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¡Enamorado de mi madre! — capítulo 10

Hermione se reía, cuando el monito seguía retando la paciencia de su "hijo". Con un quejido de frustración, Draco se limpiaba el rostro de las bananas que el mono le arrojaba. Suspirando, ella se daba la vuelta para contemplar el mar. Seguro, Snape estaba desesperado por hayarla y seguramente, su romance se avivaría. Seguramente.

  • ¡Maldito mono!- dijo, arrojándole una piedra- Lo que faltaba. ¡Un mono que se enamoró de mi "madre"!

  • Es un monito amable. Nos trae bananas.

  • ¡Voy a matarlo!- chilló Draco, alzando su varita.

  • ¡Ya te dije que no!- Draco bajaba la varita y la miraba con mucha rabia. Ella, sonreía, mientras el monito cruzaba la playa.

  • ¡Es tiempo ya de irnos!- le criticó y Hermione, meditó el asunto. Sí, seguramente Snape, ya tenía mucho. Debían irse.

  • De acuerdo. Mañana en el amanecer, nos apareceremos en casa- dijo y Draco, se tumbó en la arena. Al fin, el sol no afectaba a la sabelotodo.

La tarde pasó muy aburrida, excepto por las competencias que hacía Draco, para atrapar al mono. Hermione, estaba en la arena y contemplaba al mundo, lejos de la civilización y el hogar en sí. Draco, regresaba exhausto y pareciéndose a una ensalada humana. Con una sonrisa, ella intuía que el mono ganaba otra vez.

  • ¡Ese saco de pulgas con huesos! ¡Me va a encontrar y, no será agradable!- Hermione se rió y continuó mirando el mar, frente a la fogata- sí, ríete.

  • Es sólo un monito.

  • Al que llamaste Jerald y que te visita cada tiempo que deja a sus mini enjendros- meditó él y se dejó caer en la arena.

  • Al menos, tiene vida social- le dijo Hermione y Draco, se levantó con una sonrisa enorme. ¡Qué graciosa ella!

  • No sabes lo que dices.

  • ¡Ni una novia real has tenido! ¡Permíteme jugar con Jerald, al menos es real y tiene labios reales!

Draco la miró con un rostro de estupefacción. Hermione siguió riendo y él, se levantó para quejarse. Con un suspiro, se lanzó en la arena al lado de ella y la miró con cara de pocos amigos. Ella, se encogió de hombros.

  • Las verdades duelen.

  • Estás celosa. Severus te tiene atada y él, es más viejo que tu. Tienes un pésimo gusto y no te enamorarás de nadie.

  • ¿Ah sí?

  • Sí. En cambio yo, puedo tener a las mujeres que quiera- dijo, autosuficiente y ella rió con fuerza.

  • No es cierto...

  • ¡Claro que sí!

  • A mí, no puedes tenerme.

Draco giró sobre sí mismo, posicionándose sobre Hermione. Con una enorme sonrisa, la miró y sus ojos brillaron por el fuego.

  • ¿Estás segura?