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Paternidad — capítulo 18
Draco sonreía abiertamente, cuando Hermione, con una bufanda larga y blanca, le arreglaba unas astas de reno en la cabeza; a su pequeña hija. Era navidad, una época muy feliz para todos. Y eso, los incluía.
Crhistine adoraba la nieve y no paraba de dejarse caer en el frío y húmedo cúmulo de la misma. Hermione sonreía y la miraba.
- ¡Cariño, eso está muy frío!- decía, levantándola.
Draco suspiró. La navidad pasada, había pasado la temporada, en una fiesta de Hogwarts. Supuso; que ese año sería igual. Ladeó la cabeza hacia su hija que brincaba y resonaba su cabecita con las campanitas en las astas.
-
¡Qué preciosa!
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¿Vamos a la fiesta de navidad de Hogwarts, muñequita?
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¿Fiesta?
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Sí. En Hogwarts, siempre hacen una festividad, lo sabes. Por ende, fuimos el año pasado. La muñequita se robó el show- sonrió Draco, cuando su hija caminaba hacia él. Le llamaban la atención, la cantidad de luces y de colores. Hermione, miró a Draco y asintió. Quizás una fiesta no le haría mal.
Pues sí. Sin embargo, ella no tenía vestido para una festividad como esa. Draco meditó con mucha calma. Ella, se había llevado todas sus pertenencias y seguramente; se habían estopeado en el choque. Tuvo una idea, aunque era la navidad propiamente dicha. Eso, no lo detendría. Llevó a Hermione a una tienda familiar. Crhistine, tendría un vestido que estrenar. Al igual que su esposa.
Hermione pasó largo rato, escogiendo un vestido para Crhistine. Él, las dejó sola. Sabía que ella entendía más de esas cosas que él mismo. En la tarde, Draco pareció muy a gusto; con lo que Hermione había escogido como vestido para su hija. Un enorme moño rojo en la espalda. A las departientes, les encantaban las astas que Crhistine llevaba como cintillo.
Draco y su hija, esperaban por Hermione. Ella, no sabía cuál vestido; sentaba bien con ella. Suspirando, decidió salir del probador. Era negro y descubierto en sus hombros y espalda. Draco supuso que su esposa, siempre había sido una mujer bella. Unos accesorios, era lo único que necesitaba.
-
¡Es muy costoso!- se alarmó ella al mirar el precio de ambos vestidos y de unas pequeñas joyas. Draco suspiró y esbozó una sonrisa a medias.
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Nunca nada, es muy costoso si se trata de consentir.
Ella no supo, si se refería a ella o a su hija, pero agradeció el gesto desinteresado. Compró todo lo que tenía que ver con su imagen. Muy pronto, Hermione, hizo todo lo demás. Draco, se acomodaba su traje negro y Hermione salía del baño con su hija. Estaban ambas, muy hermosas. Ciertamente.
-
¿No quieres quitarte las astas?- le preguntó Draco y la bebé negó con la cabeza- Bueno, los ayudantes de santa, necesitan de ti- alzó la cabeza y miró a Hermione- te ves muy bien.
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Gracias. Tú también.
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Bueno, ya estamos listos.
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Me pregunto, qué nos encontraremos allí.
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Las caras que siempre conocimos...
Hermione sabía que eso era cierto. Draco, sostuvo la mano de Hermione, mientras ella cargaba a su hija. Aparecerían. Crhistine odiaba la sensación y siempre se enojaba cuando su padre le hacía semejante cosa. Él lo sabía, pero no tenía otra alternativa. Aparecieron, en los terrenos del colegio. Crhistine, tuvo una rabieta. Muy pequeña por supuesto.
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Ya ya... prometo, que no lo vuelvo a hacer- dijo Draco mirándola- palabra- dijo, mostrándole su mano. Hermione, sonrió y negó con la cabeza. Ambos, caminaron a través del vestíbulo y miraron el salón de fiesta que era el comedor.
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¡Vaya que está animado!- Sentenció Hermione y su hija se bajó de sus brazos, cuando insistía en demasía- Ten cuidado cariño...
-
Descuida, ella no puede vivir sin mí...
Ambos padres, entraban en el comedor, cuando Snape los vislumbró desde la mitad del lugar. Se encaminó hacia ellos y les saludó cortésmente. Mientras lo hacía, Albus Dumbledore, se encontraba con la pequeña reno.
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Lindo disfráz. Aunque halloween, ya pasó- le decía y la pequeña bebé sonreía sosteniendo su barba- No deberías halármela ¿Y si me caigo?
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Crhistine, no hagas eso- mencionó Hermione y la bebé separó sus manitas de la barba del director. Snape la miró, cuando ella le miraba.
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¡Bienvenidos una vez más! Hermione, Draco y Crhistine...- dijo, cuando ella halaba la túnica de Snape y Severus, mantenía los ojos fijos en la bebé- Siempre es un placer tenerles en esta reunión.
-
¡Hermione, querida!- era la voz de Minerva. Hermione, caminó hacia ella y le saludó con un suspiro suave. Todos, parecían estar enterados de su accidente.
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¿Está todo bien, profesora?- preguntó Minerva y la mujer, se sorprendió de verla acompañada de Draco- Un momento- dijo- ¿llegaron juntos o...?
-
¿No te dijeron?- preguntó Albus- Severus me dijo, que ambos son esposos. Son los padres de Crhistine.
Minerva pareció confusa y Hermione, seguramente entendía. Draco había mencionado que no tenía esposa o que no la recordaba. Hasta hace poco. Ella, desvió la mirada cuando vio a un sorprendido Harry. Cuando vio a una confusa Ginny y a un estupefacto Ron. Se le acababan los adjetivos.
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Malfoy y...
-
Bueno, creo que debo decirlo- dijo ella con un suspiro- esta pequeña...- dijo, colocándola cerca de sus piernas y colocándole sus manos- es mi hija. Crhistine.
-
¡Eso no puede ser...!- bramó Ginny- ¡Es la hija de Malfoy!
-
Y por ende, mi hija también.