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Paternidad — capítulo 26

Crhistine, estaba en el sofá, jugando con sus juguetes. Iba de un lado al otro, buscando más juguetes, llevándose otros. Hermione solo la miraba, mientras sonreía. ¡No sabía qué hacer con tantos juguetes! Draco esbozó un sonrisa, cuando su hija arrobaja todos los jugetes en el aire y luego, los recogía de nuevo.

  • Crhistine amaneció muy feliz, de nuevo- le comentó a Hermione y ella, asintió con mucha suavidad. Recibía de su esposo, un beso en la mejilla- ¡Hola muñequita!- le dijo y su pequeña, corría a abrazarle- ¡Dinosaurio castaño!- le dijo y la pequeña, le daba un beso- ¡Buenos días para ti también! ¿Ya saludaste a mamá?

Hermione sonrió cuando la pequeña, asentía con fuerza y la miraba. Draco la dejó en el suelo y ella, simplemente, regresó a sus asuntos. Su esposa, estaba bastante ocupada ese día. Desde la navidad, Dumbledore le había hecho un pedido curioso.

  • Trabajar en Hogwarts- le comunicó a Draco y el joven, asintió, silente. Con una sonrisa suave, ella pensó en el asunto- Pero, no quiero alejarme de mi hija. Tan poco tiempo, de conocerla y ya tengo que dejarla.

  • No tienes por qué dejarla- meditó Draco- podríamos llegar a una especie de arreglo. Además, a muñequita le hace falta un poco de interacción. Quizá, hable un poco más.

  • ¡Papá!- chilló la pequeña y Draco, azló la cabeza- ¡Mamá, papá!

Hermione, caminó hacia su hija, que lloraba. La contempló, pero no parecía haber algo anormal en ella. Con mucho cuidado, Hermione la levantó del suelo y la sostuvo entre sus brazos. ¿Qué le ocurría a la pequeña?

  • ¿Te sientes mal, hija?- le preguntó y la bebé asintió en llanto- ¿Qué ocurre cariño?

  • Mao mamá, mao...

  • ¿Ma...?

La pequeña, señaló la figura que se arremolinaba en la chimenea. Lo sabía, ya entendía por qué, su pequeña tenía tanto miedo. Aparecía, el ser de sus pesadillas. Lucius Malfoy.

  • ¿Qué es lo que quieres?- preguntó Draco. Hermione suspiró y mantuvo a su hija entre sus brazos. Ella, no quería mirarlo.

  • Supongo, que ya es una noticia- dijo Lucius y Draco, le miró con confusión.

  • ¿Qué cosa?- le espetó.

  • Que ambos han regresado. Que ambos son una "familia" nuevamente.

  • Somos una familia desde hace mucho- le espetó Draco, de vuelta. Lucius sonrió suavemente y Hermione, le miró de mala gana.

Lucius, caminó hasta estar más cerca de Hermione y de su hija. Sin embargo, Draco le cortó el paso de forma tajante. Lucius sonrió y retrocedió, ante la amenaza que su hijo enfadado, estaba representando. La pequeña Cristhine sonlo lloraba, llena de miedo. Hermione, trataba de calmarla, pero ni ella podía dejar de pensar en las horribles noches que pasó gracias a ese hombre.

  • ¿No me prohibirás, mirar a mi nieta? ¿cierto?

  • Ella ya no es tu nieta. Ella ya no es nadie para ti.

  • Entiendo, las cosas son comprensibles. No hay rencores de ninguna índole. Sin embargo, he venido a darte una noticia. Una, del señor tenebroso.

Hermione y Draco, escucharon con terror, lo que aquel hombre estaba relatando. Suspirando, su esposa, miró a Draco. ¿Qué se suponía que debían hacer, ahora que Voldemort conocía la existencia de aquella familia? Claro, él nunca permitiría que Draco se casara, sin saberlo primero. Y ahora que estaba casado, tenía intenciones de conocer a la familia completa. Lucius sonrió.

  • No le llevaré a mi hija- dijo Draco, con autoridad. Lucius se encogió de hombros y con un suspiro suave, negó con la cabeza.

  • No puedes resistírtele o eso se considerará traición.

  • No tengo la marca tenebrosa.

  • Tu madre tampoco y debe servirle.

Hermione se adelantó a las circunstancias y esbozó una mueca de preocupación. Se lo imaginaba desde ese instante. Voldemort, conociendo a su hija. Castigando a Draco por osar casarse con una sangre sucia y haciéndole a su hija, quién sabe dios qué cosa. Cristhine, estaba aterrada, en el regazo de su madre.

  • Tienes poco tiempo, Draco. Decide bien.

Aquel joven, reaccionó de una forma, que sorprendió a Hermione e incluso, a su propio padre. Con mucha violencia, lo tomó de las solapas de su camisa y le obligó a retroceder. Lucius le miró, con su cabello, adherido a su rostro.

  • Antes no podía defenderme, pero ahora sí puedo.Será mejor que te apartes, si no quieres que suceda algo, poco familiar, padre...

Hermione le miró con preocupación. Lucius, se soltó con violencia y se acomodó la túnica. Draco, no cedió ni un ápice.

  • Haz lo que desees, pero te confesaré algo. Será mejor que sopeses tus posibilidades. Por que, estarán peligrando si no realizan bien las cosas.

  • Gracias por el aviso, pero sabemos cuidarnos bien- contestó Draco y sacaba su varita, de forma amenazadora- Ahora, ¿Te vas por las buenas, o por las malas?

Desaparecía frente a sus ojos. Draco, suspiró y se dio la vuelta para mirar a su esposa y a su hija.

  • Ya Crhistine, ya se ha ido- le indicó y la pequeña, intentaba respirar. Con un suspiro de preocupación, su esposa le contemplaba.

  • ¿Qué vamos a hacer, Draco?

Draco meditó. Seguramente, tenían que ceder a las peticiones de su señor, para evitar problemas de alguna índole. Estaba preocupado, por como podía reaccionar su pequeña hija o qué podían hacerle. Había progresado tanto y justamente ahora, tenía que retroceder. Debía de encontrar, alguna alternativa. Levantó la vista y miró a su esposa.

  • Tendremos que luchar.

  • No podemos, ¡Quién Tú Sabes, es mucho más fuerte!

  • Pues no podemos quedarnos con los brazos cruzados.

  • ¿Luchar es tu opción? Eso nos podría costar la vida, eso podría acabar con lo que tratamos de defender...- se quejó ella y él tuvo que darle la razón.

  • Algo debemos hacer.

La pequeña Crhistine, miró a su padre, mientras él meditaba. Con un puchero, deseaba que su padre le cargara, estuviera con ella. Hermione le cedió a la pequeña y los contempló, mientras Draco le limpiaba la cara a su hija. Iban a ser tiempos bastante difíciles, bastante recios, para la unidad de la familia.

Pero, eso era lo primordial.

La unidad.