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Historia 39420 — capítulo 10

Hermione se preparaba para llevar acabo su trampa. Ni ella sabía porqué, ¿Por que querría tener a Draco Malfoy allí, aquella noche, con ella?.

El timbre de la casa sonaba con fuerza, alguien nervioso estaba al otro lado, alguien que ansiaba abrir.

Helena caminaba tranquila hasta la puerta, sabía que todo era una trampa, una sucia maniobra de su amiga.

-¡Espera!- dijo Hermione con los brazos en alto. Helena paró en seco para mirarla. Hermione se repeinaba y alisaba su ropa- ¿Estoy guapa?.

-Perfecta- decía cansada Helena andando hacia la puerta.

Hermione se tumbaba en el sofá para quejarse. Sus quejidos eran tan reales, estaba tan nerviosa.

-Granger- se adelantó con prisa Draco hacía el sofá- ¿Que ocurre?.

-Me duele mucho- decía ella abriendo un poco solo un ojo.

-¿Y que haces aquí?- miro a Helena que desaparecía, no quería tener nada que ver- ¡Necesitas ir al hospital!.

-No- le agarró la mano- Al hospital no.

-¿Y que puedo hacer yo?- se tocaba Draco la frente- ¿Para que me llamaste?.

Hermione agarró con fuerza la manga de su camisa para bajarlo hasta ella. Lo observaba con un tono furioso pero sin querer asustarlo, ni siquiera enfadarlo.

-Tú me hiciste esto- le recordó con impaciencia- Tú, te quedarás conmigo.

-Esta bien- se soltó- Me quedaré aquí hasta que te encuentres mejor.

Draco Malfoy tomó asiento en un sillón cercano a el sofá. Ella se mantenía allí quejándose y quejándose sin sentido. No se acercaba, ¿que tenía que hacer para que lo hiciera? ¿Quizás debía desnudarse allí mismo?.

-Sigo opinando que me parece estúpido estar aquí si tienes dolores- Draco insistía en ir a un médico.

-Y yo ya te dije que solo son patadas- aclaró- Ya me encuentro mucho mejor.

-En ese caso yo me marcharé- decía levantándose de su asiento.

-¡Auch!- se volvió a quejar. El joven Malfoy corrió hacia ella para ponerle una mano sobre el vientre.

¿Tal vez le daban dolores a cada cosa que decía y no le agradaba? Mira que eran complicadas las mujeres a la hora de quedarse embarazadas. Volvía a tomar asiento, miraba la televisión, dejaba que pasaran las horas. Helena se marchaba de la casa.

-¿Donde vas?- preguntó Hermione.

-Alex me invita a su casa- sonrió guardando las llaves su bolso- ¿Te puedes quedar con ella toda la noche Draco?.

-¿Toda la noche?- se asustó- Pero Pansy...

-¡Auch!- se quejó de nuevo Hermione poniéndose nerviosa. Helena arqueaba una ceja cuando vio que Draco se asustaba de nuevo corriendo hasta su panza- Por favor Draco, quedate.

-Esta bien- se dejó caer con un suspiro a el sofá.

Las horas pasaban, Hermione ya no se quejaba, ya se encontraba perfectamente. Ya no tenía que fingir, Draco ya se quedaría toda la noche.

-¿Nos vamos a la cama?- preguntó ella al verlo dar cabezadas.

-¿Eh?- se despertó repentinamente- No, no. Dormiré aquí.

-¡No seas tonto!- sonreía mientras estiraba de su mano- ¡Allí estarás más cómodo!.

-Enserio Granger, no insistas- se negaba forzándola a soltarse.

-¡Vamos!- seguía estirando.

-¡Te he dicho que no!- le gritó soltándose bruscamente. Ella lo miró con una mirada rara, el rubio había empezado a sudar, a mirar para todos lados, a ponerse demasiado nervios. Llevaba sus manos a los ojos- estoy muy cansado, mejor dormiré aquí en el sofá.

-Está bien-

No insistió más, cogió sus pocas pertenencias y se introdujo en su cuarto.

Draco volvía a aquel sofá que se lo ponía difícil, demasiado. Ahora tenía una relación. Hermione lo había rechazado y se juró no volver a sentir algo positivo hacia ella, algo que no fuera su hijo. No dejaba de mirar el techo y quizás aquello le hizo pasar las horas.

Una presencia se introducía en el sofá cama. Introducía su mano por debajo de la camisa de el joven tocándole el pecho. En esos momentos el permanecía con los ojos cerrados, juraría que era un sueño.

Pero no, sus ojos se encontraban en ese mismo techo de nuevo, alguien le tocaba, alguien intentaba besar su cuello.

-¡Granger!- se asustó.

-Dejame hacerlo- pedía entre susurros.

Ella se introducía en su cuello, lo besaba mientras él se resistía un poco. No dejaba de tocar su pecho mientras bajaba a tocar su cadera.

-No me hagas esto- pedía en un murmullo.

-Tú también lo quieres- se intentaba convencer a ella misma.

-Yo estoy con ella- seguía insistiendo mientras sus ojos se cerraban con cada beso- No puedes, no debes.

-Ella no te dará un hijo- le informaba mientras Draco paraba su mano para que no bajara más abajo de su cadera.

-No me toques ahí, no vayas a mi punto débil.

-¿Recuerdas aquellas noches de alcohol?- preguntaba mientras él afirmaba con su cabeza- Hagamosló otra vez, bebe de mis labios.

El torció su cabeza para reprocharle pero no lo consiguió, se lo dejó demasiado fácil para besarlo. Depositaba su cuerpo encima de el suyo para que lo sintiera. Él no quería posar sus manos en aquella cadera pero lo hacía.

-No, no sigas- se quejaba él.

-Callate Malfoy-

-¡No, Granger!- Draco se levantó dejándola tirada en la cama- No puedes tratarme como un perro y después meterte en mi cama. ¿No ves que yo he empezado de nuevo como me pediste?.

Los ojos de ella se inundaban en lágrimas. Había quedado como un idiota y había sido rechazada. Se metió en su cuarto a prisa y lo dejó allí sin decir nada más de nuevo.

Él no podía quedarse allí, debía marcharse. Con Pansy es con quien debía estar. Tomó su chaqueta y salió dando un portazo que ella notó. Seguía llorando, seguía sin entender por qué hacía todo eso, por qué lo quería de nuevo en su cama.

Tras una dura noche para ambos llegó el día. Una mañana que Draco Malfoy compartía con Alex en una cafetería. Desayunaban y le contaba lo ocurrido.

-No puede hacerme eso- seguía afirmando el rubio.

-Que fuerza de voluntad- contestaba Alex- Yo no podría haberme resistido.

-¡Estoy con Pansy!- le aclaraba- Hermione es como el perro del hortelano, ni come ni deja comer.

En otro lugar, a la misma hora. Hermione se encontraba con Helena en la cocina de su apartamento. Se encontraba sentada encima y charlaba con ella de lo sucedido. Cada uno tenía un celestino en un lugar de aquella ciudad.

-¡El perro del Hortelano!- pensó de repente- Yo creo que se piensa que soy como el perro del Hortelano, que he tenido que verlo con otra para darme cuenta de que estoy loca por él, y eso es de ser muy perro- pensó- perra en este caso.

-¿Tu alucinas o que te pasa?- Helena preparaba una taza de café para ella y para su amiga- Ese tío no te conviene para nada después de todo lo que te hizo pasar. Después de lo de su familia.

-Tengo que solucionarlo- pensaba Hermione tomando en mano la taza que le ofrecía Helena.

-Pues ya me dirás como- arqueaba la ceja- Por que no se separa de su nueva novia.

-En algún momento vendrá hacia mi para cualquier cosa- decía ella mirando a la nada mientras afirmaba con su cabeza- Aunque sea para echar un polvo.

-Eso mismo fue lo que te rechazó ayer.

-Por que estaba libre cual perro domado- rió ella- Pero tengo que hacer algo, algo que lo haga quedarse quieto, algo en lo que caiga.

-Te diría que estás loca Hermione...

-Dilo- desistía ella- Estoy loca.

Hermione sonreía dando un trago a su taza de café. ¿Cuantas veces había burlado a Pansy Parkinson?. ¡Pues una vez más lo haría! Una vez más le quitaría a Draco. Sí, Malfoy caería a ella otra vez.