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Paternidad — capítulo 29

Esa mañana, la pequeña se había levantado muy activa. Para tortura de Draco, que no podía hacer otra cosa más que escucharla llamarlo por todas partes. La idea de Hermione parecía bastante buena. Un paseo. Le había puesto un largo suéter a su hija, con gorro y con una sonrisa suave miró a Draco. Estaban listas para el paseo. El joven las miró a ambas, dispuesto a comenzar aquel día. Tenía que ser con el pie derecho. El camino al parque parecía ser entretenido para Crhistine. Sostenía piedras, hojas, pequeños troncos. Todo lo que viera, llamaba su atención categóricamente. Había aprendido palabras nuevas, con el correr de los días. La enseñanza con la nutria, parecía servir lo suficiente. Sonrió ligeramente, al escucharla balbucear un par de palabras hacia su esposo. Parecía querer hablar de los troncos y piedras que había encontrado.

  • Muñeca, esas hojas son muy hermosas. Qué lindas se verán en la pared. Las colocaremos al volver. ¿Qué te parece?- le dijo y ella sonrió. Hermione asintió y se imaginó un bonito marco para colocar sus dibujos. En eso pensaba, mientras ella se revolcaba en el parque. Mientras se subía a todos los juegos que podía. Interactuar con otros niños, nunca había sido malo. Además, para su educación, servía lo suficiente. Quizá la harían hablar.
  • Pues. ¿Cuánto tiempo nos queda, para que tu padre y quién tú sabes, nos encuentre?
  • No estoy seguro. Eso es muy impredecible y desde ahora, no nos separaremos. No sabemos cuándo pueden irrumpir en la casa y podrían lastimarlas.
  • ¿Estás diciendo acaso, que tú podrás con todos ellos?
  • No. Pero si contamos las fuerzas, ambas son las más vulnerables. No te ofendas, pero creo que tengo razón en ese tópico.
  • Sé defenderme. Quizá nuestra hija no, pero yo sí. No me retes, Draco Malfoy.
  • Creo que aún no has entendido el tópico del que te hablo. En dado caso, te lo explicaré yo mismo. No dudo de tu poder, nunca he dudado de él ni dudaría. Solamente... no quisiera... digamos que no quisiera.
  • ¿No quisieras qué, Draco?
  • No quisiera... perderte por segunda vez.- aclaró su garganta y Hermione se mantuvo en silencio. Ante aquellas palabras, sintió emociones que no pudo describir totalmente. Trató de responder algo creíble, pero la impresión solo le hacía pensar cosas surrealistas. Negó con la cabeza y se dijo que eso que escuchaba, era real. Que Draco no mentía y no quería perderla. No, luego de todo lo que le había ocurrido.
  • No me perderás, te lo prometo. Ni siquiera a Crhistine. Estaremos a tu lado, pase lo que pase. Así tenga que poner mi vida por ella. Que lo haría sin dudarlo.
  • Por ello, no quiero exponerlas. Les diría que se fueran, que fueran a vivir a otro lugar. Sin embargo, no tardarían en encontrarlas y si no estoy con ustedes. ¿Cómo podré rescatarlas? ¿Salvarlas de la muerte? Pues ella colaboraría. Sin importar qué o como. Ella no permitiría que esa batalla la peleara él solo. Era su esposa y colaboraría hasta la muerte. Sin importar el pasado. Debía morir el pasado y las situaciones aledañas a él. No debía existir ningún rencor o pensamiento negativo. Estaba en intentarlo o fracasar. Lo segundo, no era opción aceptable.
  • Papá, mia mia- dijo, mientras sostenía un pequeño insecto verde y lunares negros. Hermione sonrió, mirándolo con atención.
  • ¿Qué es, muñequita? Parece ser una pequeña mariquita. Es muy bonita.
  • Sí. ¡Boita boita!
  • ¿Qué vas a hacer con ella? No vayas a lastimarla. Recuerda que es un ser vivo, un animalito y no debes hacerle daño. ¿Por qué no la dejas ir, mi amor? Ansiaba que a ellos, también los dejaran ir. Que les dieran la libertad que merecían. ¿Qué había de malo en enamorarse y tener una familia? Guardar sentimientos de responsabilidad y comprensión, con alguien distinto. Ella no veía el fallo en ello. Aquel que le hiciera merecedora de muerte. No había.