Tituladas 16.2% · 32,298 de 199,415 descubiertas
Rescatado 61.5% · 57,949 de 94,296 páginas identificadas · 57,939/58,568 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 39420 · de

Historia 39420 — capítulo 7

¡Hola! Querían saber que fue lo que le hicieron a nuestra Hermione Granger. Aquí está, espero que lo disfruten.

Besos & Saludos    .Septiembre.


No podía conciliar el sueño tras volver a recordar como Lucius Malfoy se había llevado su niñez tan joven. Estuvo tantos años en terapia por aquello que no era justo que ahora Draco Malfoy volviera a revolverla.

Hermione se sentía fatal, sus lágrimas no dejaban de salir en aquellas cuatro paredes. Su estomago parecía que iba a estallar. No aguantó más cuando debió salir al baño, cerró la puerta con el pestillo y se incorporó en el baño.

-Granger- golpeaban a la puerta. Otra vez ese maldito apellido, otra vez aquel tipo nombrándolo.

-Vete a la mierda- le gritó angustiada.

-Dejame ayudarte- le insistió- tal vez bebiste demasiado.

Ella ya había acostumbrado su cuerpo a el alcohol, llevaba desde los diecisiete años tomando para olvidar ¿Por que demonios iba a vomitar ahora? ¡Aquel hombre había traído todo lo paranormal a su vida!

-Ábreme o tiraré la puerta abajo- insistía Draco.

-¡Que te vayas joder!- volvía a vomitar, no lo podía evitar. Creía morir sobre aquel mármol.-¡No tienes ni puta idea de lo que me pasa!.

-Si quisieras contármelo- decía tranquilo y rogando que lo hiciera.

-¿Quieres ayudarme?-preguntó esta tocando su cabeza y mojando sus manos en agua.

-Claro- decía él al otro lado.

-¡Pues vete de la puerta, dejame en paz¡ ¡Vete coño!- lloraba a más no poder.

Se miraba en el espejo y volvía a ver aquella niña tirada en el suelo con el cuerpo de aquel asqueroso hombre encima. Un puño alcanzó el espejo rajandolo entero. Sangre derramaba de la todos los poros de su piel, se había reventado la mano evitando aquella imagen de nuevo.

-¿Que pasa?-Helena entraba por la puerta y había oído el golpe.

-No lo se- Draco aporreaba la puerta con fuerza- se a encerrado y se acaba de oír un golpe.

Helena tiró su chaqueta y bolso para correr hacía la puerta. Su amiga no estaba en los mejores momentos, nunca había sido una chica con buen estado emocional y no sabía por que.

-Hermione, cariño- le decía ella- por favor dejame entrar.

-Que se vaya- dijo sollozando.

-Tom por favor- Helena le rogaba apunto de llorar- no entres. Ve a darte una vuelta.

Draco afirmó cogió su chaqueta y se largó de la casa. Cuando Hermione oyó el portazo abrió llorando la puerta. Helena se tiró a el suelo con ella y apoyó su cabeza sobre su pecho.

-¿Que a pasado?- dijo mirando su mano ensangrentada- ¿Que te has echo?.

-Me encuentro fatal Helena- le aclaraba.

-¿Vomitaste?-preguntó extrañada- nunca lo haces y mira que bebes.

-¿Por que vomité Helena? ¿Por que?- dijo exaltada.

-Tal vez esta ves si te sentó mal- Hermione negaba con la cabeza- o tal vez, es solo un suponer, ¿te cuidaste con Tom?.

-¿Que?- se levantó exaltada mirándole a los ojos- ¡No, no, no!- cogía su cabeza y lloraba más fuerte- no joder- golpeaba el suelo mientras Helena intentaba pararle- no puedo estar embarazada de ese hijo de puta.

-Tranquila- Helena había cogido una toalla y tapaba la mano de Hermione- vamos a curarte esto, dormimos y mañana nos levantaremos para ir a comprar uno de esos test.

Hermione obedeció, incorporó su cuerpo y tras los quejidos de el alcohol en su mano durmió abrazada a Helena.

La mañana la despertaba con un quejido al golpearse la mano con la mesita de noche. Tocaba su cabeza, ya se encontraba mucho mejor pero su estomago de nuevo.

Corrió por todo el salón y volvió a caer sobre la taza del baño. Helena andaba sosteniéndole el cabello y suspirando.

-Helena- dijo mirándole- ni una palabra de esto a Dra.. a Tom.

-Tranquila- le aseguró que era una tumba- además todavía no hay nada confirmado. Vamos a comprar un test, vístete, te espero en el salón.

Hermione obedeció de nuevo, gracias a dios tenia a Helena con ella en todo momento. Aunque fuera la persona que menos sabía de su pasado siempre estaba allí, tan comprensible, tan buena. Salía de el cuarto minutos después, observó a Draco totalmente espatarrado y durmiendo profundamente en el sofá.

-Lo mato- dijo Hermione pensando en que tal vez estaba embarazada de aquel animal- yo lo mato.

-Quizás le haga ilusión- sonrió Helena.

-¡Pero mirale!- dijo entre susurros agachándose hasta la cara del rubio con enfado- ¿Le ves cara de padre? ¿Donde? ¡Por que yo no se la veo!

-No te tortures más y vayámonos- cogió Helena la muñeca de la castaña que mientras caminaba para salir pegó una patada a el sofá haciendo que Draco se removiera.

Draco terminó de abrir los ojos con el portazo, tocó su melena y se extrañaba de que no le hubieran avisado para desayunar.

Las jóvenes caminaban por la calle, Hermione mantenía sus manos en los bolsillos y se negaba a entrar a la farmacia.

Helena estirazaba de ella, ya estaba dentro, enfrente del dependiente, ya tenía el test en la mano, ya caminaba de nuevo a casa, ya abría la puerta y otra vez Draco enfrente de ella.

-¿De donde venís?-preguntó.

-De donde no pudiera verte.- dijo cabreada pensando en el test que tenía que realizar.

-Perdonala Tom- dijo Helena estirazando de ella. Hermione no había confesado nada y aquello se lo agradecía- está un poco nerviosa.

La metió a el baño y le obligó a hacerselo.

-No, no puedo- se negaba ella.-¿Y si sale positivo?.

-Pues ya pensaremos que hacer- decía Helena nerviosa.

-¡No es tan fácil joder!, tengo veinticuatro años y un padre que no sienta el culo. ¡Tu no sabes de lo que es capaz ese infeliz!.

-¡Ya, deja de culpar a Tom!- le gruñó- tu también te dejaste entrar sin condón querida.

-A la mierda- soltó el test sobre el lavaba- no me lo haré.

-Si estas embarazada te darás cuenta cuando no haya solución.

Aquello le hizo recapacitar antes de marcharse. Se giró sobre si misma y agarró el dichoso test. Se lo estaba haciendo en menos de diez minutos.

Cuando había acabado ella y Helena esperaban mirando las instrucciones.

-Azul negativo, rosa positivo- decía Helena.

-Azul, azul, azul- susurraba ella- no puedo, miralo tu Helena.

Así hizo, lo tomó ella hasta que sus ojos se abrieron de par en par.

-¿¡Que!, ¡Que!?- le gritaba zarandeándola.

-Yo lo veo rosica Hermione.

-No...- volvió a romper a llorar mientras caía a el suelo.- no puede ser. No puedo estar embaraza de Draco Malfoy.

Helena dejó el test a un lado y extrañada se arrodilló hasta su amiga.

-¿Draco Malfoy?- preguntó- es Tom.

-No, no ¡Joder Helena! ¿No te enteras de nada? ¡Que es tío es un farsante, que no es quien dice ser, que ese tipo vivía en mi mundo!.

-¿Que mundo? ¿De que me tengo que enterar?, Hermione me preocupas.

-Es una historia larga y quizás rara para ti, pero creo que es hora de que sincere contigo.

Hermione le hizo tomar asiento en el suelo. Le contó toda la historia de Hogwarts, de la magia y de Lord Voldemort. Helena no podía creerlo, hasta llegó a soltar alguna carcajada, carcajadas que acabaron cuando su amiga le confesó que el padre del hombre que había allí afuera, el odioso Lucius Malfoy había acabado con niñez violandole cuando todos la creyeron loca.

-¿Como te creyeron loca, Hermione?- preguntó Helena tan extrañada.

-Fueron ellos, mis mejores amigos de toda la vida- empezó a contar- yo salía con Ronald Weasley el cual me engañó con una tal Lavender, por eso mi mal humor con los chicos.

Ahora Helena empezaba a entender sus reacciones. Como que odiaba que le llamaran loca, se ponía como ello cuando se lo llamaban.

-Todo empezó cuando yo intenté defender a ese estúpido hombre, el que ahora será el padre de mi hijo. Él era mortifago.

-¿Mor, que?- preguntó Helena.

-De los malos- le miró fastidiada- que hay que explicártelo como una película. Yo llegué a pensar que dentro de él no había maldad, intenté hacérselo ver a ellos, pero solo conseguí que un día informaran a el ministerio que me estaba volviendo loca. Que yo sabía mucha información y quería ponerme de lado de los mortifagos, ellos mismos vieron como me llevaban a rastras a una clínica para que no pudiera atentar contra ellos. Me abandonaron Helena, me vendieron a el lado contrario.

-¿Venderte?- no entendía- Solo te traicionaron.

-No- lloraba- no lo es todo. Ellos trataron con los mortifagos de que si les conseguían el permiso del ministerio para que pudieran entrar a mi clínica para que les contara toda la información que sabía, uno de ellos debía hacer un juramento inquebrantable para no matar a Albus Dumbledore.- no podía dejar de llorar- ellos sabían que Draco Malfoy no iba a poder hacerlo, ellos sabían que tenía razón, ellos sabían que a pesar de todo yo no les traicionaría.

Helena abrazaba a su amiga después de entenderlo todo. Aquellos tipos le habían dejado como un perro. Todo por asegurarse las vidas ellos. Ella había perdido todo por mantener impune el nombre de Tom, que ahora se sabía que era Draco, el nombre de su peor enemigo. Algo que pagó caro hasta viniendo de los propios Malfoy, algo que marchitó su buen corazón.