Lágrimas en la noche — capítulo 23
Queridos lectores:
Ya estoy de vuelta!!!!
Antes de nada, pido perdón a todos por el increíble retraso que he sufrido, pero mi ordenador se estropeó, y como consecuencia no he podido escribir la continuación de mi fic ni tampoco leer algunos fics hasta hace unos días, y lo cierto es que no sé si me he puesto al día con vuestros fics que leo, así que si estoy retrasada con alguno, por favor, decídmelo y lo leeré en cuanto pueda, pero la verdad es que ahora tengo un gran lío con los fics, pero hacedmelo saber por msn, e-mail o un comentario en el fic. Muchas gracias y espero que aceptéis mis disculpas y seáis comprensivos.
Pero hay otros motivos por los que no he escrito…en primer lugar, los exámenes de Junio, aunque de eso hace más de un mes, pero que los aprobé todos y el segundo motivo, mi viaje de fin de curso a Grecia. Os lo digo porque en serio, es un viaje maravilloso e inolvidable a un lugar muy hermoso que os recomiendo a todos.
Ahora sí, comienza mi fic.
Espero que os guste
Atentamente
Eliah-san
Capítulo II
Frío reencuentro
Kate sólo suspiró, pues sabía que acabaría pasando…
Eliah alzó la mirada con algo de temor, y después sintió su cuerpo tensarse, y sus puños se cerraron con fuerza mientras intentaba controlar las lágrimas que empezaban a formarse tras sus párpados.
Allí, al lado de su coche, a unos diez metros de ella, se encontraba, mirándola con preocupación y sorpresa, Jared Night.
Eliah apretó con ira sus puños. ¿Cómo se atrevía a acercarse a ella?
Dirigió su mirada molesta a Kate, que la observaba preocupada y apenada.
-Eliah, lo lamento, pensé que era lo mejor…-se disculpó ella, pero la vampiresa no la escuchó, se limitó a observar a su coche y a Jared, que se acercaba a paso humano hacia ella, mas Eliah no movió ni un músculo, por mucho que su instinto la pidiera agazaparse y prepararse para saltar sobre él.
-Eliah-la llamó, una vez que estaba a un escaso metro de ella y de Kate, que tampoco se había movido-tú…deberías ser humana-murmuró, con la mirada contrariada, y los ojos llenos de preocupación-esto no debería haber pasado…
-Siento haberte decepcionado-le espetó con una voz fría, impropia de ella-la próxima vez le dices a tu hermana que me deje morirme en paz en vez de convertirme-le dijo, pasando a su lado sin mirarle, con clara intención de ir hacia su coche, pero la fuerte mano de Jared la atrapó el brazo, obligándola a girarle, pero ella era más fuerte, le agarró del hombro, aprovechando que no había nadie que lo pudiese ver, y le empujó por los aires, alejándola de ella, y sintiendo como sus instintos se despertaban-te recuerdo-siseó por lo bajo, mientras él se reincorporaba con rapidez-que los necrófitos (vampiros recién convertidos) tienen más fuerza durante su primer año como vampiros.
-Eliah-la llamó Kate-por favor…cálmate.
-¿Qué querías decir con tus palabras?-le preguntó Jared, dejando al margen a su hermana, que les miraba a ambos preocupada.
-Veo que Kate te ha dicho que vengas, pero no te ha contado la historia-espetó con ira Eliah-si quiere que te la cuente, pero yo no tengo la menor intención de pasar un segundo más contigo.
-Eliah-la llamó, y, con su velocidad sobre humana, se posicionó delante de ella, mirándola con seriedad-por favor, escúchame…sé que debes estar confundida…
-No-le interrumpió ella-estoy muchas cosas-le dijo, mirándole a los ojos-pero confundida no es una de ellas…sé perfectamente que me engañaste, que nunca signifiqué nada para ti, que me mentiste, y que, cuando te cansaste, me echaste de tu lado sin importarte mis sentimientos…es así de sencillo, así que no me digas que estoy confundida.
-No es lo que piensas-le aseguró él, agarrándola de los hombros, y, por muy frío que fuera, Eliah sintió como aquel contacto le quemaba la piel, y se apartó con brusquedad-por favor, Eliah, déjame explicarte…
-No me trates como una niña…
-No es mi intención…-se excusó él.
-Bien-dijo ella-porque dejé de ser una niña antes de tiempo, dejé de creer en los cuentos de hadas y en los príncipes azules…porque fui una idiota, fui tan tonta como para creer que alguien era capaz de amarme…
-No hables así-le pidió él.
-¿Acaso no es la verdad?-preguntó ella, con voz envenenada-escúchame bien, la eternidad es muy larga, y no quiero verte en ella en ningún momento. Aléjate de mí, Jared. No me hagas hacer algo que no quiero hacer-le advirtió, para después dirigirse hacia su coche.
Él la intentó seguir, pero Kate le sostuvo, impidiéndoselo, y él se giró, sin entender.
-Déjala-le mandó, seria-necesita estar sola. Ha sufrido mucho.
-¿Y crees que yo no?-le preguntó él, molesto.
-Sé que sí-aseguró ella-pero tú sí sabes las razones, ella no.
Un silencio inundó a los dos hermanos, y Jared acabó dándole la razón, y suspiró.
-Ven a la nueva casa que tenemos-le pidió Jared-Erin y Blake te han echado de menos. Además, así me contarás lo que ha pasado en estos años.
-Está bien-aceptó ella-pero no te gustará.
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La chica se encontraba en su habitación, sola. No había querido hablar ni con Kana ni con su hermano, a pesar de que ambos estuvieran en el salón. No quería hablar con nadie…
¿Cómo podía Kate haberla hecho eso?. Sabía todo lo que había sufrido por su culpa, y aún así le llamaba, le contaba todo, y le pedía que viniera…¿cómo podía?
No es lo que piensas, por favor, Eliah, déjame explicarte…
Las palabras de él aún resonaban en su cabeza…
No tenía nada que explicar, todo lo que había pasado estaba dolorosamente claro. Ella había sido tan estúpida por creer en él, en sus palabras…
Ella intentó alejarse de él, peor él no la dejó, se acercaba a ella, y la hizo promesas de un amor verdadero que nunca existió en realidad.
La joven miró aquella esquina de su cuarto donde estaba esa maldita caja, aquella caja donde había metido todo aquello que podía recordarle a él, la caja que muchas veces intentó quemar pero que Kate siempre la consiguió conservar, y la misma caja que la vampira pelirroja le había colocado en su propia habitación.
Eliah se dirigió hacia ella, sentándose en el suelo, y la abrió.
Enseguida, todos los recuerdos que se había esforzado en borrar, volvieron tan nítidos como estuvieron en su vida humana.
Ahí estaban regalos que él mismo le había hecho, cartas, notas…y aquel álbum de fotos de cuero negro que cogió con sus manos, colocándolo en sus piernas dobladas, abriendo la primera página, deteniéndose a contemplar las fotos que había allí.
Había fotos de cada miembro por separado, pero también conjuntas…estaba ella con su hermano, y con Kana, estaban todos los Night, y ella con cada uno de ellos, y con todos a la vez…pero, la mayoría de las fotos, eran de Jared y ella…
Los recuerdos volvieron a ella con rapidez, y no pudo hacer nada para evitarlos, simplemente dejar que vinieran por sí solos…
-Sería incapaz de causarte el más mínimo daño y luego mirarte a esos ojos- le explicó, sincerándose. Los ojos de ambos se encontraron.
Jared la apretó con más fuerza, apoyando su cabeza en el hombro de ella, acariciando su espalda con una mano y con el otro su cabello oscuro.
-Por favor..., no llores, duele verte llorar- le comentó.
-Eliah..., te lo prometo..., te protegeré de cualquiera que se acerque a ti para hacerte daño- le aseguró- no te dejaré sola..., nunca..., tranquila...
-Eliah, no llores..., por favor..., ya te lo dije, me duele verte llorar...- le susurró, y luego sonrió- te lo prometo, no te abandonaré..., estaré contigo..., y nunca te haré daño, te lo prometo...
La chica tragó saliva mientras observaba a Jared acercándose hasta ella, apoyando su frente en la de ella, mientras sus narices se rozaban, y aún tenía su rostro sujeto con sus manos.
Ambos sentían el aliento del otro chocar contra sus rostros, y estuvieron así por varios segundos, mientras ambos cerraban los ojos, disfrutando del momento. Eliah quería que él la besara, quería que sus labios se rozaran, pero le entendía. Él no iba a jugar con su bienestar. Se estaba aseguranto. Tenía un excelente control, pero nunca se habían encontrado en aquella situación.
Finalmente, Jared despegó sus frentes y acercó sus labios hasta que se rozaron los ambos labios de los jóvenes. Al principio, el beso fue tan sólo un sutil roce de sus labios, los cuales empezaron a danzar a un ritmo propio y único de ellos, rozándose al mismo tiempo y con movimientos entrelazados
Eliah sonrió, y se levantó, caminando hacia él, que ya la había notado pero no se movió. La chica le abrazó por la espalda, y Jared cerró los ojos, acariciando las manos de la chica, que estaban sobre su pecho.
-Te quiero- susurró ella, aunque esta vez él no respondió, sólo se dio la vuelta, quedando cara a cara con ella, y cogió su rostro, besándola con amor, para después abrazarla con fuerza.
-Eliah- la llamó, serio- si mañana desapareciera de tu vida, ¿qué me dirías hoy?
-Te diría que antes de encontrarte, mi vida era el peor de los infiernos. Te diría lo importante que eres para mí, que gracias a que estás a mi lado yo estoy viviendo y olvidando todos mis malos recuerdos. Te diría que te amo más que a nada en el mundo y que eres lo más importante para mí. Te diría que cada momento que estoy contigo me siento en paz, te recordaría cuanto te debo, y simplemente te recordaría cuanto te amo con mis palabras y mis besos, abrazos y caricias. ¿Eso contesta a tu pregunta?
-Sí- sonrió él, besándola con amor- ya has respondido a mi pregunta...- le susurró mientras la abrazaba, aunque eso sólo le pondría las cosas más difíciles si llegaba el momento de separarse...
Una sonrisa curvó los labios de la chica sin que pudiera evitarlo ante el recuerdo de aquellos momentos que tan feliz fue a su lado, aunque, su sonrisa se esfumó al recordar el increíble dolor que la causó con su despedida…
-Eliah, olvida todo lo que ha pasado estos meses- le dijo el chico como si fuese una orden, apartando su brazo y caminando hacia el camino por el que ella había llegado, pasando a su lado sin prestar atención a las lágrimas que la chica derramaba por su causa- olvídalo todo...olvídame a mí...
-Eliah...todo lo nuestro...fue un error...
-Eliah..., sé que fui cruel..., pero debes entender algo..., no es lo mismo el amor para un humano que para un vampiro...- le dijo, y la chica lloró más, no lo podía creer...sentía todo su mundo derrumbarse sobre ella- cuando vives tanto como yo..., ves las cosas de un modo diferente..., no pretendas juzgarme con tus valores mortales porque las cosas en mi mundo no funcionan así..., lo que para ti es amor para mí es algo diferente..., no pretendo atarma a un simple mortal que envejecerá y morirá...es algo imposible para nosotros...
Las lágrimas comenzaron a descender por sí solas de los azules ojos de la vampira, que no podía ocultar su dolor.
Le dolía…le dolía demasiado…y, lo peor de todo, es que, aunque su corazón no latiera, le dolía, y aún en su interior tenía a Jared…aún era capaz de amarle con cada uno de los pedazos de su corazón roto…