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Paternidad — capítulo 23
Crhistine miraba a su madre con una sonrisa. Draco, la miraba con preocupación. Hermione, tratab de focalizar su mirada sobre su hija.
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Muñequita, mamá necesita descansar- le dijo y la bebé se sentó en la cama. Hermione sonrió, cuando Draco sostenía una de sus manos- hubiese sido triste si un treinta y uno de diciembre, tuviésemos que decirte adiós.
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Draco...- comenzó ella, pero el joven colocó un dedo en sus labios.
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Descansa.
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No... aún hay algo que tengo que... decirte.
Draco asintió en silencio y apartó su mano de su rostro. La contempló mientras ella, miraba a su hija que estaba jugando con su nutria. ¡Qué fácil le era, olvidar algunas cosas! Luego de ello, volvió a mirarlo.
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Creo que me gusta, ser tu esposa- comentó y Draco, suspiró esbozando una sonrisa.
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A mí, creo que me gusta tenerte cerca. Que seas la madre de mi hija.
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Mamá, mamá mamá mamá ¡Mamá!- su pequeña hija, gateaba hasta ella y la miraba- ¡Mamá!
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¿Cuidarás de mamá, mientras regreso? ¿Lo harás, muñeca?
Se levantó, dejando a su hija y a su esposa en la cama. Tenía una deuda pendiente que saldar. Lo primero que hizo, desaparecer en busca de Snape.
Para cuando llegó al ministerio, Severus seguía de pie. Curiosamente, su padre no había tratado de huír. O quizá, su profesor de pociones, era muy buen mago. Bueno sí, lo era. Ambos se miraron, mientras Snape sostenía su varita frente a su padre.
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Entonces, ¿Se salvó?
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Sí pero... ¿Cómo sabes eso?
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Ya sabía que Albus dumbledore, tenía conocimiento de la maldición- dijo y Draco, se mostró desconcertado- Incluso Severus, la conoce. Pero, no conoce la contramaldición. Eso, era solo una distración. ¿Sabías que el señor tenebroso muy pronto, querrá conocerlas? Creo que se filtró información. Tu madre intentó detenerlo, pero no tuvo éxito.
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¡Eres un...!
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Todo por la lealtad ¿O no?
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¡No podrías...!
Draco quiso continuar, pero su padre desaparecía entre olas de humo negro. Severus se mostró estupefacto y miró a su ahijado con cierta preocupación. ¿Entonces, qué significó todo eso? Mera diversión personal.
Regresó al despacho, sin éxito alguno. Meditando acerca de lo que su padre había comunicado. Querrían que presentara a Hermione y a su hija, pero él no haría caso a ninguna petición que significara herirlas. Al regresar, ambas estaba dormidas en la cama. Sonriendo, las cobijó. No había notado lo importante que Hermione era para él, hasta que estuvo a punto de perderla. Sonaba cliché, pero era cierto.
Se sentó en la cama con mucha calma y las contempló. Hermione entre abrió los ojos para mirarle y suspiró, sonriendo. Draco, le correspondió el gesto. Le acarició la cabeza con mucha calma y a su pequeña. Eran su familia, después de todo.
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Deberías descansar, Draco... Si no te importa, dormir conmigo...
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Nunca me ha importado dormir a tu lado...- le dijo y Hermione, apartó a su pequeña hija, apegándola más a ella. La pequeña, entre abría sus ojos también.
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Papá...papá...
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Hola muñequita, vuelve a dormir. Eso es...-dijo, cuando cerraba sus ojitos de nuevo. Hermione sonrió y Draco, le acarició el rostro.
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Mi padre, pagará cada una de las desgracias que nos haya causado.
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Que descanses, Draco.
Draco asentía en silencio, estaba tan exhausto como su esposa debía estarlo. No, ella estuvo a punto de morir y él, solo estuvo mirándola como un tonto. Cerró sus ojos y realmente, se quedó dormido. Hermione, fue la primera en despertarse tiempo después.
Caía la noche y todo estaba oscuro en el despacho. Ella, permaneció en silencio, escuchando la respiración de su hija que estaba dormida a su lado. Sonrió y la cobijó, levantándose. Miró el bosque prohibido con un suspiro suave. Mientras observaba por la ventana, sintió los brazos de Draco, sobre su cadera. Hermione no dijo nada. Hacía tanto que no estaban tan cerca el uno del otro.
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¿Qué haces levantada?- le preguntó- ¿No necesitabas descansar?
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No puedo dormir...
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Pues, yo tampoco. Además, muñequita ronca muy duro.
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No seas cruel. Ha de tener la nariz congestionada.
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Solo bromeaba. Muñequita nunca ha molestado a nadie y jamás pasará. Si ni habla.
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Tenemos que resolver eso...
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Por ahora, deberías descansar. Deberíamos...
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No puedo dormir, con tu padre allí afuera
Lo sabía, su padre no solo atormentaba en presencia, sino también en sueños. Suspiró y se mantuvo junto a Hermione por unos instantes. Luego, se separó de ella y observó por la ventana. Sería una noche diferente.
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Falta tan poco para el final de año...
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Sí, lo sé. Más regalos para la muñequita.
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Y no solo eso- dijo ella, mirándole. Draco, ladeó la cabeza y le miró.
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¿Qué cosa?
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Fin de año, con mi familia- dijo y sostuvo su rostro con sus manos. Sí, era un poco extraño, pero ella aceptaba que aún sentía algo por quien fuera su marido.
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¿Deseo de fin de año?
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Ser felices... Una vez más.
Draco asintió lentamente y ella, regresó a la cama junto a su hija. Se recostó y la miró, mientras ella se giraba para acomodarse junto a su madre. Se entretuvo acariciándole el cabello por un rato. Tan pequeña y ya había cumplido un año más.
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Creo, que ese deseo se puede cumplir.
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Yo también...