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El amor no entra por las piernas — capítulo 29

Bueno, este fic ha llegado a su fin. En realidad le faltan dos capítulos, pero los convertí en uno. Muchas gracias a todos a quienes leyeron y se tomaron su molestia de dejarme comentarios. Lamento si no los contesté y muchas gracias también a los favoritos. Fueron de gran ayuda en este proceso.

Sin más, los dejo con el final de esto y espero les guste. Saludos y nos veremos por allí, seguramente.

MariSeverus.Una historia termina al comenzar la otra

Draco Malfoy, caminaba por un nuevo tribunal. Su padre estaba al fondo y su madre estaba a un lado de sus pasos. Tenían que terminar con el asunto, antes de que se volviera incómodo. El abogado de su padre, Sirius Black, emergió de una habitación, junto al juez. Hermione simplemente estaba sentada junto a los testigos. ¿Podría terminar mal, aquello? Seguramente. Su padre Era un hombre con mucho poder y mucho dinero.

Draco estaba en problemas. Narcisa Malfoy y Lucius Malfoy, se miraron por medio del estrado. Ambos parecían estar disgustados, incluso el mismo Draco, quién apenas miraba a su padre. No podía concebir, el daño que le había hecho a su familia. El temor al que los había sometido, con sus acosos por dinero. Narcisa se levantó del asiento y su padre, se sorprendió de verla caminar.

  • Entonces, has mejorado. Ya hasta caminas.

  • Por fortuna, aún me quedan vidas- se quejó Narcisa y Draco notó que sostenía con fuerza, aquel bastón que le era su tercera pierna. Su ayuda.

  • Y veo que a ti también te quedan vidas, Draco- musitó Lucius- Si tan solo me pagaras debidamente, no tendríamos que llegar a esto.

  • ¡Ni siquiera nos das un plazo aceptable! Solo quieres tu dinero. Ya ya... Ni siquiera te importa si...

  • Mantengo mis cuentas claras. No cuentas con la familia- fue lo que dijo el hombre, mientras se alejaba junto a su abogado. Draco quiso entrar, pero su madre lo detuvo a tiempo. Hermione temía que simplemente lo golpeara o intentara una estupidez. Su prometido a veces, era un poco impulsivo.

  • ¿Por qué simplemente, no va preso?- preguntó Snape, junto a Nymphadora. Hermione negó con la cabeza y lo miró con gesto de soslayo.

  • No es tan fácil, papá. Primero tienen que llegar a una especie de acuerdo y luego, la sentencia.

  • Pero ¿Culparían a Draco por...?- preguntó Tonks, preocupada. Hermione esperaba que no.

  • Los últimos recibos de mi cliente- dijo Harry, mirando al abogado Sirius Black- si lo desean, pueden revisarlo.

  • Eso no cuenta- se quejó Lucius. Los cuatro últimos, dejó de pagarlos.

  • ¡No es cierto!- se quejó Draco- La clínica envió los cuatro recibos. Los descuentan por que yo les pedí el permiso correspondiente. Lo demás, es la póliza de mi madre.

  • ¿Póliza? Draco ¿de qué hablas?

  • Soy yo quién paga tus deudas, no ese infeliz. Él te hizo creer eso.

Narcisa se mantuvo en su lugar, pasmada ante aquel hecho. Sentía que estaba atada a él, solo por todo lo que costeaba para ella, pero en realidad era su hijo. El juez Remus, suspiró y analizó la respuesta. Sirius en cambio, se acercó al abogado Harry y le otorgó cuatro papeles. Draco desconocía de qué se trataban y Hermione, temía que fuese su sentencia final.

  • Los recibos que nunca llegaron...

  • Parece que son originales.

  • ¡Claro que son originales!- gritó Lucius- ¿Para qué tendría copias falsas, que me llevarían a un juicio?

Él los había enviado cada uno, sin descuidarse. ¿Por qué no estaban en las manos de su padre? ¿Alguien pudo haberlos tomado? Estaba en problemas si no podía demostrar que los había enviado al contador de su padre. Mientras pensaba, Harry tuvo que admitir que eran verdaderos.

  • Creo que está en lo cierto con esto, Draco- le dijo con voz suave y el joven no podía entenderlo.

  • ¡Los envié todos! El del auto, el de la casa de veraneo. Todos llegaron a mis manos y todos los pagué y envié las letras, los certificados y copias...

  • Entonces alguien...

Draco suspiró y ladeó la cabeza hacia Pansy, que estaba detrás de él. Ella era casi como su secretaria en esos términos, al igual que Luna...Pero...Ella no podría hacer algo como... ¿O sí?

  • Luna...Seguramente me tendió una especie de trampa en el momento, en el que estaba con ese infeliz.

  • Pero no habría forma de demostrarlo. Quizá los quemó o simplemente los extravió apropósito. No podríamos sacarle una confesión directa y de hacerlo, sería nuestra palabra contra la de tu padre.

  • ¿Qué se hace en estos casos?

  • No se te perdonará la deuda y es probable que tu padre, pueda poner los plazos y la cantidad que considere pertinente.

  • ¿Entonces le pagaremos toda la vida, por cosas que nunca utilizamos?

Harry quiso decir algo, pero simplemente suspiró. Mientras miraba a Draco, el juez Remus, pidió un receso para una audiencia con cada abogado. Harry tenía que resolverlo de una forma u otra.

  • Llamaré a Ronald. Seguramente podría encontrar a la señorita Lovegood y podremos preguntárselo.

Draco asintió en silencio y caminó hacia Hermione, que estaba parada ya al pie de las escaleras, esperándolo. Tenía miedo de que todo terminara en malos términos. Narcisa sostenía a la pequeña Elise y miraba a Lucius con resentimiento. Ella era su esposa y él, su hijo. ¿Cómo podía ser tan mezquino? Sintió que derramaría lágrimas, pero no se las merecía. Nunca las merecería.

  • ¿Mi ex novio? ¿¡Crees que tenga que ver!?

  • No estoy seguro, pero espero que todo se resuelva o no podremos...

  • Ya lo sé. Me preparo mentalmente, para ese momento.

Mientras estaban allí, Ronald Weasley, recibía una llamada muy importante. Le confesó a su hermana, lo que estaba sucediendo y ella soltó un gemido de preocupación. Debían hablar con Luna.

  • Déjamela a mí, yo sé como resolverlo- dijo Ginny y Ronald, no tuvo más opción que asentir.

Draco supuso, que la situación iba a ponerse álgida. Su padre tenía todas las de ganar y simplemente, iba a tener que ofrecerle una enorme suma de dinero que por lo demás, no tenía. Ni siquiera reuniendo el fondo de su madre.

Su padre era un hombre mezquino e inconsciente.

  • Bien, continuemos entonces con el juicio en contra del señor Draco Malfoy, por deudas contraídas con su padre, el señor Lucius Malfoy. Hasta ahora se han declarado treinta y seis pagos sucesivos, en su tiempo. Sin embargo se ha evidenciado que faltan cuatro pagos, que el señor ha declarado en mora. Procedemos a continuar con las declaraciones.

Bien, estaba perdido. No tenía forma de demostrarlo y aquellos cuatro pagos, eran una suma importante de dinero, que podía haberse perdido para siempre. ¿Por qué demonios le sucedían cosas como esas?

  • Creo su señoría, que necesitamos un...- dijo Harry, pero un sonido lo silenció. La puerta del lugar se abrió con suavidad y lentamente, Luna Lovegood bajó las escaleras hacia el estrado. Eso había sido rápido.

  • ¿A qué se debe la interrupción a este juicio, abogado Weasley?

  • Creo que tengo algo que les puede servir.

Draco escuchó lo que alegaba la joven. En uno de sus encuentros, le había brindado información a Blaise sobre la afinidad de Draco con su padre y sus problemas. Por ello, los habían encontrado en esa casa de verano. Aún así, Lucius Malfoy no consentía semejante declaración. Quería respuestas, no palabras. Luna aseguró que las letras se habían perdido, pero que ella podía incluso hacerse cargo de aquellos pagos, por haberlos tomado.

Harry se negó. ¿De dónde iba a conseguir tanto dinero? Sirius Black y Harry, tenían que llegar a un acuerdo efectivo.

  • Por medio de este juicio, se declara que el joven Draco Malfoy, deberá terminar de saldar sus deudas con su padre- Draco soltó un quejido y golpeó la mesa con su puño- más sin embargo, dados los sucesos recientes, se alargará el plazo de pago por otros cuatro meses, mientras el susodicho encuentra una forma viable de pago.

Hermione sonrió con mucha felicidad y Harry Potter, también. Sirius Black y él, llegaron al acuerdo del "no hostigamiento del cliente", mientras cancelaba la deuda. Por primera vez, todo estaba en orden, excepto una cosa.

Ya no existiría el dinero para la boda. Pero de todas formas, eso no tenía mucha relevancia para ella. Estaba feliz con su novio, libre de todo tipo de culpa.

  • Lo siento, Draco. Creo que arruiné tu vida- dijo Luna y él, la contempló por un instante.

  • Ya no tiene solución aparente, más que tú rehagas la tuya y trates de ser feliz- sonrió él. ¿Para qué molestarse ya? Ella suspiró en asentimiento.

  • Bueno, al menos podremos estar en paz- dijo Tonks, pero Narcisa no parecía feliz.

  • Lo amaba, pero no puedo entender cómo se ha convertido en eso que es ahora...- musitó y Draco sonrió a medias.

  • El poder del dinero. Cuando el poder del amor supere al amor por el poder, el mundo conocerá la paz. dijo cierto sabio- mencionó Pansy y él, no pudo estar más de acuerdo con ella.

Días más tarde, la boda se acercaba, pero los consumos estaban reducidos. Draco seguía guardando sus finanzas para el pago de la deuda con su padre y Hermione quería colaborar.

  • Trabajaré lo más que pueda. Lo prometo...

  • No, Hermione. Esto es algo entre mi padre y yo.

  • ¡Pero seré tu esposa y tengo que ayudarte!

  • No quiero consentir algo como eso- se quejó Draco, mirando los estados de cuenta de aquella semana. Tendrían que sacrificar muchas cosas.

Esa misma tarde, Severus Snape tenía algo que quería mostrarle a su hija. Hermione asintió en encontrarse con él, en casa de su madre. Vivía ilusionada con el hecho de que ambos estuviesen juntos.

  • ¿Qué es lo que quieres mostrarme, papá?

  • ¿Es que no puedes esperarte? Ya te pareces a tu madre- se quejó el hombre- Muy bien, míralo y nada de emocionarse demasiado.

Hermione asintió con una sonrisa y esperó en el salón. Severus regresó y se sentó a su lado, con una fotografía. Ella suspiró y la miró. Era un hermoso vestido de novia. Sonrió nuevamente y miró a su padre.

  • Creo que está a lo justo, para ti- mencionó- podríamos ir a buscarlo, ya que tu madre insiste en qu debemos hacer más cosas juntos que...- No había terminado de hablar, cuando Hermione lo abrazaba con mucha felicidad- nos conectarán...

Pues padre e hija, estaban en una tienda de vestidos de novia. Hermione amaba el vestido y como lucía sobre su cuerpo. Severus simplemente la miraba, sentado en una esquina. Supuso que era tiempo de mujeres y necesitaban mucho de él.

  • ¿No te gusta, papá?

  • Sí. Tu madre me hizo escogerlo y después de mirar por muchas horas, creo que es el justo para ti.

  • Cuánta razón tienes. ¿No te parezco gorda?

  • ¿Gorda? Tu madre preguntaba eso constantemente y una cosa que aprendes, es que no debes decir "Sí, deberías rebajar un poco"

  • Papá...No...

  • No estás gorda. Y apresúrate...

  • Necesito tiempo con mi vestido. Al menos será lo único con lo que tendré tiempo, puesto que Draco tendrá que trabajar y trabajar, para pagarle a su padre.

  • Eso es mejor. Así no llenarán el hogar de niños y...

  • ¡Papá! ¡basta!

Al regresar a casa, Hermione observó una curiosa reunión. Tonks y Narcisa estaban charlando y tomando el té. Mientras sonreía y saludaba a las mujeres presentes, Severus se vio abordado por Nymphadora.

  • Cariño...Tengo una especie de idea, que podría salvar el matrimonio de nuestra hija.

  • Temeré preguntar qué es...

  • ¿Qué tal si vendemos el apartamento y nos mudamos a Italia?

  • ¿Qué demonios...?

  • Sí. El apartamento seguro vale lo suficiente. El regalo de bodas...

  • ¿Hablas...? ¡El vestido..!

  • No, eso no es un regalo de bodas. Cariño, necesitan más que eso- dijo ella, mientras mantenía sus brazos alrededor de su cintura- Tú y yo, podríamos casarnos también. Quizá en italia o quizá aquí.

Severus inspiró, mientras Tonks insistía. Meditó. ¿Cómo podrían vender un apartamento a tiempo? Eso tomaba meses, mientras el comprador miraba el inmueble y lo aprobaba o no.

  • Eso tomará meses.

  • Creo que no, por que ya tengo el comprador ideal...

Su ex esposo quiso hablar, pero la mujer había dejado un dedo en sus labios. negó con la cabeza y antes de separarse, le susurró algo al oído.

  • Es una sorpresa, mi amor...

Pues la boda se acercaba y Hermione pensaba en cómo hacerla menos costosa, junto a Minerva McGonagall y a Ginny Weasley. Quitar algunas cosas y hacerla sencilla, nadie iba a morir por eso.

  • Creo que los centros de mesas, son algo exagerados- dijo la joven pelirroja y Hermione, asintió en silencio. Minerva tachaba de su lista, todo lo que debían quitar. Desde la cocina, Draco odiaba ver aquella situación. La boda quizá soñada, se iba por el caño del bolsillo de su padre.

Meditándolo, llegó una carta a su puerta. En realidad, se deslizó bajo su puerta. Draco caminó hacia la misma y se inclinó para tomarla. Leyó el remitente y notó que era de los padres de Hermione.

  • Hermione, hay una carta para ti.

Hermione se levantó y tomó la carta. Bien, sus padres escribían. Seguramente querían saber como estaba todo y los arreglos. Mientras leía, un cheque se desprendió de la carta y Draco lo tomó.

Leyó la suma y miró a Hermione con sorpresa. Ella continuó leyendo y también se sorprendió.

Sus padres habían vendido su casa, para costear la boda y luego, se mudarían a Italia. ¿Acaso no estaba pareciendo mucho cuento de hada, para ser real? Hermione miró a Draco, que miraba el cheque. Sí, lo era.

  • Eso ayudará, cierto. ¿No sientes a veces, que vives dentro de una especie de historia?

  • De vez en cuando, pero hasta los momentos, no me ha afectado mucho- dijo el joven, colocando el cheque sobre la mesa y junto a las otras mujeres. Ellas sonrieron al verlo- De hecho, es hasta preferible que la vida real.

Pues la boda continuó su curso. Mientras Hermione terminaba los preparativos, no pudo evitar pensar en su hija y en su padre. ¿Qué podría estarle sucediendo a quién una vez, lo fue todo para ella? Seguramente estaba pensando en otra forma de destrozar su vida.

Seguramente, puesto que él no servía para otra cosa.

  • Pequeña bebita, hermosa- sonrió ella, mientras la alzaba entre sus brazos- Te encantará tu nuevo papá, es tan amable y preocupado...Te enamorarás de él y luego, no querrás dejarlo. ¡Qué te lo digo yo, cariño mío! Apropósito...¿Cuándo dirás mamá? Me muero por oírtelo decir.

En la soledad, Blaise pensaba lo mismo. Pensaba en su ex novia y su hija. Bien, la vida le había puesto muchas oportunidades para redimirse, pero él no tenía la culpa de lo sucedido. Él simplemente quería proteger lo que le pertenecía y ese maldito doctor, se lo arrebató como si nada.

Por una simple consulta médica. Por unos simples golpes.

  • Muévete- le espetó uno de los carcelarios- es hora de las visitas.

Visitas, seguramente ella estaba allí, arrepentida. Caminó junto a los demás presidiarios y se sentó en el lugar que le correspondía. La realidad era, que esperó y esperó, pero nadie se presentó.

Nadie...

Botellas de champaña se abrían y copas sonaban, el día anterior a la boda. Harry servía dos enormes copas de champaña a los futuros esposos. A los cuatro. Draco suspiró, mientras su futura esposa, jugaba con la pequeña Elise.

  • Deberías darle un poco de champaña...- dijo Tonks- cuando eras pequeña, me pedías muchas cosas y yo solo mojaba mi dedo en lo que fuera y te dejaba probar. Si no te gustaba, simplemente tratabas de apartar mi mano.

  • ¿Te volviste loca? ¿Por qué no me di cuenta de eso?- preguntó Snape con sorpresa- de todas formas, noté como Hermione se ahogaba con unos caramelos que irresponsablemente, dejaste cerca de su cuna.

  • Bueno bueno...Admito que fue mala idea...Pero ella quería tanto...

  • A veces hay que mimarlos un poco- musitó Narcisa con una sonrisa- Y Draco hará eso. ¿No es cierto, Draco?

  • Mimar bebés, apuntado- dijo y Hermione rió, depositando un beso en su frente.

  • Al menos todo esto se terminó- indicó Ron, junto a su hermana- en mi vida había visto, situaciones tan complicadas. Vidas tan difíciles y formas mágicas, para resolverse.

  • Cierto- comentó Pansy- Ha sido lo más inesperado que he vivido. ¡Draco, debería casarme contigo, para tener emoción en mi vida!

  • ¡No!- dijo Hermione con una sonrisa- Él es mío nada más. Ah y de Elise...

Pues, campanas y arroces, junto a flores, saltaban en una pequeña capilla. Los presentes observaban a las dos parejas que entraban, para casarse. Tanto Hermione , como Tonks. Ginny corría de un lado al otro, como dama de honor. Ajustando su vestido, sus zapatos, preparando a los invitados. En cuanto a Severus y a Tonks, bien, lo había convencido de llevar a cabo esa cursilería. Draco sonrió, al mirar a su casi esposa, mientras entraba de la mano de su padre.

  • Esto es deprimente- mencionó Severus en cuanto su ex esposa, estaba en el altar, esperándolo.

  • Bueno, ya que soy divorciada no puedo casarme por la iglesia, pero quería hacerlo aunque fuese de forma ficticia.

  • Mujeres...- se quejó Snape, nuevamente.

  • Estás hermosa, con ese vestido...- suspiró Draco, cuando Hermione se detuvo a un lado de él.

  • Gracias. Lo escogió mi padre. ¿Verdad que tiene un buen gusto para eso?- dijo en un susurro y él asintió.

La boda pese a los tropiezos, había sido fantástica. O bueno, eso estaba en la boca de Hermione, en sus palabras. Estaba muy feliz, mientras depositaba un beso en los labios de su esposo. Igualmente, así se sentía Tonks, quién ya se había casado una vez más junto a ellos, por el civil.

  • Están felices- le dijo a Snape y él, hizo un gesto de desdén.

  • Deberían. Si no, ¿Para qué se casan?- Tonks sonrió, reposando su cabeza sobre su pecho, mientras Severus bebía champaña.

  • Eres especial, yo siempre lo he dicho.

  • Creo que se terminó, Draco- suspiró Hermione, a su lado, en la recepción de bodas.- Al final, se terminó.

  • No, creo que aún nos queda algo por hacer. Yo tengo que recibir mi despedida de soltero y mi noche de bodas. Además de la luna de miel. Multiplicando esto, creo que serán unas buenas noches juntos.

  • ¿Por qué siempre piensas en eso?

  • No siempre, pero soy ginecólogo. A veces...

  • Cállate.

  • ¿Lista para una revisión de último minuto?- le dijo, mientras Hermione sostenía su mano, sobre la mesa. Pero Draco insitía en otra cosa.

  • Terminaré dándote el primer golpe, de nuestro matrimonio.

  • Era una sugerencia. Puedes darme una opinión.

  • Yo quisiera pero...- intentó decir, pero Draco acalló su voz con un beso.

  • Listo. "Quisiera", me vale- sonrió y ella suspiró, negando con la cabeza.

Meses más tarde, la pequeña Elise ya poseía sus dos años de edad. Draco y Hermione, planificaban un viaje de luna de miel, puesto que habían trabajado tanto que no habían podido viajar.

  • ¡Mamá! Ma ma má....

  • Dime cariño...¿Qué ocurre?- preguntó Hermione, mientras preparaba el desayuno- Estoy cocinando mi amor, pero cuando termine...¿Dónde está tu padre? ¿Por qué no llamas a papá, mi amor?

  • Ma ma má...

  • No, piensas en mí cuando lov es a él. Piensas en mí cuando me ves a mí...Tendré que resolver eso.

  • Oye, Hermione- dijo Draco, mientras bajaba las escaleras de su nuevo hogar. Una casa con un pequeño jardín, donde su hija adoraba revolcarse de vez en cuando. Tocar el césped, con sus pequeños piecesitos.

  • ¿Qué ocurre?

  • Otra misteriosa carta de tus padres, que tiene tres pasajes. Dice "Italia-Londres" Y están desprotegidos...Creo que no nos hará mal, que practiques tu arte culinario con pastas y pizzas.

  • Eres un tonto- sonrió ella, mientras Draco la abrazaba- pero creo que un poco de aire Italiano, no nos hará mal.

  • Aunque debo confesar, que tu padre me pone nervioso. ¿Seguirán juntos?

  • Mi padre no suele romper promesas. Quizá peleén un poco, pero creo que estarán juntos por largo tiempo.

  • ¿Y nosotros?

  • Bueno, quizá...Si te haces cargo de tu hija.

  • No es mía mía tampoco- sonrió él y ella lo miró de mala gana- solo bromeo Hermione. ¿Por qué no vas a ponerte hermosa, para este pequeño viaje que nos han regalado?

  • Comienzo a sospechar, que mi madre y tú, tienen muchas cosas en común que me desconciertan.

Mientras estaba a punto de recibir la libertad, por haber cumplido sentencia, Blaise Zabinni, miraba los titulares viejos, de la prensa. La reseña de que su novia y el dorctor se casaban, no tardó en saltar ante sus ojos. Bien, quizá había perdido a su "novia", pero de todas formas, aún podía rehacer su vida.

Por que si bien, el amor no entraba por las piernas, había otras situaciones y cosas, que sí entraban y no necesitaba sentir amor por ellas, para lograrlo.

Ese día iba a salir y esperaba que ellos estuvieran muy felices. ¿Y por qué lo esperaba? Bueno, por motivos personales.