Tituladas 16.2% · 32,298 de 199,415 descubiertas
Rescatado 61.5% · 57,949 de 94,296 páginas identificadas · 57,939/58,568 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 39420 · de

Historia 39420 — capítulo 8

¡Perdón el retraso! Me pongo a el día con todos los fics =) Empezé las clases y no puedo abandonaros.

Espero que guste.     Besos & Saludo    .Septiembre.

__________________________________________________________________________-

Hermione ya había cesado su llanto y agradecía a Helena su inmensa compañía. No podía creer que estuviera embarazada de aquel cretino, lo odiaba. Sí, seguro que lo odiaba.

-A partir de ahora, nada de alcohol.-le advertía su amiga.

-¿Y si esos chismes se equivocan?- le preguntó.

-¡Nada de alcohol!.

Hermione afirmaba y se levantaba del suelo sonriente. Salían del baño juntas, Draco se adelantó hacia ellas y recibió una mirada de odio.

-¿Que quieres?- preguntó molesta.

-Te oí llorar- dijo calmado- ¿Estas bien?.

-Vete a tomar por saco- aquella eran de las reacciones más rancias que tenía con el muchacho.

Draco miraba a Helena exaltado, estaba haciendo todo lo posible por tratarla bien pese a que odiaba todo de ella desde la adolescencia.

-¿Cuando pretende hablarme?- le preguntó a Helena que se encogía de hombros.

-No pretendas que pronto Draco- ella caminaba hasta la cocina y se quedó de piedra por llamarlo por su nombre.

-¿Como me has llamado?- le preguntó y esta titubeaba- ¡Granger!.

Caminó hasta la puerta de el cuarto donde se había encerrado y empezó a golpearla. Hermione gritaba que le dejara en paz desde dentro. Draco no lo podía creer, aquella maldita psicópata había contado todo sobre su pasado, sobre quien era.

Charló con Helena la cual aseguró no guardarle ningún rencor pero le pidió que le prometiera ser lo más amable con Hermione, todo lo que pudiera.

-¿Que le ocurre?- le agarró por el antebrazo- Cuéntamelo Helena.

-No puedo Draco, ella es mi amiga- Draco le miraba extrañado. ¿Porque se preocupaba tanto por ella?- Solo prometemelo.

-Solo si ella se comporta conmigo.

-¡Draco!- le llamó la atención y el rubio acabó cediendo.

Pudieron observar a Hermione salir del cuarto abrigada, salía y prefería hacerlo sola. Helena le rogó no hacer ninguna tontería y Hermione le aseguraba que todo lo que pudiera hacer sería necesario.

Caminaba por la calle y sentía como sus ojos se empañaban. No había otro lugar para llegar pronto a su destino que aquel odioso parque.

Miles de niños correteaban y reía. Llantos se metían en su cabeza al igual que las imágenes de aquellas madres tranquilizándoles para que cesaran.

¿Como iba a mantener un segundo corazón si el suyo estaba pisoteado? ¿Como iba a cuidar de una segunda persona si ella día a día se sumía en una botella? Cerró sus ojos dejando que salieran las lágrimas que había retenido.

-Perdone señorita- una mujer le hacía parar de caminar- ¿Me lo puedes coger un momento? Tengo a el mayor que no me obedece.

Le ofrecían agarrar un bebé por un tiempo. Sus manos temblaban al igual que sus labios al hablar.

-Yo no...- la señora se lo rogó y se lo pasó.

Lo tenía en sus brazos, le miraba con unos ojos saltones y rió ante ella. Imaginó que su cabello se volvía rubio y sus ojos cambiaban a un color plata.

-Lo siento- le dijo a la mujer- debo irme.

Cuando entregó el bebé corrió hacia adelante envuelta en lágrimas. Caminaba sin saber, tenía idea de donde iba pero no si debía.

Allí estaba enfrente de ella un ginecólogo privado. Tocaba el timbre y le habrían la puerta.

Esperaba en una sala donde habían imágenes de bebés, de embarazadas y de más.

-¿Señorita Granger?- ella se levantaba- el doctor le espera.

Caminó hasta donde la enfermera le indicó y tomó asiento.

-¿En que puedo ayudarte?- le preguntó.

-Necesito hacerme un examen, necesito saber si estoy embarazada.

La tumbaron en una camilla para inspeccionarla. El doctor terminó su examen y volvió a su mesa escribiendo en unos papeles, ella vestía sus piernas y caminaba ante él.

-Dígamelo doctor- decía ella cerrando sus ojos.

-Señorita Granger, está usted embarazada. Muy poco tiempo le advierto, hará apenas unas semanas. ¿Le cuadran las cuentas?.

-Sí- se lamentó ella.

-Solo puedo decirle que se cuide y proteja bien a ese bebé.

-Doctor- ella tomó asiento.- Quería hablarle de otra cosa...

Se quedó allí hablando con él, y más tarde salió para volver a casa. No lo hizo enseguida, pasó el día sin dejar de caminar, llorar y acariciarse el vientre. Estaba embarazada de Draco Malfoy, ¿Que se suponía que tenía que hacer ahora?.

Volvió a casa cuando todos dormían, allí estaba él, tirado como si nada, sin pensar en que sería padre dentro de nueve meses.

Helena se percató de su llegada y con un fuerte abrazo le obligó irse a la cama.

Despertó más cansada de lo normal, su hambre parecía haber aumentado. Paseaba por la cocina y con una prenda de vestir casi se escurre. Tocó su frente por el susto y la cogió. Era de Draco Malfoy. ¡No limpiaba nada, era un guarro!. Lo que le faltaba ya, si no lo aguantaba a secas.

-¡Draco!- le gritó al saber que estaba en el baño.

El rubio salió con la toalla liada a el cuerpo, recién salido de la ducha. Como un ave la camiseta se estampó en su estomago y la mirada de Hermione le fumigaba.

-¿Por que me mirás así?- se extrañó. Ahora no había echo nada que él supiera.

-¡Por cerdo, por marrano y por asqueroso!- le gritó.

-Y porque soy especial- rió tirando de nuevo la camiseta.

-¿Encima te cachondeas? ¡Imbécil! ¿Te estás riendo de mí?- Hermione se abalanzó sobre él tirandole a el sofá y golpeándole. Draco se quejaba por los golpes.

-Estas loca- le gritaba cubriéndose.

-¡Que no me llames loca!- ella seguía golpeándole subida encima de él. Sabía que le pegaba por mucho más que esa camiseta, se sentía dolida por el embarazado.

Helena al escuchar los ruidos salió de el cuarto y la separó de el rubio.

-¡Para!- le ordenó- ¿Que te pasa?.

-¿Que que me pasa?- le miró de nuevo a Draco- ¡Cerdo!, Dios mio, que asco, que asco que me das. Lo de este tío es insano- le señaló.

-¿Insano yo?- preguntó furioso- ¿Y tu qué? ¡Que pagas el alquiler mal, tarde y nunca.

-No puedo creer que me estés diciendo eso- se echó las manos a la cabeza- ¡Me echaron de mi trabajo por tu culpa!- se echó a reír irónicamente- ¡Señoras y señores ahí lo tienen, el tarado numero uno, Draco Malfoy, un cerdo sin papeles que no merece vivir aquí!- le señaló- ¡Que se vaya!

-¡Señoras y Señores aquí la tienen, Hermione Granger, una loca reconocida e ingresada en San Mugo y un peligro para esta nuestra casa y convivencia- intentó defenderse.- Que se vaya ya.

Hermione miró ceñuda a Helena la cual se encogía de hombros. ¡No entendía que quería decirle aquella mirada! Pronto le hacían saber que debía escoger.

-El cerdo o yo- advirtió ella.

-La loca o yo- continuó él.

Helena no lo podía creer, no iba a decidir por ninguno de los dos. El alquiler de Hermione lo pagaba ella puesto que sus padres tenían el dinero suficiente como mantenerlo.

Los días pasaban y cada vez parecían odiarse más. Hermione salía de su cuarto dispuesta a pasar un pequeño rato en salón.

Pudo observar como Draco Malfoy preparaba una maleta negra. Cargaba todos sus trastos y se disponía a marcharse.

-¿Donde vas?- preguntó ella angustiada.

-Me voy- le aseguró- parece que no me quieres cerca, aquí vivías antes y no seré yo quien te amargue la existencia.

-Pero no puedes irte- un nudo se ponía en su garganta.

-¿No?- le cuestionó confundido-¿Y porque? ¿Por que te entretiene golpearme, maldecirme, tirarme cosas a la cabeza sin que yo sepa porque?.

-Me estás jodiendo la vida Draco Malfoy- sus ojos se inundaban-¿Con quien te vas?.

-Con Pansy Parkinson- todas sus lagrimas ya caían- sí, ella me propuso venir aquí a vivir conmigo y lo rechacé. Ahora sé que me equivoqué, ella a sido mi pareja todos estos años.

Hermione aceptó con su cabeza y tras secarse las lágrimas se encerró en su cuarto. Helena la pudo ver romper en lágrimas y le preguntó que le pasaba.

-Que se va Helena- le informó- ¡Que estoy embarazada joder! Y se va a vivir con otra tía.

-Esto no puede seguir así- Helena le tenía agarrada por el antebrazo. Todo tenía que tener una solución- Vas a salir ahí y le dirás que esperas un hijo tuyo, que después quieras estar con él es cosa tuya pero lo harás.

Hermione negaba con la cabeza pero acabó afirmando al ver la mirada de Helena, sus lágrimas volvía a resbalarse con el abrazo fundido de su amiga.

Salía de el cuarto, Draco estaba tomando el pomo de la puerta.

-Draco- le llamó con voz apagada- ¿Podemos hablar?.

-Claro- gruñó molesto. Temía que le montara otra escena-¿Que quieres?.

-Necesito contarte algo- ella notaba como el corazón salía por su boca dentro de unos segundos- no puedes irte con Pansy, porque yo estoy...-

-¿Estas qué?- se preocupó- No te quedes callada, habla.

-Dispuesta a perdonarte- mintió sin poder hacerlo. La cara de Draco cambió a fastidio y Helena salía de el cuarto.

-Pues lo siento mucho Granger- Helena no podía creer lo que escuchaba- pero no quiero saber nada de eso. Aquí te quedas, no volveré a pasar por tu vida.

Un portazo determinaba el final, ella lo sabía, ella quería morir, su cabeza daba vueltas y su estomago se retorcía como si su bebé quisiera abandonarle también. ¡Marchate! Decía en su mente con gritos y agonía, ¡Marchate con tu padre, vete a el infierno!. Tocaba su vientre,tal vez no podía,tal vez no podía desearle mal ni dejarle irse.

Helena salía detrás, Hermione con sus lágrimas se introdujo en el baño.

Draco era parado por Helena en plena calle de Madrid, el frió helaba a la joven que lucía en pijama.

-¿Helena?- se extrañó- esta vez no, no me vas a convencer. No me puedo quedar con esa mujer.

-Eres el ser más rastrero sobre la faz de la tierra Draco- ella sentía llorar también, se ponía en aquel lugar y el frío no era nada comparado- primero eres capaz de dejarle embarazada y después desaparecer como un perfecto traidor.

-¿Como?- su maleta golpeó el suelo y sus ojos crecían tanto que no se podía distinguir con la luna- ¿Embarazada?.

-¿Ella no..?- titubeó-¿No te dijo...?.

-No claro que no- decía tocando su cabeza- ¿Embarazada de mí? ¿Un hijo?.

Helena afirmaba con la cabeza, Draco había tirado todo de sus manos y lucía radiante abrazando y zarandeando en el aire a su compañera de piso.

Hermione por su parte de nuevo miraba aquel espejo, aquel espejo que parecía desfigurarle su rostro. Era cobarde, era nada. No podía ser madre, no podía ser persona. Abría un armario, tiró todas las cajas de medicamentos a su paso hasta encontrar lo anhelado.

Tenía en su mano la vuelta a su vida, a la que tenía antes de que su pasado volviera a atormenarle con el apellido ''Malfoy'', aquellas pastillas las había comprado en la clínica privada. Eran medicamentos fuertes y efectivos, en doce horas no habría vida dentro de ella.

Se escurría por el baño, de nuevo en aquel mármol frío. La tenía en mano, solo dos, vaso de agua y a descansar.