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Recuperarte — capítulo 2
Severus observaba el rostro de Draco Malfoy, mientras el joven estaba parado junto a Hermione. Uno de los dos sobraba y parecía que era él. Miró a su esposa o a la que creía su esposa y ella; pudo sentir la decepción en su mirada.
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¿Pretendías que te esperara toda la vida?- le recriminó ella y él, se mostró aludido ante ese comentario.
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¡Eres mi esposa, no eres una mujer cualquiera!
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¡Jamás, vuelvas a llamarme cualquiera!
Severus ladeó la cabeza, cuando observó a su pequeña hija que estaba parada en la puerta. Se frotaba los ojos y miraba a los adultos presentes. La habían despertado.
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¡Hola, mi amor!- sonreía Hermione y caminaba hacia su encuentro. Draco, permaneció en silencio y Snape, contemplaba lo mucho que su hija había crecido.
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Ya la puede ver y también...
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¡No me des órdenes!- le espetó Snape, con su voz más peligrosa. Draco no habló y sin embargo, no se apartó de su familia.
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Alessa, cariño... él es...
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Su padre- dijo Snape con enojo y Draco, captó la indirecta muy directa. La pequeña bebé le miró con confusión y luego miró a Draco. Ella le sonreía a Draco, mientras éste miraba a Snape.
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Creo que sabe, quién es quién...
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¡No te atrevas a continuar hablando!- le recriminó Snape con un suspiro. Hermione ladeó la cabeza para mirar a su hija que lloraba.
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¿Qué te pasa mi amor?- le preguntó- ¡Ah, tienes sueño! Les agradeceré a ambos, que no peleén frente a mi hija.
Severus miró a Hermione con sorpresa. ¡Ese era el colmo de los colmos! Ella, exigiendo una cosa como esa. Ladeó la cabeza y observó a Draco, que estaba mirando a su hija con una sonrisa. ¡Eso, era intolerable!
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Aprovechaste mi ausencia para entrometerte en mi familia.
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Lo siento, usted fue el que desapareció.
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¡Tenía obligaciones!- masculló él con rabia. Draco, le miró de reojo.
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Pues han pasado seis años...