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Paternidad — capítulo 25
Draco y Hermione despertaron en su hogar, el primer dia de aquel nuevo año. Cristhine, dormía profundamente en la cama. Hermione sonrió y acarició la pequeña cabecita de su hija. Con mucha calma, ella se había dado la vuelta y continuaba durmiendo.
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Buenos días, Draco- le dijo ella, con una sonrisa. Draco, besó su mejilla con delicadeza, mientras le daba los buenos días.
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Fue una noche larga- indicó, sirviéndose un poco de té en una taza pequeña.
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Sí. larga para nosotros y para ella- sonrió, señalando la habitación donde estaba su hija. Draco asintió y se sentó en la mesa de aquel comedor.
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Algunas cosas parece que cambiaron- le indicó, con mucha calma. Hermione suspiró en asentimiento y miró en dirección a la cocina.
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Cocinaré el desayuno- le indicó a Draco y el joven asintió lacónicamente.
Mientras Hermione cocinaba, escuchó unos pequeños pasos y bajó la vista. Su hija estaba junto a ella. Se frotaba los ojos con una manito y bostezaba. Hermione le sonrió y dejó de hacer lo que había emprendido, para saludarla.
- Hola hija- le dijo- ¿Cómo dormiste, cariño? ¿Bien?
La pequeña asentía con fuerza, mientras su padre entraba en la cocina. Al verla, dejó la taza de té en una repisa y levantó a su pequeña hija del suelo. Cristine, solo se abrazó de su padre, mientras se chupaba un dedo.
- Hola, muñeca. ¡Oh, estás cansada aún! No tenías que levantarte entonces- le dijo, con una sonrisa. La bebé había apoyado su cabeza sobre su hombro- ¿Quieres comer un poco? Mamá hizo el desayuno. ¿Quieres huevos?
Draco, sentó a su hija en una silla alta y colocó un pequeño plato de comida, en la mesa. Hermione, se sentó a su lado y sostuvo el tenedor. Sin embargo, ella se negaba a ser alimentada.
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Muñequita es algo autoritaria- dijo Draco, mirándola con una sonrisa- creo que te está pidiendo, que la dejes.
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¡Mamá! ¡Mamá! ¡Mía mía!- le dijo y Hermione esbozó una sonrisa.
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Está bien, no tienes que reclamarme. Toma...
Ese día, las cosas parecían muy calmadas. Crhistine, miraba todos los juguetes que había recolectado desde navidad. Los arrojaba de un lado al otro y corría tras ello. Hermione pensó, que no le durarían demasiado. Draco, estaba en el sofá. Pensaba en lo que su padre había mencionado. A esas alturas, ya él habría dado el aviso y justamente en ese nuevo año, todo iba a comenzar a empeorar. Alzó la cabeza cuando Crhistine corría hacia su padre, con su nutria y se la ofrecía. Draco, la tomó y sonrió.
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¡Mía papá!- le dijo y él, la miró.
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¿Qué ocurre muñequita?
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Creo, que quiere que su padre, se integre al juego- sonrió Hermione, desde el suelo.
Con una sonrisa, Draco caminó junto a su hija y se sentó. Con una sonrisa enorme en su boca, la pequeña colocaba la mano de su madre en la suya y le pedía que se la diera a su padre. Hermione miró a Draco, con sorpresa. Crhistine insistía.
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Muñeca, ¿quieres que juguemos los dos?- ella seguía insistiendo y se exasperaba, ante la ausencia de atención de sus padres.
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¡Papá, mamá!- chilló y Hermione, sostuvo la mano de Draco. La bebé rió y caminó hacia el cúmulo de muñecos. Tomó uno de ellos y lo colocó junto a sus manos.
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¿Esa eres tú, muñequita?- preguntó Draco y la bebé sonrió- ¿Pero para qué? Si nosotros, tenemos una hija de verdad- Dijo, sosteniéndola con su mano libre y acercándola a sus piernas. Ella rió y permaneció sentada en sus piernas, con su nutria, chupándosela. Hermione supuso, que podía soltar la mano de Draco, pero aún así no deseaba hacerlo.
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¡Papá mía papá!- dijo, alzando el muñeco.
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La nutria vieja y desgastada- sonrió él- ¿Y los juguetes nuevos, te gustan?- le preguntó y ella asintió con una sonrisa.
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¡Nueo Nueo jueguete!
Hermione sonrió ampliamente al oírlo, Draco también. Su pequeña hija, progresaba con las palabras y el miedo a la interacción. La dejaba ir, mientras ella se levantaba y corría por toda la casa. Hermione, aún sostenía la mano de Draco, cuando él notó que algo estaba reteniendo su mano de ser libre. Ladeó la cabeza, para mirar a Hermione. Comenzaba a soltarse lentamente, cuando la pequeña corría hacia ellos y sostenía sus manos en la misma posición.
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Pero muñeca. ¿Nos vas a tener todo el día así? ¿Qué quieres hacer, pequeño dinosaurio?
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Mamá, papá ¡Mamá papá mía!- dijo, colocando entre sus manos, a la nutria- ¡Mamá!- dijo y señaló a Hermione- ¡Papá!- dijo y a su vez, señaló a Draco- ¡Muequita!- gritó, mirando a la nutria.
Hermione rió y sostuvo la mano de su hija, con su mano libre.
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Mamá, papá y muñequita...
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¡Muequita!- dijo y se abrazó de su madre.
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Sí, muñequita- dijo Draco, mirando la mano de Hermione junto a la suya. Por otra extraña razón, tampoco quería soltarla.
Dejaron de jugar y Crhistine, se había dormido entre una enorme cantidad de muñecos. Hermione, organizaba el hogar, cuando Draco caminó hacia ella y colocó una mano sobre su hombro.
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Creo que entendí la indirecta de mi hija.
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¿Ah sí, cuál indirecta?
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Ella, ella nos quiere juntos.
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Bueno, creo que eso lo había intuído, desde que estaba en la cama- sonrió Hermione y Draco la miró con una sonrisa suave.
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Nuestra hija, es bastante dominante- suspiró y miró a la pequeña, en la alfombra- pero bueno, ha de pensar que como padres, no vamos a separarnos.
Ante aquellas palabras, Hermione le miró con mucho detalle. ¿Iban a separarse o algo por el estilo? Esperó por la aclaratoria, que no tardó en llegar. Con una sonrisa suave, Draco miraba su rostro confuso.
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Por que creo, que no llegaremos a hacerlo- suspiró el joven y ella le miró con una expresión, casi de satisfacción. Con una sonrisa a medias, Hermione, caminó hacia su pequeña hija y la sostuvo entre sus brazos, mientras estaba dormida.
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Llevemos a la dinosaurio, a su habitación. Dormir en el suelo, no es de muñequitas.
Draco asintió en silencio y con un suspiro, volvió a pensar en su padre y en las penurias que le haría pasar a su familia. ¿Acaso nadie podría detenerlo? Con un suave quejido, se imaginó lo que eso conllevaría. Perder a su hija, eso no lo soportaría.