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Historia 39420 — capítulo 3

!Hola de nuevo¡ Gracias por seguir este fic también. A muchas ya os conozco de ''Enemigos bajo el mismo techo'' , otras sois nuevas leyendome. Gracias a todas.

Espero que les guste.

Besos & Saludos     .Septiembre.    //Contesto Reviews!



El grupo amistoso andaba desayunando como a las tres de la tarde pero aquello era normal allí después de ese tipo de noches.

Helena no dejaba de mirar a Hermione sin esta entender el por qué. Se levantó del sofá sin quitarle ojo a Draco Malfoy que desayunaba simpático con los muchachos.

-Helena, ¿me podrías ayudar a buscar la leche?- preguntó Hermione a su amiga.

-Si no queda en la nevera está en la puerta de arriba- le aclaró señalando.

-Ya lo sé, vivo aquí- sonrió casi sin paciencia- pero e dicho que vengas a ayudarme.

Helena acababa de captar el mensaje, su amiga quería hablar a solas con ella. Se levantó dejando su taza en la mesilla y caminó hasta aquellos cuatro ladrillos con los ataques de su amiga.

-Estoy fatal Helena- señalaba su cabeza, autollamandose loca- no se quien a podido más si mi yo sensible o mi yo que odia a los cerdos de los tíos.

-Pues que lo digan a Tom- le soltó su amiga sin consentimiento- escuché tus gemiditos ¿como erá?- su amiga iba a imitarle en la cama pero Hermione le cayó la boca.

-Pero tía que no se quien es- le regruñía tocándose la cabeza- ni siquiera de donde viene.

-Bueno, no seas tan estricta. Aquí todos venimos con algo de atrás, o acaso ¿Dijiste tú de donde vienes?.

-Helena no me jodas. Yo vengo de un lado donde me las hicieron pasar putas y punto- le señalaba con el dedo, le había negado tantas veces hablar de ello.

-Pues tal vez él igual- le aclaraba su amiga cogiendo una caja de leche- vamos.

-¿Que haces con la leche?- preguntó Hermione enfadada.

Al segundo dio con su mano en el frente. No recordaba haberla llevado hasta allí con aquella ridícula escusa. Volvieron con el grupo simpáticamente sentándose en sus lugares.

-Dime Tom- Helena interrogaba a el muchacho- ¿Vives por aquí?.

-No- negó limpiando sus labios con una servilleta- ando buscando un piso, debo quedarme una larga temporada por aquí.

-¿Y porqué?- cuestionaba Hermione con su ceño fruncido; el rubio la miró un poco desconfiado ¿Que tramaba? ¿A que coño tanta pregunta?.

-Trabajo- mintió- busco un trabajo para independizarme. Tengo bastante pasta para vivir un tiempo pero ando buscando algo para vivir estable.

-Pues no busques más- Helena se pasaba de simpática ante los ojos de su amiga la castaña- puedes quedarte aquí, siempre que pagues un trozo del alquiler.

-¿¡Que!?-preguntó ahogando el enfado Hermione, mostraba una falsa sonrisa.

-¿Enserio?- preguntaba Draco alegre- no estaría mal, solo por un tiempo. Juro no molestar mucho.

-No seas tonto, puedes quedarte el tiempo que necesites- Helena estaba tomando una decisión sin contar con Hermione.

-Pero hay un problema. La otra habitación no tiene cama- intentaba buscar una alegre excusa para que aquel extraño hombre buscara hogar por otro lado.

-Da igual- sonreía de nuevo Helena- el sofá es también cama. Si no te importa.

-Claro que no me importa- Draco estaba decidido a quedarse allí lo impidiera quien lo impidiera.

-Bienvenido- sonreía Hermione apretando su puño y sonriendo con sarcasmo ocultado.

A Draco le invitaron los muchachos a enseñarle un poco la ciudad. Si se quedaba a vivir allí debía conocerlos mejores sitios y sus lugares de quedadas. Ahora tendría que buscar un trabajo a pesar de la cantidad de dinero que mantenía. Hermione por su parte no hacía otra cosa que discutir con su amiga, era la primera vez que lo hacían y no le gustaba nada.

-¡Aquí vivimos dos y debiste avisarme de tu maravillosa decisión!- le reprochaba la castaña desde el salón.

-Hermione estás un poco paranoica- le regruñía por su actitud- Tom todavía no hizo nada sospechoso para que no le podamos dar una oportunidad.

-¿Pero y si es un psicópata?- le preguntaba caminando hacia la cocina que era donde estaba Helena.

-Ya te habría hecho algo anoche- aquellas palabras le molestaron a Hermione- para meterte con él en el sofá no pensaste eso.

-Vete a la mierda- se arrepintió de aquellas preguntas cuando salió del piso dando un portazo sin dejar hablar a su mejor amiga.

Bajo a toda prisa por las escaleras y caminaba hacia el parque más cercano. Contemplaba el barrio como si fuera la primera vez que lo viera, observaba a los niños corretear por la arena de aquel jardín de infancia. Era un parque solitario normalmente pero parecía tener color aquel día.

Rompió a llorar recordando el porqué había llegado hasta allí. Todo aquel daño que le hicieron cuando era otra Hermione Granger; La torturaron por defender a uno de sus mejores amigos, por no hablar de él, para defender su vida y más tarde fue entregada a un hospital en manos de ese hombre. ¿Donde estaría Harry?. Recordaba a aquel chico que le había dicho un te quiero su primer curso sin palabras y necesitó seis cursos más para aceptarle un beso, aquel mismo chico al que encontró en su propia cama con otra chica ¿En que brazos estaría ahora el miserable de Ronald?. No olvidarse de aquella chica pelirroja que adoraba tantos como pudo, ¿Cuando le falló para que consiguieran que la encerraran en San Mugo por un trastorno mental? ¡Ella nunca estuvo loca! ¿Cuando decidieron echarla de su grupo por temor a que contara algún secreto? Ella había sido la más silenciosa de todos los tiempos, ella no estaba loca. Ella no estaba loca ni cuando dejaron que los mortifagos entraran en aquel centro y se aprovecharan de ella.

Pero esta era su nueva vida. Helena, Alex y Chus eran su nueva vida; muggles normales y corrientes. Su trabajo y su pasado pero su pasado aveces la visitaba para torturarle de nuevo.

-¿Pasa algo?- una voz detrás de ella le pararon sus pensamientos, era Tom allí mirándola desde atrás.

-¿Que haces aquí?- secó sus lágrimas y se incorporó de el banco- ¿No estabas con Alex y Chus?.

-Encontraron un par de chicas y Alex prefirió invitarles a ellas a una copa- sonrió.

-¡Vaya par!- Hermione rió ante aquel comentario. Sin duda así eran sus amigos- Un poco pronto para una copa ¿No crees?.

-No tiene por qué, ¿Probamos?- le estaba invitando a tomar una de ellas.

-Debo ir a trabajar- le informó mirando su reloj- pero esta noche tomamos una, te lo prometo.

Draco afirmó con su cabeza y optó por acompañarle al local; Hermione no dudo en aceptar la cordialidad. La dejó allí con una sonrisa y se marchó a su nueva casa, a la casa de las chicas.

La noche pasaba trabajando como una normal. Helena ya había terminado su jornada y se encontraba en la misma mesa de el local esta vez acompañada por Tom.

-Es raro que te dejen pasar aquí- aclaró Helena- sentado aquí conmigo, claro.

-¿Por qué?- se extrañó.

-No hace mucho Chus se emborrachó y golpeó a un tipo por tocarle el culo a Hermione-

-Le gusta ella, ¿Verdad?- él la observaba trabajar a el otro lado de la barra; que cambio de Hermione, nunca pensó hacer amistad con alguien que mantuviera ese nombre pero ella era diferente.

-¿Hermione?. Todavía no lo tenemos claro, puede que solo la proteja mucho. Ellos fueron los primeros que se encontraron en esta ciudad, siempre andaban juntos pero se la quité- rió- pero volviendo a el tema; después de aquel problema a Hermione le negaron la entrada a cualquier chico o amigo suyo que pudiera montar algo parecido.

-Tranquilas conmigo- sonrió bebiendo de su copa. Se estaba acostumbrando a beber aquellas bebidas- soy pacifico.

Telefonearon a Helena invitándole a una pequeña fiesta. Hermione fue comunicada para que se marchara para allá con Tom después de trabajar, el rubio se empeñaba en quedarse hasta que terminara su jornada.

Dos horas después había acabado. Recogió sus cosas y se dirigió a el rubio.

-¿Vamos con estos?- preguntó preparada para salir.

-Me prometiste una copa- le recordó el rubio.

-Esta bien, la tomaremos de camino.

Entraron en un local cercano, tomaron una copa charlando sobre sus amigos. Ninguno de los dos sacaron preguntas sospechosas del otro puesto que se incomodaban. Las cosas seguían amontonándose en la mesa de aquel bar, las risas iban aumentando, la confianza también, los roces se mostraban a la vista.

Rato después la puerta de la casa de las jóvenes se abría bruscamente; la castaña pasaba desabrochando la camisa de el rubio que se la comía a besos sujetándole por la espalda indicándole el camino.

Él quedó con el torso descubierto quitandole la blusa a la joven. Se hundieron desnudándose en el sofá, la vista se les volvía a poner nublosa pero aun así ella podía observar aquellos ojos grises que le hacían recapacitar que aquello era una locura. No reaccionó ante aquel impulso y ya se encontraba siendo tomada por su nuevo compañero de piso. La noche brillaba por la luna grande que se colaba entre las cortinas de aquel salón.

Acabaron fundidos y liados con sus cuerpos en el mismo sitio que la noche anterior. Helena abría la puerta y flipaba ante el morro que tenía su amiga, mañana se quejaría de nuevo.

Caminó hacia el cuarto sin llamar la atención para no despertar a ninguno de los presentes.

La mañana sorprendió a Hermione de nuevo sobre un torso blanquecino y musculoso. Restregó sus ojos y levantó su cabeza mirando la del rubio. Llevó sus manos a su melena y mordió su labio ¿Que había echo? ¡Otra vez no!

-Joder Hermione- se decía en susurros a ella misma- te has lucido.

Procuraba levantarse sin que él pudiera percatarse y cuando lo consiguió con sus pies en el suelo encontró una cartera negra, la tomó en su mano y lo volvió a mirar al muchacho. ¿Debería mirar los papeles del rubio? Tal vez allí había algo sobre él.