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El amor no entra por las piernas — capítulo 30
No sé por qué, pero soñé con esto y qué mejor que ponérselo a este fan fic ya acabado. Saludos y besos.
MariSeverus.
La vida
Hermione suspiraba, mientras miraba a su pequeña hija. Daba golpes en la mesa, mientras le ponía tacos con figuras de colores. Draco la miró con una sonrisa y su esposa le explicaba las formas y los colores. Su hija aplaudía, chocando las figuras, unas con otras.
Draco suspiraba, mirándola jugar. Lanzó los bloques al suelo y deseaba que su madre la soltara para ir tras ellos.
Caminaba torpemente, apenas podía mantenerse en pie. Hermione la sentó en el suelo, mientras ella tomaba las figuras y las miraba con felicidad. Draco aprovechó ese momento, para sentarse junto a ella y mirarla. Ella alzó la cabeza y sonrió, mostrándole las figuras.
- Esto es un círculo- dijo Draco- y este, un cuadrado rojo.
Hermione, estaba embarazada nuevamente. Mayor era su alegría que Eliane, tuviera un hermanita y que fuese el hijo de Draco. Por supuesto, Hermione deseaba más que nada, ofrecerle un hijo.
Y estaba bien. Dos hijos, estaba bastante bien.
- Creo que me voy a trabajar, mi amor- dijo Draco y miró a la pequeña que continuaba intentando introducir las figuras en sus espacios correspondientes- que ya las dos están entretenidas.
Hermione suspiró, mirándola y sonrió. Draco depositó un beso pequeño en sus labios y en la frente de su hija.
- ¿Te despides de papá? ¿Cómo nos despedimos de la gente? ¿Cómo decimos adiós?
Ella rió, cuando Eliane alzaba las manos y las movía. Draco suspiró, levantándola del suelo. Eliane rió y se movió entre sus brazos.
- Ah, te encanta papá. Igual a mí me encanta, es un papá espectacular. Y a tu hermanita también le encantará.
Luego de irse, Draco recordó que los padres de Hermione, estarían de visita. Con una inspiración suave, supuso que tenía que recogerlos en el aereopuerto. Nymphadora tenía nuevas noticias, que contarle a su hija.
Se oía feliz por el teléfono.
A la hora del almuerzo, fue por ellos. Al verla bien, notó la sorpresa de la que hablaba. Nymphadora, estaba embarazada. Hermione tendría una hermana. Cosa muy extraña, para su edad, pero estaba embarazada.
-
Entonces... Está embarazada.
-
Sí, ocho meses y contando. Severus y yo...
Snape la miró en silencio, mientras la mujer suspiraba. Negó con la cabeza y colocó sus manos sobre su hombro.
-
¿Se han divorciado?
-
No. Severus y yo, nos casamos de nuevo- le dijo ella, sonriente y Draco asintió en silencio- Por civil. Vendimos el apartamento en Italia y nos mudaremos a Londres. No tengo salud para viajar tanto.
-
¿Ocurre algo?- preguntó el joven y ella asintió en silencio.
-
Estoy enferma, tengo que cuidar a mi bebé.
-
¿Enferma?
-
Es un parto riesgoso- dijo ella, ligeramente alicaída. Severus mantuvo sus manos firmes, sobre sus hombros. En poco tiempo, Nymphadora se había echado a llorar en silencio. Por lo que Draco pudo notar, Severus parecía muy protector con ella. Qué distinto.
-
Podría morirme yo o la pequeña- le dijo y Draco parpadeó sorprendido.
Hermione también reaccionó de esa forma. No podía perderlo, estaba en contra del aborto, pero no quería perder a su madre.
-
Papá...
-
Lo sé, pero tu madre necesita descanso. Ha estado muy preocupada. Creo que tú podrás animarla. Ayúdala.
No discutió el mensaje. Su madre estaba en la habitación de huéspedes que Draco estaba acondicionando. Se dejó caer cuidadosamente y suspiró. Hermione se sentó a su lado, acariciando su vientre.
-
Mamá, ambas estamos embarazadas. Ambas tenemos que calmarnos.
-
Lo sé hija, pero esto no es lo mismo. Severus... No quería que se preocupara por mí y eso he conseguido.
El amor no entraba por las piernas y quizá, no saldría tampoco de ellas.
-
Papá te ama, lo sé y te amará aunque ocurra lo que tenga que ocurrir.
-
No quisiera perder a esta bebé. En realidad, tú ya tienes tu vida hecha. Me encantaría volver a empezar, formar una familia otra vez. Aunque ya esté muy adulta para eso.
-
Bueno, nunca se es viejo para ser madre si es lo que se desea. mírame, yo tendré una hija también.
Blaise había salido libre y suspiraba, mirando el cielo despejado. Con una inspiración fuerte, ladeó la cabeza hacia una estación de autobuses. Quería hacer muchas cosas, pero lo que más deseaba, no dejaba de dar vueltas en su cabeza.
Luego de un trayecto de dos horas, se bajó del autobús y miró a su alrededor. Creía saber dónde terminar.
Caminó por largo tiempo y terminó en el hospital. Al verlo, Pansy retrocedió ligeramente. ¿Qué hacía allí, nuevamente?
-
¡Llamaré a seguridad!
-
No he venido... Quiero que me escuches y muy bien.
Hermione miró a su madre. Se había quedado dormida y su esposo había permanecido en la habitación, mirándola. Draco aseguraba que si se realizaba cuidadosamente, una cesárea no sería mayor complicación.
Él mismo se quedaría a asistirla, si lo necesitaba. Hermione aspiraba que eso ocurriera. No quería perder a su madre.
-
Papá... ¿Has estado cuidando de mamá?
-
Por supuesto- dijo Snape, autoritario- ¿Por qué tendría que descuidar a tu madre?
-
Quiero saber si la amas, si se siente amada.
-
Pues no sé si lo duda, pero sí. Si no la amara, no hubiese ocurrido todo esto en primer lugar.
Le dio la razón. Mientras pensaba, escuchó torpes pasos y miró a su hija. Se chupaba un dedo y los miraba.
-
Oh, viniste a ver al abuelo. Ven a saludar al abuelo. ¡Shh! Abuela está dormida.
-
No soy un anciano.
-
No, pero eres su abuelo- dijo ella, levantándole del suelo y sentándola en sus piernas- y tienes que sostenerla. Yo ya no puedo.
La pequeña, miró a Snape por largo rato y se lanzó a su pecho, muy feliz. Hermione sonrió.
Su familia estaba muy bien, casi perfecta.
-
Hermione, creo que Eliane necesita algo- dijo, levantándola de su regazo. Estaba húmeda.
-
Lo siento, papá.
Blaise caminó rápidamente, por cada una de las cuadras que Pansy le había descrito. Con una sonrisa, se detuvo junto a la puerta y llamó con mucha paciencia. Hermione caminó hacia ella y la abrió con una sonrisa.
Que se apagó al instante.
-
¿¡Qué haces aquí!?- chilló y retrocedió. Draco escuchó su gemido de sorpresa y caminó hacia la puerta. Se pasmó al verlo.
-
Solamente quiero ver a Eliane. Es mi hija y no puedes negarlo.
-
¿Cómo sabes?
-
La chica me lo dijo. Pansy. Quiero ver a mi hija.
Hermione suspiró, mientras Elise caminaba hacia la puerta y sonreía. Blaise se inclinó para abrazarla, Hermione dudó y Draco se mantuvo allí, interponiéndose entre él y Hermione.
- Veo que la vida te trata bien- dijo, mirando su vientre- Hola, Eliane. Yo soy tu padre.
Trató de pensar cómo rayos había salido de prisión. La pequeña caminó hacia su madre, luego de que él la soltara. Blaise se levantó del suelo y los miró con un suspiro suave.
- Exigiré visitas y tiempo con ella. Fines de semana.
Eso no podía ser.
-
Blaise...
-
No me lo vas a negar. Si tú serás feliz, yo también lo seré junto a Eliane- le dijo y ella parpadeó.
-
Ni siquiera te importaba.
-
Pues ahora sí me importa. Es mi hija y me importa- confesó y Hermione ladeó la cabeza hacia Draco.
Era el padre, tenía derecho. Blaise sonrió con fuerza, algo contrahecho y simplemente se fue. Hermione se había echado a llorar. Draco suspiró, abrazándola. Ella temía por su hija.
No quería perderla.
-
Es tuya, las madres tienen prioridades y además, estás embarazada. No te la quitaría.
-
Secuestrarla.
-
Lo mataré con mis propias manos e incluso tu padre.
-
Él no debe saberlo, eso sería terrible para mi madre. Saber que es su hija.
Hermione tenía razón.
Su esposa tendría una nueva bebé. Draco la llevó al hospital, para su cesárea e incluso llevó a su pequeña Eliane. Tenía que conocer a su hermanita, encariñarse con ella.
-
Mira, mamá tendrá una hermanita para ti. Se llamará Mariane y será tan linda como tú. Las dos van a jugar juntas y compartirán sus juguetes. ¿Qué te parece?
-
Ma... ¡Papá!
-
Sí, mamá...
Hermione sonreía, mientras Eliane la miraba y colocaba sus manos sobre su vientre. Aquel día, todo estaba listo para comenzar la operación. Mientras miraba a su hija, Blaise también la miraba desde la puerta de la habitación cerrada.
Eso tenía que verlo.
- Estoy muy feliz por Hermione- dijo Nymphadora Tonks y Severus suspiró, asintiendo- seguro está muy feliz. Vamos a verla.
Al caminar, Nymphadora se topó con una presencia que no quería encontrar jamás en su vida.
Blaise Zabinni.
- He vuelto...
He vuelto y a reclamar lo que me pertenece, de toda esta felicidad.