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Lágrimas en la noche — capítulo 3

ATENCIÓN, AYER PUSE EL CAPÍTULO 2, PERO HOY LO HE BORRADO Y LO HE VUELTO A PONER. SI LEÍSTEIS EL CAPÍTULO 2 AYER O LO HABÉIS LEÍDO HOY ANTES DE LAS 15:40, DEBÉIS RELEERLO, LO SIENTO. LOS QUE LO HABÉIS LEIDO PASADA ESA HORA, SEGUID!!!

Gracias por comentar y por leer!!!!

Espero que os guste este capítulo, jiji, y supongo que ya sabreis que criaturas son los Night, pero no sé si sospecharéis algo del don de Eliah. Bueno, no podéis saberlo porque no he puesto pistas, pero ya descubriréis sobre ese tema y sobre el pasado de la chica. Espero que os guste.

Disfrutad del capítulo!!!!

Capítulo III Un trato es un trato

  La chica se encontraba en aquella pequeña cafetería llamada Tropius. Ese iba a ser el último día que trabajaba, porque se había dedicado a trabajar durante el verano, pues no tenía nada mejor que hacer. Y el dinero..., bueno, no necesitaba dinero, de eso siempre tenía..., su hermano se encargaba de eso.

  En aquel momento, la joven estaba en la cocina. Ella siempre estaba ahí, no le gustaba demasiado servir mesas o estar en la barra, por el simple hecho de que si estaba en ese lugar debía relacionarse con otras personas.

  Se concentraba en su tarea de preparar bocatas, platos combinados o tapas del local. Era una cafetería tranquila, por eso la había elegido. No había mucho trabajo, por lo que podía entretener a su mente sin agoviarse, era perfecto, y echaría de menos esas horas por las tardes ahí.

  A las siete y media de la tarde, a media hora de acabar su turno, su jefe entró en la cocina.

  -Eliah, ya se han ido los demás camareros porque les dije que yo me encargaría- le explicó- pero debo ir urgentemente a mi casa, necesito algo que me he dejado. Por favor, ocúpate.

  -Sabes que no me gusta...

  -Ahora no hay ningún cliente, y en unos minutos como mucho puede entrar un cliente o dos- le dijo, con voz suplicante- por favor...

  -Está bien- suspiró ella- peor no tardes.

  -Ok- sonrió él, y se marchó corriendo. Era un hombre de unos treinta años, y un buen jefe, aunque algo despistado. Si no fuera por su mujer seguramente algún día se le olvidaría la cabeza.

  Eliah salió a la barra tras limpiar el último plato, y se sentó en un mueble que había tras la barra, ojeando una revista sin demasiado interés, cuando oyó la puerta abrirse. Levantó la mirada, y se encontró con los tres Night y con una mujer más mayor que ellos, pero sin dejar de ser joven. Tenía el cabello castaño y rizado cayendo hasta media espalda, sus ojos de un color miel, y su hermosura..., era igual de pálida y perfecta que los otros Night.

  Los cuatro se acercaron hacia la barra, y se sentaron. Eliah les saludó con un simple ``hola´´, acercándose, mientras notaba la mirada de desconfianza de los tres menores de la familia, mientras que Erin la sonreía con calidez.

  -Hola, debes de ser Eliah Lakes- sonrió la mujer, y ella asintió- soy Erin Night, psicóloga. Él es mi hermano Jared, ya le conoces- presentó a su compañero de clase- y ellos son Blake y Kate.

  -Encanta- dijo secamente Eliah, que observó como Jared fruncía el ceño, seguramente no estaba acostumbrado a que alguien les tratara como alguien más, sin importancia. Observó como Kate sonreír divertida, y Blake alzó una ceja, indignado- ¿quieren tomar algo?

  Un silencio inundó la cafetería, hasta que, al fin, Erin fue la que habló.

  -Vamos a cenar ya, así que no debemos tomar nada- le contestó con sencillez, y Eliah la miró, con desconfianza.

  -Entonces, ¿qué hacéis en una cafetería?- les preguntó, y Erin sonrió.

  -Te vi y decidí saludarte- contestó sin más- somos nuevos en la ciudad, y debemos hacer amistades. Además, no somos muy sociables, ya lo habrás notado..., y hemos oído que tampoco tú lo eres, aunque parecer más normal que nosotros.

  Eliah no respondió. Podría ser verdad..., ellos también eran raros, pero, a diferencia de ellos, ella no buscaba compañía.

  -Deberíais buscar otras amistades- les aconsejó, mirando por la ventana como su jefe se acercaba al fin- no me gusta demasiado relacionarme.

  -¿Por qué no?- preguntó curiosa, clavando su mirada inquietante en mí, pero no me dejé intimidar, y mi mirada permaneció fría y serena.

  -Porque no- respondió secamente, y escuché la arminiosa risa de Kate, mientras Blake me miraba asombrado, y Jared con desconfianza, pero no le di importancia. Entonces, mi jefe entró, y saludó a los clientes y luego a mí.

  -Bueno Eliah, gracias por todo, ya puedes irte- la chica asintió, y entró a la cocina para quitarse el delantán y colocarse su chaqueta negra, mientras oía como Erin le preguntaba a su jefe.

  -Entonces, ¿no trabajará más aquí?- le había preguntado- es una pena, podríamos haberla visitado alguna vez...

  Eliah desconfiaba de ellos, por lo que salió con rapidez del lugar, y se dirigió a su coche mientras veía como la familia Night entraba en un ferrari rojo muy caro, aunque no sin antes mirarle intensamente.

  La chica arrancó tranquilamente, y empezó a conducir hasta su casa, mientras dejaba tras de sí a la familia, sin entender qué les pasaba ni por qué se habían interesado tanto en ella...

  La chica entró en su casa, dejando su chaqueta en el peerchero de la entrada, y se dirigió al salón, donde su hermano veía la televisión sin demasiado interés.

  Cuando la oyó entrar, apagó la tele, y se levantó, sonriente, acercándose a ella.

  -¿Qué tal tu último día de trabajo?- preguntó.

  -Normal, sin nada interesante- mintió, pues sabía como de sobreprotector podía llegar a ser su hermano, y no quería que los Night fueran ``atacados´´ por un lobo de gran tamaño- ¿y tú?

  Él sonrió.

  -Antes de irte te he dicho que íbamos a hablar- le recordó, y Eliah suspiró- pero hoy no, tranquila- su hermana le miró, algo aliviada, y sonrió- y no me has dado tiempo a decírtelo...- la recriminó, mientras cogía un pequeño estuche de cuero negro y lo abría, sacando de él un grueso taco de billetes de altos valores. Eliah suspiró, mientras Jared se dirigía hacia un mueble y lo apartaba un poco para descubrir una pequeña caja fuerte. La abrió, y dejó el dinero en el interior- ya sabes que cada dos meses te entrego el dinero.

  -¿Ya te vas a volver a ir?- le preguntó la joven, seria, pero su hermano sonrió, despreocupado.

  -De vez en cuando me tendré que ir, ya sabes como soy- le comentó- pero me quedaré por una temporada, no sólo durante una semana.

  Eliah sonrió, y le abrazó con fuerza, mientras Dan la besaba la coronilla con cariño. Ya había aprendido a controlarse mucho, y era casi imposible que la volviera a atacar. Aunque el abrazo no duró mucho, pues Eliah se separó de él, mirando el lugar donde estaba oculta la caja fuerte, y suspiró.

  -Has conseguido ese dinero de la misma manera de siempre, ¿verdad?- le preguntó, sabiendo la respuesta, aunque Dan asintió, y Eliah volvió a suspirar, acercándose a la ventana para mirar la caseta que tenían como garaje, donde ahí guardaba su coche y el coche de su hermano, un nissan rx7 de color rojo perfectamente tuneado- ¿cuándo dejarás las carreras ilegales?

  Dan fue el que suspiró aquella vez, cruzándose de brazos y recargando su espalda en la pared.

  -Ya te lo he dicho, me gustan las carreras, y además nos dan para sobrevivir y llevar una buena vida- le explicó como tantas veces- además, si llegara a tener un accidente, saber que soy más resistente que los humanos y apenas perdería sangre por la rapidez en la que cicatrizan mis heridas.

  -Sí, pero si el coche explota por los aires no te salvarán tus capacidades licántropas- le recriminó.

  -Eliah, no quiero hablar sobre ello...

  -Yo tampoco quiero hablar sobre algunos temas- le recordó, mirándole molesta, y Dan suavizó la mirada, haciendo que Eliah sonriera interiormente- bueno, hagamos una tragua. Tú no te quejas de la manera en la que traigo el dinero y por el momento no menciono más el pasado.

  -Trato hecho- sonrió ella. No le gustaba que su hermano arriesgara la vida, pero apenas era una carrera cada dos meses. En dos meses ya se encargaría de volver a sermonearle antes de la carrera. Pero dos meses sin que él le molestara con ese tema sería genial.

  -Aunque eso no quita debas olvidar el pasado y admitir tu don- le siguió reprochando, pero se calló al mirar la expresión de enfado de su hermano- vale..., un trato es un trato.

  Muchas gracias por leer mi fic, espero que os haya gustado.

  Dejad comentarios por favor, que me lo he ganado.

  Cuidaos

  Besos