Lágrimas en la noche — capítulo 5
Muchas gracias a todos por los comentarios y por leer mi fic, espero que os guste este capítulo.
Por cierto, ¿os gusta la nueva portada del fic?, espero que sí, he intentado encontrar personajes lo más parecidos posibles, espero que os ayude a visualizar mejor el fic. A mí lo que más me gusta es la casa de los Night, jaja, es genil, es preciosa!!!!
Bueno, no sé si os gusta el don de Eliah, espero que sí, por cierto, ¿queréis que en algún vampiro aparezca un don en particular?. Si es así, decidmelo, y veré lo que puedo hacer.
Por cierto, en este capítulo aparece una parte contada desde el punto de vista de Jared.
Bueno, y una cosa, no sé si mañana actualizaré, porque me duele mucho la mano y la muñeca (se me ha abierto la muñeca), y me duele, he escrito hoy pero no sé si lo haré mañana. Os lo aviso.
No os entretengo más, disfrutad del fic!!!!
Capítulo V
Empatía
La clase transcurrió en silencio, y ella se negaba a girarse para mirar a Jared. Se negaba. A pesar de que sentía su mirada clavada en ella. ¿Cómo es que el profesor no lo notaba y le llamaba la atención?. Aquello empezaba a agoviarle.
Se removió inquieta sobre su asiento, intentando prestar atención a la clase, aunque no tuvo éxito. Pues, a pesar de no tener la mirada puesta en él, estaba completamente atenta a cada uno de sus movimientos. La ponía de los nervios ser el objeto de atención, y, a pesar de que nadie más la miraba, que sólo la mirara él ya era suficiente para colmar su paciencia.
Cogió aire y lo expulsó con lentitud, intentando calmarse. Aquel chico la ponía nerviosa. No entendía por qué la miraba tanto. Si esperaba que le contara sus problemas como le había propuesto al empezar la clase es que era idiota. No le conocía de nada, no tenía derecho a preguntarle por su vida.
Al fin, el timbre que indicaba el cambio de clase empezó a sonar, y Eliah suspiró, aliviada. Recogió sus cosas con rapidez y salió de la clase al mismo tiempo que Jared. Era muy rápido, ella se había levantado mucho antes que él de la mesa, pero se alegró al ver que el misterioso chico iba por el pasillo contrario al que iba ella.
Caminó hacia la clase de historia, y se sentó, como siempre, en la última fila, esperando que nadie se sentara a su lado.
-Al menos no estaré con ese chico- susurró Eliah, pero soltó una maldición cuando le vio entrar sonriente a la clase, como si la hubiera oído a pesar de lo bajito que había murmurado aquello. Se concentró en la chica que lo acompañaba, era la chica pelirroja, su hermana adoptiva, que sonreía con alegría, y no dejaba de mirarme. Soltó un par de maldiciones rogando porque no fuera igual que Jared.
Se sentaron en las mesas delantes de las suyas, juntos. La chica, Kate, sonrió de una manera inocente, y Jared la miró mal, algo molesto, como advirtiéndola de algo. Ella no le hizo caso, sonrió más, y se levantó. Él intentó agarrarla, pero ella se deshizo de su agarre con rapidezm y se sentó al lado de Eliah, que la miró entre molesta y sorprendida.
-Hola Eliah- la saludó amablemente Kate.
-Hola- dijo sin más la chica, suplicando porque se fuera, pero la sonrisa de la chica le hizo saber que no sería así.
-Disculpa si mi hermano te ha molestado, a veces es un poco amargado- se burló, y Jared la miró mal, apretando los puños debajo de la mesa.
-No importa- murmuró Eliah, sin querer darle importancia. El profesor entró, y Kate se acomodó a su lado. Eliah suspiró. Al parecer se sentaría junto a ella.
Otra clase que empezó a transcurrir sin importancia, pero ahora eran dos los pares de ojos que la observaban, y eso empezaba a impacientarla. No soportaría aquello por mucho tiempo.
Ya llevaban casi toda la hora de historia así, y Eliah cada vez se sentía más observada, y, como consecuencia, más nerviosa y terriblemente agoviada. Deseaba salir y tomar el aire. No sabía por qué, pero notaba como la mirada que la lanzaban no era normal, era como si sus ojos la quemaran.
El timbre al fin sonó, y volvió a suspirar, levantándose con lentitud. Ahora le tocaba una clase en la que no estaba avanzada, así que podría respirar tranquila.
-Me caes bien- sonrió Kate, y Eliah la miró como si fuera bipolar. Esa chica era demasiado rara..., ni si quiera habían hablado y ya la decía aquello.
Eliah recogió sus cosas y se marchó de allí, aunque pudo oír un murmullo de Kate a su hermano.
-Estoy segura...
La chica se sentó en la misma mesa de siempre, dispuesta a comerse aquella ensalada, últimamente no comía demasiado. Entonces, vio algo que la sorprendió gratamente. Era el niño del otro día, Charly, que se dirigía a sentarse a una mesa grande con un grupo de amigos. En unos segundos, desvió su mirada hacia Eliah, sonriéndola, y ella asintió con la cabeza. Todos podían tener amigos..., menos ella.
Entonces, su paz pareció derrumbarse. Pues, en la mesa más alejada vio sentarse a aquellos tres Night. Parecían discutir por algo mientras dejaban a un lado su comida.
Comió lo más rápido que pudo, y en cuestión de diez minutos ya se levantó, saliendo de la cafetería mientras notaba tres pares de ojos mirándola la nuca.
Se dirigió a su taquilla, abriéndola para coger un libro, pero al cerrarla se encontró al lado con Jared Night, que la asustó, haciéndola sobresaltarse y dar un pequeño grito.
-Siento si te asusté- se disculpó él, mirándola serio. Elle negó con la cabeza.
-No pasa nada- le dijo, y quedaron en silencio, hasta que Eliah cogió aire, tomando valor, y le encaró a los ojos- Jared, ¿qué demonios os pasa conmigo?¿por qué no dejáis de mirarme?¿qué queréis?
Jared tardó en contestar, pero finalmente lo hizo.
-Conocerte- le respondió. Eliah quedó sin habla. ¿Qué quería decir?
-No te entiendo- dijo ella, y Jared se encogió de hombros.
-Eres especial, sólo eso.
-Lo dices como si fuera algo bueno- susurró ella, melancólica.
-Sólo sé que eres especial, no sé si es bueno o malo, dímelo tú- le pidió, y ella le miró a los ojos.
-No lo entenderías- le comentó- no puedes entenderlo.
-Pruébalo.
Eliah apretó el libro contra su pecho, y se marchó de allí, dejando a Jared solo en mitad del pasillo, perdido en sus pensamientos.
En una casa apartada del pueblo, limitada por los primeros árboles del bosque y un gran lago, se encontraba la gran casa de los Night, de dos pisos y paredes inmaculadamente blancas.
En el salón de la casa, Erin y Kate Night se encontraban sentadas en el sofá, mientras Blake se encontraba sobre un sofá de una sola plaza y Jared de pie.
-No te he dicho que te hayas equivocado- le repitió a Kate, que le miraba indignada- sólo te he dicho que a lo mejor es alguien de su entorno y no ella.
-Mi don no miente, y lo controlo perfectamente, no me he equivocado- le espetó molesta la pelirroja- ella es especial, ¡tiene un don!
-Es una humana- dijo Blake- que sea rara y una marginada social no significa que tenga un don. Los humanos que tienen un don desarrollado sin convertirse en vampiros se pueden contar con los dedos de una mano.
-Pues ella es una de esos humanos- les aseguró la chica, levantándose del sillón, cada vez más molesta. Y Erin la siguió, cogiéndola del brazo.
-Tranquila Kate- la calmó la mujer- debemos asegurarnos de que tiene un don. Si es así, pues deberemos hablar con ella. Si el resto de los humanos supieran de la existencia de dichos dones las cosas podrían complicarse.
-Ya os lo he dicho- suspiró Kate- ella tiene ese don desde hace mucho tiempo, y sabe a la perfección que no debe contarlo.
-Pero no es malo asegurarse- sentenció Kate, y después miró a los dos chicos- y vosotros, deberíais confiar más en Kate y en su don. Su empatía siempre nos ha ayudado mucho. Siempre ha podido decirnos los dones de los demás vampiros para saber a qué atenernos, y, además, ha sabido averiguar los sentimientos de varios seres.
-Incluso a veces he podido ondear en sus pensamientos y en sus recuerdos- dijo con orgullo la chica, pero Blake se burló un poco.
-Sí, pero resulta que no eres capaz de averiguar los dones de humanos, y no sólo cuando están sin desarrollar, cuando están desarrollados tampoco eres capaz de percibirlos.
-Pero al menos sé que tiene un don y he percibido sus sentimientos- dijo, mirando a Jared, con quien ya había hablado acerca de los sentimientos de la chica, y el chico se tensó.
-¿Y cómo se siente esa humana?- preguntó Blake, curioso- ¿asustada?¿cautivada por nosotros?
-Hacia nosotros apenas siente nada..., se agovia cuando la miramos porque no le gusta ser observada, pero no es eso lo que me preocupa.
-¿Y qué te preocupa?- quiso saber Erin, y Kate miró a Jared, con él era con el que más había hablado de todo eso.
-Ha debido pasar por momentos muy duros y difíciles- les explicó- siento ira, impotencia, odio, miedo..., demasiados sentimiendos negativos y muy pocos positivos. Además, siento un gran odio y miedo sobretodo hacia sí misma.
Muchas gracias por leer, dejad comentarios por favor.
Cuidaos
Besos