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Corazón Latente — capítulo 7

Anne: ¿Que-é ha-hace-es Edward?-lo único que me salió completo fue su nombre; qué desastre.

No me contestó, su respuesta fue el romper los pocos milímetros que nos separaban. Me besó tiernamente, nunca imaginé que besara así, con Bella era más como el típico beso corto con el que saludas…

No sabía que hacer, ni donde meter las manos. Entonces me las cogió suavemente y las puso en su cuello, y el envolvió con una mano mi cintura y con la otra se aferró delicadamente a mi cara. Me fastidiaba admitirlo, pero me estaba encantado, lo estaba disfrutando como si fuera algo que hubiera estado esperando toda mi vida.

Se separó ligeramente, de forma que los dos tomamos aire, su nariz y la mía aún tocaban, y tenía su frente apoyada sobre la mía. Su gélido aliento me recorría como un perfume delicioso y enloquecedor, y de pronto soltó:

Edward: Perdóname, no podía resistirme más.

Anne: No hay nada que perdonar-dije rozando de nuevo sus labios, pero me eché atrás cuando volvíamos a unirnos para comenzar otro beso como el anterior- Edward, esto no está bien…

Edward: Es cierto, no estábien, pero ¿Cuál de todos es el motivo?

Anne: El motivo tiene nombre, Bella. No es santo de mi devoción la verdad, pero es tu novia. No lo veo justo para ella.-si es que no lo podía evitar, el razonamiento me perdía siempre, hasta en el momento más glorioso de toda mi vida.

Edward: Es cierto, te vuelvo a pedir disculpas. Será mejor que nos dediquemos al trabajo, se está haciendo tarde-comprobé mi muñeca, eran las cuatro. Salimos del coche y nos comenzamos a calar mientras buscaba la estúpida llave.

Anne: ¡Mierda! Me he olvidado la llave sobre la cama.

Edward: Bueno, entonces no quedará otro remedio. ¿Tienes miedo a las alturas?

Anne: Un poco ¿Por qué?-cada día me sorprendía más con él, pero en realidad no sabía qué quería decir y a qué venía exactamente su pregunta.

Edward: Porque voy a trepar hasta tu ventana, y tú deberás ir en mi espalda. A no ser que prefieras quedarte aquí, calarte completa, y además levantar sospechas sobre que hace una chica esperando empapada frente a su propia casa…

Anne: Esta bien, vamos al lateral de la casa, será fácil subir, hay un sauce ahí.

Edward: Lo se.-¿Cómo podía saberlo? Luego caí en que el árbol era enorme, tanto que la copa sobrepasaba la casa, y que no era muy difícil de ver a simple vista- Sube-me ordenó.

Y así lo hice, subí a su espalda, y enseguida estábamos en la rama más cercana a mi habitación, y como no, mamá había cerrado la ventana antes de irse, así que ahí estábamos los dos… yo subida a su espalda, y él intentando hacer malabarismos para que no nos cayéramos y abrir la ventana…

Al final y después de sus buenos cinco minutitos bajo la lluvia la abrió, intentamos entrar los dos a la vez, por lo que nos dimos un buen cabezazo, y después volvimos ha hacer el mismo gesto para entrar como si estuviera sincronizado. Caímos al suelo de forma extraña, yo encima de él.

Anne: Lo siento-me apresuré a decir, intenté quitarme deencima suyo, pero no pude, sus brazos se aferraban a mis codos, clavados en su firme pecho. En ese momento mis fuerzas flaquearon, y al parecer las suyas también, pues nos fundimos en otro beso, comenzó tan tierno y lento como el anterior, pero poco a poco tomó más velocidad. Eso no era propio en Edward, no le había visto hacer algo así ni con Bella, y al reaccionar me separé de él dejándolo totalmente aturdido por mi reacción.

Anne: Mi madre está al llegar

Edward: ¿Cómo lo sabes?-parecía extrañado de que yo lo supiera.

Anne: Porque he escuchado el motor del coche dando la vuelta a la esquina. Estoy muy familiarizada con ese sonido.

Edward: Esta bien-nos puso a ambos de pie, me beso suavemente y comenzó a sacar cosas de nuestras mochilas para que pareciera que estudiábamos.

Y ahí hizo acto de presencia mi madre:

Katherine: Anne ya he llegado.-no obtuvo respuesta, y subió corriendo a mi habitación-Anne ¿No me has…oído?-se percató de la presencia de Edward.

Anne: Perdona mamá, estábamos estudiando.

Edward: Encantada señora Williams, soy Edward Cullen

Katherine: Hola Edward, y por favor tutéame.

Edward: Esta bien Katherine.-dijo con una sonrisa, creo que hasta mi madre se desconcertó.

Katherine: Estaré en la cocina si necesitáis algo chicos.

Anne: Vale, gracias mamá- Edward se giró para seguir "estudiando" y mi madre se fue haciéndome gestos que daban a entender que era muy mono y educado. Cómo no, yo le respondí con mi típico gesto de que se fuera.

Edward: Bueno, prueba superada.

Anne: Será mejor que nos pongamos en serio.

Edward: Valla, ahora que me lo empezaba a pasar bien -le miré con intransigencia, pero hizo caso omiso a mi mirada, y como quien no quiere la cosa, me besó de nuevo, esta vez, tan tiernamente como la primera vez. Cuando por fin nos separamos dijo:

Edward: ¿Sabes qué? Creo que después te espera un buen interrogatorio.

Anne: ¿Por qué lo dices?-Dije un poco sorprendida.

Edward: Porque tu madre estaba mirando.

Anne: ¡¿Qué?! ¡Oh, dios! ¿Pero qué hago yo ahora?-Dije poniéndome nerviosa- Espera un momento… ¿Tú como sabías que estaba mirando?

Edward: Porque la he oído.

Oh dios, lo que me esperaba cuando Edward no estuviera, era increíblemente insoportable.

Anne: Edward, será mejor que nos pongamos con el trabajo.

Edward: ¿Pero por qué?

Anne: ¿Te recuerdo lo que cuenta este trabajo?

Edward: Esta bien…

Empezamos a estudiar, pero nuestra concentración duró muy poco, pues mi madre volvió a reclamar mi atención.

Katherine: ¡Anne, Jacob está aquí!- chilló desde abajo.

Anne: Ahora vengo Edward, no te muevas de aquí, tu y yo aún no hemos acabado.

Edward: Sí mi capitán.-dijo haciendo el típico saludo, bajé las escaleras corriendo y como no, en los últimos dos escalones, tropecé. Suerte que Jake estaba ahí para sujetarme y me cogió en brazos…

Anne: Te voy a tener que nombrar mi protector oficial.

Jacob: Con una plaquita me sirve, no hace falta una gran fiesta-rió con una carcajada sonora, y entonces arrugó la nariz- ¿Qué es ese olor? ¡Dios Anne, apestas!- ¿Qué? Me olí el pelo, a mi me parecía que olía bien, a mi champú favorito, y a Edward.

Anne: No sé, no lo noto. Me habré metido por algún lugar con resina de pino o algo. Bueno no importa, ¿Qué te trae por aquí Jake?

Jacob: Pues he venido a dejar a Billy con Charlie, el padre de Bella, y ella está con gripe estomacal, así que vengo haber si tú puedes salir.- Muy bonito, yo siempre el segundo plato, pues no señor. Puse cara molesta y él lo notó- Bueno qué, ¿Te vienes?

Anne: No Jacob, no voy. Tengo un trabajo importante para la semana que viene-dije notablemente seca y enfadada

Jacob: No importa, te ayudaré a hacerlo.-puso un pie en la escalera.

Anne: No, para eso ya está arriba Edward.

Jacob: ¿Edward Cullen?- parecía celoso- Eso lo explica todo-murmuró tan bajo que apenas le escuché, aunque hice caso omiso a su última frase.

Anne: Sí, es mi pareja en el trabajo. Y no necesitamos tu ayuda. Ve a ver si otra quiere salir contigo.

Jacob: Vamos Anne, ¿Por qué dices eso? ¿Por qué te pones así?

Anne: Por nada, Jacob.

Jacob: Vamos Anne, solo me llamas Jacob cuando estas enfadada o es un tema serio. Te conozco.

Anne: Si tú lo dices... lo siento Jacob, no tengo tiempo. Ya nos veremos un día de estos. Uno en el que Bella esté ocupada-giré sobre mis pies y subí a toda prisa las escaleras. Para suerte mía, no tropecé, por lo que hizo que mi orgullosa salida fuera perfecta.

Entré en la habitación cerrando de un portazo, Edward estaba en el mismo sitio.

Edward: ¿Ya se ha ido?

Anne: No lo sé, ni me importa.

Edward: ¿Qué ha pasado?

Anne: Nada Edward. No tiene importancia, sigamos con el trabajo…

Seguimos con nuestro trabajo y para las seis lo teníamos medio listo, sólo faltaba estudiar para la exposición oral.

Entonces al acabar él dijo:

Edward: Ha quedado bien.

Anne: Sí, es bonito.

Edward: No más que tu cara-en ese momento comenzó a besarme lentamente, agarrándome con suavidad del cuello, sus frías manos me hicieron estremecer, en ese momento me di cuenta de cuan lejos estaban llegando las cosas.

Anne: Edward, será mejor que te vayas.

Edward: ¿Por qué? ¿He hecho algo mal?-dijo extrañado. El verle así no me gustaba, me sentía tan culpable conmigo misma, pero no podíamos continuar así, sus besos me encantaban, él me hacía estremecer con tan solo el roce de su mano, un contacto frío como un témpano, pero que ardía bajo mi piel.

Anne: No, no has hecho nada malo. Pero deberías ir a visitar a Bella. Está enferma, y supongo que lo que más necesitará es a su…-tragué saliva, lo que iba a decir me dolía mucho, demasiado para ser sano- a su novio al lado.

Edward: Anne, yo…

Anne: De veras Edward, no pasa nada. Esto a sido…- que difícil era mentir de una forma así- a sido un error, nos hemos dejado llevar. Vamos, Bella estará deseando verte.

Edward: Está bien. Guarda el trabajo tú, ya quedaremos otro día para preparar la exposición.-abrí la puerta de la habitación y fuimos bajando las escaleras.

Anne: Por supuesto.

Edward: UN placer haberte conocido, Katherine.-le dijo a mi madre mientras pasábamos de largo por la cocina

Katherine: Igualmente Edward, ya sabes, esta es tu casa.

Edward: Muchas gracias, adiós. Hasta mañana Anne.-el sonido de mi nombre en sus labios me recorrió el estomago como si un cuchillo me acabara de atravesar.

Anne: Adiós Edward.-cerré la puerta lo antes posible, dejando un tiempo de margen para no parecer una maleducada. Apoyé la cabeza en la puerta, exhausta por tal interpretación.

Katherine: Es un chico muy educado. Y es muy mono…

Anne: Demasiado-noté como las lágrimas comenzaban a surcar mi rostro y subí corriendo las escaleras, lo máximo que me dio tiempo a escuchar fue "¡Anne!"

Caí en la cama rendida, llorando desconsolada, lo que más temía, había pasado. Estaba derramando lágrimas por un chico, por uno al que ni siquiera le importaba. La primera persona de la que me había enamorado, había sido Edward Cullen. Mi actitud era estúpida, sabía que eso iba a pasar, y aún así no hice nada de nada por evitarlo.

Bueno, quizás si lo intenté, pero no con el empeño suficiente. Y ahora, aquí estaba, llorando por un chico perfecto que me volvía loca, un chico al que jamás tendría.

Su olor me inundó de nuevo, y retorcí la colcha que había debajo de mí. Entonces una fría mano acarició mi mejilla, cuando levanté la cara me encontré con sus dulces ojos color topacio.

Edward: No es cierto lo que dices, si que me importas.

Anne: ¿Cómo?-como podía saber lo que había pensado, si ni siquiera lo había dicho en voz alta. Su olor era más delicioso incluso que antes, me moría por sus labios…

Edward: Deseo concedido.

Anne: ¿Qué deseo?- me besó, poco a poco me fui recostando en la cama, y él conmigo. Seguimos besándonos, pero los dos a la vez reaccionamos ante lo que estábamos haciendo.

Anne: ¡Basta Edward!

Edward: Perdón.

Anne: Esto no puede seguir así. Sólo conseguiremos hacernos daño. Y lo peor es que Bella está en medio.

Edward: Dime Anne, si tan mal te cae... ¿Por qué miras por ella?

Anne: Porque no le deseo lo que estoy sintiendo ahora mismo ni a mi peor enemigo. Debes marcharte Edward, y esta vez de verdad. Ve con Bella, seguro que…-comencé a llorar de nuevo- Seguro que ella te necesita más que yo ahora.

Él asintió y salió de nuevo por mi ventana. Esa noche dormí más bien poco, está bien, seamos sinceros, no dormí nada. Tenía su olor en la mente. Me levanté media hora antes de lo acostumbrado. Y fui directa a la ducha.

El agua fría fue un muy buen compañero y, aunque me castañeaban los dientes del frío, me sentí mucho mejor ahí que en mi mullida y confortante cama. Me enjaboné de nuevo con mi champú favorito, lavanda. Ese día no estaba de mucho humor, así que me desenredé el pelo rápido, me vestí con unos vaquerososcuros, unas botas altas y un jersey de color rosa pálido.

Al bajar a la cocina mamá ya estaba allí preparando el desayuno:

Katherine: Buenos días Anne-se giró para mirarme, y al verme con ese jersey una sonrisa relampagueó por su cara- Estas preciosa con ese jersey.

Anne: Mamá, es rosa.-dije muy a mi pesar- El resto esta para lavar, pero felicidades. Has conseguido que me lo ponga, llevas 2 años intentándolo.

Aunque intenté parecer normal y contenta, mi plan no sirvió de nada, estaba totalmente absorta en mi mundo, en realidad en un mundo imaginario que no era ni mío. Uno donde las cosas no son tan complicadas.

Engullí mis tostadas, me había quedado embobada y casi era la hora en la que Angela y Ben vendrían para ir al instituto.

Salí corriendo de la casa y ahí estaban esperando los dos, dándose un tierno beso cogidos de la mano. Carraspee ligeramente para que notaran mi presencia, Angela se ruborizó automáticamente.

Anne: Hola chicos, siento llegar tarde.

Ben: No pasa nada. Anda subir, que llegaremos tarde con este paso.

Me di cuenta que Ben tendía a ser un poco exagerado, ya que quedaba un cuarto de hora para el comienzo de las clases y el trayecto era de 10 minutos.

Llegamos sobrados, como yo había calculado. Pensé que lo más adecuado sería rezagarme un poco para que ellos tuvieran un poco de intimidad.

Anne: Ir tirando chicos, nos vemos en el almuerzo.

Angela: Está bien.-me sonrió.

Ben: Hasta luego.

Ellos comenzaron a caminar, yo me senté en la barandilla de la entrada, húmeda completamente por la lluvia de la noche, y contemplé el cielo nublado. Me sentía tan bien ahí, con el frío, el aire acariciando mis mejillas, el olor de la posible agua que pudiera caer… me sentía completamente viva. Pensé en mis clases de ese día: latín; química;mitología; biología, la más odiada de todas; y español.

Consideré seriamente el introducirme en el bosque sin que nadie me viera, era algo tan tentador, al final la idea me sedujo lo suficiente como para hacerlo. Me levanté rápido, tenía unos escasos dos minutos para cruzar el campus y desaparecer. Corrí intentando no tropezarme, cosa que me fue un tanto difícil, pero lo conseguí.

Una vez me hube adentrado lo suficiente como para que nadie me viera, le mandé un mensaje a Angela diciéndole que por favor me excusara de mis clases. Ella me contesto con un "No hay problema, diré que estabas indispuesta. Nos vemos mañana." Esa chica me caía realmente bien, no era la típica cotilla que te agobiaba por todo.

Poco a poco me fui adentrando más y más y más. Al final encontré un tronco tirado en el suelo, un árbol enorme derrumbado, como si fuera por un rayo. Me senté en él, mi vista solo alcanzaba a ver gigantescos helechos verdes. Entonces oí un ruido… me asusté un poco, era como el caminar rápido de alguien, iba hacia mí, me giré y miré en todas direcciones pero no vi nada. Al poco tiempo volví a escuchar el mismo ruido, pero más cerca de mí. De pronto una voz que hablaba en susurros comenzó a decir:

X: No esta bien que una señorita merodee sola-se oyó otro ruido, y miré en esa dirección en busca del extraño de voz tenebrosa que tanto miedo me estaba causando.Entonces en mi otro oído termino la frase.- Y menos en un lugar como este…


Bueno, hasta aquí por hoy.

Si chicos si, sigo viva... pero ya he terminado el curso, ya que aquí es verano. Así que, ahora puedo prometoros más actualizaciones, porque, sinceramente, lo mío no tiene perdón.

¿Podéis creer que tengo casi 100 páginas de word escritas, y no subo capitulo por pereza? ¡CRUCIOS PARA MÍ!

Quiero disculparme si veis alguna falta de ortografia por la que merecería un Avada, porque no me ha dado tiempo a revisar, ahora mismo escribo, escribo, escribo y no hay más. No os podía dejar más tiempo sin.

También me he fijado en mi forma de narrar esta historia, y realmente no me gusta... es una mezcla de teatro y prosa, algo un tanto raro. He de decir que la segunda temporada (sí, hay segunda temporada, aunque recemos porque acabe esta xd) está mucho más mejorada y mi vocabulario ha enriquecido bastante.

Enfin... intentaré subir más seguido, y por favor, pasad por mi otra historia "Dawn's Truth" que es uno de mis últimos proyectos, y realmente me cuesta bastante más realizarlo, pero creo que será mejor que éste siempre y cuando no me desespere por falta de inspiración. Pero prometo no colgar ninguno... puedo tardar siglos en actualizar, pero tarde o temprano lo haré.

Siento el super tocho, pero sabéis que me encata dejaros algo en lo que pensar a parte de la manera más dolorosa de matarme.

Por cierto, gracias por los poquitos comentarios que me vais dejando, son pocos pero alentadores, thnks.

Besos desde el pequeño mundo de mi habitación...

Mery J Black