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El amor no entra por las piernas — capítulo 27

Acorde a lo que había mencionado, actualizaré aquellos fics que estén próximos a su final. Entonces, espero que les guste.

Vivir juntos

Pasadas unas cortas semanas, Hermione estaba lista para su matrimonio. Miraba sobre la cama, a Draco. Estaba leyendo el periódico, a medio vestirse. ¿Por qué como todo hombre, casi no prestaba atención a detalles como una boda? Mientras estaba sentada sobre la cama, mirando a su pequeña, el teléfono móvil sonaba, en su cartera. Se levantó para tomarlo. Era su madre.

  • Hermione, cariño...

  • Hola madre, bendición.

  • Dios te bendiga, hija mía. Necesito que hablemos sobre tu padre. ¿Podrías venir a mi apartamento, esta tarde? Trae a tu pequeña Elise, por favor.

  • Si madre, como gustes. Hasta luego.

Draco inspiró, cuando Hermione tomaba a su hija y se levantaba de la cama. La contempló, mientras buscaba sus mamilas, sus chupetes y mantas. Preparaba el bolso de viaje. Dejó el periódico a un lado y la contempló, levantándose de la cama.

  • ¿Vas a alguna parte, con mi hija?- dijo, con una sonrisa y Hermione, asintió en silencio.

  • Sí. Mi madre quiere verme. Dice que tiene algo importante que decirme y necesita que vaya a su apartamento.

  • ¿Quieres que te lleve?

  • ¿En qué...?

Draco introdujo las manos en sus bolsillos y sacó de uno de ellos, un juego de llaves. Hermione inspiró y contempló aquello, con inseguridad. ¿Para qué eran esas llaves? Draco sonrió una vez más y las colocó en sus manos.

  • Mi madre nos ha hecho un regalo.

  • Pero Draco, si tu madre no tiene...

  • Sí tiene. Indemnización por daños y prejuicios en la casa. Le han pagado una buena suma.

Hermione sonrió suavemente y asintió en silencio. Draco sostuvo el bolso de viaje, mientras ella abrigaba a su pequeña y caminaba hacia el nuevo auto. Lo miró con sorpresa. Pequeño, pero ideal para ellos tres. Suspirando, observó la silla para bebés, que venía con el.

  • Mi madre pensó en todo eso.

  • ¡Es fantástico! No me dejes olvidar, que le debo agradecer.

  • Está bien- dijo, mirando hacia la parte trasera, para retroceder. Hermione inspiró y miró a su bebita, que estaba por dormirse.

  • Eso es cariño, duerme un poco. Así mamá podrá hablar con tu abuela.

Draco suspiró y en poco tiempo, había dejado a Hermione, en frente de la casa de su madre. Con una sonrisa suave, besó la pequeña cabeza de su "hija" y le dio un beso suave a Hermione. Acomodó el largo gorro tejido de Hermione y su bufanda. Ella sonrió.

  • No quiero que se enfermen- dijo con una sonrisa- Pasaré al rato.

  • Te llamaré...

  • Está bien, ten cuidado.

Hermione asintió y comenzó a caminar hacia la puerta. Draco esperó a que su madre le abriese, para luego irse. A juzgar por su rostro, Hermione sentía que algo muy importante iba a variar, en su familia. Subió las escaleras con ella, hacia su apartamento. El frío era terrible. Agradeció que al entrar, su madre tuviese calefacción. Su pequeña, podría resfriarse.

Se retiró el saco, mientras su madre cargaba a su pequeña hija. La contempló con una sonrisa, mientras ella peleaba contra el sueño. Hermione se sentó en el sofá, mientras su madre tomaba un biberón y se lo daba a su madre. Ella estaba hambrienta, ya Tonks conocía, era una maestra en ese arte.

  • Veo que algunas, no han comido nada- dijo, sonriente, colocándola en el regazo de su madre- ¿Es que mami no se ocupa de ti, cariño?

  • Se ha tomado un biberón y medio. Creo que luego se sentirá muy llena- dijo Hermione, dándole el biberón- Ha dejado de querer, que la amamante- le confesó su hija y Tonks, sonrió.

  • Los niños de ahora, son diferentes. Bueno, Hermione. Hay algo importante que debo decirte acerca de mi y de tu padre.

Hermione inspiró y se preguntó si tan pronto se habían reconciliado, se habían peleado. Su madre se sentó a su lado y ladeó la cabeza, para mirar a la ventana que tenía a un lado.

  • Verás, Severus y yo...Hemos estado...

  • ¿Juntos?

  • No. No hemos estado juntos. Hemos estado separados por mucho tiempo, creo que lo sabes.

  • Cómo no saberlo- criticó Hermione- Si no hacían otra cosa que pelear entre ustedes.

  • Tu padre no es un hombre fácil. ¡Dios! No sé como lo he enamorado y he logrado tenerte.

Hermione sonrió, al imaginárselo. Suspirando, ladeó la cabeza hacia su madre y se preguntó, cuál era el famoso misterio del que hablaba. Ya comenzaba a desesperarle. Odiaba ese tipo de cosas. Se comportaba como Draco. Miró a su madre, a los ojos. Destellaban, brillantes. parecían hasta felices por cierta causa, que obviamente, ella desconocía.

  • ¿Qué ocurre, mamá?

  • Tu padre regresará a vivir conmigo. Hermione.

  • ¿Enserio? ¡Eso es fantástico!

  • Pero hay algo de tu padre, que no sabes. Que debería confesarte él, pero lo haré yo.

Ella escuchaba con atención, lo que su madre le relataba. Con sorpresa escuchó, que su padre no había sido el ejemplo a seguir, que ella estaba contemplando. Su padre había sido más que eso.

  • ¿Ha estado en la cárcel?

  • Sí. En la cárcel. Además de que sufre de una enfermedad, que le afecta usualmente. Es una hinchazón en su brazo izquierdo. la tiene desde que lo conosco.

Hermione asintió, impactada. De todas formas, que su padre hubiese formado parte de una especie de banda, en su pasado, ya no importaba. Ella lo amaba de todas formas y hasta parecía que su madre, también lo amaba.

  • No puedo mentirte, tu padre es muy importante para mí- dijo, con una sonrisa- que regrese a casa, conmigo, es lo mejor que ha podido pasarme. Sin embargo, temo que no funcione y se vaya de nuevo.

  • Yo sé, que mi padre es un hueso duro de roer. Pero puedes ablandarlo un poco. Las mujeres tenemos ese don. Hacemos sentir a los hombres.

Tonks y Hermione, conversaron por un buen rato. Hermione esperaba a Draco afuera, cuando su madre le informaba que pronto llegaría su padre y que estaba muy emocionada por su llegada. Estaba nerviosa, tensa por el suceso. Hermione le indicó que estaría bien. Nada sucedería.

  • Tu madre y tu padre. ¿Se verán?

  • Sí. Van a vivir juntos.

  • Eso es fantástico Hermione. Aunque ese hombre me pone nervioso- declaró el joven, sosteniendo a la pequeña bebita.

Tonks estuvo en el recibidor, por largo rato. Mientras estaba sentada en el sofá, escuchó la puerta del apartamento. Suspiró, al ver al hombre entrar. ¿Cómo había olvidado, que él tenía una copia de aquella llave?

  • Severus...

  • Supuse que no debía deshacerme de ella- dijo, mirándola.

  • ¿Necesitas ayuda?- dijo ella a su vez, mirando el equipaje. Snape negó con la cabeza.

  • Las mujeres no deberían llevar cosas como estas- mencionó, subiendo las escaleras hacia las habitaciones.

Tonks subió tiempo después. Miró a su ex esposo, que colocaba el equipaje en la habitación de Hermione. Suspirando, Nymphadora se acercó a él con una especie de sonrisa suave.

  • Puedes usarla. Hermione ya no viene a dormir y...

  • No tengo problema alguno, con dormir en la habitación principal.

La mujer sintió que el mundo se detuvo, aunque fuese cursi. Sonrió abiertamente, sin que él la mirara. ¿Qué estaba sucediendo con su ex esposo? ¿Es que acaso...? No, Severus no era de esa forma.

Terminó por recostarse en la recámara principal. Estaba exhausto y allí se quedó. Tonks inspiró con fuerza y se sentó en la cama. Quería saber el repentino cambio, en su comportamiento. ¿Qué estaba pasando?

  • Me gusta esta cama- dijo Severus y ella asintió en silencio.

  • ¿Enserio, deseas vivir conmigo?

  • ¿Ves algún problema en ello? Tú me has invitado

  • Lo sé, es solo que pensé que...- suspiró, cuando Severus se levantaba la manga de su camisa y dejaba expuesta aquella herida que le dolía tanto. Se silenció de inmediato y lo miró- ¿Te duele? ¿Quieres que haga algo por ti?

  • Solamente tráeme un calmante. Y deja de ponerte nerviosa mujer- le dijo- no me voy a morir. O al menos, no tan rápido.

Tonks asintió en silencio y bajó las escaleras por un poco de agua y un calmante. Mientras estaba allí, meditaba con mucha calma. Severus estaba en su casa otra vez y parecía que no le importaba. Parecía que no sentía aversión hacia ella. Se sentía feliz, pero a la vez nerviosa. ¿Por qué?

Subió las escaleras y suspiró, al notar que ya se había dormido, antes de que pudiera hablarle siquiera. Colocó lo que había buscado, en la mesilla de noche y con una sonrisa suave, se recostó a su lado.

Se había quedado dormida, cuando sintió una curiosa caricia. Ladeó la cabeza, adormilada y observó lo que sucedía.

Severus Snape la rodeaba con sus brazos y apegaba su cuerpo al suyo. No sabía si estaba soñando con alguien, pero eso le gustaba. Hacía tanto que no dormía de esa forma.

Pues al amanecer, Severus nunca lo notó. Pero lo siguiente que pasó, fue una emocionada Tonks, que llamaba a su hija para informarle las buenas nuevas. Sonreía con mucha felicidad.

  • ¡Tu padre me ha abrazado! Claro, estaba dormido...¡Pero funciona para mí!

  • Fantástico, madre- dijo ella, mientras Draco la abrazaba también- Es fantástico vivir juntos...