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Historia 40627 — capítulo 4
**Capítulo 3:**Primeras sospechas bajo la luna llenaMadame Pomfrey estaba agobiada, el sangrado de Snape parecía no querer detenerse, era como si su sangre deseara salir completamente de su cuerpo. Ninguna poción hacia efecto, el hechizo Episkey no funcionaba sobre el. Snape había entrado en coma, su piel normalmente pálida ahora era como la de un muerto y con cada minuto que pasaba se ponía más frío y rígido.
Las cosas no podían pasar a peores, Dumbledore estaba en la enfermería al lado de la camilla de Snape con una expresión pensativa, y por el ceño fruncido, Pomfrey podía deducir que no encontraba una lógica para la situación. El pasillo estaba repleto de estudiantes curiosos, murmurando cosas como "se lo merece", "espero que se muera" y "¿De verdad fue Granger?".
Ese pequeño detalle le había parecido completamente ridículo en la historia que Ron Weasley le había contado, sabia que algún día alguien se atrevería a golpear a Severus Snape, pero no pensó que esa persona seria Hermione Granger, la estudiante mas amable y respetuosa que había conocido, y que existiera tal fuerza dentro de un cuerpo tan pequeño y frágil, era una idea completamente descabellada.
Un gritó emergió del pasillo, los alumnos empezaron a apartarse para darle camino a unos desesperados Harry Potter y Minerva McGonagall, por la manera como respiraban Pomfrey decía que venían corriendo desde muy lejos, fijo su vista en Harry, cargaba algo en sus brazos, un cuerpo y estaba sangrando, unas cuantas gotas de sangre marcaban el camino por el que pasaban, corrió hacia ellos, pudo reconocer a la persona, era Hermione Granger, con múltiples arañazos por todo el cuerpo y cortes profundos en las piernas y brazos, estaba incluso mas pálida que Snape, podría decirse que al borde de la muerte.
-¡¿Como pasó esto?!- la recostaron en una camilla lejos de la multitud pero del lado opuesto al de Snape.
-Myrtle, la fantasma del baño de chicas, dice que se hizo esto a si misma ¿Eso es imposible, cierto?- la preocupación por Hermione en la voz de McGonagall era inconfundible, eso y como apretujaba sus propias manos.
-¡Por favor Madame Pomfrey, salve a Hermione!- miro a Harry, no lo había notado, se había concentrado en Hermione todo el tiempo, estaba llorando, gruesas lagrimas por toda su cara, los mocos se le escurrían por la nariz-¡Por favor!
-Haré todo lo que pueda Harry, de eso puedes estar seguro- toco delicadamente su mejilla y lo miro con cariño, Harry era solo un niño, un niño al que se le habían arrebatado sus padres mucho antes de que pudiera empezar a recordar, un niño para el cual sus amigos eran la razón de su existir, no lo defraudaría, salvaría a Hermione o al menos la pondría estable para luego mandarla a St Mungos, miro el maltraído cuerpo de la chica, tomo su varita y se dispuso a trabajar.
Harry estaba sentado en una de las ultimas camillas, le dolía el cerebro, demasiadas cosas habían sucedido en un solo día, en muy pocas horas, miro la camilla donde reposaba Snape, el sangrado de su nariz todavía estaba presente pero era menos que en el principio, y empezaba a recuperar algo de color, sintió un poco de alivio, por mas que odiara a Snape no deseaba su muerte, miro la otra camilla, Pomfrey todavía trabajaba en Hermione, el volver a producir sangre era un proceso complicado.
McGonagall y Dumbledore hablaban a unos cuantos metros de Hermione, las puertas de la enfermeria se habían cerrado despues de que el entró, logro hablar con Ron e informarle de la situación, había reaccionado de la peor manera, y no era para menos, desde el principio del año escolar, noto un extraño interés de Ron por Hermione, estaba en una camilla el también, con unos cuantos golpes y dormido, era un cabeza dura, no tenia ni la mas mínima idea de cuanto se preocupo por el mientras luchaba con Draco.Una cabeza pelirroja se alzaba entre la multitud de ruidosos estudiantes, abriéndose paso bruscamente entre ellos sin que el mismo se diera cuenta, tenia que entrar a la enfermería, debía ver a Harry y Hermione, los profesores empezaban a mandar a los alumnos al Gran Comedor con estrictas ordenes de después ir directamente a sus dormitorios, pero el no podía dormir o comer sin saber como se encontraban sus dos mejores amigos, llego cerca de la puerta y pudo divisar la cabellera negra de Harry.
-¡Harry! ¡Harry!- alzo la mano moviéndola incesantemente mientras llegaba a la primera fila.
Harry volteo al escuchar su nombre, vio a su otro mejor amigo abriéndose paso entre la gente y gritando por llamar su atención, se acerco a el y lo jalo de entre la multitud haciéndole entrar a la enfermería.
-¡Harry! ¡¿Como esta Hermione?! ¡¿Que le paso?! ¡¿Porque hay sangre en el piso?!- le gritaba zarandeando sus hombros, no espero una respuesta, corrió hacia la camilla donde Hermione estaba, todavía muy pálida, respiraba escasamente, el sube y baja de su pecho era casi inexistente, su cuerpo lleno de arañazos, parecía el juguete de un gato travieso, Harry se paro a su lado, había dejado de llorar pero los caminos de lagrimas aun eran visibles.
-Harry, cuando me dijiste que fuera por Madame Pomfrey y tu saliste por la puerta, ¿a quien perseguías?- su voz era débil, decía las palabras lentamente como si el mismo se hiciera la pregunta.
-Pues...es obvio que estaba persiguiendo a Hermione, para saber como se encontraba y...- no quería decirle, temía que reaccionara de la peor manera.
-No Harry ¿Quien era la persona que perseguía a Hermione y tras la que tú fuisteis?- sabia que estaba enojado, la cara se le empezaba a colorar.
-Pues, veras Ron, yo...
-¡Dilo!- Harry se sobresalto, nunca había escuchado a Ron hablar con tanta rabia, no quería decírselo pero era inevitable, en cualquier momento se enteraría y tal vez las cosas serian peores en ese momento.
-Draco Malfoy- susurró, ahora solo debía esperar con los dedos cruzados a que no explotara.
Ron tenia la cara tan roja como su cabello, Malfoy le había hecho daño a Hermione, le haría lo mismo a el pero en vez de arañazos le daría un cuerpo lleno de moretones. Camino hacia la salida, aun estaba allí con sus dos gorilas atrás, la cabeza altiva y esa sonrisa, se la arrancaría de la boca, llego a el y lo golpeo de lleno en la boca, Draco se tambaleo un poco, le había roto el labio.
-¡Te matare desgraciado, pagaras por lo que le hiciste a Hermione!- se abalanzo sobre él, rodaron por el piso, se golpeaban el uno al otro un sin número de veces, Harry tenia que detenerlos, no podía permitir que Ron saliera lastimado también.
Los dos cuerpos dejaron de moverse de repente, Dumbledore había interrumpido la pelea, ni una palabra salio de su boca pero sus ojos hicieron el trabajo. Harry tomo a Ron, tenia un ojo morado morado, un labio roto y un chichón formándose en la frente, lo condujo a la enfermería donde Madame Pomfrey maldijo su suerte, era su peor día.
Y luego de un regaño por parte de la enfermera, Ron terminó tomándose una poción para nada agradable.
-Señor Potter, necesito hablar con usted y el Señor Weasley en mi despacho dentro de 10 minutos ¿bueno?- Dumbledore se alejo de él, Harry se asusto al escucharlo ni siquiera noto cuando se le acercó*,*miro a la camilla de Snape, estaba mucho mejor, ya había dejado de sangrar pero aun no recuperaba todo el color y parecía no querer despertar, dirigió su mirada hacia Hermione, su sangrado también se había detenido y algunos arañazos habían sanado, camino hacia la salida y desapareció al dar la vuelta.
Sabia perfectamente para que tenían que ir al despacho del Director, seria una conversación larga, lo mejor seria despertar a Ron y dirigirse al despacho lo más rápido posible, le zarandeó un hombro llamándolo débilmente.
-¡Ron! ¡Ron!- le zarandeó ambos hombros, no despertaba, algunas veces Harry creía que el sueño de Ron era tan pesado como el de una piedra, busco con la mirada algo con que despertarlo, una jarra con agua, eso serviría. Vació todo el contenido en su cara, Ron se levanto de la cama moviéndose como si las arañas gigantes lo hubieran atrapado.
-¡Harry!- le dijo enojado, el cabello se le pegaba a la cara y con la expresión que tenia parecía un camello, Harry se hecho a reír, mientras Ron refunfuñaba y le reclamaba el porque se reía.
Llegaron al despacho del director, era de noche así que la chimenea estaba prendida. Desde que entraron, Dumbledore había estado muy entretenido dándole de comer a Fawkes, Harry y Ron sentían las miradas de todos los recuadros sobre ellos.
-Supongo que ambos saben para que los llamé-ambos asintieron con la cabeza- como ya sabrán, y casi toda la escuela, el profesor Severus Snape y la estudiante Hermione Granger están en la enfermería y ambos entraron a ella con heridas graves-los miro buscando alguna objeción, no hubo ninguna así que continuo- el porque Severus entró a la enfermería en tal estado ya se me ha sido explicado, y por lo que entendí fue obra de la Señorita Granger, lo que parece no encajar en la historia es como Hermione Granger termino también lastimada, así que me gustaría saber exactamente que pasó desde el comienzo de la clase hasta la llegada del Señor Potter y Minerva a la enfermería- se alejo del ave y empezó a caminar por todo el lugar, alrededor de las sillas, esperando a que la historia fuera contada.
-Todo comenzó cuando Harry y yo entramos a la clase de pociones- dijo Ron mientras buscaba una posición cómoda en su silla- nos sentamos en nuestros puestos habituales y le guardamos uno a Hermione, esperamos a que en cualquier momento entrara pero no paso nada, empezamos a preocuparnos porque Hermione nunca llega tarde a nada, Snape empezó a hablar sobre la poción que haríamos durante la clase, fue entonces cuando la puerta se abrió y ví a Hermione y Milly Steelman paradas en la puerta.
Dumbledore se detuvo detrás de ellos, Hermione Granger habia llegado tarde a una clase, mas específicamente a la clase de Severus Snape, tal vez ese fue el gatillo de lo que se empezó a desatar a partir de ese momento ¿por qué Hermione llego tarde a clases? ese era otro interrogante mas por resolver.
-Snape mando a que ambas se sentaran quitándonos quince puntos por Milly y treinta por Hermione, ella obviamente le reclamo pero después se callo porque Snape la amenazo con quitar mas puntos de nuestra casa, así que sentó con nosotros enojada y refunfuñando- continuo Harry, sabiendo que se sentiría incomodo cuando llegaran a cierta parte de la historia.
-Así que la calmamos un poco y luego empezamos a realizar nuestras pociones individuales- continuo Ron, pensando que tal vez le pediría al Director alguno de sus dulces porque su estomago le exigía algo de comida- la clase continuo normalmente hasta que Hermione empezó a ayudar a Neville con su poción- los ojos del Director se abrieron un poco- pues, vera es....es como una costumbre que Hermione tiene desde cuarto año- Dumbledore solo se le quedo mirando, no dijo nada, así que prosiguió con su versión de los hechos.
-Como le decía, Hermione lo estaba ayudando, ni Harry, no yo intervenimos porque entonces nos regañaría por detenerla en sus obras de "caridad", como les gusta llamarlas, fue entonces cuando el problemas comenzó, Snape se levanto hecho una fiera de su escritorio y empezó a insultar a Hermione y Neville, cosas muy feas, entonces Harry intervino- se detuvo y lo miro, pidiéndole su permiso para continuar, su amigo asintió débilmente con la cabeza con la mirada fija en el piso.
-Harry le dijo que tuviera mas respeto hacia Neville y lo llamó "murciélago grasiento"...- miro a Dumbledore con un ojo cerrado, esperando a que en cualquier momento les diera un sermón sobre no ponerles sobrenombres a los profesores, pero nada de eso sucedió- Snape se enojo mas...
"Como si eso fuera posible"
-Y llamo a Harry "huerfanito" un insulto que Draco Malfoy utiliza mucho y también da origen a varias peleas, yo estaba muy enojado en ese momento, así que me levante para golpear a Snape cuando escucho a Hermione decir "Cállate", Hermione nunca le ha dicho es palabra a nadie con tanto odio y furia, la mire y tenia los dientes tan apretados como los de un perro con rabia y los puños se le sacudían de la rabia, entonces empezó a gritar por todo el salón- Ron hablaba haciendo gestos exagerados y tratando de entender el mismo lo que había pasada no hacia pocas horas- y empezó a reclamarle Snape el porque nos trataba mal, que no tenia derecho de lastimar a Harry solo porque James Potter y Sirius Black le hubieran hecho lo mismo.
Dumbledore estaba arreglando unos frascos en la estantería pero soltó uno rompiéndose en mil pedazos cuando el Señor Weasley dijo esos nombres ¿Como?¿Como Hermione Granger tuvo acceso a esa información? el no le había dicho nada a nadie, le prometió a Severus que no divulgaría nada y hasta ahora lo había mantenido, la única manera de que lo supiera era que hubiera vivido en esa época, lo cual era rotundamente imposible, o que hubiera logrado ver alguna de sus memorias en el pensadero, algo todavía mas imposible, tendría que hablar con ella cuando se recuperara, al parecer Hermione Granger tenia muchos secretos que revelar.
Harry saltó en su silla cuando Dumbledore rompió un frasco, lo miro, caminaba apresuradamente hacia el, se levanto un poco intimidado, Dumbledore lo tomó por los hombros en un agarre poderoso y empezó a soltar una serie de preguntas demasiado rápido, casi no podía responder a todas ellas.
-¿Sabias que tu padre y padrino molestaban a Severus Snape cuando estudiaban aquí? ¿Alguien te informó de ello? ¿Has aprendido algo mas de tus padres de lo que yo te he dicho?-sus ojos parecían querer salirse, le sacudía los hombros de una manera violenta, demandando una respuesta.
-No, nadie, nada- respondió Harry, estaba asustado hasta los huesos, Dumbledore había hecho lo mismo en su cuarto año y el problema con el Cáliz de Fuego, pero ahora era diferente lo hacia con mas brutalidad, como un demente, como un enfermo mental que exigía que se le quitara la camisa de fuerza para así poder estrangularlos a todos.
-¿Has hecho que la Señorita Granger investigara por tí? ¿Sirius te dijo algo antes de morir?
-No, nada...-su voz sonó triste, ya había logrado superar la muerte de su padrino gracias a Luna y sus palabras de aliento, solo llevaban conociéndose por un año pero a Harry le parecía que eran amigos de toda la vida, algunas veces le parecía que se relacionaba mejor con ella que con Hermione o Ron; y aunque ya no llorara por el hecho, aun le entristecía.
Dumbledore notó el cambio de expresión de Harry, se había extralimitado, lo había herido, se concentro demasiado en obtener una respuesta, no midió sus palabras y Harry había sufrido las consecuencias.
-Lo siento Harry, no quería lastimarte, lo ultimo que quiero es que eso pase, si quieren pueden irse continuaremos esto mañana- se volvió a sentar en su escritorio mientras se masajeaba la frente cansado.
-No Director, no hay necesidad, tengo que aprender a vivir con ello, no puedo pasarme toda la vida lamentando su muerte, yo le terminare de contar lo que pasó- Sirius estaba muerto, eso no podía remediarse, pero Ron, Hermione y todos aquellos que eran parte importante de su vida aun seguían vivos, y mientras aun respirara haría hasta lo imposible por defenderlos.
-Continuado con los hechos, Hermione empezó a defenderse de Snape, luego dijo algo que no pude escuchar, Snape estallo y volvió a insultarla, la llamo sangre sucia y Hermione lo abofeteo con mucha fuerza.
"Lo mas extraño es que lo hizo ver tan fácil, como si fuera un juego"
*-*Entonces Snape la agarro del cuello tratando de estrangularla, Hermione pataleaba y luchaba por soltarse mientras volcaba mesas a su paso, luego él la coloco sobre su escritorio y de repente Hermione dejo de patalear, quedo paralizada y unos segundos mas tarde Snape cayo por los escalones con sangre saliendo de su nariz.
"¿Que fue lo paso en ese momento? Todo es tan confuso"
-Hermione salio corriendo por la puerta y Draco Malfoy detrás de ella, le dije a Ron que fuera por Madame Pomfrey, mientras yo perseguía a Draco y Hermione. Me encontré con la Profesora McGonagall por el camino y juntos llegamos al baño de chicas de donde provenían los gritos que había estado escuchando, cuando entramos, el baño estaba casi destruido y Hermione en un estado muy deplorable. Myrtle, la fantasma, me dijo que ella misma se había inflingido tal daño, le pregunte a Hermione si era verdad y me respondió que no, le pregunte entonces quien y me dio la mas extraña de todas las respuestas.
-¿Que respondió Harry?- pregunto Ron volviendo a entrar en la conversación, su amigo no le había contado esa parte de la historia.
-Dijo Furere.
Dumbledore estaba oficialmente confundido, primero la Señorita Granger logra obtener información, en cierto sentido "confidencial", luego golpea a Snape, pelea con el por su vida, Snape se desmaya sangrando por la nariz, seguidamente la Señorita Granger huye y, aparentemente, se inflinge daño a si misma, por ultimo dice que alguien o algo llamado "Furere" la atacó.
"¿Que significa eso? ¿Otra personalidad, el alias de una persona, alguna maldición? Necesito tiempo para pensar claramente"
-Gracias por su cooperación jóvenes, pueden retirarse- volteo sobre su silla y miró la luna por la ventana, luna llena, tal vez se escucharían algunos aullidos durante la noche.
-Nos informará si descubre algo sobre la situación ¿verdad, Director?- pregunto Harry mientras mantenía la mano sobre la perilla con Ron detrás de él.
-Claro Harry, serán los primeros en saberlo- respondió sin voltease a mirarlos- Que tengan buena noche.
-Buenas noches Director- la puerta se abrió y cerró unos segundos después, el despacho quedo en silencio.
Dumbledore se levanto de su asiento, tenía hambre pero no le apetecía algo de las cocinas, así que empezó a comer sus dulces de limón y uva, la puerta se volvió a abrir y Poppy Pomfrey se situó delante de su escritorio.
-Lamento molestarlo a estas horas Director, pero vengo a darle el informe sobre el estado del profesor Severus Snape y la estudiante Hermione Granger.
-Si Poppy prosiga- no le estaba prestando total atención, los dulces parecían ser mas deliciosos por la noche, especialmente las de luna llena.
-Snape esta estable, el sangrado se ha detenido por completo, al parecer este se originó por un fuerte golpe en el pómulo derecho, justo debajo del ojo, si hace con suficiente fuerza puede ocasionar sangrado y desmayo, aunque el golpe que recibió en la cabeza puede haber afectado algo en su cerebro; si no despierta mañana, me temo que deberemos enviarlo a San Mungo.
-¿Que hay de la Señorita Granger?
-Bueno, he logrado restablecer la mayor parte de la sangre que perdió, tiene arañazos por todo el cuerpo, especialmente en la cara, cuello y pies, los mas superficiales ya han sanado, y los mas profundos lo harán dentro de dos o tres días, las cortes en sus manos, cabeza y piernas podrían tomar hasta sies días en sanar, tal vez para mañana este consciente- finalizó con una sonrisa, el día había llegado a su fin y en ese momento se sentía muy orgullosa de ser medí maga.
-¡Excelente Poppy! ya puede retirarse, que tenga buena noche- al menos la recuperación de Snape y la Señorita Granger iba por buen camino.
-Usted también Director, buenas noches- camino hacia la puerta, estaba apunto de abrirla cuando recordó algo más.
-¡Oh Director! Hay algo más que debo decirle sobre Hermione Granger, los cortes mas profundos, no pudieron ser hechos por uñas, son demasiados finos, se tendría que tener uñas muy largas, requeriría enterrárselas en la carne y tener una fuerza monstruosa para ello, la única forma de lograr esas heridas es que tuviera garras o algún tipo de objeto muy filoso y largo, pudo haber sido con uno de los vidrios del baño, pero dudo mucho que sea así, eso es todo ¡buenas noches!- y salio por la puerta sin siquiera darle tiempo de hablar a Dumbledore.
Ahora nada tenía sentido ¿garras?, las únicas criaturas con garras y que podían esconderse bajo una apariencia humana eran los hombres lobo, tal vez vampiros. Hermione no podía ser uno de ellos, logro descubrir que Remus Lupin era uno desde el primer momento en que lo vio y ¿que no fuera capaz de sentir lo mismo en Hermione despues de tantos años?, era imposible. Tendría que hablar con Milly Steelman y Draco Malfoy sobre lo sucedido, descifrar lo que significaba la palabra "Furere" y averiguar si fue la misma Hermione Granger o alguien mas, era responsable de mandarla casi muerta a la enfermería.
-¿Qué esta escondiendo Señorita Granger? ¿Qué es lo que no nos ha dicho todavía de usted? ¿Qué es?- susurró a la nada; el sueño lo venció, no había sentido el cansancio, lo había golpeado de repente, no tuvo fuerzas para levantarse y llegar a su dormitorio, se durmió en su silla, Fawkes despertó, solo para volar a hacia el y volver a dormir sobre el regazo de su amo.
Le dolía la cabeza, abrió los ojos, todo estaba oscuro, palpó la superficie sobre la que estaba acostado, suave y delgada, sabía perfectamente donde estaba, el olor era inconfundible, la enfermería pero ¿por qué? ¿Se había enfermado?, no eso era imposible desde que tenía veintisiete no se enfermaba, y si lo estaba, la enfermería seria el ultimo lugar, la ultima opción, para eso tenía las miles de pociones en su reserva.
Miró a su alrededor, camillas y más camillas, un pequeño destello de luz se filtraba por las ventanas del fondo iluminando una jarra con agua, tenía sed, se bajó de la camilla y tropezó con una mesa, maldijo a Poppy por dejarla ahí, miro lo que estaba sobre ella, paños con manchas, no podía saber que era exactamente por la oscuridad, los acercó a su nariz y absorbió el aroma, era sangre, los recuerdos pasaron como fotografías por su cabeza, ya sabía que hacia allí, Hermione Granger lo golpeo y se desmayo luego de verla a los ojos, pero ya se sentía mucho mejor así que se iría a su dormitorio y buscaría algo para quitarse todo el dolor de cabeza, luego vería como vengarse de la sabelotodo.
Camino hacia la puerta, su espalda se sentía liviana, no llevaba su túnica, no importaba tenía mas en su guardarropa, faltaba poco para llegar al pasillo que lo sacaría de tan desagradable lugar, cuando de repente todo le daba vueltas, cada paso era levantar un peso muerto, la cabeza le palpitaba, el camino se hacia mas largo, sus piernas flaquearon y cayó al piso de rodillas, le faltaba el aire, la cabeza era demasiado pesada casi no podía levantarla, había dos pies delante de él, uno de ellos con dos aros grandes en el tobillo, uno mas grueso que el otro, la persona se agachó delante de él, era una mujer por la gran cantidad de tela que podía llegar a ver, alzo un poco más la cabeza, no podía ver su rostro, estaba muy oscuro.
-¿Se encuentra bien?- era una voz dulce, tranquila pero firme, creía haberla escuchado antes- ¡Oh por Dios! ¡Esta sangrando!
Otra vez el liquido carmesí se le escurría por la nariz, los parpados empezaban a sentirse muy pesados, casi no podía mantenerlos abiertos, sintió que la mujer pasaba un brazo por su cintura y apoyó uno de sus brazos sobre los delgados hombros de ella, caminaron un pequeño trayecto, las piernas volvieron a fallarle y cayó de rodillas, el sangrado se hacia mas potente a cada minuto.
-Vamos Señor levántese, ya estamos cerca- le decía la mujer señalando a la camilla mientras jalaba de su brazo intentando hacer que se levantara.
-No puedo...voy a...morir- tanto la cabeza como la vista le daban vueltas, estaba muriendo, no había nada que hacer, ni siquiera si llamaban a Pomfrey sobreviviría, había fallado, le había fallado a Lily, su amada Lily, Harry quedaría a merced de Voldemort, la Orden ya no recibiría mas información de él, ni siquiera Albus podría detener al Señor Oscuro, no con los nuevos aliados que hizo, eran bestias sanguinarias, brutales, letales, la mayoría de los hechizos no los afectaban, sería el fin del mundo.
-¡Oh no! ¡Usted no se morirá mientras yo este aquí para evitarlo!- ya casi no sentía nada, lo levantaron del suelo ¿era un hechizo? forzó la vista, no, no era un hechizo la mujer lo estaba cargando, pero no se movía apresuradamente, ni tampoco los músculos de sus brazos se pensionaron por llevar tal peso, caminaba con naturalidad, como si el no pesara mas que una pluma y que fuera varios centímetros mas alto que ella.
Lo deposito en la camilla y se dirigió al gran estante del fondo, la luz le permitió ver un poco mas de aquella misteriosa mujer, su piel era extremadamente blanca, solo los muertos podrían llegar a ser así de pálidos, su cabello era rojo, muy rojo, parecía usar ropas antiguas, azules y con un estilo romano, ya no podía mas, los parpados se cerraron y pudo escuchar claramente como su cabeza dejaba de palpitar.
Abrió los ojos de golpe, ya no había tanta oscuridad como antes, todavía estaba en la enfermería, acaso ese era su castigo, pasar el resto de la eternidad en Hogwarts corrigiendo los pergaminos de los peores estudiantes, estaba a punto de soltar una lagrima cuando alguien le habló.
-¡Ya despertó! pensé que nunca lo haría estaba a punto de cortarme la mano por ello- se alarmo de ver un cuchillo firmemente sobre la muñeca izquierda de la mujer, la luz de la ventana ya llegaba muy cerca de ellos, pero la mujer se había sentado en frente de él, todavía no podía ver su cara y tener una idea de quien era ella. Snape hizo un ademán de levantarse pero dolor punzante en su cabeza le hizo volver a reposarla sobre la almohada.
-Todavía no puede levantarse, dentro de unas cuantas horas estará totalmente recuperado- le dijo suavemente dejando el cuchillo en la mesa de al lado, un pequeño destello llamo su atención, la mujer tenía un anillo en su mano, con una gran rosa en relieve, hecha probablemente de rubíes, esa misma mano le acarició la cara, le recordaba a su madre, siempre lo cuidó cuando estuvo enfermo, se quedaba con el hasta tarde esperando a que mejorara para poder irse a dormir, cerró los ojos disfrutando de la caricia.
No supo cuanto tiempo pasó ¿segundos, minutos, horas?, se había desconectado del tiempo y el espacio, las caricias se detuvieron, abrió los ojos para saber porque, no recibió una palabra sino un gritó.
La mujer se retorcía con las manos en su cara, sobre su asiento, se paró bruscamente, el taburete sobre el cual estaba sentada cayó al piso llevándose consigo la pequeña mesa de paños, pociones e instrumentos que rodaron por el piso, varios frascos se rompieron y sus líquidos se esparcían, la mujer corría por todo el lugar, soltando gritos gurutales, tumbando camillas y volcando mesas a su paso.
Snape se acurrucó contra la pared, salto de su camilla antes de que esta fuera volcada, no había hacia donde huir, la mujer estaba prácticamente en la puerta de salida, se acerco un poco, la luz de la ventana le permitía verla, extrañamente no tenía ni un solo rasguño después de chocar contra camillas, estantes y romper muchos frascos, había algo extraño en ella, forzó la vista en la oscuridad.
El miedo le recorrió el cuerpo, un frió le llegó a la espina, la mujer le daba la espalda, con la mirada fija en la luz de la ventana, sus manos empezaban a alargarse, las uñas se convertían en garras, lentamente se hacia mas alta, sus pies tomaban una forma mas alargada, con los tobillos cada vez mas lejos del suelo, era una mujer lobo y lo mataría en un instante. Un rugido animal resonó en el lugar, Snape hecho a correr hacia el fondo de la enfermería, miró hacia atrás, lo estaba persiguiendo pero no corriendo por el suelo, sino saltando entre las paredes mientras se reía maléficamente.
El fuego abrazó la enfermería, las pociones se había mezclado y creado el caos, las camillas se estaban incendiando, los estantes también, las frascos que quedaban estallaban por el calor. No podía correr mas había llegado al final de la enfermería, no había mas que fuego a su alrededor, un frió aliento llego a su cuello y por primera vez Severus Snape gritó de dolor al sentir como le desgarraban poco a poco el pecho, los brazos y la cara.
La puerta de la enfermería desaparecía entre las llamas, la mujer lobo sonrió mostrando sus filosos dientes, la garra derecha fue alzada como el golpe final, que nunca llegó, alguien la había detenido, Snape suspiró de alivio, el ruido había despertado a los demás profesores, muy pronto la mujer lobo sería destruida y el descansaría, pero para su desgracia eso no sucedió, aquel que había detenido a la mujer lobo, era la misma mujer lobo.
Se apretaba con fuerza su muñeca derecha, mientras esta trataba de soltarse para degollarlo, el cuerpo de la mujer lobo se hecho hacia atrás, cayendo al suelo y en un instante estaba de nuevo sobre sus patas.
-Vaya, vaya, vaya, miren quien vino a jugar- habló la mujer lobo, pero con una voz diferente, mas oscura, mirando fijamente su mano izquierda- Creí que dormirías un rato mas- el sarcasmo en su voz fue muy claro para Snape, después de todo él lo usaba todo el tiempo.
-Y yo creí haberte encerrado para siempre- volvió a hablar la mujer lobo, con aquella voz dulce y tranquila que escucho al principio, ahora con odio en sus palabras.
-Bueno Querida al parecer no tiraste la llave muy lejos.
-Ese es un error que no volveré a cometer- el sonido de algo rompiéndose llego a los oídos de Snape, la muñeca derecha de la mujer lobo estaba demasiado compactada sobre su mano izquierda, se la había roto ella misma.
-¿Y crees que con volver a encerrarme lograras desacerté de mi?- una risa maléfica retumbo en la enfermería, haciendo el ambiente de fuego y caos aun mas terrorífico- Puedes correr, pero no esconderte; has huido demasiado Querida, te has burlado de mi por muchos años, pero ya las cosas no están a tu favor, este es mi momento, es hora de que tu y el mundo paguen, uno a uno caerán y por fin tendré de nuevo lo que es mío por derecho.
-Te encerré una vez y lo volveré a hacer, y esta vez me asegurare de hacerlo para siempre, cueste lo que cueste- la voz dulce dijo con determinación, con valentía queriendo decir que debía ser tomada con seriedad.
-Quieres jugar rudo ¿eh? bien Querida...que empiece el juego- la garra izquierda de la mujer ataco su propio cuerpo, jirones de carne volaban por los aire, la sangre salía a chorros, salpicando las paredes y a Snape, quien trataba de alejarse caminando torpemente de aquel fenómeno con doble personalidad, quien solo reía mientras se arrancaba pedazos de carne enteros, como si solo sintiera cosquillas y no dolor.
-No puedes detenerme pequeña Cruor...nadie puede- la mandíbula se le desprendió de la cara con un solo puño, golpeando la cabeza de Snape.
Cayó de bruces al suelo, la vista le empezó a fallar, las cosas se veían borrosas, el cuerpo de la mujer lobo toco el piso, las llamas empezaban a rodearlos, Snape cerró sus ojos y esperó pacientemente a que las llamas lo alcanzaran y convirtieran su cuerpo en nada mas que cenizas.
-¿Estas completamente seguro de que es ella? No quiero más incidentes innecesarios- el hombre sentado en el trono preguntó.
-Si mi Señor, lo he estado verificando por toda la última semana- el hombre delante de el respondió lleno de orgullo.
-Si es así, llama a la capitana Trucido- ordenó el hombre en el trono.
-Pero mi Señor, ella no llegara hasta dentro de tres semanas. Además mi Señor, no veo la razón de mandar una simple capitana de la policía, siendo este un asunto militar- el hombre de pie replicó.
-¿Te atreves a cuestionarme?- el enojo en su voz lo hizo tiritar de temor.
-No mi Señor, yo solo...opinaba- respondió rápidamente ocultando su cara con el largo cabello.
-Manda a Nathaniel a investigar la manera de entrar a ese lugar, y tráeme a Trucido cuando regrese, este asunto no debe demorarse.
-Si mi Señor- el hombre salio del salón dejando al hombre en el trono nuevamente solo.
-Así que ahí estabas, todos estos años has estado allí, escondida como una hereje más, pero ese disfraz ya no te servirá mas pequeña, prepárate porque voy por ti- se levantó y paso por una puerta justo al lado, adentrándose en el pasillo oscuro con sus dorados ojos brillando en la oscuridad.