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Historia 39420 — capítulo 5
¡Hola! Perdonen el retraso de responder los Reviews del capitulo anterior. Enseguida me pongo con ello.
Espero que disfruten del capítulo. Contestaré también a estos comentarios.
Muchos besos & Saludos.
.Septiembre.
Había pasado una hora más desde que Hermione se había marchado y Helena detrás de ella. Draco se mantenía en el sofá pensando en lo que había echo. ¡De verdad había estado en la fiesta de Alex! Pero de nuevo bebía demasiado. Pansy Parkinson nunca debió buscarle de nuevo; desde la adolescencia sabía donde tocarle para desalarlo. Ante todo nunca debió subirla a aquel apartamento en vísperas de su supuesto cumpleaños y una chica esperándole.
Hermione subía mal humorada por el rellano de la escalera, resoplaba al ver todos los objetos que como una tonta había comprado para ''Tom'' su ''fiel'' chico.
-Deja eso- Helena le empujaba para adelante.
La morena abría la puerta dejandole pasar primero a Hermione. Está esbozó un grito de furia al ver a ''Tom'' levantándose del sofá.
-¡No me jodas Helena!- le gritó a su amiga que se ruborizaba- me dijiste que habías mandado a este cerdo a la calle.
-Hermione- Draco se acercaba a ella con sigilo. Ella giró la vista y se la mantuvo al rubio.
-Si me vas a decir que no es lo que parece ni lo intentes corazón- le sonrió durante un rato sarcásticamente. Seguidamente cogió la cazadora del joven y la tiró a el rellano del piso- ahora largate de mi casa.
-Dejame explicarte- Draco insistía en hablar con ella. Sinceramente no tenía escusa pero podía intentarlo.
-¡Joder!- ella susurraba tocándose la melena- ¿Este tío es gilipollas?- le preguntaba a su amiga Helena que se encogía de hombros.- o lo que es peor ¿¡Acaso se cree que la gilipollas soy yo!?- la última pregunta la gritó fijando la vista en él.
-No estoy diciendo eso- aclaraba él- Helena dile tu algo.
-Yo no entro- Helena se apartaba de la puerta y se metía en la cocina.
-Coge tus cosas y largate- le rogaba Hermione al rubio.
-¿Pero que dices? ¡Que yo estoy pagando este piso igual que tú!.
-Lo que me faltaba por oír- Hermione reía ante aquel comentario- ¡Vale, ya me largo yo!.
-Espera- Draco la paró cuando se decidía a salir por la puerta- Ya me voy.
El rubio cogió su cazadora del suelo y bajó por las escaleras a toda prisa.
Hermione se dejó caer en el sofá rompiendo en lágrimas; Helena corrió hasta ella arrodillándose y acariciando su melena.
-No quieres que se vaya- Helena sabía que su amiga no sentía tanto desprecio por el joven como quería hacer saber.
-Solo quise volver a querer- decía secándose lágrimas- y si hasta ese día tengo que llorar no quiero estar con ningún tío cerca te lo puedo asegurar.
-Yo creo que quieres que regrese- Hermione le miraba estupefacta negando con la cabeza- piénsalo antes de que se aleje mucho. Como amigo no está tan mal.
Helena se marchó del salón para encerrarse en el cuarto.
Hermione pudo observar el juego de llaves de ''Tom'' sobre la mesa; se incorporó a cogerlo y miraba cada una de ellas.
Draco caminaba sin sentido por la calle. Estaba en las misma condiciones que cuando fue a vivir allí; reconocía su error pero necesitaba un hogar.
La noche se terciaba fría, debían ir abrigados puesto que en cada respiración salía vaho de sus bocas.
Frotaba sus manos bajo una farola, solo buscaba un foco de luz.
¿Que podía hacer? A el fondo de la calle observó un cartel iluminado de azul con la marca de ''Hostal''. Según sus fuentes allí se podía dormir pagando una habitación.
Caminaba sin mirar a nada en concreto cuando alguien le paró con su voz.
-Tom- él se giró y allí estaba ella. Hermione respiraba helada y con una leve lágrima secada por sus manos.- Vamos a casa.
-¿Enserio?- el sonrió andando hacia ella.
-No te acerques más- le rogó ella mirando a el suelo.
-Pero..-titubeaba andando más lento- Vienes a perdonarme ¿Cierto?.
-No Tom- negó ella con su cabeza fijando su vista en el suelo todavía- tienes razón. Estás pagando y como tal es tu casa, digo yo, que todavía podemos ser amigos.
Draco caminó convencido hasta ella tomándole la cintura. Ella intentó caminar hacia atrás sin victoria; el la temía anclada en el suelo.
-Todo a sido un grabe error- mentía él rogando un perdón- juro no volver...-
-¡No jures!- le gritó- no me lo pongas más difícil. Si puedes ser mi amigo vuelve a casa, si no...-titubeó pensando su respuesta- que te vaya bien Tom.
-Volveré- se adelantó a decir soltándole- seré tu amigo pero me queda alguna posibilidad ¿no?.
Ella no dijo nada, se limitó a continuar caminando por donde había venido para volver a casa.
Draco le seguía zarandeando su puño en plan victorioso. Cuando llegaron a el rellano de la escalera Hermione volvía a mirar los regalos que estaban allí tirados todavía.
-¿Me puedo llevar el cuadro?- preguntó simpático el rubio.
Ella lo miraba rabioso, tanto que pasó algo inexplicable. El cuadro se partió en dos y Draco le dejó caer mirando sospechoso a la castaña. Esta titubeaba abriendo la puerta ¿Acababa de emplear magia después de tanto tiempo? ¡Menos mal que aquel muggle no sospecharía nada!.
-¿Que le a pasado?- preguntaba exhausto.
-Me costó barato- mintió- es un poco malo.
Draco no dejaba de pensar que aquello parecía un acto de magia. Se dejó hacer en sofá y pensando en ello quedó rendida.
Hermione dormía por una noche con Helena después de tanto tiempo. Fue la noche más seria que pasaron juntas.
Cuando llegó la mañana Hermione caminaba por el salón observando el mal dormir de el rubio; su cabeza colgaba del sofá cama y se encontraba muy liado con las sábanas.
Paró en seco cuando observó de nuevo la cartera negra que meses antes le había quitado de las manos. Estaba deseando hacerlo hace tanto tiempo.
La cogió sigilosa sin apartar la vista en el rubio y alguien la asustó.
-¿Que haces Hermione?- Helena salía del cuarto y la observaba- ¿Ya estás otra vez?.
-¡Callate!- le obligó entre susurros- ¿No tienes nada que hacer?.
-Ducharme- afirmó la joven.
-Pues estás tardando guapa- le metía prisa para que la dejara sola en el salón.
-Tu verás lo que haces- decía Helena bostezando- pero llegas tarde a el trabajo.
Ella afirmaba mientras empujaba el cuerpo de su amiga por todo el salón hasta meterla en el baño.
Respiraba hondo antes de abrir la cartera. Cuando lo consiguió sin que nadie le interrumpiera observó un papel saliente.
Lo cogió cuidadosamente con sus dedos y tras abrirlo comenzó a leer.
''Tenemos el placer de comunicarle que a sido seleccionado para el puesto de trabajo en el ministerio. Su vista está citada para el día cinco de septiembre a las nueve de la mañana. Esperamos su presencia.
Un cordial saludo para usted Señorito Malfoy.''
La nota que mantenía en sus mano se cayó a el suelo y ella ahogó un grito mirando de nuevo a el rubio; este se estremeció en la cama.
-Será hijo de puta...-susurró ella guardando todo rápidamente.
Dejó la cartera en el mismo lugar de donde la cogió y tras amenazar con pegar un puñetazo en su cara recordando como lo hizo en tercer curso se marchó del salón.
Entró a el cuarto y empezó a golpear todo lo que veía a su paso ¿Como a sido tan imbécil? ¡Claro que se le hacía familiar! Como que era el hombre más rastrero, cerdo y repugnante que había conocido en su otra vida. Vistió su cuerpo sin pasar por la ducha y se limitaba a salir de casa.
-¡Helena!- gritó golpeando la puerta. Draco se levantaba por el escándalo- me voy a trabajar.
-Buenos días- sonreía él.
-Buenos días Tom- sonrió irónicamente- ¿Que tal? ¿Bien?- pretendía que no se le notara demasiado el sarcasmo. Menos mal que tenía la excusa de los cuernos, que en el fondo no era excusa; ese maldito rastrero le había engañado y lo peor, se había acostado con él.
-Ahora mejor- se refería a su presencia- si me esperas dos minutos te acompaño a el trabajo- el joven se levantaba en boxes acercándose a ella- en plan amigos.
-No te me acerques- le rogó casi perdiendo los papeles- y tapate. ¡Helena, me voy!.
Tras comunicarle aquello a su amiga salió de la casa dando un portazo. Helena salió corriendo con su cuerpo envuelto en una toalla. Draco la miró de arriba abajo ¡Que mujeres aquellas muggle! ¿Donde las metían?.
-¿Que miras?- preguntó Helena.
-Pues que si no has terminado de ducharte podemos ahorrar agua- bromeó con el comentario. Helena negaba dejandole por imposible.
-Te hizo daño juntarte con Alex- afirmó ella- típico comentario suyo.
Tras mandarle una sonrisa a el rubio entró a el baño; a ella le caía agradablemente bien.
Draco se quedó sospechando en la reacción de la castaña. ¿Donde se iba con tanta prisa?. Se preparó su desayuno como todas las mañanas y se dejó tirado en el sofá viendo eso a lo que llamaban ''televisión''. Helena se marchaba a ver a sus padres dejandole allí solo.
Pudo observar que su cartera estaba mal colocada a como él la dejó. Otra cosa no, pero saber como dejaba las cosas donde tenía toda su información lo sabía muy bien.
-Será...-llevaba su mano a la cabeza al ver el papel en otro lugar colocado- puta.
Draco empezó a cabrearse y entró bruscamente en el cuarto de la jóvenes. Estirazaba de las puertas de los cajones, de la ropa de ella, de el armario.
Buscaba cualquier cosa de esa tía tan rara. ¿Acaso la mandaban a por él? ¡Tenía que averiguar algo de ella! Ni siquiera sabía el apellido.