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Historia 39420 — capítulo 4
¡Hola! Ya estoy aquí decidida a lo que hacer con la dichosa cartera. Esperemos un poco más para descubrirlo. Quizas el proximo capítulo. Espero que sea de vuestro agrado y gracias por todos los comentarios.
Conesto Reviews.
Saludos & Besos .Septiembre.
-Odiar el gratis- =)
Hermione se mantenía de pie derecho con la vista fija en el torso del rubio que le acompañaba por las noches. En su mano mantenía su cartera; tenía dos opciones, una que era abrirla y encontrar algo que delatara que no es hombre de fiar o bien no encontrar nada. Una segunda opción sería desparecer de allí y dejar la cartera donde estaba.
De perdidos al rió, ella se dirigía a abrir la cartera y cuando tenía sus dedos dentro de ella sujetando un papel alguien cogía aquella cartera también bruscamente.
-¿Que crees que hacías?- Draco se había despertado y reclamaba explicaciones.
-Nada- mintió ruborizada- estaba en el suelo.
-¿Y para ponerla en la mesa tienes que abrirla?- le contestó con malos modales guardándose la cartera en el bolsillo de el pantalón.
-¿Que problema tienes, tío?- a ella no le iban a subir el tono de voz y mucho menos un casi desconocido que vivía en su casa- ¿Que ocultas que te pusiste tan nervioso?.
-Te voy a decir una cosa- le señalaba amenazante con el dedo.
-¿Qué?- le vaciló plantandole cara.
-Que tu debes ser una maníaca depresiva- Hermione abría su boca ante aquella respuesta- o mejor, debes de estar loca. ¿Acaso te dí motivos para desconfiar de mí?.
Ella no respondió, bastó con un guantazo en la mejilla pálida del joven. Tomó un color rojizo y Helena se había percatado de la pelea, salió del cuarto y sujetaba del brazo a su amiga que parecía perder el control.
-No me llames loca- le advertía a gritos apuntándole con el dedo.
-Creo que mejor me iré hasta que se le pasé la paranoia a tú amiga- Draco se comunicaba esta vez con Helena que afirmaba con su cabeza sujetando a su amiga.
-Eso- le gritó mientras él se vestía- vete, pero no vuelvas.
-Hermione- Helena le hacía callar- tranquilizate.
Hermione miraba amenazante a los dos presentes. Ella no necesitaba calmarse, estaba muy tranquila; solo quería hacer ver que no estaba loca. Cogió su camiseta y bruscamente se metió en el cuarto.
-Perdonale- le excusaba Helena por ella- es muy desconfiada.
-Lo veo perfectamente- el rubio no paraba. Se vestía para marcharse por un rato- pero no le dí ninguna señal de alarma para que me trate así. ¡Rebuscaba en mis cosas!.
-Tom, No te vayas ¿Vale?- le pedía amablemente dándole la camisa que él buscaba- vuelve en un rato, se le habrá pasado.
Draco afirmaba mientras de último daba un portazo al salir. Helena no tuvo otra que recoger las sábanas que habían por allí. Hermione parecía haberse quedado encerrada en el baño, no salía para nada.
En la hora de la comida se decidió a salir. Preparaba tranquilamente unos platos de pasta. Se había calmado y comía tranquilamente con Helena cuando oyó el tintineo de una llaves.
Draco pasaba por la puerta de la casa de nuevo mirando calmado a la castaña. Está dejó caer el cubierto en su plato y se metió de nuevo en el baño.
-Lleva así todo el día.
Draco afirmó a el comentario de Helena y se fue hasta la puerta del baño. La aporreaba una y otra vez llamándole.
-Sal- le rogaba- siento lo que te dije esta mañana. Podemos hablarlo.
-¡Que no tenemos nada que hablar!- le gritaba- que me dejes tranquila.
Draco negaba ante la cabezonería d ella joven y abrió al puerta entrando bruscamente.
Ella se encontraba en la taza del baño y rápidamente se tapaba.
-Tenemos que hablar- le aclaró mirándole nervioso.
-¿Que haces? ¿Estas tonto?¡Que estoy meando!- le gritó.
-Lo sé- afirmó- Lo siento. No miro pero es que tengo algo que decirte muy importante.
-Joder- llevaba sus manos a la cabeza resoplando- Yo tenía mis dudas Tom pero esto confirma mis sospechas, necesitas ayuda.- Él si que estaba loco- ¡Date la vuelta y sal de aquí pero ya!.
Él caminó hacia la puerta abriéndola un poco pero de nuevo la cerro y volvió cerca de ella.
-Lo siento pero no me voy- le aclaró arrodillándose ante ella. Hermione giró un poco, que bochornosa situación allí con los pantalones bajados- Mira que estos días para mí han sido geniales. Que yo no oculto nada- le decía mirándole a los ojos- te lo juro. Que se me a clavado una cosa aquí que no había sentido nunca.
-Se llama orgasmo Tom- dijo ella con paciencia.
-No, no- le negaba un poco mal humorado. Él sabía lo que era eso mucho antes.- Que yo quiero intentar algo contigo- Ella guardaba silencio- ¿No me dices nada?.
Ella tomó sus mejillas y al levantar su rostro lo besó entrecortada. Más tarde se miraban fijamente.
-¿Eso es un sí?- preguntó tímido.
-No lo se- susurro ella.
Hermione se subió los pantalones y salió del baño dejandole allí. Cogió sus cosas y se disponía a salir de la casa.
-¿Donde vas?-preguntó Helena preocupada.
-Visito a Alex- solo buscaba una excusa para largarse por lo que acababa de hacer. Ante todo no quería mas chicos.-¿Vendrás esta noche a el Mestizo?.
-Claro- afirmó Helena recogiendo la mesa.
Hermione se despidió con la mano al ver salir a Draco del baño que la miraba fijamente. Cerró la puerta y Helena caminó hacia el rubio.
-¿Discutió de nuevo?- le preguntó.
-No- le aclaró dejándose caer a el sofá- Me declaré- tomaba aire, ni el se imaginaba lo que había echo antes.
-¿Por eso se fue tan nerviosa?- le preguntó contenta Helena sentándose en el sofá.
-Supongo- Draco miraba a la puerta esperando que la castaña volviera por ella- pero pasa de mí.
-Sigue intentándolo Tom- le sonrió ella- prueba con esto.
Le susurraba un par de cosas a el oído y más tarde lo dejaba recapacitar.
Draco fingía en su nombre y en su forma de vida; solo quería rehacerla de nuevo por un tiempo ¿Que podía importar intentarlo con aquella muggle? Si algún día desaparecía ella podía retomar su vida. No era nada grabe tener una chica en cada puerto.
La noche estaba acompañada por miles de jóvenes en la zona del trabajo de la castaña. Helena le acompañaba en la barra de el bar.
-¿Señorita Granger?- preguntaba un hombre con un ramo de flores y ambas jóvenes se miraban.
-Si soy yo- admitía ella con una sonrisa de estúpida.
-Son para usted- le entregaba el ramo- ¿Me firma aquí? ¡Que ganas de hacerle trabajar a uno a estas horas!.
Ella le firmó a toda prisa y le obligó a marcharse. Helena no dejaba de insistirle para que abriera la nota. La abrió con sus dedos temblorosos y empezó a leer.
-No pretendo agobiarte pero no me hagas rogarte los besos. Regalamelos todas tus mañanas. Tom.
-Es precioso- sonreía Helena- ¿Que vas hacer?.
-Nada Helena- le confirmó triste- mi yo que odia a los tíos me lo niega. Seguro que es un cerdo como todos.
-Mirale como una aventura- Helena buscaba una excusa para que su amiga se lanzara a intentarlo con un hombre. Algo serio, algo a lo que negaba muchos años.- Así descubrirás todos sus secretos.
Ella renegó de aquella idea días y días a la vez que esquivaba a el rubio por toda la casa. La conciencia le jugaba malas pasados con el recuerdo de Ronald Weasley; no había una sola mañana que no recordara el cuerpo de su chico con aquella odiosa mujer Lavender Brown.
Tras unas semanas miles de regalos insospechados le llegaban con alguna nota rogándole cariño.
Draco pasaba los días planeando románticas ocasiones con Helena. Una noche cuando ella llegó de trabajar en su cuarto había una rosa con una nota colgada.
''En el parque de abajo a las tres, te lo ruego.''
Quedaban diez minutos exclusivos. Cambió su cabello a algo más curioso y se decidió a bajar. Allí estaba él sentado en un banco sin percatarse de la presencia de la castaña. Hermione cubrió sus ojos con las manos asustándole un poco.
-Creí que no bajarías- le aseguró él cogiéndole la mano. Ahora era ella la asustada.
-E pensando mucho en todo esto- le miraba casi apunto de estallar en lágrimas- a mí me hicieron mucho daño Tom. Me niego a pasar por lo mismo.
-Yo me niego a dejar que te lo hagan- le sostenía el rostro mirándole a los ojos. Parecía tan sincero.
Ella le abrazó repentinamente y estalló en su hombro. Rara situación la de llorar en el hombro de alguien que te da la sensación de conocer y odiar profundamente pero que es un completo desconocido y estás empezando a sentir algo por él.
Al cabo de pocos días ambos mantenían una relación de pareja. Draco había conseguido su objetivo de engañar a una pobre muggle que le diera mimos durante su temporada allí. Para él no era nada más, ni dejaría que lo fuera.
Los meses pasaban y su mentira seguía cubierta al igual que su cama todas las mañanas por el cuerpo desnudo de la joven. Siempre estaba ahí cuando el quería. Justo lo que necesitaba.
Tres meses después era el supuesto cumpleaños del supuesto Tom.
Hermione subía por el rellano del piso con Helena. Cargaban un gran colchón al que apoyaron en la pared antes de entrar. Hermione le pretendía regalar una cama para indicarle que aquella era su casa para siempre y que no tenía que seguir durmiendo en el sofá. También le había echo un enorme cuadro con fotos de ellos tomadas por Helena mientras dormían en el sofá.
Helena abrió la puerta y al entrar rápidamente salió arrasando con Hermione.
-¿Estas tonta Helena?- preguntó riéndose- venga, pasemos antes de que llegue Tom de la fiesta de Alex.
-Que e pensado que mejor nos vamos a tomar algo- Helena parecía titubear y se encontraba enfrente de la puerta.
-Después, ahora pasemos esto dentro- Hermione insistía en pasar a la casa pero los brazos de Helena no se apartaban.
-Tengo muchas ganas de tomarme algo contigo a solas, como antes- le sonreía.
-¡Estas tonta Helena!- se empezaba a enfadar a forzarla para pasar- ¡Dejame pa...!
Lo había conseguido, había quitado a su amiga de la puerta. Helena se llevaba las manos a la frente ante la caída del cuadro de las manos de su amiga.
Draco se encontraba vistiéndose muy rápido ante los ojos de Hermione. Una chica morena lucía en el sofá cubriéndose con las mismas sábanas que ella lo hacía todos los días.
-Hay que joderse- decía ella muy flojo mirando a la nada y afirmando con su cabeza. Una imagen de Ronald Weasley se juntó con la de el supuesto Tom- Si es que no falla.
Esquivó a Helena como pudo y salió del piso bajando a toda velocidad por las escaleras.
-¡Hermione!- gritó él pero Helena le paró antes de salir por la puerta.
-Ya te vale Tom- le miraba furiosa- tienes media hora para recoger esto. Volveré con ella- Helena se dirigía a la puerta y paró para mirar a la chica del sofá- y que esta salga de nuestra casa.
Draco afirmaba tocándose la melena y resoplando. Echó a la joven sin sentimientos y se quedó esperando toda la noche en el sofá. Ya tardaban más de media hora ¿Iba a buscarla?.
Mejor esperaría un poco. Helena la convencería.