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Historia 42013 — capítulo 2
Una oportunidad
Muchas personas se dieron vuelta y otras que miraban exclamaron varias cosas o sólo se dedicaron a proferir un grito.
-¿Con que se daría cuenta, no?-Dije irónico.
-¿Cómo es posible?-Preguntó el profesor atónito.
-Se lo dije.-
-Rayos, ¿cómo saldremos de aquí?-Preguntó Stephanie un poco asustada.
-Ni idea,pero espero salir pronto-Le respondió Zacharias.
-Rápido, vuelvan al aula-Dijo imperante el profesor.
Todos obedecimos, a regañadientes claro, y nos encaminamos hacia allí un poco incómodos y preocupados.
-¿Cómo fue todo?-Preguntó Jennie, alterada por la idea de quedarse más tiempo de lo normal en la escuela.
-No sé, fui al baño y cuando salí se escuchó un ruido y todo se quedó a oscuras. Luego cuando se prendieron las luces pude ver que las ventanas estaban tapadas.-
-¿Las ventanas del segundo piso están tapadas?-Preguntó Thomas y yo asentí con la cabeza.- ¡Entonces estamos enterrados varios metros abajo!-
-Lo sé.- respondí con mas ganas de decir: "Díganmelo a mi"
Los cinco miramos automáticamente la ventana más próxima. No se veía más que nieve.
El profesor entró al salón con un teléfono en la mano. Intentó llamar a alguien para que viniesen a socorrernos, un poco alterado por cierto, pero no obtenía resultado. Resignado, golpeó el teléfono fuertemente contra su escritorio.
-Nadie contesta- Anunció luego de que nos sobresaltáramos por el ruido -No sé cuanto tiempo pasaremos aquí.-
-¿¡Estaremos varios días encerrados aquí!?- Gritó Jennie, como siempre, muy nerviosa.
-Cálmese, señorita Jennie.-
(¿Será posible que sólo me llame a mí por el apellido?)
- Seguiré intentando.-Trató de calmarla el profesor.-Suerte que traje tarea extra hoy.
Todos rezongaron y se quejaron gritando al profesor, cosas como: "Ya es suficiente con estar más tiempo en la escuela ¿Quiere darnos más tarea?" "¡Con todo este asunto no podemos hacer tarea!"
Yo me quedé sentado en mi banco callado y ensimismado en mis propios pensamientos. Hacer mucha tarea no era un problema para mí. "Rayos, si que estamos atrapados, encerrados, enterrados…" "Seguramente la ciudad entera está tapada por la nieve, excepto los edificios más altos" "¿Cuánto tiempo estaremos aquí? ¿Qué comeremos? ¿Qué beberemos?" Y lo peor: "¿Cuánto tiempo deberé pasar con este despreciable profesor?"
Stephanie me sacudió el brazo y me sobresalté.
-Oye, te has quedado dormido-Me dijo con una mirada inquisitiva.
-¡Oh, rayos!-Exclamé refregándome los ojos-¿Y el profesor?-
-Intentando llamar a alguien, aunque no consigue comunicarse con nadie. No hay métodos de comunicación.-
-Oh… ¿Cuánto tiempo he estado dormido?-
-No sé, media hora quizá.-
-¿Y los demás?-Dije al ver que éramos los únicos allí.
-Están también intentando comunicarse o ver si alguna ventana no está tapada por la nieve.-
-Vaya… ¿y yo durmiendo? Que vergüenza.-
Ella rió mostrando una de sus más lindas sonrisas.
-Si no encuentran una salida creo que pasaremos varios días aquí.-Dijo poniéndose seria.
-Que horror. Pero al menos estaré contigo-Lo último lo susurré pero ella llegó a escucharme y volvió a sonreírme.
Sí, lo admito, algo pasaba entre nosotros dos. Ella me gustaba. Su color de pelo era castaño claro y sus ojos eran color avellana... Como decía, ella me gustaba. Mucho. Pero nunca habíamos llegado a ser más que amigos ¿Sería esta la oportunidad?
James la llamó desde la puerta, ella se incorporó y la siguió. "¡Rayos!" Pensé.
James era un muchacho de mi misma edad. Era realmente gigante. Creo que hasta me llevaba dos cabezas… dos grandes cabezas. Su espalda y sus hombros se semejaban a una gran medianera y sus músculos se marcaban fuertemente en su camisa. Tenía el pelo bien corto, como quien va a una guerra, rubio.
-Lo siento, loco, te la robo un momento-Me dijo.
Yo puse los ojos en blanco "¿Te la robo? Dios… como lo odio".
Se preguntarán por qué me decía "loco". Pues les contaré. Hacía ya como cuatro años yo tenía un secreto: veía fantasmas o, mejor dicho, gente muerta. Y no era una mentira, realmente los veía. Un día decidí contarle a un amigo de primaria y él, entrometido como siempre, lo escuchó y lo esparció por toda la escuela diciendo que veía fantasmas y que estaba chiflado como una cabra. Todos me creyeron loco y desde ese día gané ese apodo, que me acompañaría toda mi vida.
Y como si fuera poco también le gustaba Stephanie y quería estar con ella a toda costa, costase lo que costase. Habían estado juntos un tiempo, lo que me aseguraba que, dentro de poco, lo harían de nuevo.
"Pelea con él" Me había dicho una vez un amigo mío. "¡Sí, claro! ¡No puedo pelear con esa mole! ¡Me destruiría!" Respondí. Yo me había resignado a ser un perdedor el resto de mi vida y deseaba que algún día fuese al revés. Pero ese tipo de chicos siempre se salen con la suya. No hay ley que apoye al débil.
En fin, James siempre me arruinaba las oportunidades de triunfa.
(Si es que las tengo pues llegan como diría mi madre, <>)
En este caso era estar con Stephanie
(¡Pareciera que no quiere verme feliz!)
y en ese momento había arruinado otra oportunidad.