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Historia 40627 — capítulo 3

**Capítulo 2:**Furere

Había pasado ya una semana desde su "cumpleaños", si así se le podía llamar. Hermione tenía un nombre especial para ese día "tortura amigable". Las cosas habían estado normales, recibió todo tipo de regalos incluso una rosa mágica que cambiaba de color, de acuerdo con el estado de ánimo al ser tocada. Neville era tan buen amigo.Ahora mismo estaba jugando con ella, haciéndole cambiar de color cada vez que lo tocaba, parecía una niña riéndose felizmente, hacía tanto tiempo que no se reía así, tanto tiempo…

"Te extraño papá, mamá si tan solo estuvieran aquí, las cosas serían mas fáciles"

Se quitó una lágrima con el dedo, pero al parecer no se enjuagado completamente bien ,puesto que la humedad seguía ahí. Miro su mano, había sangre en su dedo, pero no se había cortado con nada, lo único que había hecho era jugar al toque toque con la rosa. Levantó la vista hacía esta y ahogó un gritó tapándose la boca con la mano.

Rojo, rojo oscuro, el rojo de la sangre, poco a poco perdía su forma, los bordes se estaban disolviendo, escurriendose por la maceta y la pared, cerró los ojos para no mirar y puso sus manos sobre ellos.

"¡NO! ¡No! ¡No! ¡¿Por qué ahora?! ¡Dejame en paz, ya no quiero, ya no soy como tu, ya cambie! ¡Soy más fuerte que tú, ya no me volverás a dominar! No dejare que vuelvas a lastimarme a mi o a cualquiera"

-¡Hermione se esta acabando el receso, mas vale que corramos si no queremos llegar tarde a pociones!- Milly Steelman, una chica con la compartía habitación, estaba en el marco de la puerta con la mano todavía sobre la perilla, su mochilla al hombro y moviendo el pie impaciente, haciéndolo sonar contra el suelo.

-Cierto, ve bajando ahora te alcanzo- le dijo forzando una sonrisa.

-De acuerdo- respondió y cerró la puerta.

Hermione miro de nuevo la rosa, ya no escurría sangre, no había rastro de ella en ningún lado, ni siquiera en su mano, tal vez todo fue una falsa alarma, y nada malo sucedería durante el día, se sintió mas relajada, tomo su mochilla y salió por la puerta.

Corrían juntas por los pasillos, la campana sonó cuando estaban a mitad de camino.

"¡Oh, no ,no, NO!"

Corrieron con la máxima velocidad que sus piernas les daban, pero ya era muy tarde, para cuando llegaron al aula, Snape ya estaba al frente del salón de clases dando las instrucciones sobre la poción del día.

-Vaya, Vaya, pero que tenemos aquí, dos Gryffindors tarde para mi clase, Señorita Steelman, no me sorprende verla ahí parada, 15 puntos menos para Gryffindor- Milly bajo la cabeza y su mirada se entristeció, Milly siempre se mostraba alegre frente a la gente pero el reciente divorcio de sus padres la tenía muy sensible, sino fuera por ello el regaño de Snape no la hubiera hecho ni pestañear ¿porque tenía que ser siempre tan antisocial, grosero, frio e insensible?.

-¡Señorita Granger! al parecer los milagros si existen- y aunque pareciera un poco retorcido, Snape disfrutaba los momentos en que podía molestar a alguno del Trio Dorado- No es tan perfecta como su jefa de casa afirma, usted es simplemente una mas de esos alumnos que les gusta alardear de su conocimiento, y si cree que le voy a dejar pasar por alto esto, simplemente por su buen promedio en mi asignatura, esta muy equivocada, 30 puntos menos para Gryffindor- Hermione no podía creerlo ¡¿30 puntos!?

"Este hombre esta demente"

-¡No puede hacer eso, es injusto!- la cólera estaba empezando a manifestarse, todos los rencores se estaban mezclando para formar uno mas grande y letal.

-Oh si que puedo, Señorita Granger, ahora sientese las dos si no quieren que tome mas puntos de su casa- dio media vuelta, su capa ondeando mientras caminaba hacia su escritorio. Los alumnos de Slytherin se rieron disimuladamente, Hermione abrió su boca para defenderse, pero la cerró enseguida y se mordió el labio, camino hacia donde Harry y Ron estaban sentados, se sentó y bufó molesta.

Harry le tocó el brazo delicadamente, volteó la cabeza bruscamente y le miró con enojo, sabía que ese gesto significaba que debía calmarse y dejarlo pasar, pero no podía, no quería. Quería liberarse de ese peso que había estado alimentando con el paso de los años, Harry la miro insistentemente, no flaqueó la mirada durante unos segundos, pero después se rindió y suspiro pesadamente,.Harry tenía razón, no había nada que hacer, además, no quería perder más puntos.

La poción del día era fácil, la clase ya estaba terminando, pronto sería la hora de cenar, y Hermione ya estaba por terminar, miró a los demas, Harry también estaba terminando, pero el líquido no tenía el color apropiado debía ser azul oscuro y la de el era azul claro. Ron se ponía las manos sobre la cabeza y cerraba los puños sobre ella, sacaría otro Aceptable, y Neville, el pobrecito, tenía su poción hecha un desastre, era verde y no se atrevía a hechar otro ingrediente mas por miedo a que explotara, miró a Snape, estaba ocupado corrigiendo pergaminos, no notaría nada. Volteó hacia atrás y empezó a ayudar a Neville a corregir su poción.

"Los de primer año no harán los mejores trabajos, pero estos son peores que Weasley y Longbottom cuando estaban en el"

Severus Snape ya estaba cansado de tener que comprar tinta roja en el Callejón Diagon, era cierto que disfrutaba poniendo grandes "T" en los pergaminos, pero todo tiene su límite, a veces tenía ganas de llorar, parecía que todos fueran unos completos inútiles como Longbottom.

Se acordó de él, Granger normalmente le ayudaba a realizar sus pociones, y eso le enojaba, en ningún momento había dicho que era malo ayudar, no, pero como mejoraría el muchacho si la sabeloto insufrible estaba todo el tiempo a su lado diciéndole lo que tenía que hacer; se supone que uno aprende de sus errores o eso era lo que le había dicho Albus, pero el chico ni de ellos aprendía. Levantó la mirada, y encontró la escena que rebasó el vaso.

La poción de Neville ya estaba empezando a adquirir el color correcto, y el chico tenía una sonrisa formada en su cara, Hermione se la devolvió; sabía que Neville no mejoría se ella seguía al pie de el, pero no podía retener el impulso de ayudarle, no le importaba si Snape tomaba todos los puntos de su casa.

"¡Snape! ¡Me olvidé de él, y si me ve, Oh Merlín, estaré en graves problemas!"

Cerró los ojos y maldijo por lo bajo cuando escuchó la enfurecida voz de su profesor de pociones.

-¡Granger!¡Cuantas veces mas le voy a tener que repetir, NO ayude a Longbottom!- se levantó bruscamente de su escritorio y colocó entre la mesa de ella y Neville.

-¡Es que no entiende lo que le digo o su cerebro ya no puede memorizarlo porque esta completamente lleno de tanto libro que come!¡Y usted!-volteó la cabeza a Neville y apoyo las manos sobre la mesa haciendo que los ingredientes y calderos saltaran un poco junto con Neville.

-¡Es una vergüenza para mi asignatura, no una desgracia, ni siquiera pudo hacer bien la poción mas facíl de todas en su primer año, es un completo bueno para nada!- Neville se escondía debajo de la mesa con cada gritó que Snape daba, temblaba y estaba que se orinaba los pantalones.

-¡Hey, no le hables así murciélago grasiento!- dijo Harry con determinación en sus ojos, que desapareció cuando Snape giró hacía el.

-Nadie lo ha metido en la conversación, Potter- escupió el nombre con asco- y si quiere intercambiar insultos le puedo dar una pelea pareja Huerfanito.

Hermione no pudo aguantar más, la uñas le estaban empezando a hacer sangrar de la fuerza con que cerraba los puños, podía soportar que se metiera con ella, pero no con sus amigos, no con los únicos verdaderos que había tenido a lo largo de su existencia, antes de que perdiera a los que alguna vez la lograron entender, aquellos en los que alguna vez confió mas que nada, pero que la abandonaron cuando más los necesitaba, que la dejaron sola cuando no sabía que debía hacer, que se olvidaron de ella y la dejaron pudrirse en su propio dolor y locura, y todo por la culpa de alguien mas. No podía dejar que eso volviera a suceder. Todavia podia recordalo, siempre lo recordaria, jamas lo olvidaria, nunca podria hacerlo.

-No me dejes sola...por favor...eres lo ultimo que me queda...tu me prometiste...prometiste...que nunca me dejarias...¿porque te vas?...no dejes sola...quedate- ya no podia articular las palabras, se estaba ahogando en sus propias lagrimas, tirada como una muñeca de trapo en la mitad de su habitación, rota y abandonada.

-Yo ya no te conozco, eres una extraña, una desconocida para mi, eres...un monstruo, yo no hago promesas con monstruos- se alejo de ella, sin mirar atras, sin derramar una lágrima.

-¡No! ¡No me dejes! ¡Regresa, regresa por favor! ¡No me abandones! no me dejes...sola- pero nunca regresó, nadie lo hizo, jamas, sola, sola por toda la eternidad.

-No me dejes sola...no en la oscuridad.

Nunca mas, nunca mas volveria a esa oscuridad, ya habia encontrado la luz en Hogwarts, eran sus amigos, los protegeria a toda costa, a toda costa.

"Llamar a Neville inútil y Harry huérfano, no lo perdonaré"

La rabia se apoderó de ella y estalló.

-Cállate- dijo en voz baja, pero Ron, Harry y Snape alcanzaron a escucharla.

-¿Hermione?- Ron estaba perplejo, se había levantado del puesto y tenía el puño en dirección a la nariz de Snape para rompérsela por llamar a Harry Huerfanito, pero se congeló al escuchar a Hermione, no podía ver sus ojos por tener la cabeza inclinada, pero tenía los dientes apretados y los puños cerrados con sangre saliendo de ellos.

-¿Qué dijo Granger?- Snape creía haber escuchado a Granger decirle que se callara.

-¡Cállate, Callaté, CÁLLATE!- Gritó para todo el salón, tomándolos por sorpresa, levantó la cabeza, tenía los ojos desorbitados y rebosando de furia, una furia que espera impacientemente salir a flote, si las miradas mataran, Snape estaría descuartizado y su cabeza colgando de la puerta.

-Siempre insultándonos a mi y a mis amigos por como somos, siempre aprovechándose de la situación para herirnos, siempre siendo un ser despreciable- se levantó de su asiento y empezó a caminar hacia Snape, el cual retrocedía a cada paso que Hermione daba, hasta chocar con la pared -¡El hecho que James Potter y Sirius Black te molestaran y humillaran no te da el derecho de insultar a Harry así, el no tiene la culpa de nada, el no pidió ser quien es, en vez de reprocharlo y herirlo, deberías apoyarlo ahora que Voldemort ha vuelto! Pero eso a usted no le conmueve- bajó el tono de la voz, ahora solo la podía escuchar Snape -Si te prometiste a ti mismo velar por la seguridad del hijo de Lily Evans, la única mujer que amastes ¿Porque... no lo cumples?-

-¿Como sabes de Lily?- Snape estaba paralizado Granger sabía de su pasado ¡sobre Lily! pero ¿Como?, el nunca le había contado a nadie sobre ello, solo Albus, y sería demasiado que el viejo tonto abriera la boca para decirle a alguien y mucho menos a Hermione Granger.

-Yo se muchas cosas, todavía tengo espacio en mi cerebro, Snivellus- dijo burlonamente, con una sonrisa de picardía y un aire de altivez, ahora el turno de Snape para explotar.

-¡Quien se ha creído usted Granger, si no fuera por las reglas de la escuela, usted ya estaría en el suelo con una nariz rota, usted no es más que una niña presumida, arrogante y pretenciosa, una sangre suc- la boca se le torció violentamente, un pequeño cúmulo de sangre salió de ella, Hermione Granger había abofeteado a Severus Snape, el profesor más temido y odiado de Hogwarts, sonidos de asombro y susto salieron de la boca de los demás presentes.

Hermione había vuelto a agachar la cabeza pero su mano no se había movido de la posición en que abofeteó a Snape, se llevó una mano a la mejilla, estaba hinchada y podía sentir sangre en su boca; esa bofetada había llegado con la fuerza de un puño, era imposible que Granger lo hubiera logrado sin realizar un movimiento exagerado.

-Nunca... me llamas... sangre sucia- levantó la cabeza y lo miró ahora con unas pequeñas lagrimas en sus ojos, era como si estos mostraran su arrepentimiento, como si le dijeran que ella no habia deseado en ningún momento abofetearlo, que no había sido ella si no alguien más; mentiras era solo un truco mas de esa perra, la haría sentir su dolor y disfrutaría de ello.

Las cosas empezaron a salirse de control cuando Snape se abalanzo sobre Hermione y puso sus frias manos sobre su cuello, tratando de estrangularla, mientras Hermione peleaba por zafarse de el poderoso agarre. El salón de pociones era toda una revolución, habia chicas gritando histericas y muchahos gritando el nombre de Snape mientras el y Hermione luchaban, algunos habian salido del salón por el miedo a que les calleran restos de pociones sobre su piel. Hermione y Snape daban vueltas por todo el salon, tumbando mesas y calderos en el proceso, el salon estaba dividido en dos bandos, Slytherin apoyando a Snape y Gryffindor apoyando a Hermione, parecia una de esas luchas callejeras.

Snape trataba lo mejor que podia de callar a Granger para siempre, ya estaba harto de todo lo que tuviera que ver con ella, ademas seria algo beneficioso, Voldemort habia estado empezando a dudar de su lealtad, matar a Granger lo convertiria en la mano derecha de Voldemort, aunque tendria unos cauntos porblemas con Albus y la Orden, pero Granger no era indispensable, lo unico que hacia era hablar y alardear de su conocimiento, Potter sobreviviria sin ella.

La espalda de Granger choco contra el escritorio mientras Snape la presionaba a el, tratando de asi por fin poder aplicar toda su fuerza sobre su cuello, Granger pataleaba pero eso no seria suficiente para que la soltara, su cara empezaba a perder color y las patadas ya no eran tan fuertes, la presion sobre sus manos se aflojo y los ojos de Granger quedaron abiertos mirandolo directamente, inexpresivos, sin vida. Snape no soltaba su cuello, aun mantenia la misma fuerza, pero se asusto cuando no sintio el pulso de Granger en sus manos.

"¡Merlín que hice! ¡Mate a Granger! ¡Mate a Hermione Granger!"

De repente la presion sobre sus manos regreso, Snape miro los ojos de Granger, ya no eran marrones, ahora eran dorados y tenian un brillo asesino, era una mirada hechizante, Snape sentia como algo entraba a su cuerpo, un extraño frio lo ataco, le faltaba la respiración, podia escuchar los latidos de su corazon cada vez mas lentos, la cabeza le daba vueltas y el cerebro se le comprimia, algo espeso y caliente salia de su nariz, todo empezo a ponerse borroso y los ojos dorados fue lo ultimo que vio antes de caer en la oscuridad.

Una chica de Slytherin chilló en el momento en que el alto cuerpo de Snape cayo al piso y rodo un poco por los escalones, Harry estaba alarmado, miro a Hermione, temblaba y se pasaba las manos por su enmarañado cabello con una fuerza que parecia querer arrancarselo, respiraba muy apresuradamente y bajaba los escalones tratando de no tocar al cuerpo de Snape, hizo un gesto de negación con la cabeza y salio corriendo por la puerta, Harry quiso seguirla pero otra persona se le adelanto, de seguro Ron, los alumnos empezaban a acumularse alrededor del inconsciente cuerpo de Sanpe, murmurando todo tipo de cosas sobre Hermione.

Si la situacion hubiera sido diferente, Ron se hubiera soltado a carcajadas hasta rodar por el suelo con un estomago hichado, pero no era así, y aunque al mismo le extrañaba, le preocupaba Snape. Estaba tirado en el suelo, con sus piernas sobre los escalones, tenia los brazos desparramados al lado de su cuerpo, su capa lo cubria casi todo, parecia un murcielago gigante que murio durante el vuelo; sintió panico cuando vio que la sangre de la nariz de Snape no paraba de salir y ya empezaba a formar un pequeño charco, se acerco a Harry.

-Harry, tenemos que buscara Madame Pomfrey, por mas que deseo que Snape muera, no quiero que sea así.

-¿Ron? ¿Que haces aquí? pense que habias ido detras de Hermione- si Ron no habia ido detras de ella entonces, ¿Quien?

-¿Que yo qué?- no entendia a que se refería Harry.

-Si tu estas aquí y no en el pasillo corriendo, entonces...- la realidad lo golpeo, sabia quien habia ido detras de Hermione, le habia parecido raro que no estuviera en la mitad del tumulto apartando a todos de su camino para acercarse a Snape- Ron tu ve por Madame Pomfrey, yo buscare a Hermione- hablo mentras se alejaba de él trotando y luego corriendo por el pasillo, tenia que encontrar a Hermione antes de que algo peor sucediera.

Tenia la respiración agitada, el cabello se le pegaba a la cara, el corazon se le queria salir, creyó que le daria un infarto mientras escapaba de Draco, la perseguio por los pasillos, gritando su nombre y amenazandola de muerte, incluso le habia lanzado un Diffindo, que por poco no esquiva.

Ahora estaba en el baño de chicas, no habia rastro de Myrtle La llorona; se apoyó en uno de los lavamos, respiro hasta que logro calmar un poco su corazón, se miro en uno de los viejos, oxidados y empañados espejos, estaba llorando, las lagrimas caian por sus mejillas y daban el salto mortal al soltarse de su barbilla, los hombros se le sacudian como si tuviera frío. Volvio a mirarse una vez más, la cara se le desfiguraba frente al espejo y uno de sus ojos seguia siendo dorado. Dio la vuelta y se dejo caer en el piso, se tapo la cara con ambas manos, gritaba de dolor, se sentia en llamas.

Habia perdido el control, por poco mataba a Snape, y lodisfrutó, eso la asusto. Casi lograba liberarse y tomar el control, eso solo podia significar una cosa, el momento estaba cerca, y no podia hacer nada para evitarlo. Habia estado huyendo de el por mucho tiempo, tratando de escapar de un destino imminente, tratando de retrasarlo, pero ya no podia seguir, habia jugado demasiado y debia pagar las consecuencias. Se sentia perdiendo el control pero no habia nadie contra quien descargarlo.

Harry corria por los pasillos del gran castillo, la cabeza le palpitaba, no podia dejar de pensar en todas las cosas que Malfoy podia hacerle a Hermione si la alcanzaba, sus oidos captaron unos sonidos debiles, se dejo guiar por ellos, el sonido se hizo cada vez mas claro a medida que avanzaba, eran gritos y venian del baño de chicas, ahora corria como un demente, doblo por el pasillo y choco con algo, el impacto le hizo caer sobre su espalda golpendose un poco la cabeza, se levanto como un resorte, Minerva McGonagall se habia agarrado de la pared para no caerse y romperse uno de sus viejos huesos.

-¡Señor Potter! ¿Que hace corriendo por los pasillos fuera de clases?- le hablaba con voz estricta y visiblemente enojada.

-Lo siento mucho profesora pero estoy buscando a Hermione, Draco la estaba persiguiendo y creo que esta en el baño de chicas porque oí gritos y...

-¿Que le paso a la Señorita Granger?- se alarmó cuando escucho las palabras Hermione, Draco y gritos en una misma oración.

-¡Eso es lo que quiero saber, esta en el baño, vamos!- corrieron por el pequeño trayecto restante y abrieron la puerta de un golpe, a ambos se les congeló la respiración, McGonagall se llevo una mano a la boca, el escenario irradiaba tristeza, dolor, rabia, los espejos del lavamanos estaban rotos y algunos vidrios tenian restos de sangre, tres lavamanos estaban destruidos y las llaves abiertas, llenando el lugar de agua, a algunas puertas les faltaban pedazos y Hermione estaba apoyada sobre una como una vieja, sucia y maltratada muñeca, el sol se filtraba por uno de los vitrales permitiendoles ver mas claramente sus heridas.

Su cabello castaño ya casi liso, estaba revuelto y completamente enmarañado, algunos mechones caian sobre su cara, lagrimas no paraban de salir de sus ojos, tenia arañazos por toda la cara y el cuello, su uniforme estaba desgarrado y el sueter roto y tirado en alguna parte, a la camisa blanca le faltaban varios botones y se podian observar mas arañazos en su pecho, ahora mas grandes y profundos, las medias que usaba ya casi no existian, ahora se veian los cortes profundos en ellas, la sangre no paraba de salir de ellas y se diluia en el agua, Myrtle estaba a su lado, mirandola con lastima, y acariciaba su cabeza aunque sabia que ella no lo sentiria, Harry se acerco a ella, hablo con voz gruesa y demandante.

-¡Myrtle! ¿Quien le hizo esto a Hermione? ¿Fue Malfoy?- McGonagall tocaba la cabeza de Hermione tratando de que la mirara, le dijera algo.

-¡Oh Harry! Me encantaria decirte que fue el Slytherin pero el huyo del terror cuando vio a esta Gryffindor lastimarse a si misma con tanta fuerza- incluso ahi Harry podia sentir el aire melodramatico de Myrtle.

-¿Que quieres decir que Hermione se ha hecho a si misma todo esto?- Harry no podia creerlo, era algo irreal, pero Myrtle dijo que si. La miro, no se movia, llorando sin emitir un solo sonido, se arrodillo al frente de ella, sus ojos estaban vacios, como si no estuviera presente en su cuerpo.

-¿Hermione tu...tu te has hecho todo esto?- trago saliva, era algo espantoso ver a su mejor amiga en ese estado tan deprimente.

Hermione negó con la cabeza, sin mirar a Harry, sin mirar a nadie, estaba completamente fuera de este mundo.

-Entonces ¿Quien?- si ella no se habia lastimado a si misma como decia Myrtle, ni tampoco Malfoy, entonces ¿quien?.

"¿Crable?¿Goyle?, no ellos estaban en el salon cuando sali. ¿Quien?¿Quien?, Hermione es una persona muy pacifica, amigable, gentil, no tiene enemigos, no que yo sepa, y tampoco tiene motivos para ocultarlo ¿Quien?"

Hermione levanto la cabeza y miro fijamente Harry, su cara expresaba miedo, acaso la persona responsable la habia amenazado con hacerle algo peor si le decia a alguien sobre lo ocurrido.

-Furere- susurró, pero los presentes pudieron escucharla por el tetrico silencio que los rodeaba, sus ojos se cerraron y el cuerpo cayo a un lado, levantando un poco de agua, Hermione se habia desmayado y cada vez se hacia mas pálida.

Harry sintio la impotencia y la desesperacion cuando no pudo evitar la muerte de Cedric Diggory y el regreso de Voldemort, pero el hecho de no poder entender lo que Hermione le habia dicho, de no saber quien la habia lastimado, lo hacian sentirse completamente inutil y no podia hacer nada para siquiera detener su desangramiento, todas esas experiencias eran insignificantes en comparacion con la que se enfrentaba.

-¡HERMIONE!- su grito se escucho por todo el castillo y cada persona pudo sentir el dolor y la desesperacion dentro de esa palabra.

Dicen que el mar esconde secretos en lo mas profundo de sus aguas, secretos que solo algunos suertudos pueden llegar a conocer; y que el cerebro y la mente humana son iguales, dentro, muy dentro de cada uno de nosotros se encuentran nuestros verdaderos deseos, tristezas, miedos y temores, pero algunas personas poseen mas que secretos dentro de ella, algunas personas esconden su verdadero ser.

"¿Quien es más fuerte ahora, eh?"