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¡Enamorado de mi madre! — capítulo 6

Draco, tuvo que realizar todo un trabajo de espionaje para localizar a su "madre". Según Ginny, se iba en un crucero para las islas Malvinas. Con tedio, Draco supuso que debía usar todos sus ahorros para conseguirse un pasaje. Suspirando, intentando mentalizarse de que era lo mejor, sacó su dinero y se encaminó a embarcarse en el mismo crucero.

Al lograr comprar el boleto, dejó una nota en la cama de Snape y se colocó una mochila al hombro. Se iría para buscar a Hermione y esperaba, que valiera la pena. El crucero salía en la noche, así que tenía que apresurarse. Con una sonrisa suave, se imaginaba todo lo que podía hacer con unas vacaciones por adelantado.

Caminó por la zona de abordaje y trató de ubicar a su madre en aquel buque. No encontraría a nadie entre tanta gente, así que tendría que usar su magia para poder ubicarse. Sacó su varita e intentó hacer un conjuro, pero había mucha gente.

Regresó al abordaje y guardó la varita. Hermione, no estaba muy lejos y miraba con una sonrisa, lo que iba a descubrir. Quizás, si Severus entendía que ella podía irse, él la buscaría y regañaría a Draco como debía ser. Ella, creía en esa aspiración. En ese ideal.

El barco partía muy pronto y ambos, seguían sin encontrarse. Muy pronto, encendió sus luces y había comenzado su navegación. Hermione estaba en la proa, mirando el mar.

Draco, tenía hambre así que decidió comer, antes de continuar su búsqueda. Los camarotes eran aceptables y parecía, que tendría una buena noche después de todo. Sin Snape que le incomodara y sin Hermione por los momentos. Además, el salón donde estaba la comida, era tan elegante.

Estuvieron casi en la misma mesa y nunca se encontraron. Draco, estaba repleto de comida, así que se dirigió a su camarote. Paralelo al de ella, estaba el de él.

Con un suspiro, Hermione y Draco se dejaban caer en sus respectivas camas y sonreían mientras, se imaginaban el día que les deparaba el futuro. Un poco de paz, era lo que sus relaciones necesitaban. Sonriente, Draco, se quedaba dormido.

Muy pronto, amanecía y ambos se levantaban. Volvían a cruzar por pasillos casi cercanos y no se veían. El desayuno, sabía muy bien.

Todo parecía muy divertido. Las islas Malvinas, estaban cerca y ambos, deseaban saber qué encontrarían en ellas. Con una sonrisa, Hermione se preparaba para días de playa y diversión. Mientras lo pensaban, ambos sintieron en golpetazo que se daba el barco. ¡Una enorme ballena estaba en su camino! El barco, se ladeó de un costado y Draco resbalaba. Su varita, saltó de su bolsillo y cayó al agua. ¡Diablos!

  • ¿Qué carajo, hace una ballena en el medio del océano?- gritó, mirando al animal, que había chocado con el barco.

Hermione pensaba lo mismo. El barco seguía cayendo del lado derecho y todos, corrían el riesgo de quedar en naufragio. Suspiró y se quejó de no haberse quedado con Snape en casa y haber soportado a Draco.

Bien, no había mucho que decir. El barco se había hundido y estaban naufragando. Los tiburones y animales de mar, estaban al acecho. Pero, no era lo único al acecho. Mientras estaban en balsas, Ambas espaldas chocaron. Hermione se dio la vuelta y observó a Draco Malfoy detrás de ella.

  • ¡Tú!- dijo ella con una mueca de sorpresa. Draco suspiró y miró hacia todos los lugares, menos hacia Hermione. Con una sonrisa a medias, parecía intentar disculparse. Hermione, negó con la cabeza y emitió un suspiro.

  • Déjame adivinar. Snape, te envió- le dijo.

  • Tú, nunca lo llamas "Snape"- le dijo él con una sonrisa de malicia y Hermione ladeó la cabeza, llena de enojo.

  • Lo que me faltaba, vararme en una isla con Draco Malfoy.