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Lágrimas en la noche — capítulo 13

Hola!!!!

Muchas gracias por leer mi fic y por dejad comentarios, de verdad, me animan mucho.

Este capítulo va dedicado a mi hermano, porque le encantan los coches y más las películas de carreras ilegales. Así que va por él, jeje, que es la persona que me pidió hacer un fic de vampiros, así que se lo debéis jajaja.

Espero que os guste el capi.

Es largo, no os quejeis.

A partir de ahora no actualizare tan seguido, solo un día a la semana o tal vez dos, porque esoy hasta arriba de deberes, examenes y trabajos.

Cuidaos

Disfrutad del capi!!!!

Capítulo XIII Decepción

  La chica entró con tranquilidad en la casa, con una sonrisa en los labios, y cerró la puerta tras de sí. Aquel día nunca lo olvidaría..., Jared le había confesado el secreto de él y su familia, y, sin embargo, no la había importado. Seguiría a su lado, podía hacerlo..., no le importaba el peligro que corría, tenía fe en Jared, sabía que no la haría daño.

  Caminó hacia el salón, y allí se encontró con su hermano mirando con ira hacia la ventana, al lado de ella, de pie, por donde veía al vampiro, en su coche, dirigiéndole también una mirada de odio.

  Eliah se acercó y tapó la ventana con las cortinas, mientras su hermano la miraba molesto. A los pocos segundos oyeron el motor del coche alejándose hacia su casa.

  -¿Dónde has estado con él?- quiso saber Dan.

  -Me llevó al bosque- le respondió. Dan la miró algo asustado, pero enfadado a la vez- no me hizo nada..., me contó el secreto de su familia- le confesó- me contó..., que son vampiros.

  Un silencio inundó la habitación, y Dan la miró serio.

  -¿No piensas alejarte de él?

  -Jared me dijo que sería lo mejor, pero le dije que no- le explicó, también seria. Ambos hermanos se miraron en silencio durante varios segundos, y Dan suspiró, restregándose el pelo con la mano, alborotándolo.

  -Eliah..., no quiero que te pase nada..., lo mejor sería que...

  -No me pasará nada, confío en él- le aseguró, con ímpetu en la mirada- y tú también deberías confiar en él..., en estas dos semanas no ha pasado nada, nada..., no me hará daño, se controla muy bien...

  -Pero, aún así...

  -Jared, por favor, entiéndelo- le suplicó, cogiendo las manos de su hermano, y mirándolo a los ojos- Jared ha sido..., la primera persona con la que he podido hablar de mi poder sin miedo..., con él he aprendido a controlarlo y a aceptar que soy diferente..., es mi mejor amigo, y su familia es genial...

  -No me puedes pedir que acepte que mi hermana esté en peligro continuamente- le espetó, liberándose de su agarrey saliendo del salón, enfadado.

  Eliah se quedó allí, y a los pocos segundos escuchó el portazo de la habitación de su hermano, y entonces, una lágrima descendió por su mejilla, mientras otras la iban siguiendo después, mientras la chica se dejó caer de rodillas sobre el suelo, empezando a sollozar.

  ¿Por qué no lo entendía?¿por qué no aceptaba que quería ser feliz?¿por qué no confiaba en ella?. No lo entendía..., él siempre dijo que debía hacerse amigos, aceptar su poder, usarlo y controlarlo..., pero ahora que lo hacía ponía impedimentos..., ¿por qué?, sí, Jared era un vampiro, pero, sin embargo, él era un licántropo, y nunca le había apartado de su lado.

  La chica se dejó caer sobre el suelo, y siguió sollozando, tumbada en la madera, hasta que, al final, el cansancio la venció, y acabó dormida en el frío suelo.


  El móvil del chico comenzó a sonar, y, aunque la intención de Dan fue no cogerlo, su contacto volvió a llamar por segunda vez, así que, rendido, estiró el brazo, sin dejar de tumbarse sobre su cama, y lo descolgó, llevando el aparato a su oído.

  -Dan- escuchó la voz de su ``amigo´´, Jonh- te necesito ahora..., ¿dónde estás?

  -En mi casa- le respondió seco, aún enfadado- ¿para qué me necesitas?

  -¿Para qué te llamo yo siempre?- preguntó, sin intención de que Dan contestase- ¡para carreras ilegales tío!. En media hora tenía programada una carrera, pero dos de los corredores me han dejado tirado, se han retirado, y necesito a dos nuevos corredores.

  -Ya te dije que yo te llamaría cuando quisiera una carrera para ganar dinero, la última fue hace poco, no necesito una carrera- le respondió, enfadado aún.

  -Ya veo..., estás molesto por algo- se burló- sabes que cuanto estás enfadado te desestresa una carrerita, venga, eres el mejor, esto no será nada para ti...

  -Jonh, te he dicho que no, además, puedes buscar a otros- le dijo sin inmutarse.

  -¡No!, ¡no puedo!¡no en tan poco tiempo!- le gritó, desesperado- he llamado a muchos ya, pero no pueden, o están lejor u ocupados, en tan poco tiempo es imposible. Pero el sitio te pilla cerca, por favor.

  -¿Y qué hay del otro corredor?- le preguntó.

  -Podrías traerlo tú- le sugirió Jonh desde el otro lado de la línea- si la persona con la que estás enfadado tiene un buen coche, mándale a la carrera y dale una paliza, así seguro que te sientes bien.

  Una sonrisa curvó los labios de Dan por un momento.

  -Está bien, yo lo llevo...


  El chico descendió con rapidez por las escaleras, y se dirigió al salón, mientras veía preocupado a su hermano, dormida en el suelo.

  Por un momento la idea de dejar el tema de Jared en paz se le hizo tentadora, pero negó fuertemente con la cabeza. No podía hacerlo...

  Cogió a su hermana entre sus brazos y la dejó recostada en la cama de la chica, dejándola dormir. Le dio una suave beso en la frente antes de bajar de nuevo las escaleras, cogiendo el móvil de su hermana del mueble del pasillo.

  Mientras caminaba hacia la cocina, buscó en el teléfono el número de Jared, y lo encontró, empezando a llamarle.

  -¿Eliah?- preguntó Jared, algo sorprendido.

  -No, ella está dormida, soy yo chupasangre- le dijo.

  -¿Qué haces con el móvil de Eliah?- le preguntó, furiosos.

  -Cálmate sanguijuela- le dijo, sonriendo- mira, te propongo una cosa. Una carrera. Voy para una, pero necesitamos un corredor más. Compite conmigo. Si me ganas, dejaré que te acerques a mi hermana.

  -¿Y si no te gano?

  -Te alejarás de ella para siempre- dijo, decidido. Ambos guardaron silencio.

  -Tu hermana no aceptará dejar de verme- le comentó Jared.

  -Pero, al menos, si tú tienes palabra, te alejarás de ella por tu cuenta- le espetó, algo moleto. Un nuevo silencio inundó la comunicación, pero, al final, Jared contestó.

  -Trato hecho- aceptó el vampiro, y Dan sonrió. Jared no sabía que él se ganaba la vida en esas carreras.

  -Ahora te mandaré un mensaje con la dirección, espero que tengas un coche en condiciones- se burló, mientras colgaba.


  El chico entró con rapidez en la habitación de Blake, encontrándoselo en la cama, leyendo tranquilamente un libro. El joven miró al intruso con una ceja levantada, esperando saber qué era lo que quería.

  -¿Aún tienes el coche del que te encaprichaste hace unos años?- le preguntó.

  -¿El que me compré para probar las carreras ilegales y en la primera curva me la pegué?- preguntó, sonriendo. Jared sonrió, asintiendo.

  -¿Arregraste el coche no?- preguntó burlón Jared. Blake asintió- aún no me explico como un vampiro puede estrellar el coche.

  -Ya te dije que era novato, pero no me fallaron mis sentidos, sino mi olfato- le explicó- había demasiada gente allí.

  -Lo sé, pero no nos hiciste caso- le regañó, y Blake se encogió de hombros- necesito que me lo dejes.

  -¿Para qué?- le preguntó, mientras le lanzaba las llaves y Dan las cogía al vuelo, mientras se encogía de hombros, y Blake comprendió- una carrera..., ten cuidado.

  -Tranquilo- sonrió él- si gano al hermano de Eliah, nos dejará en paz.

  -Pero si pierdes no volverás a acercarte a ella- comprendió el joven, y Jared asintió- buena suerte.


  Ambos se miraron con ira, en aquel enorme descampado, alejados de la ciudad. Quedaban quince minutos para la carrera, y había muchísima gente, pero eso no pareció afectarle en absoluto a Jared, que tenía los ojos puestos en el coche de al lado, o, más bien, en su conductor, apoyado sobre al maletero, hablando con otros chicos, aunque de vez en cuando le lanzaba miradas a él y al coche de Blake, un hermoso mitsubishi eclipse de color rojo. Demasiado llamativo para su gusto con aquel color rojizo y aquellas llamaradas negras en los laterales, pero era un buen coche, lo que necesitaba.

  Jared suspiró, mientras su móvil comenzó a sonar. Lo sacó del bolsillo, y vio reflejado el número de Eliah. Lo pensó con detenimiento, pero al final le dio a ignorar la llamara, y se volvió a guardar el móvil. Aquel no era el momento...


  La chica bufó molesta cuando Jared le colgó. ¿Cómo podía hacerlo?. ¡Estaba preocupada!

  Se había despertado, y, al bajar, se encontró con que su móvil estaba en la cocina y no en el pasilló. Dan lo había cogido..., lo investigó, preocupada por si había llamado a Jared o algo así para molestarle. Había visto que le había llamado y también la había mandado un mensaje. Miró el mensaje y había sentido su corazón pararse por un momento. Había una dirección, a las afueras de una ciudad vecina, y también algo referente a coches y a carreras. Y lo comprendió. Iban a correr...

  Había intentado llamar a ambos, pero ninguno la cogía el móvil. Eran unos inmaduros...¿cómo podían querer resolver todo eso con una maldita carrera?

  Desesperada, cogió las llaves de su coche, y salió de su casa. Debía detenerlos...


  Jared cada segundo estaba más molesto. Miraba a Dan sonreír, hacer bromas, divertirse..., ambos se estaban jugando mucho en aquella carrera, estaban luchando por su hermana, y parecía estar demasiado tranquilo. Aquella actitud tan prepotente lo sacaba de sus casillas (Dan no solía ser prepotente, sólo con las personas que le caían mal, tranquilos).

  Estaba luchando contra sí mismo, pues una parte quería relajarse y pasar de él, pero otra parte de su ser quería ir y arrancarle la cabeza de un mordisco y dejarse de tanta tontería.

  -¡Jared!- escuchó que alguien lo llamaba. Se dio la vuelta y vio como Eliah llegaba a su lado y le abrazaba con fuerza. Jared correspondió al abrazo por unos segundos, pero se separó un poco de ella, confundido- ¿qué mierda estás haciendo?. Perecéis niños pequeños..., no puedes correr...

  -Eliah, hemos hecho un trato- le explicó, muy tranquilo- si le gano, no se meterá en medio, pero si el gana, me apartaré de ti. Por eso necesito concentrarme...

  -¡¿Estás loco?!- gritó, preocupada- Jared, él se gana la vida en estas carreras. Hace años que no pierde ninguna. Además, ¿qué mierda te hace pensar que yo soy un objeto con el que podéis negociar?. Tanto si ganas como si no, no me apartaré de ti, no seas estúpido, no caigas en su juego...

  -Eliah- oyeron la voz de Dan y, se giraron hacia él- disfruta con él, porque cuando la carrera acabe no te volverás a acercar a este ser.

  -Dan, me da igual lo que digas- le aseguró ella- Jared en mi amigo, y no me separarás de él. No seáis tontos. Además, yo no soy un objeto con el que comercial.

  -Dan, correré esta carrera- comentó Jared- pero no me apartaré de Eliah sea cual sea el resultado.

  -Te apartarás de ella por las buenas o por las malas- le aseguró Dan, acercándose peligrosamente a él, dándole un empujón en el hombro. Jared pasó de él, pero un nuevo empujón en el pecho le molesto, y le pegó un merecido puñetazo en la cara, tirándole al suelo, donde ambos empezaron a pelear. Puñetazos, golpes y patadas se repartían entre ambos.

  Eliah se asustó cuando varias personas se acercaron para separarles. No podían acercarse si no querían salir heridos..., Eliah se preocupó, y cogió del brazo a Jared y con su otra mano a Dan, ambos la miraron con la ira en sus ojos, pero ella también se molestó, y se concentró en su poder, usando su energía como una fuerza para agarrar los brazos de ambos, y los mantuvo en una posición creíble, pero les impidió moverlos. Los levantó con lentitud, y los mantuvo quieto, agarrados por su mente, mientras la gente se tranquilizaba y se alejaba de ahí, volviendo todo a la tranquilidad.

  La chica los soltó mientras veía como, con rapidez, las heridas que habían recibido iban cicatrizando a gran velocidad, mientras se miraba con odio, pero sin moverse. La chica miró a todos los lados, suspirando aliviada cuando supo que nadie se había dado cuenta.

  Los miró a los dos, enfadada.

  -¿Estáis loco?- le preguntó, molesta- ¿qué hubiera pasado si alguien se hubiera acercado, si os hubiéseis descontrolado?. Podríais haber arruinado vuestro secreto idiotas.

  -Eliah...- susurró Dan, sin mirarla.

  -Los dos sois unos completos imbéciles, haced lo que queráis- les dijo, molesta- pero sea cual sea el resultado, haré lo que yo quiera. Si me separo de uno me separo del otro, y si me junto con uno me junto con el otro. Porque para mí los dos sois chicos a los que quiero mucho. Y, además, sois iguales para mí. En este momento, sois iguales de imbéciles.

  La chica se moletó y se dio la vuelta, alejándose de ambos, que miraron su espalda desaparecer entre la multitud.

  -¡La carrera va a comenzar!- gritó uno. Ambos se miraron, y montaron en sus respectivos coches, circulando hasta la línea de salida, mientras eran observados desde un pequeño puente a la chica, que les miraba decepcionada.

Muchas gracias por leer!!!

Dejad comentarios por favor!!!!, necesito alegrarme la vida, que he tenido discusiones con una ``amiga´´!!!!

Espero que os haya gustado

Cuidaos

Besos