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Historia 40627 — capítulo 5

Capítulo 4: Confesiones y confusiones (1ª parte)

El sol de la mañana le golpeó los párpados haciéndole fruncir el ceño, ya estaba harta de ello, todos los días era lo mismo, varias veces le pidió, rogó, a Milly que cambiaran de camas, lo consiguió una sola vez y por poco no se levantaba a tiempo, ese día su cabello regreso en el tiempo y nuevamente lucia igual que en su primer año, Ron y Harry hicieron chistes sobre el hecho y se llevaron más de un codazo que les dejo con un fuerte dolor en las costillas y un caminado torcido por varios días.

"Ya es suficiente, hora de levantarse y empezar el día"

Abrió los ojos lentamente pero los cerro al instante que la intensa luz llego a ellos ¿acaso el sol decidió mandarle más rayos de lo normal? luego de que sus ojos se acostumbran a la luz, inspecciono el lugar. El techo era demasiado grande, alto y de color amarillo, levanto su pecho apoyándose sobre las manos pero el dolor punzante que le recorrió el cuerpo le hizo volver a acostarse, llevo sus manos a la cara, tenia vendajes por toda su extensión, pequeñas manchas rojas empezaban a salir, lanzo la sabana fuera de su cuerpo y casi gritó del horror.

Todo su cuerpo tenía vendajes, toda la pierna derecha, el muslo y pie izquierdo, todo el pecho y abdomen, el hombro derecho, y el resto del brazo izquierdo, había varias curitas en los lugares libres de vendajes, y por la presión que sentía en el cuello y cabeza tal vez también tendría esa tela blanca sintética cubriéndolos, lo único que la salvaba de parecer una momia era una simple y corta falda roja.

"¿Qué es esto? ¿Por qué estoy en la enfermería? ¿Quién me hizo esto? ¿Será ella? Oh Merlín, ¡si es ella! se está vengando de mí, esto es solo una advertencia, muy pronto ira por Harry, Ron, Ginny, Neville, Luna…pero no puedo hacer nada, soy débil, frágil… ¿Por qué?¿Porque ahora que he encontrado amigos de verdad?... lo mejor sería alejarme de ellos, solo así podré garantizar que nada malo les pase pero…no quiero estar sola, si estoy sola la oscuridad llega, le temo a la oscuridad, le temo a ella…no quiero estar sola…no en la oscuridad"

Lloro como nunca lo había hecho en su vida, las vendas de sus manos tenían manchas de lágrimas y sangre, se encerró en su miseria y dolor, no le importó mas nada, ni siquiera que el resto de sus vendajes empezaran a cambiar de color.

Abrió los ojos bruscamente y se levanto como un resorte, miro a su alrededor, todo estaba normal, las camillas intactas, los estantes en sus lugares, el piso limpio y la puerta completa, sin ningún tipo de quemadura o algo.

"¿Fue una pesadilla?...pero se sintió tan real"

Palpó su cuerpo en busca de alguna herida, sus ropas seguían igual de gruesas y negras, no había manchas de sangre o pedazos faltantes en ella ¿de verdad todo fue producto de su imaginación? busco algún tipo de rasguño o hendiduras en las paredes pero no las encontró. Unos sonidos ahogados llegaron a sus oídos, volteo hacia él, una de las primeras camillas parecía estar ocupada por alguien lleno de vendajes, pobre desgraciado.

Con cada paso lograba divisar mejor el cuerpo, parecía ser el de una joven por el visible volumen en su pecho, cuando finalmente llego a su lado se asombro de verla.

"¿Que hace ella aquí?"

-¿Señorita Granger?- preguntó inseguro, como si no pudiera creer que fuera ella quien se encontraba en una camilla con vendajes por todo el cuerpo.

Hermione escuchó una voz llamándola, levanto la cabeza de sus manos.

"¿Que hace él aquí?"

Acaso le había pasado algo a él también, los eventos del día anterior regresaron a su memoria, pasando tan rápido como una película, sus ojos se abrieron hasta casi salirse de sus cavidades, Severus Snape estaba en la enfermería por la culpa de ella. Para su sorpresa, aquella pequeña momia si era Hermione Granger pero ¿qué hacia ella en este lugar? Snape sabia porque estaba él allí, por su culpa, la insufrible sabelotodo le habia hecho algo, pero ¿qué le habrían hecho a ella para tener que encontrársela en una estado tan deplorable como ese? Los únicos momentos que supo que alguna vez estuvo en la enfermería fue cuando el Basílico la petrificó y el incidente con sus dientes, eso fue gracioso, casi soltaba una risa pero la ahogo en su garganta cuando vio que los enrojecidos ojos volvían a llorar con más fuerza, si es que eso era posible.

"¿Pero qué está pasando aquí? primero llego a la enfermería por culpa de Granger, luego una extraña mujer me salva del borde de la muerte para después convertirse en una bestia que quiere devorarme, mas tarde despierto y es como si nada hubiera pasado, por ultimo me entero que Granger está en la enfermería casi hecha una momia egipcia y para colmo llora con tal solo verme; algo está pasando, tengo que averiguar que es"

Snape ya se estaba cansando del llanto, debía encontrar una manera de que parara pero no era muy bueno consolando a las personas, casi siempre él era el motivo por la cual lloraban. La chica no paraba de llorar, temía que no lo hiciera y muriera por deshidratación, se paso una mano ásperamente por la cabeza, no le llegaba nada al cerebro, miro fijamente las manos de la castaña, los vendajes pasaban lentamente de un blanco limpio y resplandeciente a un rojo escarlata, ahora si tenía porque temer.

No podía ir corriendo hasta donde Pomfrey fuera que se encontraba, ojala en su dormitorio, tal vez llegaría demasiado tarde y Hermione moriría por desangramiento, pero tampoco podía quedarse allí de pie si hacer nada, esperando a que un milagro sucediera y Pomfrey o alguien más llegara a la enfermería.

-Señorita Granger, Señorita Granger- repetía tratando de llamar su atención, pero la Gryffindor seguía llorando, tomo sus vendadas manos y las jalo tratando de alejarlas de su cara para que lo mirara, la chica oponía resistencia, forcejeaba por liberarse como si fuera Lord Voldemort el que la tocaba.

-¡No! ¡No! ¡Aléjate! ¡Déjame en paz!- gritaba a todo pulmón con la voz rasposa y desgarrada por el llanto sin detener el flujo de lagrimas, Snape recibió unas cuantas patadas en su abdomen, pero no la soltó.

-¡Señorita Granger!- le gritó directamente en la cara, los frenéticos movimientos de Hermione se detuvieron y lo miro con los ojos muy abiertos- Me temo que va a tener que dejar de llorar, por si no se ha dado cuenta, sus heridas se han abierto y no creo que quiera morir llorando, así que le recomiendo que se calme y trate lo mejor que pueda de no moverse ¿entiende?

Hermione bajo la vista a su propio cuerpo, las vendas de su pecho y pierna derecha ya casi dejaban de ser blancos, se asusto, no quería morir, no debía morir, se aferró con fuerza a su profesor pasando sus brazos por la cintura de este, mordiéndose el labio para no gritar del dolor que le causaba tal acción.

-Por favor, no quiero morir, no quiero, soy muy joven, ni siquiera he terminado la escuela y...- Snape rodó los ojos, incluso al borde de la muerte Granger no podía dejar de pensar en sus estudios, pero ahora eso no era importante, debía buscar la ayuda de alguien, el no era un medimago, sabía que hacía cada poción pero no podía arriesgarse darle algo que empeorara las cosas, no sabía la gravedad de sus heridas y si tenía algo mas internamente.

Pomfrey no parecía querer llegar y tampoco alguna otra persona, empezó a sudar frio, los vendajes de Granger ya no eran blancos y varias gotas de sangre comenzaban a escaparse, si Pomfrey no llegaba a ellos, entonces ellos llegarían a ella.

-Señorita Granger, por favor cálmese, respire hondo- Hermione obedeció a Snape, respiraba muy hondo, reteniendo un poco el aire, empezaba a sentirse más tranquila, nunca pensó que esa técnica fuera tan efectiva- Ahora, escúcheme bien, al parecer Pomfrey no quiere asomar su cara por aquí, y yo no puedo darle alguna poción, así que tenemos dos opciones. La primera, usted se queda aquí, esperando como la buena jovencita que es, mientras yo busco a Pomfrey o, segunda, podemos ir los dos juntos ¿que decide?- Hermione se enojo, está bien, sintió un poco de pánico al principio, pero no le daba el derecho a Snape de hablarle como si fuera una niña pequeña, pensó detenidamente en las dos opciones.

"Si escojo la primera y espero aquí mientras Snape busca a Madame Pomfrey puede que el resto de mis heridas se abran y muera desangrada, si es que ya no estoy cerca de ello, antes de que alguien más llegue y vuelva a ponerme en estado de pánico, o que esa persona se desmaye de ver una momia sangrante; luego está la segunda opción, si voy con Snape puede que no aguante el camino hasta el dormitorio de Madame Pomfrey y me desangre en el camino ¿qué debo hacer?"

"Ninguna de las opciones es la mejor, no puedo dejarla aquí sola y desangrándose, si no fuera por el estúpido Albus y su "no apariciones dentro de Hogwarts" podría estar en el dormitorio de Pomfrey en unos segundos y regresar inmediatamente, el correr por los pasillos como un loco tomaría demasiado tiempo, tiempo que Granger no tiene, puedo llevarla conmigo pero esta el peligro de que sus heridas se abran completamente y muera en el pasillo ¿es que no hay otra opción? ¡Piensa Severus! ¡Piensa!"

-Iré con usted, no quiero quedarme aquí sola, esperando mi muerte- con dificultad se bajo de la camilla, apoyo firmemente los pies en el suelo y dio el primer paso, pero sus piernas la traicionaron y por poco caía al suelo de no ser porque logro sostenerse de la camilla continua, la fuerza que ejerció abrió más heridas manchando los vendajes.

Cuando finalmente logro el equilibrio y reunió la fuerza necesaria, camino sola hacia la salida, la puerta de la oficina de Madame Pomfrey estaba abierta, Hermione logró vislumbrar unas pociones y vendajes sucios sobre el escritorio.

"Parece que Madame Pomfrey estuvo aquí, observándonos desde hace tiempo, entonces, no puede estar en su dormitorio, desde estar en alguno de los pasillos del castillo ¡¿pero en cual?!"

Snape estaba asombrado de la fuerza de la chica, no cualquiera podría levantarse de una camilla sangrando hasta por los poros y caminar; al parecer Hermione Granger, aquella que todos llamaban sabelotodo y mosquita muerta, podría llegar a tener más fuerza de voluntad para enfrentar los problemas que el mismo Harry Potter.

Un gritó lo devolvió a la realidad, Granger apoyaba su espalda contra la puerta, presionando fuertemente su costado, moviendo su otro brazo, tratando de llamar su atención y de que no se notara mucho el dolor infernal por el que pasaba en su cara. Rápidamente llego hasta ella.

-Profesor, parece que Madame Pomfrey estuvo aquí hasta hace poco, lo cual hace nuestra búsqueda más difícil, ella puede estar en cualquier lugar de este castillo, creo que la mejor sería que llegáramos al pasillo principal y usted la busque.

-Bien- emprendieron la marcha, Hermione pudo valerse por si misma en casi todo el trayecto, pero tuvo uno que otro tropezón y si no se aferraba a la pared, Snape la agarraba antes de que cayera.

Finalmente llegaron al pasillo, dos corredores más se conectaban con este y estos, a su vez, con muchos otros más, Snape tendría mucho que correr, se apoyo a la pared, miro por la ventana abierta, era un día hermoso, el cielo azul, el aire fresco, las hojas de los arboles bailando con el viento y se podían escuchar algunos coros de pájaros, por unos momentos Hermione olvido que se estaba desangrando.

-Usted quédese aquí Señorita Granger, no se mueva de aquí ¿entendido?- dijo con su voz fría y autoritaria, sabía que la chica no estaba en condiciones de caminar mucho, pero no podía correr el riesgo, que en un impulso, ella también buscara a Pomfrey.

-No se preocupe profesor, no lo haré- le sonrió débilmente y sentó en el espacio que existía antes de la gran ventana.

Pudo escuchar claramente las rápidas pisadas de Snape por el pasillo, miro nuevamente el paisaje que se alzaba ante ella y espero con paciencia. Luna Lovegood se había levantado con el presentimiento de que algo malo sucedería durante el día ¿porque? porque encontró su reloj despertador hecho añicos en el piso y solo existía un culpable en su mente, los pixies de las rocas, según su padre si encontrabas algo roto en la mañana, sabiendo que la noche anterior se encontraba en un lugar seguro, en donde no le pasaría nada, era obra de esos pequeños, y esas cosas eran un presagio de mala suerte.

Así que allí estaba, desayunando cereal en el Gran Comedor, con sus aretes de rábano y collar de corchos, acompañando solo por ese día, y hasta que los pixies se fueran, una pulsera hecha con pedazos de plástico, rocas semifilosas y plumas de algún pájaro muerto; era la mejor manera de alejar la mala suerte de ti, tenía varias de esas mismas y pensaba dárselas a sus amigos, no quería que la mala suerte les llegara.

Se levantó de su mesa, camino hasta la de Gryffindor y se sentó al lado de Ginny.

-Hola chicos- dijo sonriendo, recibiendo como respuesta unos débiles y sin ganas "hola"

-Entonces...¿Que cuentan?- trataba lo mejor que podía de entablar una conversación, se podía respirar un aire de tristeza entre ellos, revolvían sus cereales incesantemente, sin probar un bocado, ni siquiera Ron había comido algo, su plato rebosaba de comida pero ninguno tenía marcas de haber sido mordisqueado.

-Pues nada, tratando de comer, pero ninguno tiene apetito- Harry se llevo una cucharada de cereal a la boca, pero a mitad de camino se detuvo y volvió a poner la cuchara con su amigo el cereal, revolviéndolo mas.

-Saben, si yo fuera Hermione estaría enojada con ustedes- confesó Luna tomándolos a todos por sorpresa.

-¡¿Dices que está mal que nos preocupemos por Hermione siendo que esta vendada hasta los tobillos y casi ni respira?!- dijo Ron golpeado la mesa con la palma de sus manos, haciendo temblar los platos y casi tirándose sobre la cara de Luna, ella ni pestañeo.

-Yo nunca dije eso Ronald- respondió tranquila.

Ron abrió la boca para hablar, pero no tenía nada que decir, se quedo con la boca abierta por unos segundos y después volvió a sentarse con los brazos cruzados y su cara roja del coraje.

-¿Entonces qué es lo que quieres decirnos Luna?- preguntó Neville sonando un poco molesto, pero interesado por escuchar la explicación.

-Lo que quiero decir es que no hay razón para estar tristes, deberían estar felices de que Hermione todavía sigue viva y más bajo el cuidado de Madame Pomfrey. Además todas esas malas energías pueden recaerle y hacerle más daño, deberían alegrarse y mandarle energías positivas para que se mejore mas rápido- finalizo con una sonrisa tan característica de ella.

-¡Oh por favor! ¡Crees que nos vamos creer esas tonterías de las buenas y malas energías! Hoy te levantaste mas chiflada que nunca ¿verdad? ¡No! sabes creo que nos estás diciendo todo esto porque a ti no te cae muy bien Hermione ¡si eso es! estas celosa de que alguien tan mandona y sabelotodo pudiera ser aceptada y tener amigos más rápido que una lunati-- ¡Auch! ¡Ginny!- la miro incrédulo.

-¡Ya es suficiente Ronald Weasley deja tu paranoia!- su hermana estaba enojada, tal vez a Luna no le importaba lo que la gente decía o pensaba de ella, pero eso no quería decir que debía aguantarse el ver como Luna era humillada y no hacía nada para defenderse.

-¡Ginny no me digas que vas a defender a Lunática Love…-cortó la frase para protegerse de la amenaza de Ginny con tirarle su tazón de cereal.

-¡Ya basta los dos!- Ginny y Ron se acomodaron de nuevo en sus lugares y dejaron su pelea aunque sus miradas decían lo contrario- Luna tiene razón, no podemos quedarnos aquí lamentando lo que le paso a Hermione, en vez de eso deberíamos ir a visitarla y darle ánimos, aunque no estoy seguro sobre la parte de las energías negativas y positivas- termino Harry inseguro y con una risa nerviosa mirando a la rubia.

-¡Exacto! y para evitar que esto se repita, cada uno debe usar esto- les entregó las pulseras y Neville la miro dudoso con una ceja encarnada.

-¿Y esto que hace?

-Hace que la mala suerte de los pixies de las rocas no los vuelva a tocar, sabía que esto pasaría porque mi ellos destruyeron mi reloj despertador esta mañana, voy a llevarle el suyo a Hermione ¡los veré ahí!- se levanto y salió del Gran Comedor dando pequeños saltos. Hermione utilizo la última de sus fuerzas para poder sentarse de nuevo en el balcón de la ventana, Snape no daba señales de regresar y sentía que llegaba a su límite, muchos de sus vendajes se habían soltado y los paños estaban tirados por algún lugar del pasillo, podía ver claramente sus heridas, grandes y profundas, sangre manaba cada vez que se movía. Miro el paisaje del exterior, al menos no moriría en un lugar lúgubre y sola como la vez pasada, tenía el relicario de Ginny, así que moriría recordando cada uno de los buenos y divertidos momentos que había pasado junto a sus amigos.

La sangre se escurría por el borde del pequeño balcón formando un charco cada vez más grande en el suelo, el camino que había hecho hacia la enfermería y de regreso estaba marcado por las pisadas sangrientas, las gotas en el suelo y la imprenta de sus manos en las paredes. Rio para sus adentros, si lograba sobrevivir, Snape la castigaría por desobecerlo y exponer más de lo posible su vida.

Abrió el relicario, las imágenes mas felices pasaban frente a sus ojos mientras lloraba silenciosamente, últimamente lloraba demasiado, tal vez podría hacerle competencia a Myrtle, se fundió en sus recuerdos hasta que alguien, en un grito, pronunció su nombre.

Luna saltaba alegre y tranquilamente por los pasillos, pronto llegaría con Hermione y le daría su protección contra la mala suerte que tal vez la estuviera afectando por todas esas energías negativas que rondaban alrededor de Harry y los demás.

Miro el reloj en su muñeca, eran las 8:30 de la mañana solo le alcanzaba el tiempo para darle la pulsera, hablar un rato y dirigirse a su clase de Estudios Muggle. Los pasillos se encontraban vacios, pero Luna sabía que muy pronto estarían llenos de estudiantes caminando hacia el inicio de la jornada escolar, doblo en el corredor a su izquierda, ya faltaba poco para llegar a enfermería, los libros se le resbalaron de las manos cayendo al suelo con un sonido sordo.

-¿Hermione?- susurró, no podía ser verdad, sus ojos debían estar engañándola, debía haber Wharslogts cerca de ella, si eso debía ser, aquella figura sentada en el pequeño balcón que daba a una gran ventana con sangre por todo el cuerpo y goteando de sus pies, no podía ser su amiga Hermione Granger, simplemente no podía ser posible, ni siquiera en el irracional mundo de Luna, pero sí lo era y estaba sucediendo, justo enfrente de sus ojos saltones.  

-¡Hermione! ¡Hermione!- corría hacia ella llamándola desesperadamente, sin usar su tono soñador sino uno de verdadero horror y preocupación.

Hermione retiro la vista del relicario y las imágenes que le mostraba, Luna Lovegood corría hacia ella, clamando su nombre a gritos, cerro el relicario y sonrió débilmente, la suerte le estaba acompañando, moriría con una amiga a su lado, hubiera preferido a Ginny o aun mejor Harry o Ron, incluso Neville, pero Luna era suficiente, no había nada peor que morir solo, eso lo sabía por experiencia propia.

Llegó enfrente de ella y extendió sus manos para tocarla pero no se atrevía a hacerlo, tenía miedo de que eso le hiciera más daño y terminara matándola.

-Luna no sabes lo feliz que estoy de verte- extendió sus brazos y la abrazó por el cuello, Luna quedaría manchada con su sangre, de seguro a ella no le importaría. La abrazo más fuerte, aferrándose firmemente, como si esperaba que estando cerca de ella sus heridas sanaran- Ahora no moriré sola...

-¡Pero qué dices Hermione!- se zafó del abrazo y la tomo por los hombros- Tú no puedes morir, no quiero que mueras, piensa en nosotros, en cómo vamos a sobrevivir a esto y...- Hermione dejo de escucharla, veía como su boca se movía sin parar mientras ríos de lagrimas atravesaban sus mejillas, ahora que se daba cuanta, era la primera vez que veía a Luna llorar, se veía tan tierna, parecía una niña pequeña a la que no le cumplieron sus caprichos.

-Sabes algo Luna, te envidio- la ojiazul cerro la boca, sus ojos ya de por si saltones se abrieron más- Si Luna, aunque no lo creas lo hago.

Poso su mano, ya sin vendajes y sangrienta, sobre la mojada mejilla.

-Envidio el hecho que puedes expresarte y ser como quieres sin importar lo que los demás digan de ti, envidio el hecho de que te atrevas a decir lo que piensas sin temor a nada, envidio el hecho de que no necesitas fingir ser lo que no eres para agradar a otros, pero más que todo Luna- se levanto del balcón sin importarle que un rio de sangre saliera de su muslo izquierdo y salpicara los zapatos y túnica de su amiga, camino un poco pasando a su lado, se detuvo y dándose media vuelta paso el relicario por su cabeza y alzo los brazos al aire.

-Envidio el hecho de que eres libre ¡Libre para vivir como quieras, hacer lo que quieras! ¡Que nunca has sido traicionada! ¡Que no tienes miedo de conocerte a ti misma! y de que no eres como yo...- su semblante se entristeció, su voz comenzó a apagarse y bajo los brazos, abrazándose a sí misma con fuerza- un ser condenado, un ser utilizado, engañado, lastimado, forjado por el filo de la espada y el fuego de la traición, un ser miserable y que merece la muerte.

Las piernas ya no pudieron sostener mas su peso, faltaba poco para que todo terminara, para que finalmente encontrara la paz y se librara del sufrimiento permanente que había sido su vida, aunque sabía que casi no había esperanzas de que sobreviviera, se aferraba a ellas, su misión aun no estaba completa y quería terminarla por el bien de todos, sin ella el caos se desataría y el mundo no tendría con que defenderse.

Luna logró atrapar el cuerpo de Hermione, se sentó en el suelo con ella, sosteniendo su torso en sus brazos, Hermione pego su cabeza al pecho de Luna.

-Hermione...

-Shhh...No digas nada, quedemos así, solo tú y yo.

La luz de la ventana caía sobre ambas, Luna lloraba sonoramente y temblaba un poco, mientras la castaña solo mantenía los ojos abiertos, sonrió ampliamente cuando escucho el timbre; la primera clase era Defensa Contra las Artes Oscuras, Harry y Ron tendrían que pasar por allí para llegar al aula, si la suerte la acompañaba todavía, podría verlos por última vez. Su sonrisa ensanchó, tenia razón, Harry y Ron salieron por detrás de la pared y Ginny estaba con ellos, trato de reírse cuando la pelirroja gritó y corrió hacia ella, pero lo único que le salió fue sangre coagulada. Severus Snape corría junto con Madame Pomfrey por los pasillos de Hogwarts, se habían ganado las miradas de asombro y rareza de varios estudiantes, pero no les prestaron atención.

Pomfrey lo había bombardeado con preguntas sobre como estaba, que hacia fuera de su camilla y lo regaño por correr por los pasillos siendo que no se encontraba en buen estado, luego de una eternidad para convencerla de que estaba bien y que dejara de revisarle la nariz, logro explicarle la situación y ayudarle a transportar las pociones que había estado recogiendo de la reserva para suplir las que se gastó con él y Granger.

-¡Maldición!- grito frustradó cuando escuchó el timbre de las 9:00 de la mañana y el inconfundible ruido de estudiantes caminando hacia las aulas de clase.

Doblaron en la esquina, lo primero que notó fue que Granger no estaba en el lugar donde la había dejado, buscó su sangriento cuerpo con la mirada, la encontró tirada en el suelo y no estaba sola, había una cabellera rubia con restos de sangre en ella, una pelirroja y más estudiantes curiosos alrededor, tapándose la nariz y la boca para no vomitar por el fuerte olor a sangre en el ambiente. Paso al lado de Potter y Weasley, los dos estaban quietos, estáticos en sus lugares con los ojos abiertos.

-¡Reaccionen imbéciles!- les grito furioso; tal vez los dos no fueran muy eficientes, pero no lo suficiente como para quedarse viendo sin hacer nada mientras su amiga se desangraba en el suelo.

Harry salió de su trance, vio como Snape y Pomfrey pasaban corriendo a su lado llegando hasta Hermione y trataban de alejar a Ginny y Luna de ella, la última se rehusaba a soltarla, apretándola con fuerza a su pecho.

Corrió hacia ella y se tiro al suelo de rodillas, arrastrando la tela de su pantalón, su mejor amiga no era más que un cuerpo sangriento, cuya cara no mostraba dolor alguno, solo sonreía, una sonrisa que desencajaba totalmente con la situación que estaban viviendo, Luna tenía manchas de sangre por toda su túnica, cabello, cara y se rehusaba a darle el cuerpo de Hermione a Snape, miro a su alrededor, miles de cuchicheos, caras de horror, asco, una Ginny que intentaba soltarse del agarre de Ron mientras ambos lloraban.

"¿Porque? ¿Porque me pasan estas cosas a mi? primero Sirius y ahora Hermione, no sé si podre soportarlo"

Snape trataba lo mejor que podía de no ser grosero con la Señorita Lovegood, pero esa niña tenía la cabeza muy dura.

-Señorita Lovegood por última vez, denos a la Señorita Granger todavía podemos salvarla- extendió los brazos y movió sus manos indicándole que se la pasara.

-No, no quiero- Luna sollozaba y apretaba más a Hermione contra ella. 

-No sea terca Lovegood, vamos démela- Snape empezaba a cansarse, si volvía a decirle que no ya no sería mas amable con ella.

-¡No!- gritó la rubia.

-¡Maldición Lovegood es que acaso quiere que Granger muera!- gritó él también como respuesta.

-...no...- susurró, su agarre en el cuerpo se aflojó, la miro a los ojos dudosa, buscando una respuesta.

-Está bien Luna- susurró posando su mano de nuevo en la ya ensangrentada mejilla- Intentémoslo una vez más...

Snape tomó el cuerpo de Hermione de los brazos de Luna, corría por el pasillo que daba a la enfermería, con Pomfrey detrás de él, miro las paredes y el piso.

-Sabe algo Granger, cuando se recupere completamente se va a llevar un gran castigo por desobedecerme- dijo burlesco, pero a la vez serio.

Hermione soltó una pequeña risa.

-Ojala tenga razón profesor, estaré esperándolo con ansias.

Cerró los ojos y dejo que la oscuridad rodeara su mente, esperando nerviosamente el momento en que volvería a ver la luz del día.