no existía nada fuera de mi mente, fuera del dolor y mi necesidad no complacida de estar con ella. Hasta me era imposible creerque había existido tanto tiempo sin ella. Y no estaba seguro de haber sentido algo antes de esto.

Atendía a las llamadas de Carlisle y de Alice… no podía dejar de atenderles, al menos no ahora. Claro que las conversaciones eran monotemáticas y yo participaba muy poco de las mismas.

—Sabes… Alice y Jasper ya encontraron casa, y la están amoblando… estoy seguro que estarán contentos de tener tu ayuda.

—No Carlisle —dije con marcado fastidio en mi voz, odiaba los celulares, hablar con cualquiera sin saber que pensaba en realidad era casi estar sordo. —esperare hasta que estemos todos.

—Edward… no creo que debas estar con humanos.

—Estoy perfecto con los humanos… aprendí a controlarme hace tiempo —mi tono tendría que haber sonado ofendido, pero no lo conseguí.

—No me refería a eso… y deberías de saberlo. —dudo unos momentos, pero luego siguió hablando como de manera casual. —Nosotros nos demoraremos algo más de lo planeado. Irina se encariño bastante con Laurent, y a este el vegetarianismo le está dando serios problemas, y Tanya no va a aceptar que se quede de otra manera, así que estamos tratando de darle una mano… no estoy seguro de que funcione…

—Me parece correcto.

Hubo un largo silencio, solo roto por el sonido de las respiraciones de ambos.

—Sabes Ed… siempre puedes…

—No —le corte antes de que siquiera le diera forma a la frase, no quería que lo sugiriera, porque deseaba hacerlo, deseaba que alguien me dijera que volver con Bella era lo más sensato, solo quería una excusa para hacerlo. —no puedo… ni debo.

Suspiro.

—Admiro tu determinación, hijo. —su voz decía otra cosa, pero mi interés por seguir esa charla era menos que escaso. —nos veremos en veinte días, entonces.

Ambos cortamos sin más. La verdadera razón por la que no quería ir con Alice y Jasper residía en que a pesar de lo dicho, no podía dejar de pensar en lo que hubiera ocurrido de no haberlo detenido a tiempo.

Era conciente, al menos en parte, que era una bajeza culparlo por actuar según su naturaleza marcaba… pero no podía dejar de hacerlo, de culparlo de todo lo que pasaba, en parte porque era más fácil que culparme a mi mismo, ya tenía una gran cantidad de motivos para sentir culpa y no creía que se pudieran agregar más, y en parte porque todo se había desatado debido a su falta de control. Después de cincuenta años de esta vida, debía y tenía que poder controlarse ante una gota de sangre… por más deliciosa e irresistible que fuera.

El celular volvió a sonar esta vez era Alice, atendí.

— Se supone —dijo con voz de obviedad —que te envié con los humanos para que no te aísles.

—Hago lo que puedo, Alice.

—Lo sé, cariño, lo sé —suspiro con verdadera tristeza, después de una breve pausa, hablo en un tono más alegre y contagioso —Encontré una casa perfecta, y estoy comprando los muebles, encontré un hermoso piano de cola, de más de cien años, color marfil.

—No lo tocaré —dije de inmediato e irreflexivamente, no pensaba volver a hacer música, ni siquiera pensaba en estar lo suficientemente alegre como para que la música me interesara.

—Que bien, porque esta desafinado —comentó de manera cortante, volvió a un tono más alegre, pero había una nota de suplica en su voz — podrías venir con nosotros, y…

—No Alice, no iré todavía. —hable lentamente.

Silencio.

—Él lo lamenta, lo sabes ¿verdad?

—Yo también lo lamento.

Suspiró.

—No quería que fuera así —dijo lentamente y su voz se plasmo de tristeza —cuando llegue Carlisle le daré la llave… fue muy bueno este tiempo con ustedes.

— ¿De que hablas?

—De que nos iremos con Jass —dijo despacio, en un susurro casi doloroso.

—No, no puedes.

—Ed, nosotros no somos realmente, parte de tu familia, y jamás haría que te separaras del resto.

— ¿Estas borracha, Alice?

—No que yo sepa… —me respondió con fingida confusión.

—Entonces deja de desvariar, no es culpa de Jasper que yo quiera estar solo, ni es culpa tuya. Volveré con todos, te lo prometo.

—No hace falta que lo hagas por mi.

—Alice, lo hago por mí, no quiero perder también a mi hermana.

Esto era total y completamente sincero, aunque tal vez mi tono de voz no lo demostrara por completo, apenas podía salir del monótono susurro áspero. Alice había sido más mi hermana que Rosalie, Alice me había dado una visión particular del futuro y de que significaba la familia, no podía ni quería perderla.

—Pero sabes, Ed, que no nos quedaremos si eso te lastima, Jass sigue sintiendo la culpa y yo…

—Alice —suspiré, era un trabajo demasiado arduo intentar que Jasper no se sintiera culpable, en especial porque yo sí le echaba la culpa, y él podía sentirlo mejor nadie —Dame tiempo, sí, no quiero que nada de esto afecte al resto, y si ustedes se van Esme estará muy triste.

—Ed, a mi me importa que tu estés bien.

—Lo estaré —conteste de manera automática, las palabras sonaron a mentiras por todos lados, era una idea absurda incluso con la rapidez con la que había contestado.

—Eres un pésimo mentiroso —me soltó con voz apagada — hay cosas que deben pasar Ed, y pasarán más allá de lo que podamos decidir, lo harán de una forma u otra, es lo inevitable del destino… sé que solo veo lo que puede pasar según lo que se decida… pero también veo cosas que deben pasar y sucederán nos guste o no.

—No te sigo —murmuré sin ningún interés.

Alice soltó un suspiro largo, como si en realidad no quisiera ser más clara.

—Recuerdas lo primero que vi de Bella… las dos opciones que dependían de que tanto control pudiera tener. —un escalofrío recorrió mi espalda de tan solo pensarlo, claro que recordaba las dos opciones que Alice había visto, muerta o convertida.— y tú te sacaste una tercera opción de la galera —la voz de Alice sonó casi ofendida, era cierto, yo había optado por lo imposible estar con ella manteniéndola humana, y había convertido eso en una cruzada personal que me había llevado a discutir con Carlisle por encontrarlo pensando en convertir a Bella para mi — y aun así la opción de una Bella como nosotros nunca desapareció, incluso ahora que nos hemos alejado de ella, y que es casi imposible, sigue allí esa posibilidad de futuro… no es como otras cosas, esto no desaparece, no se borra.

—Deja de mirar —dije entre dientes.

—Y en eso te concentras… —respondió molesta.

—Eso no pasará… Bella será humana hasta que… —tragué en seco, me costaba incluso pensar en que el tiempo se llevaría a Bella.

—Pasará —dijo y su voz fue rotunda —y solo para que sepas que cumplo con mi promesa, no estoy mirando en su futuro, si no en el tuyo, estás parado frente a su ventana… volverás con ella, es inevitable… pero el problema es cuando. —su voz se volvió suplicante, casi como si su vida dependiera de mi decisión —por favor, Edward, por favor no dejes pasar demasiado tiempo, no dejes que el tiempo convierta esto en algo que no tenga solución, no dejes que las heridas se vuelvan incurables… vuelve con ella, se feliz… hazla feliz.

—Basta, Alice, detente… por favor —mi voz se quebró, los ojos me ardían, era lo más parecido a llorar para nosotros, dentro mío algo gritaba que le hiciera caso, que era lo correcto, pero mi parte conciente sabía que no lo era, que no debía, que me tocaba ser fuerte, — ¿Crees que no deseo volver? Sería fácil, sería hermoso… pero no debo hacerlo, Alice, entiéndeme, por favor, es lo mejor para Bella —su nombre ardió en mi garganta, como si cada letra se hubiera desprendido de una parte de mi piel —es lo único que puedo y debo hacer, ella merece una vida feliz, humana, merece algo infinitamente mejor que yo, que la muerte y el dolor. ¿Puedes verlo, puedes entenderme?

—Lo siento, Ed —su voz sonó quebrada, ella también estaba "llorando" conmigo, sabía compartir de mi dolor —lo siento, no lo volveré a hacer, lo prometo… antes me arranco la lengua.

—No es tu culpa.

—No es culpa de nadie —me aclaró —Jasper esta volviendo… se empecino en asegurarse de que transportaran todo de manera adecuada. Nos veremos pronto.

—Sí, pronto.

Ella soltó un largo suspiro antes de cortar.

El silencio me invadió por completo, no había pájaros cantando a mi alrededor, no había animales husmeando en busca de comida, no había insectos o alimañas correteando bajo la tierra que yo pisaba… nada vivo se me acercaba.

Cerré los ojos y apareció la hermosa imagen de Bella, no era un recuerdo en particular, era una mezcla de muchas cosas, su rostro demostraba algo de congoja, sus ojos hermosos querían verlo todo, saberlo todo.

—Si volvieras conmigo —susurró, la imagen casi no movía los labios, y la voz no sonaba tan clara como debería. — no tendrías que estar solo, jamás me molesto lo que eres, es más te amo por eso.

Era un error mantener una alucinación como aquella, y obviamente era una tontería contestarle… pero necesitaba sentirla, imaginarme que le daba a Bella algo más que una mentira.

—Eso no sería bueno par ti— susurre —y yo debo hacer lo mejor para ti.

— ¿Cómo sabes que es lo mejor para mi? —mi alucinación era casi perfecta, usaba el tono testarudo y entornaba los ojos como lo haría Bella — ¡Jamás me lo preguntaste!

—He caminado por suficiente tiempo en esta tierra, como para saber que yo no soy bueno para ti, ni para nadie.

—Tendrías que haber dicho la verdad… pero que más da, no vas a volver… y quizás tengas razón y cuando regreses sea tarde y me encuentres con otro.

Abrí los ojos rugiendo, una bandada de pájaros salieron asustados de un árbol a varios kilómetros de distancia. No quería pensar en Bella en brazos de algún otro, la sola idea lograba que mi pecho se rasgará de dolor, era demasiado agrio, triste, doloroso.

No era tan egoísta, al menos al pensar en Bella, como para no desear que fuera total y completamente feliz. Y no era tan inocente e idiota como para no darme cuenta de que eso implicaría tarde o temprano, que estaría con algún otro, y que con ese otro llegaría a una relación de niveles más físicos que conmigo.

La ira me inundo, como si fuera un sentimiento nuevo, junto con la imagen que mi macabra imaginación atrajo con todo detalle, Bella besando y mimándose con Newton. Arranque de cuajo un árbol joven y lo arroje a varios metros de distancia, mi respiración era agitada y superficial. Salí corriendo, en un intento de despejar mi mente, sabía que no funcionaría, pero al menos debía intentarlo, no tenía rumbo, estaba enfadado y necesitaba a Bella… la necesitaba tanto.

No estoy seguro en que momento deje de correr, o cuando me senté junto al gran roble, doblado contra mis rodillas y comencé a sollozar. Oficialmente reconocía que era mala idea lo de las alucinaciones, me concentraría solo en recuerdos, y de preferencia recuerdos agradables.

O tal vez debía volver… yo no era peligroso para Bella. Mi familia eraotro cantar… pero me entenderían, y yo podría estar con mi amada sin dañarla.

Vuelve, vuelve pronto… suplico una voz dentro mío. Lo deseaba.

Podía y quería hacerlo. Pero no lo haría. No la amaba tanto como creía si volvía tan solo para condenarla a una vida estéril a mi lado, no podía ser tan egoísta.

Como humana llegaría un momento en que ella se cansaría de mi, de las distancias y limites seguros para el contacto físico que había establecido… ¡Por Dios y todos los santos, si hasta yo estaba harto de eso!

Besarla era la más hermosas de las torturas, un dolor me quemaba, literalmente, por dentro, cada vez que mis labios recorrían los suyos… y la bestia rugía insatisfecha en mi interior clamando por su sangre, lo reclamaba de manera fatal y dolorosa. Había aprendido, con mucho esfuerzo a controlarla hasta cierto punto, pero vivía con el temor y la certeza de que en algún momento no podría más. "La carne es débil…" y nosotros somos los más débiles de todos.

Justamente era esa conciencia de mi propia debilidad lo que me impedía ir más allá. El temor constante de ser el culpable de que la vida de Bella terminara no me permitía perderte entre sus calidos brazos, olvidar todo y tomarla.

Yo no había elegido esta existencia maldita, y no pensaba condenarla a lo mismo ¡Jamás! Aunque insistiera en que es lo que deseaba, ¡no tenía idea de lo que significaba ser como nosotros! Podía ansiar la belleza, la inmortalidad, todo lo que en su pequeña mente era perfecto de nosotros, pero no tenía idea de que eso significaba ser un asesino, y sin importar la escoria que uno matará, jamás olvidamos los rostros… ninguno de ellos. No la dejaría ni la obligaría a pasar por eso. Tampoco la vería sufrir el dolor que significaba para nosotros ser "civilizados"… ella merecía mucho mas que eso… ella, noté con disgusto que estaba evitando concientemente usar su nombre, en un torpe intento de escapar del dolor.

Me hubiera gustado seguir solo, al menos así nadie más tendría que sufrir, nadie más saldría dañado por mi decisión, podía intentar convencerme al respecto. Pero era imposible, mi familia era parte de este juego, y debía de intentar actuar lo mejor posible para ellos. Era el momento de fingir, de representar algo que no era, algo que no sentía… como toda mi existencia, salvo cuando estaba al lado de Bella, los escasos momentos donde ser yo mismo no asustaba a nadie, donde mostrarme tal y como era, tan solo la ruborizaba, el único momento donde ser yo no era un pecado ni una monstruosidad.