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Historia 40627 — capítulo 6

Capítulo 5: Confesiones y confusiones (2ª parte)

Harry y Ron llegaron tarde al salón de clases, por supuesto, esta no había empezado. Dumbledore se encontraba muy ocupado hablando con McGonagall y Snape sobre lo recientemente sucedido. El director había estado impartiendo Defensa Contra las Artes Oscuras mientras el Ministerio buscaba a alguien más para el puesto.

Se sentaron en sus lugares habituales dejando un espacio en el medio, ahí se sentaba Hermione, se miraron a los ojos, ninguno dijo nada, no había palabras para expresar lo que sentían. Dumbledore carraspeó para llamar la atención de los alumnos.

-Mis queridos estudiantes, las dos primeras horas de clase de este día no se darán ya que todos los profesores vamos a estar en una reunión. Así que les pido que se comporten hasta que las clases comiencen después del almuerzo, que tengan un buen día- y sin más salió por la puerta con McGonagall y Snape muy cerca. Todo Gryffindor y Hufflepuff estaban celebrando, excepto dos cabezas que se negaban a hacerlo.

El resto del día transcurrió normal, según los estándares de Harry, Madame Pomfrey le dijo que Hermione viviría, lo cual mejoró enormemente el estado de ánimo de todos, especialmente el de Luna, luego de tener a un cuerpo sangrante y agonizante en sus brazos, necesito varios calmantes para poder cesar sus lágrimas y temblor. Podrían empezar a visitarla desde mañana, y tenía pensado darle un regalo sorpresa, la visitaría después de ir a Hogsmaede, o antes, daba igual, de todos modos le daría un regalo.

Hermione era muy fuerte, sobrevivir a esas heridas, grandes y profundas en varias partes del cuerpo, algunas vitales como el pecho, requerían de un cuerpo y una mente fuerte para no desfaceller tan rápido. Pero había algo que lo preocupaba, el cómo las obtuvo, luego de verlas claramente, llego a la conclusión de que era simplemente imposible que se las hubiera hecho a sí misma, eran definitivamente garras, entonces ¿había un hombre lobo dentro del castillo? ¿Quién? Dumbledore lo hubiera detectado tan rapido como lo hizo con Remus Lupin.

Muchas cosas estaban sucediendo a la vez, Voldemort ya empezaba a movilizarse, como lo decían los artículos de El Profeta, tal vez esa era la prueba, infiltrando hombres lobo en el castillo para matar uno por uno a las personas que amaba, y luego finalmente cuando ya las continuas muertes consumieran toda su conciencia, lo mataría y así la era de la oscuridad empezaría.

Se golpeó mentalmente a sí mismo, eso sonaba ridículo y Harry lo sabía perfectamente, Hogwarts contaba con un mago igual de poderoso que Voldemort, sino mas, nada ni nadie podrían infiltrarse en el castillo sin que él lo supiera, era simplemente imposible ¿no? ¡¿No?!. Era sábado, habían logrado ver a Hermione la noche del día anterior, fue breve pero por lo menos la vieron consciente, no pudo levantarse de la cama, ni tampoco hablar mucho, Harry hubiera querido quedarse con ella toda la noche como lo hizo Luna, Madame Pomfrey simplemente no pudo sacarla de la enfermería después de que los calmantes hicieran efecto, por poco le daban otro.

En ese instante Harry comía lo más rápido posible para poder llegar a enfermería antes de salir a Hogsmeade y comprar algo como presente para que Hermione se mejorara rápido. Era el único que no le había dado nada, Luna le dio la pulsera, Ginny el relicario, Neville la rosa, y Ron "el mejor regalo del mundo", el mismo.

Las lechuzas entraron al Comedor, una de ellas le dio una copia del diario El Profeta, frunció el ceño, no le gustaba leer los periódicos solo tenían noticias trágicas y muchas de ellas inventadas, la mayoría eran sobre bandidos, nuevos prisioneros en Azkaban y, más recientemente, Voldemort, era el pan caliente de la hora, buscaban cualquier minino indicio para exagerar la historia y asustar a la gente, maldita Rita Skeeter y su desmedida imaginación.

Un artículo captó especialmente su atención.

Ola de asesinatos, supuestos hombres lobo implicados ¿Están las criaturas mágicas empezando a revelarse?

Durante la última semana se han encontrado cuerpos escondidos en callejones oscuros y estrechos, todos poseen extremidades perdidas, las caras son irreconocibles por la desfiguración sufrida, se cree que estas y las múltiples marcas en el cuerpo son incisiones de dientes muy filosos, los aurores y el Ministerio creen que se trate de hombres lobo. El primero de los cinco cuerpos fue encontrado el 10 de Septiembre cerca de las 3:00 A.M por una mujer cuyo nombre se nos ha pedido no revelar, en el pueblo de Northwitch; la víctima era un hombre, blanco y cercano a los treinta años, la identificación ha sido casi imposible por la desfiguración de la cara y la poca sangre con que fue encontrado el cuerpo.

Otra de las víctimas, la tercera, fue encontrada tirada en un bosque cercano a Wizardrobe, el 15 de Septiembre, por el perro del Señor Patrick McGyller cerca de las 9:00 A.M. Al igual que el anterior, los rasgos de la cara han sido casi devorados por completo y existen extremidades faltantes, la medida de las mordeduras y forma de los dientes hacen imposible determinar si se trata de un solo atacante o varios. La última de las victimas reportadas, comparte las mismas características que las anteriores, encontrado en un callejón del pueblo de Hoodbow el 27 de Septiembre, cerca de las 6:00 A.M.

Se cree que la próxima víctima pueda ser en el pueblo de Hogsmeade o en los alrededores del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería , los habitantes y profesores ya han sido alertados desde esta mañana gracias a la eficacia de nuestro periódico. Lo que hace dudar sobre que sean verdaderamente estas bestias, son la falta de ciclo lunares y que solo una de las fechas coincide.

La Señora Nellie Johnson, licenciada en criaturas mágicas y aquella que encontró el segundo cuerpo, afirma que también vio al asesino, según su descripción la bestia tenía aspecto humano, garras y patas iguales a las de un hombre lobo, no poseía pelaje, ni mandíbulas prominentes, dientes grandes y sobresalientes, cabello rojo y era del sexo femenino. Johnson cree firmemente que es una mujer lobo, una de sangre pura, que se encuentra en el principio de la etapa de desarrollo.

Si verdaderamente se trata de hombres lobo de sangre pura, entonces el Ministerio tiene otro problema más del cual preocuparse, además de tu-ya-sabes-quién, ya que los hombres lobo de sangre pura son capaces de transformarse a voluntad y mantienen la conciencia en ese estado.

¿Serán verdaderamente estas criaturas que la Señora Jhonson afirma responsables de la ola de asesinatos? ¿Está la madre naturaleza empezando a vengarse por el maltrato a sus animales? ¿Qué otras criaturas mágicas seguirán en esta revolución? Solo el tiempo lo dirá...

¿Hombres lobo de sangre pura? Hagrid le hablo sobre ellos una sola vez, y el gigante estaba casi seguro que la especie se encontraba muy cerca de la extinción, con menos de quinientos sobreviviendo, los muggles y magos los habían estado cazando arduamente por los últimos tres siglos, acabando con gran parte de su población, por lo cual permanecían muy unidos.

Ahora entendía la razón porque en la mañana Dumbledore casi cancela todas las salidas a Hogsmeade y, luego de una no muy privada discusión con otros profesores en el Comedor, el director accedió a mantener las salidas solo con la condición de que los estudiantes se dividieran en cinco grupos, cada uno con un profesor que los vigilara, la idea no fue bien tomada por el estudiantado pero era mejor que quedarse todo el resto del año encerrados en Hogwarts, no es que fuera un lugar aburrido pero podía llegar a ser asfixiante.    

Los profesores encargados para el grupo del día eran Minerva McGonagall, Filius Flitwick, Pompona Sprout-aun seguía sin entender porque ella- su buen amigo Hagrid y Severus Snape, quien se ofreció voluntariamente sin vacilar, lo cual era sospechoso, normalmente el murciélago evitaba todo contacto social innecesario.

-Hey Ron- el pelirrojo levantó la cabeza de su plato de comida- voy a ver a Mione, te veré en la entrada principal con los demás ¿bueno?

-Clago garry ge- le respondió con la boca llena.

En el camino a la enfermería Harry mantuvo su mente ocupada en que comprar ¿un libro? no Hermione tenía demasiadas ya ¿dulces? menos, Madame Pomfrey se los quitaría antes de la castaña pudiera tocarlos, eso o Ron se los comería a escondidas antes de que pudieran regresar a Hogwarts, entonces ¿qué? ¿Una escoba? ¿Maquillaje? no Hermione le tenía pánico a las alturas y tampoco era muy vanidosa.

-Hola Harry- hebras de cabello rubio le rozaron ligeramente la mejilla, al parecer Luna no se aparto de la camilla en toda la noche y madrugada, de verdad que las adversidades unían a la gente.

Entró a la enfermería buscando un cuerpo lleno de vendajes, palideció cuando no la vio en la camilla donde había estado la noche anterior, busco ansioso con la mirada, la encontró en el fondo de la enfermería, corrió hacia ella y suspiro aliviado, Hermione se encontraba bien, solamente estaba tomándose la poción de la hora.

-¡Hermione! ¡¿Qué haces fuera de tu camilla?!- la cuestiono preocupado pero también furioso, hacia menos de vienticuatro horas se encontraba agonizando en el suelo y ahora se la encontraba de pie como si nada ¿acaso no se preocupaba en lo mínimo por su propia salud?

-Estoy tomándome la medicina- respondió como si fuera lo más obvio.

-Pero no tenías porque levantarte, podrías habérmelo pedido a mi o a Luna.

-Tranquilo Harry, Madame Pomfrey tomo la precaución de coserme las heridas esta vez, no se volverán a abrir tan fácilmente- apuró lo último de su poción y limpio con el dorso de su mano la gota que se escurrió por la comisura de sus labios- Además se me empezaban a dormir las piernas.

Caminaron de regreso a la camilla, Harry detrás en caso de que se cayera o tropezara, Hermione se sentó en la camilla con las piernas colgando en el borde, esta vez usaba una de esas batas azules de los hospitales.

-Dime Harry ¿porque van más profesores a Hogsmeade con ustedes esta vez?- preguntó curiosa.

-Es por precaución por si la mujer lobo aparece.

-¿Mujer lobo?- preguntó visiblemente sorprendida.

-Si, en esta última semana han encontrado cadáveres en los pueblos cercanos a Hogsmaede, el Ministerio cree que sea el comienzo de una revolución.

-Pero la luna llena fue hace solo dos días.

-Se cree que son hombres lobo de sangre pura.

-Pero están casi extintos y no se expondrían para que acaben con todos ellos de una vez, de seguro es solo una exiliada del clan, no durara mucho antes de que los de su misma clase la cacen- finalizó totalmente convencida, Harry la miraba perplejo-¿Qué?

-Tú de verdad que eres una biblioteca andante.

-¡Oye!- le reprocho con falso disgusto.

Se miraron a los ojos unos segundos antes de soltarse a reír a carcajadas, la mirada de Harry se entristeció.

-¿Se ha estado movilizando no Harry?- le preguntó delicadamente.

-Si...solo espero que cuando el momento llegue sea lo suficientemente fuerte para enfrentarlo- se sentó a su lado y tomo firmemente su mano- Hermione no quiero incomodarte pero ¿no recuerdas nada de lo que paso cuando estabas en el baño?

-Lo único que recuerdo es que llegué, después todo se volvió oscuro y luego desperté aquí- dijo rompiendo la conexión entre sus ojos.

-Pero cuando te encontré, te pregunté quién te había dicho eso y tú me respondiste furere- trataba de verla a los ojos, pero ella no se permitía.

-Furere significa ira en latín, lo estudié durante las vacaciones, de seguro lo dije sin saber en medio de mi inconsciencia, no es nada por lo cual preocuparse Harry, estate tranquilo- finalmente lo miro a los ojos, dando su mejor esfuerzo porque estos no se voltearan en su contra.

-Menos mal- suspiro aliviado, creía que Hermione le ocultaba algo, lo de Sirius y su padre lo sabía porque él se lo contó a ella y Ron el año pasado, les toco mentirle a Dumbledore para no crear más problemas, se suponía que esa información quedaba solamente entre Dumbledore, Snape y el, pero no podía guárdales secretos a sus amigos ¿cómo puedes ser amigo de alguien que no te dice toda la verdad? además, eso era parte de su vida, el tenia todo el derecho de contárselo a quien quisiera ¿no?- Pero no importa juro que voy a encontrar al culpable, y cuando lo haga ¡voy a! ¡Voy a!...  

Dos brazos se deslizaron por su cuello atrapándolo en un cálido abrazo.

-Se que lo harás Harry y cuenta conmigo en lo que sea, todos aquí te ayudaremos cueste lo que cueste, yo misma daré todo lo que tenga para ayudarte y protegerte, Ron y yo nunca te dejaremos solo, nunca- le hablaba dulcemente intentando calmarlo y darle ánimos- Ahora vete, no quiero que te pierdas la salida por mi culpa.

Libero su cuello y lo vio caminar rápidamente hacia la puerta.

-¿Harry?- lo llamó.

-¿Si?- dijo volteando sobre sus talones.

-No importa lo que pase siempre seremos amigos ¿no? no importan las circunstancias, ni el tiempo, tu Ron y yo estaremos siempre juntos ¿verdad?- su voz sonó insegura, lo miraba suplicante, con miedo.

-Pero que tonterías dices Mione, por supuesto que estaremos juntos, nada ni nadie dañara nuestra amistad, entre nosotros no existen los secretos, no hay razón alguna para que nos separemos, juntos por siempre, eso es una promesa- le sonrió ampliamente.

-Tienes razón, que tontería fue preguntarlo- se golpeo la cabeza cómicamente- Ahora si vete, espero que te toque algún profesor bueno.

-Puede tocarme cualquiera pero ¡ruego que no sea Snape!- y así desapareció por detrás de la puerta.

Hermione bostezó sonoramente, tenia sueño, se cubrió con la sabana hasta el cuello, mirando hacia la luz del fondo.

"Ojala cumplas esa promesa Harry, me estoy aferrando a ella, aunque el miedo a la traición sea más fuerte, no dejes que vuelva a la oscuridad, si regreso tal vez nunca vuelva a ser yo" La salida a Hogsmeade fue relajante para todos, y más para un pelinegro con una cicatriz en forma de rayo justo en la mitad de la frente, después de dos días llenos de acción y fuertes sentimientos, se merecía un descanso. Caminaba felizmente con un paquete en sus manos, tenía el regalo perfecto para Hermione le daría un infarto-no literal-al verlo, ni siquiera el hecho de que tuvo que aguantarse a Snape por casi tres horas le podían borrar la sonrisa de la cara.

-¿Harry no estamos olvidando algo?- le preguntó Ginny.

-¿Como qué?

-No lo sé, es como si faltara algo en ambiente- dijo pensativa.

-Naaaa...deben ser ideas tuyas.

-Hola chicos ¿donde está Ronald? no lo veo con ustedes- dijo Luna distraída, empinándose para buscar una cabeza pelirroja entre el montón de estudiantes.

-¡Oh! creo que era eso a lo que te referías Ginny, ya regreso- corrió de regreso a Honeyduks, el último lugar al que entraron, la puerta se abrió con el sonido de la campana y busco entre los pasillos.

No era que le gustara salir con un montón de jóvenes problemáticos y revoltosos, la única razón por lo que lo hacía era por la mujer lobo, si lograba verla, podría saber si era la misma que lo ataco en la enfermería, y así convencer al viejo tonto que simplemente se negaba rotundamente a creer que alguien atravesó las defensas de su escuela. Snape contaba las cabezas de los jóvenes a su cargo, diecinueve cabezas, faltaban dos y sabía perfectamente quienes.

-Señorita Weasley ¿donde están el Señor Potter y el Señor Weasley?- demandó.

-Y yo que voy a saber acaso tengo cara de niñera ¿o qué?- sabia en donde estaban pero simplemente no le diría al grasoso, aunque él no fuera el responsable de que su mejor amiga estuviera en la enfermería, la había lastimado, ya tenía otra razón más para odiarlo.

-Cuide sus palabras Weasley, ahora quédense aquí mientras regreso con esos dos problemáticos.

No había señales de Ron por ningún lado de la tienda, el dueño le dijo que vio a un joven pelirrojo salir no hacía más de cinco minutos, regresó a la calle, lo encontró justo enfrente a la entrada de un callejón, sin moverse, con la bolsa de dulces tirada en el suelo, se situó justo enfrente.

-¡Ron! ¿Qué haces ahí parado? deberíamos estar de regreso antes de que Snape venga y- ¡¿Qué?!- se exaspero de que le tocara el hombro incesantemente con una cara de horror.

-Ho-hombre lo-lo-bo- tartamudeo señalando con un dedo tembloroso al interior del callejón.

-¿Qué?- le volteo la cabeza para que mirara, la poca luz que se filtraba le permitió ver un brazo arañado y una cabellera roja enterrada en el cuello de una mujer cuya cara tenia la misma expresión de horror que la de Ron.

El paquete se le escurrió de las manos y cayó al suelo con el sonido de algo rompiéndose, pero no le dio importancia, de seguro la bestia se alarmaría por el ruido y se abalanzaría contra ellos para devorarlos como la pobre victima en el suelo. El sonido no la distrajo, Harry y Ron se tomaron de las manos temblando, empezaron a caminar lentamente hacia atrás sin despegar la vista del callejón pero también atentos de no pisar en falso, un simple error podría costarles la vida.

Unas frías manos se posaron sobre sus hombros, aguantaron la respiración y cerraron los ojos esperando la muerte.

-¿Que creen que hacen allí parados ustedes dos? ya deberían estar en el punto de encuentro, así que ¡moviéndose!- gritó Snape en su tono frio e intimidante.

Un rugido animal emergió del callejón, los tres hombres saltaron de la impresión, Snape se posiciono delante de ellos con su varita en mano. Era ella, el mismo cabello, la misma piel, las mismas garras y patas, tal vez en ese momento tuviera un trapo sucio encima, pero el viejo Albus se tragaría sus palabras. Su cara era de nuevo imposible de ver, la primera vez por la oscuridad de la noche, pero ahora tenía una máscara de hierro cubriéndole los ojos y nariz, dejando simplemente la boca visible, con los prominentes dientes manchados en sangre.

-¡Reducto!- el hechizo salió de la varita en directo a la bestia, pero no logro darle, en el último instante la mujer lobo saltó y cayó en plena calle, donde los transitantes comenzaron a gritar y correr por sus vidas.

El ruido de una explosión llego a los oídos de Minerva, los pueblerinos corrían hacían ellos desesperados.

-¡¿Qué pasa?!- pregunto alterada.

-¡La mujer lobo esta aquí! ¡Va a matarnos a todos! ¡Corran!- le dijo un hombre calvo asustado hasta los huesos.

-Hagrid usted viene conmigo, Filius y Pompona ustedes lleven a los alumnos de regreso al castillo- saco su varita y corrió al centro del pueblo.

Harry y Ron estaban escondidos detrás de unos botes de basura, mientras Snape luchaba contra la bestia.

"Rápida, demasiado rápida, como puede un hombre lobo tener esa velocidad, ningún hechizo le da ¿Cómo puedo vencerla sin magia? ¿Cómo pudo entrar al castillo? ¿Porque me atacó exclusivamente a mí? ¿Son estos los nuevos aliados? ¿Así es como lucen? ¿Sabe Voldemort que soy miembro de la Orden? ¿Por eso Granger está en la enfermería? ¿La hizo entrar para matarnos? ¿Como una advertencia de que ahora es invencible? ¿Qué ni siquiera con Albus en el castillo, Hogwarts ya no es un lugar seguro?"

Ron estaba asustado, vio su primer hombre lobo en su tercer año, pero ese no era ni pizca de lo macabro y terrorífico que él tenía en frente. La mujer lobo esquivaba con gracia cada uno de los hechizos, sino fuera por los rugidos que daba, todo podría convertirse en un hermoso espectáculo.

-¡Bombarda!- la pared detrás de la mujer lobo estalló, empujándola por la fuerza del impacto, derribando la pared de la casa contra la que chocó.

Con dificultad el cuerpo se alzaba de los escombros, la temblorosa varita presionó el blanquecino cuello.

-Se termino, ríndete-sonó triunfal y aliviado- Es hora de mi venganza ¡Avada Keda...!- un grito de dolor lo hizo detener, la bestia lentamente se volvió hacia él, crujiendo los dientes de rabia.

-Kwugts- la sangre que estaba en el suelo se convirtió en tentáculos oscuros que aprisionaron a Snape manteniéndolo en el aire, haciéndole soltar la varita.

-¡Profesor!- Harry salió de su escondite y corrió hacia él, trato de cortar los tentáculos con un Diffindo pero no surtía efecto. Las claras pisadas de alguien lo asustaron, venia hacia él, se puso en guardia, varita en mano, temblando hasta las uñas.

-¡Atrás!- seguía acercándose, a paso lento pero seguro- ¡No des un paso más!- cada vez más cerca- ¡Es en serio no responderé por lo que pase!- un tentáculo que salió de la garra de la bestia le golpeo la mano, enviando la varita lejos.

-¡Relaskio!- gritó McGonagall pero la mujer lobo alzo su mano, convirtiéndose en un gran escudo negro que devolvió el hechizo mandando a Hagrid y Minerva varios metros lejos, chocando contra un puesto de comida.

-¡No!- lo tomaron sorpresivamente, alzándolo en el aire, la presión en su cuello y la falta de suelo asfixiándolo lentamente, la vista se le comenzó a nublar y los pulmones a enfriar.

-¡Depulso!- uno de los escombros voló por los aires llevándose el cuerpo de la mujer lobo lejos, pero la garra todavía seguía rodeando su cuello, cayó al suelo de bruces tosiendo fuertemente y quitándose la garra con asco. En un acto de verdadera valentía Ron venció su miedo y lo salvo de la muerte.

-¡Vámonos de aquí Harry, vamos!- lo jaló del brazo y le hizo correr tambaleándose, pero fue jalado nuevamente hacia atrás, Ron tenía un tentáculo negro aprisionando su cuello, trato de quitárselo por la fuerza, pero este solo se cernía cada vez más, con cada intento la roja cara de su mejor amigo perdía color.

-¡No! ¡No! ¡Por favor detente! ¡No lo mates! ¡Por favor!- le grito en medio de lagrimas a la bestia, el tentáculo originándose en su garra, su sonrisa macabra al máximo rango que la boca le daba, y su manco brazo sangrando- ¡Es lo último que me queda! ¡No lo mates! ¡No quiero estar solo! ¡Por favor!- el cuelo del pelirrojo quedo libre, la sonrisa se esfumó de la cara de la bestia, los tentáculos que mantenían a Snape en el aire, se convirtieron de nuevo en sangre que cayó junto con Snape, fuertemente al piso, una lagrima salió por debajo de la máscara de hierro y dando un último rugido de dolor, desapareció saltando por los techos.

Todo quedo en silencio, todo había terminado, pero la mente de Harry estaba más confusa que un principio.

"¿Los hombres lobo de sangre pura usan magia? pero eso no es posible ¿Pudo haber sido ella quien atacó a Mione? ¿Por qué se detuvo? ¿Qué clase de criatura era esa?" -¡¿Cuánto tiempo más piensas seguir ignorándome, ah?!- le gritó en su despacho con una bolsa de hielo en la nariz.

-Cuida tu tono de voz Severus- le advirtió mirándolo por encima de sus lentes.

-No te hagas el tonto Albus, esa bestia o lo que sea que es, se infiltró en este castillo ¡y tú lo sabes!- le espetó señalándolo con un dedo acusador.

-A ver Severus, déjame explicarte bien las cosas- se acomodo en su sillón, coloco sus manos juntas en el escritorio y hablo tranquilo- Primero, la Señorita Granger no te hizo nada, los resultados de los exámenes llegan mañana pero ya me dijeron que tu visita a la enfermería se debió a una intoxicación por las miles de horas que pasas encerrado en tu laboratorio de pociones- el profesor abrió la boca para protestar pero fue callado de inmediato.

-Segundo, no hubo ningún fuego o incendio en la enfermería, tercero, nadie ha traspasado la barrera del castillo, y cuarto, las heridas de la Señorita Granger se debieron a una falla en la barrera, tú mismo viste lo que le pasó a la manzana, en cuanto a lo sucedido ayer, todavía estoy investigándolo y eso es todo, ahora retírate por favor- volteo sobre su sillón y le dio la espalda.

-Podrás engañar a Potter, Weasley y a toda esta escuela, pero no a mí, sabes que lo que dices es mentira, y te lo probaré, lo que me atacó ayer y antes de ayer es aliado de Voldemort, ya lo veras Albus ¡ya lo veras!- la puerta se cerró bruscamente dejando al anciano barbón solo.   

-Que ironía, normalmente yo soy el paranoico y ahora le ha tocado a Severus, no sabes lo que dices mi viejo alumno- tomo la garra del estante justo detrás de él y la miro detenidamente con la luz de las velas- Tu amor por Lily y Harry están empezando a afectarte, tu sabes que tengo la razón, esta bestia solo buscaba amor, como cualquier criatura en este mundo, todos buscamos ser amados alguna vez, es solo que...algunos no saben cómo pedirlo.  -¿A qué te refieres con que no podemos entrar Nathaniel?- preguntó el hombre comiendo en la mesa.

-Es un lugar mágico, aunque podamos verlo, simplemente no podemos entrar, nuestros poderes son muy diferentes a la magia- respondió el niño.

-¡No me importa si es una fortaleza impenetrable! ¡Buscaras la forma de entrar a ese lugar! y más te vale que sea antes de que Trucido regrese o iras a La Fábrica ¿entendido?- la cara de Nathaniel no cambio, siempre había sido muy inexpresivo.

-Sí, mi Rey- salió del comedor cerrando la puerta, dejando al hombre solo con el estómago revuelto de la rabia.