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¡Enamorado de mi madre! — capítulo 9
Hermione suspiraba, intentando correr más, pero aquel monito era muy rápido. Con una sonrisa Suave, Draco se lanzaba a la arena y lograba sostener al mono por la cola. El pobre animal, chilló y pataleó con fuerza. Draco, tragó arena, en muy poco tiempo.
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¡Devuélveme eso!- le dijo y sostuvo la cola del monito. El animal, soltó la varita y Draco, la tomó antes de que el mono, tuviera la intención de reclamar lo que había robado. Con un chillido, se iba corriendo.
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¡La varita!- dijo Hermione, cuando la sostuvo entre sus dedos- ¡Creí, que la perdería para siempre!
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Nosotros, seremos los perdidos, para siempre- se quejó Draco y movió la cabeza, para mirar a su alrededor. Seguramente, no había más, que arena y cocos.
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Deberíamos, hacer algo para que nos ayuden. No sé, un patronus tal vez.
Hermione asintió en silencio y sostuvo su varita. Antes de realizar el conjuro, algo le cayó en la cabeza y ella, se sobó la misma con una mano.
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¿Qué demonios?- preguntó y Draco, observó lo que estaba en el suelo.
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¿Una banana?- preguntó, mirándola con atención. Antes de que pudiera continuar con su charla, otra banana surcaba el cielo y caía cerca de ellos. ¿Qué, les arrojaba bananas?
La joven ladeó la cabeza, preguntándose si había un árbol o algo por ese estilo. Con un suspiro, sintió otro golpe de otra banana.
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¡Diablos! ¡Ese monito!- dijo Draco, mirando al mono, que parecía enfadado- ¡Es un mal perdedor. Lo embrujaré y...!
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¡No, no podemos herir a los animales!
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Nos está hiriendo a nosotros- le confesó Draco, apartándose de otra banana.
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Al menos, hay bananas para comer- le sonrió Hermione, encogiéndose de hombros. Draco la miró con recelo y se dio la vuelta, dispuesto a persiguir a ese mono.
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¡Lo mataré!- criticó y Hermione le sostuvo de las solapas de su camisa.
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No harás nada de eso.
Draco, observó como el mono se salía con la suya. Con un suspiro, regresó hasta el lugar de origen y miró a Hermione con rabia. La joven, guardaba su varita, donde ningún mono pudiera tomarla y se dejaba caer en la arena cálida.
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Bien, es el momento donde dices, "Haré un patronus, que nos saque de aquí"- criticó y Hermione se mantuvo en silencio.
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Bueno, quizás Severus, me extrañe mucho- confesó- si ha de sufrir un poco más.
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¡El que sufre aquí, soy yo!- le dijo y la miró, tratando de quitarle la varita- ¡Si no lo haces tú, lo haré yo!
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Traéme una banana- le dijo Hermione y Draco, le observó con confusión.
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¿Qué?
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Busca al monito y dile, que nos de una banana- Suspiró ella y cerró los ojos con lentitud. Draco la observó sin poder entender a lo que se refería. Se levantó y negó con la cabeza. Hermione podía ser la adoración de Snape, pero no sería su madre ni en Kualalumpur. O donde quedara eso.
Caminó alrededor del enorme mar y vislumbró muchas cosas, poco interesantes. Estaba tan solitario como una ostra. Continuó su camino, pateando la arena. Mientras caminaba, se topó con lo que creyó, era el mismo monito.
- ¿Ahora, nos espías?- preguntó y el monito le observó con cuidado- ¿Qué tanto me ves?
El monito, soltó un chillido y dio un brinco. Draco, pateó la arena frente a él y le dio la impresión, de que el monito estaba molesto. Bien, le llevó muchas bananas a Hermione.