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Corazón Latente — capítulo 8
X: Y menos en un lugar como este-giré al cabeza rápidamente y me llevé un susto de muerte.
Anne: ¡Por dios Edward! ¡No vuelvas a hacer eso en tu vida!
Edward: ¿Te he asustado?-dijo ligeramente compungido.
Anne: Olvídalo, ¿quieres?-me mostré notablemente arisca, pero así tenía que ser, no podía dejar que mis fuerzas flaquearan de nuevo. No ahora que sabía que le amaba, no ahora que él tenía novia, que no estaba disponible para mí en ningún sentido.
Edward: ¿Deseas que me vaya?
Anne: ¡No!-dije como si fuera un reflejo.
Mierda, mi contestación debía de ser indiferente. Pero estaba guapísimo esa mañana, y el solo hecho de no tenerlo a mi lado… Otra vez había conseguido que me volviera adicta a él. Era como una extraña droga para mí. Esta vez en su rostro capté algo distinto. La misma pesada carga de siempre seguía ahí, pero sus miedos habían cambiado. Ahora no tenía miedo a perder a alguien, sino a algo más profundo, parecía compungido por desear algo que no podía conseguir.
Desde que había aparecido por elbosque una sensación diferente reinó en mí, ahora me sentía protegida, segura y, muy a mi pesar, completa.
Anne: Dime ¿Qué haces aquí?
Edward: Lo mismo podría decirte yo a ti.
Anne: Yo pregunté primero.
Edward: Hacer pellas de vez en cuando es sano.
Anne: Me has quitado las palabras de la boca. Hoy no estoy de mucho humor como para soportar clases de aburrimiento infernal.
Edward: ¿Y eso por qué?-no podía contestarle que el motivo de mis frustraciones y deseos desquiciantes era él, así que utilicé la evasiva de todo adolescente.
Anne: Mi madre, los deberes, problemas… me rebasa un poco.- su cara era un mapa, era como si no se hubiera tragado nada de lo que le había contado, se me quedó mirando con fijeza- ¿Tengo… tengo algo en la cara?
Edward: No.- "¿entonces que demonios estaba mirando?"- A ti. -"no si eso ya, pero ¿El qué?"- Tu belleza- "vale guapo, revísate las dioptrías"- No me refiero a aspecto físico, que he de decir que tampoco estas nada mal, intento verte a ti misma, interiormente, pero piensas demasiadas cosas a la vez…- "mi cabeza es un caos"- No hace falta que lo jures- ¡Espera! Todo esto lo estaba pensando sin articular palabra alguna, entonces, ¿Cómo era capaz de contestarme antes de yo decir nada?- Porque te escucho igual.
Anne: ¡¿Qué?!
Edward: Nada, olvídalo.
Anne: ¡¿Cómo haces eso?!
Edward: Puedo leer la mente de todas las personas que hay a mi alrededor en el momento en el que me plazca, aunque hay una excepción…
Anne: Déjame adivinar, Bella.
Edward: Eres buena.
Anne: Entonces, ¿Escuchas cada uno de mis pensamientos cada vez que quieres?-¡Dios que vergüenza! ¿Hasta donde habría llegado a escuchar?
Edward: Todo.
Anne: Ah, bueno… creo que… me tengo que ir.
Edward: No te asustes por favor.
Anne: ¿Piensas que me asusto de ti?
Edward: Es lo que me dice tu cara-"pues fíjate en lo que dice mi mente: No-te-tengo-miedo".- Já, deberías tenerlo.
Anne: No hay nada que pueda hacer que te tenga miedo.
Edward: No estés tan segura.
Anne: Sorpréndeme…-puse voz interesante.
Edward: Ja, ja mejor en otra ocasión, esta es demasiado bonita para estropearla.-bonita, que bonita ni que ocho cuartos, primero me daba un susto de muerte, y ahora estaba deseando cometer otro error de los míos… mejor dicho de los nuestros, porque sólo me ocurría con él. Miré el reloj y lo contemplé incrédula.
Anne: ¡Oh por dios! ¿Has visto que hora es?-él negó con la cabeza- Es la hora de salida. Debería volver a casa, tengo cosas que hacer. Y tu deberías…-otra vez el nudo en la garganta, como me costaba decirle eso- deberías ir a ver a Bella, no parece que haya acudido a clase.
Edward: No, sigue enferma. Pero no se si deseará verme, ayer no fui a verla, por lo que supongo estará enfadada.
Anne: ¡¿Y por qué demonios no fuiste a verla?!
Edward: No estaba de humor para aguantar una de sus escenitas.-me reí por lo bajini, no quería hacer mofa de su desgracia, podría herir sus sentimientos. Se carcajeo en mi cara de no se que, y después caí en que habría escuchado mi reflexión mental- ¿Te llevo a casa?
Anne: No sé si es buena idea.- si alguien se lo contaba a Bella eso le traería problemas.
Edward: ¿Sabes que piensas demasiado en los demás?
Anne: Está bien, te dejaré llevarme con una condición.
Edward: La que desees.
Anne: ¡Deja de meterte en mi cabeza! Es… es agresión contra toda mi intimidad. De verdad, a lo que ha llegado este mundo, una ya no tiene intimidad ni en sus propios pensamientos- dije haciéndome la dolida, los dos reímos como tontos, y nos fuimos acercando al aparcamiento para subir a su volvo plateado.
Cuando ya entramos en el campus vi estacionado en la puerta el coche de Jacob.
Anne: Oh oh…
Edward: Ese chucho otra vez-dijo bajito intentando que no le escuchara, aunque fue en vano- Supongo que a no ser que quieras rehuirle tendré que esperar otro día para llevarte a casa.
Anne: Gracias.- Entonces Jacob se acercó a nosotros con paso ligero- Hola Jacob.
Jacob: Hola Anne. Edward…-le puso una cara de asco impresionante. Entonces del interior de Edward oí lo que se podría describir como un gruñido, y Jacob emitió un sonido parecido, aunque éste tirando más al de un perro.
Edward: Anne, nos vemos mañana ¿vale?
Anne: Por supuesto. Hasta mañana.- Edward se fue y en un abrir y cerrar de ojos ya estaba sacando su coche del aparcamiento- ¿Cómo es que has venido Jacob?
Jacob: Pues… ayer estabas un poco rara, y quería saber que te pasaba. Y pedirte disculpas si dije o hice algo que te incomodara, soy un poco bestia.-parecía sincero, pero no le conteste, mi orgullo era más grande que todo aquello- Al menos deja que te lleve a casa para compensarte, parece que he ahuyentado a tu transporte.
Anne: Está bien Jacob, te dejaré llevarme a casa.
Me subí a su coche y él arrancó con suavidad, estaba nervioso, lo noté más que nada por el hecho de que presionaba con fuerza las manos contra el volante, parecía que lo fuera a romper. El viaje a casa fue del todo aburrido, ambos permanecimos en un sepulcral silencio horripilante. De camino, en el restaurante más cercano, a tan solo 5 minutos andando, vi un cartel en el que ponía que se necesitaba camarera. Esa sería una muy buena forma de ganar un poco de dinerillo, no me iría nada mal un coche, así tendría una escusa para evitar que Edward me llevara a casa. Llegamos a la puerta de casa y Jacob tenía los seguros del coche echados.
Anne: Jacob, sino abres no puedo salir-dije con desgana al ver que tenía que dirigirle la palabra.
Jacob: Y no saldrás hasta que no me digas por qué estás así.
Anne: No hay que ser muy listo para verlo…
Jacob: Pues perdona por no ser un lumbreras, pero si te dejaras de indirectas iríamos más rápido.
Anne: Jacob, llevo aquí una semana, y ya me has dejado muy claritas cuales son tus prioridades. Sólo te digo que sigan siéndolo siempre, y que yo no soy segundo plato de nadie.
Jacob: ¿A que te refieres, Anne?-dijo ya serio.
Anne: Pues que queda muy clarito que yo no soy Bella. ¡Y que nunca lo voy a ser! ¡Así es que cuando la niña no pueda salir contigo porque sale con su noviecito, no vengas a mí como si fuera un paño de usar y tirar, Jacob!
Jacob: ¿Estás celosa?-dijo con un tono como si se estuviera divirtiendo. Uff, me daban ganas de quitarme el zapato y tirárselo a la cabeza...
Anne: ¡Por dios Jacob no seas iluso! ¡¿Por qué debería yo estar celosa de ella?! ¿Porque acapara y usa como le viene en gana a mi mejor amigo? No, no. Tú tranquilo, creo que sobreviviré al grandísimo dolor que me provoca el que seas un auténtico capullo conmigo. ¡Por dios abre ya esta maldita puerta!-dije empujando la puerta, como no, para nada.
Entonces él me hizo girar bruscamente y me quedé inmóvil dada la hostilidad con la que me había tratado. En ese momento se acercó rápidamente hacia mí, al principio dejando unos centímetros entre nosotros:
Sus ojos negros se fijaron sobre los míos. Ahí fue cuando rompió la distancia que existía, casi mejor decir existió, entre nosotros. Primero opuse una resistencia contundente, con todo mi ser vamos, aunque no lo suficiente para destruir el círculo que habían creado sus manos en mi cintura. Su respiración era rápida, he intentaba sin efecto alguno que le respondiera al beso. Entonces se separó ligeramente de mí, me miró de nuevo, e intenté no reaccionar de ninguna forma, pero fue en vano, ya me había acostumbrado a la presión que ejercían sus labios contra los míos, y al quitarse salí un poco detrás, fallo mío. Él pensó que deseaba continuar con el beso, por lo que volvió a presionar mis labios con fervor. Esta vez la impresión me hizo levantar las manos hasta sus mejillas, calientes como el fuego. Volvió a conjeturar erróneamente pensando que le estaba correspondiendo y que deseaba esa situación, por lo que aumentó el ritmo de su beso. Le hice separarse de mí, y sería un auto reflejo, o la rabia acumulada, fuere lo que fuere, me incitó a culminar mi lista de errores del día. Cruzarle la cara de un guantazo a Jacob no entraba entre mis acciones previstas, y una vez hecho, me sentí un poco culpable, aunque a la vez, y muy avergonzada he de decir, que aliviada.
Anne: ¡Jacob Black no vuelvas a hacer eso en tu vida ¿me oyes?! ¡Abre la estúpida puerta de una vez!- él se separó del todo.
Jacob: Anne yo… lo siento, yo no quería.
Anne: Jacob abre la puerta, por favor.-intenté que mis palabras sonaran secas y tajantes, pero salió como un susurro ahogado. Noté mis ojos húmedos en ese instante. ¿Por qué lloraba ahora? La verdad es que sabía el porque de eso. Jake era mi amigo, mi fiel amigo, y le había dejado sobrepasar los límites de la amistad. Tenía que hacerle comprender que aquello no estaba bien, que mi corazón pertenecía a otra persona, aunque este sentimiento no fuese correspondido. ¿Pero como conseguirlo cuando tu misma no puedes negar el hecho de haber disfrutado de ese error? ¿Qué debía hacer, esperar a que Edward se girara un día y que se diera cuenta de que yo existía o dejar que Jacob siguiera en su intento por acercarme a él? No obtuve respuesta alguna de mi subconsciente, siempre se escaqueaba en el peor momento. Así que opté por la mejor, salir de ese coche pitando y aclarar mis ideas con una buena ducha de agua fría. Si permanecía un segundo más allí las lágrimas comenzarían a surcar mi cara, y eso haría más mella en mi orgullo destruido.
Jacob: De veras Bella, soy un estúpido, no debía besarte.- dijo mientras abría el coche.
Anne: ¿Qué has dicho?-dije esta vez totalmente enojada.
Jacob: Que lo siento.
Anne: ¡No, me has llamado Bella! ¡Y sí, eres un completo estúpido!- abrí la puerta demasiado ofuscada como para tratar de mantener el equilibrio que nunca había tenido. Me dirigí a paso ligero a la entrada, y Jacob detrás de mí.
Jacob: Vamos Anne, lo siento. No quería llamarte Bella. Perdóname.- ya estábamos en la puerta de mi casa.
Anne: ¿Sabes qué, Jacob? ¡Piérdete! ¡Ve con Bella, haz lo que te de la gana, pero déjame en paz!
Jacob: ¡Vamos Anne, estas sacando las cosas de quicio!
Anne: ¡Jacob, olvídame!- le cerré la puerta en todas las narices, y hasta que no vi la cara de espanto de mi madre, saliendo de la cocina no supe que habíamos estado chillando como posesos.
Anne: ¡¿Qué pasa, es que no hay trabajo en este maldito pueblo?!- subí corriendo las escaleras, y me tiré sobre mi cama hecha una furia.
[Narra Katherine]
Estaba en la cocina preparando la cena, ese día había salido antes de trabajar para prepararle un plato especial a Anne. Todo por ella el día de su cumpleaños.
Entonces escuché su voz, buenos más que voz, los chillidos que profería:
Anne: ¡Jacob, olvídame!- cerró de un portazo, vi por la ventana como Jacob retrocedía hasta el coche con cara de sufrimiento. Me acerqué con los ojos como platos, y su contestación no fue nada digna de ella- ¡¿Qué pasa, es que no hay trabajo en este maldito pueblo?!
Subió corriendo las escaleras y yo me quedé paralizada en el sitio, Anne, hablándome de una manera tan grosera, y además insultando a Forks. Esa no era mi hija.
Oí el portazo de su cuarto, y seguido lo que ocurre cada vez que se enfada:
Anne: ¡Aaaah!-lo que se traduce a: grito ahogado contra una almohada. No podía dejar que estuviera así. Ya habían pasado muchos años dejando que ese día, siempre fuera sombrío, no podía permitir que ahora que habíamos cambiado completamente de vida, eso siguiera igual, no debía. Así que me apresuré a acabar su tarta de chocolate, y subírsela para que comiera un poco y se alegrara.
[Narra Jacob]
En el instante que Anne me cerró la puerta en las narices sentí que parte de mi mundo se venía abajo. Había sido lo suficientemente estúpido como para confundirla con Bella. ¡Pero si ellas eran el día y la noche! Bella era como una noche de luna nueva, que me hacía permanecer sumergido en una intensa oscuridad, fría, escalofriante y dolorosa. Y Anne… había venido a destilar sus preciosos rayos calidos sobre mí, y yo hacía estas cosas. No tenía perdón, ni nombre lo que había hecho. ¡Estúpido, estúpido, y más estúpido Jake!
Subí al coche con intención de pasarme un buen rato pegándome cabezazos contra el volante. Pero entonces un olor extremadamente dulce me inundo. Se describía con una simple palabra: Nauseabundo.
X: Tu tampoco hueles a rosas sabes chucho.- dijo hoscamente el vampiro al que más odio guardaba. Edward Cullen.
Jacob: ¿Que narices quieres chupasangres?
Edward: No vuelvas a besar a Anne.
Jacob: Haré lo que me plazca.- dije sin mirarle, sabía que si lo hacía las convulsiones de mi cuerpo no cesarían, y no deseaba destrozar la preciosa tapicería de cuero de mi coche nuevo. Aunque mi asiento quedaría rajado en nada como siguiera apretando de esa forma los dedos contra él.
Edward: Te lo dejaré más clarito, ya sabes, para que tu mente entienda; no te acerques a ella.
Jacob: ¡Já! ¡¿Y quien eres tú para prohibírmelo?! Mejor dicho, ¡¿Quien eres tú para prohibirme algo?!- Quedó meditando unos instantes ¿Qué estaría pensando?
Edward: Al menos a mí me correspondió.-dijo por lo bajini.
Jacob: ¡¿QUÉ?!- no, no podía haber escuchado bien, él… no, estaba con Bella. Que va, habré oído mal.
Edward: No perrito, has oído bien. He dicho que a mí me correspondió.- ¡Será hijo de vampiro! ¡¿Primero Bella y ahora Anne?! Esto tenía que ser una broma del destino. De veras, era el bufón preferido por los dioses. De pronto irrumpieron unas sonoras carcajadas en mis furiosos pensamientos, recordándome que aquella sanguijuela despreciable estaba situada a mi lado.- La verdad, un poco de cara de bufón tienes- y volvió a estallar en risas.
Jacob: Mira parásito, si le haces daño a alguna de las dos, no dudaré en arrancarte la cabeza y machacarla entre mis fauces. Cuídate muy bien de lo que haces.- después de eso la peste que me estaba perforando el cráneo desapareció, me giré para comprobar el por qué, y pronto obtuve mi respuesta. El vampiro se había ido.
[Narra Edward]
La pregunta de Jacob me había hecho reflexionar. ¿Qué era Anne para mí? Estaba claro que no era una simple humana, y que tampoco sentía por ella un amor como el que sentí por Bella desde un principio. Pero fuere lo que fuere, me incitaba a tenerla entre mis brazos, a protegerla con toda mi alma, y a amarla. Era algo que no podía evitar, y por mucho que quisiera a Bella, ella me había hecho ver que había alguien más aparte de mi novia. Era tan sumamente desconcertante, y sabía que si seguía por el camino por el que me estaba conduciendo, llegaría a dejar de amar a Bella. Era algo totalmente irrefrenable. Cuando estaba con ella perdía la noción de mi control, y me lanzaba a sus brazos como si fuese un auto reflejo.
Como en este momento, en el que estaba trepando hasta su ventana sin motivo alguno. Miré a través de ella y la vi tendida en su cama. Comprendí que estaba llorando. Di unos ligeros golpecitos en el cristal y se giró hacia mí asustada. Enjuagándose los ojos, se levantó rápidamente al descubrir que era yo el que esperaba en su ventana. Al abrir el aire alborotó su preciosa melena color café, su olor era tan delicioso, lavanda… No pude resistirme de nuevo, y la besé, aun en el alfeizar de su ventana. Una lágrima recorrió su pálida cara.
Edward: ¿Qué te ocurre?- salté dentro de la habitación y ella se sentó en la cama.
Anne: No te hace falta preguntar, seguramente ya lo habrás visto escarbando en mi mente.- me sorprendía que me conociera tan bien, lo sabía, estaba mal por mi culpa.
Edward: Lo siento.-comenzó a reírse amargamente.
Anne: ¿Por qué?-no contesté y volvió a reírse, hubiera sido un canto de ángeles si no fuera porque esa risa estaba teñida de dolor.- Te disculpas y no sabes por qué. No debes pedir perdón.
Edward: Pero sé que es culpa mía.- le cogí de las manos mientras me arrodillaba a su lado- Ayúdame a comprender por qué te duele tanto mi presencia.
Anne: No puedo-dijo comenzando a sollozar de nuevo.
Edward: Vamos Anne, puedes…-no sabía si debía decirlo pero, no pude evitarlo al ver su cara de angustia- confiar en mí.
Anne: Lo siento Edward, no puedo. No es por ser tú, sino que no puedo confiar en nadie.- en su cabeza apareció una serie de imágenes horripilantes, un tío propasándose con ella y un amigo suyo yendo a ayudarla. Aquel asqueroso golpeó a su amigo y lo dejó inconsciente. Después de aquello no les dejaron volver a estar juntos. Ella sintió algo especial por aquel chico.- Olvida eso que has leído ¿de acuerdo?
Edward: No me puedes pedir que olvide algo así, Anne. Ese hombre te hizo daño.
Anne: No llegó a hacerme ni la mitad de daño que podía haberme hecho. Sólo quiero olvidar eso. Y ese no era el tema. Lo siento Edward, pero no puedo ayudarte a acercarte más a mí.
Edward: ¿Por qué?-dije desesperado porque me quisiera apartar de su lado.
Anne: ¡Porque un día abrirás los ojos! Edward, Bella te conviene muchísimo más que yo. Ve con ella. Bella te adora, besa el suelo por el que pisas, se ve. Así que por su bien, por el tuyo y… por el mío. Aléjate de mí.
Edward: Jamás conseguirás que me aparte de ti. Te quiero.- dije besándole la frente.
Anne: No me lo hagas más complicado, por favor.- dentro de ella se estaba desarrollando una disputa muy dolorosa. Mente vs. Alma. Y por lo que parecía ganaba la mente. Ella era capaz de alejarse de mí, aunque esto le causara la mayor depresión de su vida, con tal de que el resto estuviéramos bien. Seguía aguantándose las lágrimas. La abracé con fuerza, olí su pelo, por lo que yo pensaba podía llegar a ser la última vez; y la besé delicadamente.
Edward: Si me necesitas, sabes que estaré aquí antes que cualquiera.- otra lágrima recorrió su mejilla y yo la paré con mi dedo, me di la vuelta hacía la ventana y sin que me viera pasé su lágrima, como si fuera un bálsamo, por mis labios. Justo antes de saltar le dije- Feliz cumpleaños Anne.
[Narra Anne]
Edward saltó por la ventana dejando el eco de su hermosa voz diciéndome:
Edward: Feliz cumpleaños Anne.
Miré rápidamente el calendario de mi móvil. ¡Oh Dios! Era 14 de abril, había olvidado por completo mi cumpleaños. La verdad, el día no podía ir peor. Ya habían pasado 9 años de la muerte de mi padre, y ese día, hoy más que nunca, estaba teñido de negro, de luto. Seguí sentada en la cama con la mirada perdida.
Entonces oí que alguien llamaba con suavidad a mi puerta, mamá. Antes la había tratado fatal, no se merecía que pagara con ella mis arrebatos, y menos aún cuando había salido antes de trabajar para celebrar conmigo mi cumpleaños.
Katherine: Anne, feliz cumpleaños cielo.- venía con un pastel de chocolate que tenía pinta de ser mi mejor amigo en las próximas dos horas.
Anne: Gracias mamá. Oye, siento haberte hablado así antes.
Katherine: No pasa nada, se que es un día complicado para ti, pero creo, y corrígeme si me equivoco, que no estás así porque hoy cumples 18 años. ¿Qué ha pasado allí fuera con Jacob?
Anne: Hemos peleado.
Katherine: No si eso ya cielo, creo que toda Washington a llegado a esa conclusión.
Anne: ¿Tan fuerte hemos gritado?
Katherine: La verdad, parecía que estuviérais apuntito de romper.
Anne: Algo así.- se le iluminaron los ojos- No mamá, no hemos estado saliendo, lo que se ha roto es nuestra amistad.
Katherine: ¿Por qué?- dijo visiblemente preocupada.
Anne: Porque, primero me ha confundido con otra chica-no me dejo acabar.
Katherine: ¿Cómo te llamó?
Anne: Bella- puso cara como si le acabaran de dar un buen puntapié en el estomago, más o menos lo que yo sentí cuando Jacob me llamo así.- Y segundo, parece que a Jacob no le basta con mi amistad.
Katherine: Ahora si que me he perdido hija. ¿Cómo que no le basta?
Anne: Pues me besó y después me llamó Bella.
Katherine: Uff… cielo, lo habrá hecho sin querer-puse los ojos en blanco y la miré con mi típica cara de "¡No ¿tu crees?!"- Sólo te digo que no hay que dramatizar, y no me comas, pero creo que el que peor lo está pasando ahora es él. No solo ha perdido a su amiga, sino también a alguien que le gusta.
Anne: Lose mamá, pero es que, estoy hecha un lío.
Katherine: Déjame adivinar, no sabes con que chico quedarte.-puse los ojos como platos- Oh vamos cariño, se nota a la legua que Edward Cullen te tiene completamente hipnotizada. Y ahora Jacob te ha besado y te has dado cuenta de que sientes algo por él también. Y se que ahora esperas mi consejo, pero solo te puedo decir que no seas cínica, que pienses un poco, Edward es un muchacho educado, guapo y está claro que a fijado su mirada en ti, pero tiene novia. En cambio conoces a Jake de toda la vida, no te mentirá jamás, podrás confiar en él, estará ahí siempre que le necesites, y además ha tenido el valor de decirte lo que siente por ti. Está bien, no de la forma adecuada, y más que decir mostrar, y sí, lo a estropeado de una manera impresionante, pero te quiere.
Anne: Mamá, eso no es ser imparcial-comencé a reírme.
Katherine: Solo miro por ti Anne, se que quizás con Edward serás feliz un tiempo, pero… tiene más riesgo de que sufras. Jacob es buen chico.
Anne: Consideraré también tu punto de vista-dije sonriéndome.
Katherine: Seguro que consigues decidirte con una buena ración de mi súper tarta con extra de chocolate.
Anne: Mmm… mi preferida.- entonces sonó el timbre.
Katherine: Debe ser tu regalo.
Anne: ¡¿Qué?!
Katherine: ¿No creerías que te ibas a escaquear verdad? Anda ve a abrir.
Anne: Está bien, pero si es Jacob le cierro en la cara.
Katherine: ¡Anne!
Anne: ¿Qué? Dije que consideraría tu punto de vista, no que fuera a perdonarle ya.- me reí y bajé corriendo las escaleras. Y al abrir me quedé paralizada- ¡No puede ser!
X: Felicidades hermanita.-dijo abriendo los brazos para saltar sobre mí.
Anne: ¡Caroline! ¡Felicidades! ¡¿Qué haces aquí?! Oh mamá, menudo regalo de cumpleaños.
Katherine: Hola hija. Felicidades-dijo abrazándola.-Míralas, aquí mis dos niñitas, que ya tienen 18 años.
Caroline: Si, si pero yo soy la mayor.
Anne: Og, por cinco minutos, ya ves tú.
Caroline: Sigues igual que siempre, flacucha y más blanca que la leche. Y apuesto a que tu equilibrio sigue igual de tocado.
Anne: No hace falta que lo menciones.-dije riendo- Tu tampoco has cambiado nada, bronceada y con tus ejercicios.
Caroline: Sí, mi equipo de voleibol ganó el campeonato femenino.
Anne: Estando tú en el equipo, como no. ¿Y por cuanto te quedas?
Caroline: Pues la verdad, vengo para quedarme. Me apetecía un cambio y el otro día vi el mail de mamá diciendo que volvíais aquí, que por cierto vaya destino hija. Siempre has sido tan… rarita.
Anne: Muchas gracias, mujer-dije sarcásticamente.
Mi hermana y yo, por mucho que fuéramos mellizas, éramos el día y la noche, y ella era la primera opción. Ella rubia, con los ojos verdes y la tez bronceada. Ya llevaba 3 años sin verla, puesto que a los 15 se marchó con mi tío a Miami, porque aseguraba que allí estaban los mejores caza-talentos de voleiboldel mundo. Y yo, bueno lo de siempre, flacucha, blanquita y como muy bien me había etiquetado mi hermana desde que aprendió a hablar: rarita. Y las diferencias no sólo eran exteriores, nuestros caracteres son aún más diferentes. Caroline siempre ha sido la chica guapa y popular del instituto, extrovertida, graciosa, siempre iba rodeada de gente, de los cuales el 80% eran chicos. Por el contrario yo, tímida, callada, vergonzosa. Resumiendo, siempre invisible. Los chicos sólo se me acercaban para pedir deberes i/o apuntes o para que le diese recados a mi hermana, que estaba demasiado ocupada para coger sus recados, porque estaba pintándose las uñas.
Caroline y yo siempre nos hemos llevado bien, nunca hemos confraternizado demasiado, por mi carácter y su falta de tiempo. Supongo que se puede decir que no nos llevamos mal porque no sabemos nada la una de la otra.
Katherine: Oh, llamaré ahora a Billy para que venga y te vea. Seguro que le hace mucha ilusión.
Caroline: Billy era el padre de Jacob ¿verdad? El chico con el que siempre jugaba Anne.-mamá abandonó la entrada asintiendo y rumbo a la cocina para llamar por teléfono.
Anne: Sí, aunque no creo que le recuerdes, estabas muy ocupada jugando a las casitas de muñecas con Rebeca y con Rachel.
Caroline: Mientras tú jugabas al escondite y a las guerras de barro con Jacob. Recuerdo la cara de mamá cada vez que llegabas marrón de los pies a la cabeza.
Anne: Y yo como corrías delante de mí para que no te tocara-dije riéndome.
Nos sentamos en el salón y comenzamos a charlar animadamente sobre estos años. Poco después sonó el timbre. Mamá fue rápido a abrir y Billy entró en busca de las dos.
Billy: ¿Dónde están las cumpleañeras?
Anne: Hola Billy.-dije dándole dos besos con una sonrisa.
Caroline: ¡Pero Billy, estás hecho un chaval!-dijo riéndose y abrazándole. En ese instante entró en la habitación Jacob, con la cara gacha, como de costumbre, Caroline no se pudo resistir a saludarle con demasiadas confianzas.
Caroline: ¡Oh por dios! ¿Él es Jacob, Jake? Dios mío chico, estás…- creo que iba a decir buenísimo pero lo dejo en un simple- guapísimo. Anne me ha hablado muchísimo de ti.
Jacob: Hola Carol.- todos a excepción de los adultos y de mi, llamaban a mi hermana Carol.- Tu también estas muy guapa.-dijo dándole dos besos e intentando guardar las distancias.- Felicidades.
Katherine: Anne, saluda a Jacob anda…- la miré y la fulminé con los ojos. Me las pagaría.
Anne: Hola Jacob-dije seca, parece ser que todos en la sala notaron mi hostilidad con él, y Billy empujó un poco a Jake para que me diera dos besos. Mientras lo hacía me soltó en el oído "Tengo que hablar contigo", y mi madre que de tonta tiene un pelo, lo escuchó.
Katherine: Anne cielo, ve a la cocina y trae el pastel y un poquito de café para todos.
Anne: Voy mamá.
Jacob: Te acompaño.
Al salir oí como Billy reía y Caroline comentaba "Pues si que están unidos estos dos…". Al llegar a la cocina pasé soberanamente de Jake y me puse a hacer café.
Jacob: Anne, lo siento tanto.
Anne: Olvídalo Jacob-dije seca
Jacob: La verdad es que no te he sido sincero.-ahora si que no entendía nada de nada, y mi cara lo dijo todo.- No te he sido sincero porque no me arrepiento de todo. No me arrepiento de haberte besado Anne, ni intentes que lo haga porque no ocurrirá. Siento haber sido tan tonto y haberte llamado Bella-escuchar de nuevo el nombre de la persona con la que me había confundido fue como un jarro de agua fría- Siento muchísimo el haber roto un momento así, porque era el mejor de toda mi historia, y la he fastidiado. Entenderé que no quieras volver a dirigirme la palabra el resto de tu vida.
Anne: Vamos Jake, no seas melodramático.-una sonrisa cruzó su cara al ver que volvía a utilizar aquel diminutivo cariñoso.- ¿Crees que permitiría que me dejaras sola?
Jacob: He dicho que entendería que no me hablaras, nunca he dicho que te fuera a abandonar. Ni lo pienses siquiera.-se acercó a mí y me abrazó.- Por cierto, besas muy bien.
Anne: ¡Jake!-dije dandole un golpecito con un trapo.
Jacob: Umm... ¡Con que esas tenemos eh! ¡Ahora verás!-cogió otro trapo, lo enroscó bien, comenzó a perseguirme por toda la diminuta cocina con el propósito de darme en el culo, los dos nos reíamos sonoramente y cuando me daba soltaba un "Ay" y él paraba rápido hasta que veía que me empezaba a reír de su cara.
Anne: Vale, vale, me rindo. ¿Qué quieres que haga para que pares?-se puso a pensar…y se acercó a mi con cara maliciosa.- Me estas dando miedo Jake-comencé a reírme, pero el se puso serio. Entonces torció una sonrisa, de esas que ponía él cuando quería convencerme de algo, de las seductoras. Me acorraló contra la encimera de la cocina.
Jacob: Un besito-acercó la cara y yo le di un beso en la mejilla- No mujer, de esos no.- se acercó de nuevo mirándome fijamente con aquellos ojos negros que me atravesaban como un rayo.
Anne: Jacob, yo…
Jacob: Solo por hoy, solo por esta vez…-lo pensé, una vez de sacrificio y listo, uno corto y de amigos. Asentí y me acerqué a él. Nuestros labios se rozaron ligeramente y él desvió la mirada de mis ojos a mis labios y volvió a los primeros. Entonces sus manos que descansaban en la encimera cambiaron de posición, una colocándose ligeramente en mi mejilla y la otra aferrándose a cada curva de mi cintura. Una de mis manos aferró su cuello y la otra descansaba en su pecho, acompasando una respiración escasa. Fue entonces cuando perdí la noción de lo que hacía y mordí delicadamente su labio inferior, esto le condujo a aumentar el beso y yo, inconscientemente, no hice nada para pararle. Nos cortó un leve carraspeo provinente de mi hermana.
Anne: Esto… Caroline, ahora mismo íbamos a llevar el café.
Caroline: Tranquilos, ya lo llevo yo, vosotros seguir a lo vuestro.- ella desapareció con la bandeja llena de tazas, la cafetera, platos y el pastel.
Jacob: Emm… nos han pillado.-dijo con una sonrisita.
Anne: ¿Nos han pillado? ¿Sólo dices eso? Yo te mato, Jake. Ahora voy a tener a Caroline preguntándome por ti todo el tiempo.
Jacob: Bueno, es Carol.-dijo riéndose.- Y… ¿Qué tal?
Anne: Jake, no me hagas responder a eso.
Jacob: ¿Estas diciendo que Cullen besa mejor que yo?
Anne: Uno no he dicho eso, y dos, ¿como sabes tú lo de Edward?
Jacob: Me lo dijo él. Y entonces, ¿Te ha gustado?
Anne: Jake, no te rompas la cabeza, ha estado bien.
Jacob: Lo tomaré como un sí-dijo mientras me daba un beso corto.
Anne: Jake, no te pases.
Jacob: Bueno, a lo que íbamos. Ya que me has perdonado tengo que darte tu regalo de cumpleaños.-sacó del bolsillo una pulsera y yo extendí la mano- ¿No creerás que la pulsera es para ti?- me había dejado fatal.
Anne: ¿Para Caroline verdad?-asintió y fuimos al salón, allí todos nos miraban como si fuéramos una pareja de recién casados perfecta, miré a mi hermana con fijeza, dejándole claro que después de aquello la mataría.
Jacob: Carol, esto es para ti, felicidades.-le puso la pulsera en la muñeca, la verdad no sabía como sería mi regalo, pero aquella pulsera era preciosa. Simple, de plata, pero tenía unos pequeños colgantes, un sol, una estrella y una pelota de voleibol.- Cada colgante tiene un significado relacionado contigo. El sol es necesario para el deporte que tu practicas, al igual que la pelota que es el símbolo de este, y la estrella… eres tu en ese deporte. Espero que te guste…-dijo con una de sus sinceras y blancas sonrisas.
Caroline: Muchas gracias cuña…-le hice una señal de que no con la cara- digo colega. Jake, Billy me encanta.
Billy: ¿Por qué no le das ya el regalo a Anne? Se que lo estas deseando.
Jacob: Sí, menos mal que me has perdonado, sino ese bicho se iba a cargar mi casa y ahora… oh, oh. ¡Mi coche!-salió corriendo y volvió con las manos vacías.
Anne: Oh, vaya, esto…
Jacob: Espera que aun no ha entrado.-silbó y una pequeña masa peluda blanca vino corriendo hacia mi con un moñito rojo.
Anne: ¡Oh por dios!-cogí a esa cosita entre mis manos- Jake es preciosa, Billy muchísimas gracias. Mamá…
Katherine: Ya lo veo cielo, es una monada de perro. Pero te ocuparás tú de ella.
Anne: Por supuesto que sí.
Caroline: Que bonita. ¿Cómo le vas a poner?-dijo acariciándola.
Anne: Mmm… Snowy. Vale, se que no tengo mucha originalidad pero le pega.
Jacob: Es el nombre perfecto.
Anne: Muchísimas gracias Jake-deje a la perrita con mi hermana y fui a abrazarle, al oído le dije "Luego verás por hacerme esto" sonó como una amenaza y puso cara de preocupado.
Estuvimos toda la tarde jugando con Snowy, y riendo, los Black se quedaron a cenar en casa, y mamá preparó mi plato favorito, pastel de carne. Luego se despidieron todos, Jake subió a Billy en el coche, y volvió a la entrada para hablar conmigo…
Jacob: ¿Acaso no te ha gustado el regalo?-debía de haberse estado conteniendo la pregunta desde la tarde.
Anne: Me ha gustado tanto como tu beso.-le di un beso en la comisura y sonrió.- Y bueno ¿Cuándo cumples 16?
Jacob: Este sábado.
Anne: ¡¿Qué?! ¿Y cuando pensabas avisarme? Ahora no tendré tiempo de prepárate nada.
Jacob: No quiero fiestas Anne, con que vengas tu a verme me sirve.
Anne: Jacob, si fueras dos años mayor serías el terror de Forks.
Jacob: Espera al sábado.- los dos nos reímos y nos fuimos cada uno por su lado. Al entrar en casa mamá me soltó.
Katherine: Si que habéis mejorado Jake y tu eh…
Anne: ¡Caroline!
Caroline: Mandé usted señora Black.
Anne: ¡Como de pille verás!-subí corriendo las escaleras a por ella.
Katherine: Que gusto tenerlas de nuevo en casa- suspiró y entró de nuevo a la cocina.
Mientras Caroline y yo continuábamos nuestra lucha de almohadas en mi cuarto.
Anne: Oye ¿Dónde dormirás?
Caroline: En la habitación de invitados. Bueno, ahora pasará a ser la mía, y los invitados en el sofá. Salvo si es Jake, que entonces subirá aquí.
Anne: ¡Serás bruja, ahora verás!-comenzamos a hacernos cosquillas y caímos sobre la cama, entonces noté algo en mi espalda- Tiempo muerto, tiempo muerto.
Caroline: Es un sobre. Vamos ábrelo ¿Crees que será de Jacob?- no, no era suyo, esa letra tan redonda, limpia y perfecta… solo podía ser de él.
Anne: Lo dudo.- me daba tanto miedo de abrir el sobre- ¿Puedes abrirlo tú?
Caroline: Está bien.- lo abrió cuidadosamente y sacó un colgante- Está roto.
Anne: Está partido por la mitad.- era como la unión de unas manos, pero la placa estaba rasgada por al mitad y faltaba un cacho.
Caroline: Hay una nota.
Anne: Leela.
Caroline: Dice...
C'est fini!
POr hoy ya teneis, y como alguien se queje le mando un Avada, porque aquí van comprimidos dos capitulos y medio ¬¬'
Chicos, llegamos a la parte interesante (desde mi punto de vista... y es que... hohoho me encata escribir sobre celos xdd)
Realmente iba a actualizar el dia 23 pero aquí en España hay fiestas esa noche, y salí, así que pensé en traspasar la actualización al día 24 pero... veréis:
El día 23 por la noche, mientras estaba de fiesta, ocurrió algo horrible, un tren arroyó a unas 29 personas, dejando 15 heridos y 14 muertos... todos ellos iban de fiesta. Bien, lamentando su perdida, yo estaba aún más preocupada porque esto sucedió en una ciudad en la que viven dos amigos míos. Podéis intentar imaginar mi cara cuando intenté localizarlos y no pude...
El día 24 conseguí hablar con uno de ellos y ya me dijo que los dos estaban bien, que no se encontraban ni tan siquiera cerca de allí, igualmente... no tenía mente ni cuerpo para subir capitulo. ¿Me comprendéis no?
Bueno, pues capítulo por aquí, dedicado a todas esas personas...
Enfin, no quiero poneros tristes, así es que...
Con esto y un bizcocho, me voy a la playa con un batido (já, se que algunas querrían venir hohoho)
Editaré el chapter por las posibles faltas de ortografía, no me da tiempo, sorry.
Besos desde el pequeó mundo de mi habitació...
Mery J Black