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Paternidad — capítulo 24
Hermione reía, cuando Draco miraba a su pequeña hija que hacía sonar sus astas por todo el despacho. Hoy era el último día que se quedarían en Hogwarts. Suspirando, Hermione le acomodaba la colita de reno, que llevaba su traje.
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Ya está cariño, ahora eres todo un reno.
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¡Mamá!
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¿Qué ocurre?
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¡Marrón marrón!
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¡Sí, eres un renito marrón!
Draco caminó hacia su esposa y miró con una sonrisa, como su hija brincaba de un lado al otro solo para sentir las campanitas en su cabeza. Hermione, usaba otro vestido que él había comprado. Todo, debía ser estreno.
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¿Lista?
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Lista...
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¿Lista muñequita? Chequea tus astas y tu colita. ¿Están listas?
La bebé asentía y caminaba junto a su madre, que había abierto la puerta de aquel despacho. Esa, sería la última noche de aquel mal año. Esperaban ambos, poder disfrutar de uno nuevo, aunque sonase muy cursi. Draco, se apartó para que su esposa e hija, cruzaran la puerta y luego, la cerró con mucha calma. La fiesta en el comedor, parecía estar muy animada. Como siempre, Crhistine, era el centro de atención con su pequeño disfráz. Caminó hacia Snape y le saludó con una sonrisa. Ya estaba acostumbrada a verlo.
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Buenas noches. Draco, Hermione- dijo Dumbledore y ambos asintieron- bienvenidos a la fiesta de fin de año en Hogwarts.
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Gracias señor director...
Hermione miraba con una sonrisa, cuando Draco le daba un poco de pastel a su hija, pero no demasiado para que no se hiperactivara. Su hija y Lily seguían corriendo alrededor de las mesas. James y Albus, jugaban con los hijos de Luna y Neville. Ron, estaba mirando a las pequeñas, que intentaban hacerlo jugar con ellas.
Draco, caminó hacia su esposa y pidió su mano para que bailaran juntos. Por supuesto, ella no se negó al pedido. Cuidadosamente, posó su mano sobre la cadera de Hermione y lentamente comenzó el baile. Hermione, con la cabeza sobre su hombro, sonrió al ver a Crhistine, que brincaba haciendo sonar sus campanitas.
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Se ve tan graciosa, vestida de reno.
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A ella siempre le encantó disfrazarse. En Halloween era una pequeña calabaza.
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Nunca llegué a verlo.
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Bueno, esperemos que no pierda esa costumbre, para que puedas verla.
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Draco... Lamento tanto lo que sucedió en todo este tiempo- musitó, abatida. Quería que todo se terminara como debía ser.
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Debería disculparme yo, por todo lo que mi padre te ha hecho- Le aclaró el joven con una sonrisa, que por supuesto, Hermione no pudo ver- creo que debí escucharte aunque ahora, suene muy cursi.
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¿Escucharme? Un padre no se sienta a discutir la paternidad de su hija con su abuelo. ¡Eso no merecía que...!
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Hermione, hablo enserio. Creo que ambos actuamos mal.
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Lo sé, pero no tuve otra idea más que desaparecerme y yo...
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No importa.
Hermione dejó de hablar y su hija, caminó hasta ellos para mirarlos. Alzó sus manos para que su madre le cargara. Hermione asintió y bailaba con ella entre sus brazos. Con una sonrisa, le hacía preguntas que quizá, despertaran sus deseos de conversar. La bebé progresaba cuando Albus, había logrado que dijera "dulce". Ahora todo lo que le pedía a su padre, tenía que ver con el dulce. No quería probar el pavo.
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Bien, ahora Albus debe invertir lo que ha dicho.
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Me parece que quizá si le pones azúcar al pavo- comentó Hermione con una sonrisa. Draco la miró de mala gana.
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No haré eso. Muñequita, tienes que comer completo. Anda, come... Las tortas son para después.
La pequeña negaba una y otra vez, Hermione sonreía sosteniendo a la nutria. Le dijo, que ella le pedía que comiera. Santo remedio para el mal que incomodaba a su padre. Ella, terminó su cena y salió corriendo a jugar de nuevo.
- No corras muñeca...
Hermione se mantuvo sentada, mientras Draco charlaba con Snape. Mientras estaba allí, Ron se acercó a ella y se sentó.
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Cuando dijiste que tenías una hija, nunca me imaginé eso.
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Lo sé, es difícil.
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Solo un poco- dijo el joven con la voz cargada de ironía- Y dime, ¿Cómo es que llegaste a enamorarte de alguien como él?
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Bueno, es como cuando uno se pregunta, por qué el cielo es azul. Nadie tiene la respuesta real a eso.
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Eso sí que es inteligente, Hermione.
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¿Qué te puedo decir? Solo nos enamoramos y ya.
Ron no dijo nada más, mientras Hermione sonreía. Draco sostenía de lado a su hija y ella reía divertida, mientras caminaba hacia la mesa. Hermione le miró y Draco, con un suspiro, acervó que ella necesitaba descansar un rato, que estaba haciendo desorden. Bueno, era una niña. Luego, Draco dijo, que la consentía demasiado.
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¡Pero si apenas tengo unos días junto a ti!- sonrió ella y Draco, negó con la cabeza.
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Eso de tratar de halarle la barba al director, eso es muy malo muñequita.
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Es solo una niña...
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Sí claro. Y luego será, "es solo una adolescente"- le criticó Draco y Hermione rió- Luego será "Es solo una mujer de mediana edad" "Una anciana".
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No exageres. Ve muñeca, ve a estresar a tu padre...
Draco no dijo nada y Hermione, sirvió dos platos de comida y dos copas de vino. Con una sonrisa, alzó la suya y brindó en silencio. Draco, comenzó a comer, sin despegarle la vista a su hija. No sin antes, brindar con Hermione. Su esposa.
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Es una fiesta maravillosa. ¿No crees Minerva?
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Lo es- sonrió ella y Dumbledore, miró a Snape.
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¿Qué crees tú, Severus?
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Sí, como sea- mencionó el hombre y Albus sonrió suavemente. Con un suspiro suave, miró a la pequeña familia Malfoy.
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Y ahora, está mucho mejor...- acervó, mirando a la pequeña reno que jugaba con Lily y hacía sonar sus astas- las cosas parecen tener el rumbo que debieron.
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Lucius quiere presentarlos ante el señor tenebroso. No sobrevivirán, si Draco le lleva a Granger y a su hija.
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De eso, nos encargaremos nosotros. Por ahora, que disfruten lo que acaban de encontrar y que no se les pierda de nuevo.
Hermione reía, mientras Draco jugaba con su hija y una pequeña pelota que Ginny había traído para su pequeña Lily. Ambas estaban decididas a enloquecerlo, corriendo a su alrededor sin detenerse.
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Feliz año nuevo, Draco- le dijo ella, luego, cuando el reloj de Hogwarts daba las doce en punto y todos se daban el año nuevo.
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Feliz año nuevo para ti y para ¡la muñequita!- dijo, sosteniéndola y dándole un beso a ella y a su madre- feliz año nuevo.