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Historia 42013 — capítulo 7

El juego de las sillas

Me desperté a la mañana siguiente. El hecho ocurrido la noche anterior me había dejado un tanto

(¿Un tanto? ¡Totalmente!)

asustado y paranoico. Comencé a pensar que en esa escuela -probablemente- había entes o fantasmas…

Escuché algunas voces, entre ellas las de mis amigos. Estaban hablando de cómo habían dormido y de otras cosas que no llegué a oír. Abrí los ojos y suspiré: estaba otra vez en esa horrible y fría escuela encerrado. Miré a mi alrededor y allí los vi: todos juntos en un grupo, como siempre.

Me incorporé y noté que me dolía gran parte del cuerpo. Me libré, desganadamente, de las pesadas y abrigadas sábanas y me destapé. Salí de la improvisada cama y me dirigí hacia la puerta. Al pasar por enfrente de mis amigos, los saludé y les dije que volvería en unos minutos. Me encaminé hacia el baño, no sin antes ponerme un gran abrigo de piel

(Nunca creí que lo haría)

que habían extraído del armario del conserje y que estaba colgado sobre un gancho, junto a otros.

Mientras cruzada el pasillo pude ver a varios de mis compañeros hablando y frotándose las manos para hacer fricción. Muchos tenían la piel con una tonalidad rosa o algunos estaban completamente pálidos, debido al frío que calaba los huesos.

-Quiero salir ya de aquí-Decía uno.

-¿Por qué no vienen a rescatarnos ya?-Inquiría otro.

-Ya estoy harta de estar aquí. No quiero ver más nieve en toda mi vida.-Se quejaba una chica.

Al llegar al baño me lavé la cara (Ya no salía agua caliente) y, sacando pasta dental y un cepillo de dientes del botiquín, me los lavé. El agua helada hizo que me dolieran fuertemente las muelas y la cabeza.

Salí de allí y, al ver que ya no había nadie más en el aula, deduje que ya habían ido a la cafetería a desayunar.

Pasamos varias horas esperando, pues la cantidad de leche y té que había allí estaba congelada. El profesor, y varios alumnos más (Incluyéndome) las calentamos, tratando de derretir el hielo.

Puse escuchar el ruido que producía mi estómago y me volví un poco impaciente.

Cuando terminamos y servimos el líquido a todos, notamos que su sabor no era el habitual, pero sabíamos que era debido a que había estado congelado, y tomamos y comimos hogazas de pan con ansias.

Yo me había sentado en una mesa junto a mis amigos. No me importaba si el sabor de la leche era rico o no, o si el pan estaba recalentado, estaba caliente y eso me agradaba.

-Oigan, me estoy desesperando. Debemos salir de aquí.-Dijo de repente Jennie, a mi lado-Con sólo ver esa masa de nieve gigante en las ventanas, me pregunto si saldremos de aquí con vida y si nuestros familiares también lo están.

-Yo tampoco, Jen. Quiero irme y volver a mi hogar. Quiero estar con mis padres y mi hermano…-Dijo Stephanie.

-Siento como si hubiésemos estado varios días encerrados aquí-Susurró Zack.

-Yo también, pero cuando pienso más detenidamente, puedo recordar que sólo hemos estado tan sólo un solo día…-Agregó Tom, pero yo lo interrumpí.

-Chicos… ¿Ustedes creen en lo que me pasó, verdad?

-Por supuesto que te creemos, Dave-Me dijo Zacharias.

-Creo que aquí… hay fantasmas.-Cuando dije esto todos se miraron y me sentí un verdadero idiota… aún así continué hablando-Pero no creo que sea uno solo… Hay más. Cuando quedé encerrado en esa sala… pude escuchar muchas voces… Y… fue horrible, chicos, fue horrible…

-¿Quieres decir que está poblado de fantasmas?-Inquirió Jennie abriendo los ojos como platos, una mueca característica de ella.

-Sí… eso creo… Lo que pasó con Jeremy fue algo muy extraño… y lo mío ni hablar… no hay dudas, todo encaja. Es todo muy extraño.

-Sí, demasiado extraño.-Susurró Stephanie y pude ver como se movía nerviosamente a causa de un escalofrío.

-Pues debo contarles algo. Ayer… cuando todos dormían… alto tiraba de mi sábana.

-Pude haber sido yo-Dijo Thomas.-Yo dormí a tus pies, quizá lo hice dormido.

-No creo. Prendí la linterna, alumbré mis pies y no había nada… e, increíblemente, la sábana paró de moverse… Tengo tanto miedo.

-No me asustes.-Susurró Zack.

-Fue… verdaderamente horrible.

-¿Pero qué es lo que querrán?-Inquirió Tom ausentemente, como ensimismado en sus pensamientos.

-Realmente no lo sé-Dije respondiendo a su pregunta.

-Bueno, Dave.-Comenzó Stephanie.-Sólo hay una forma de saberlo.-

Y todos nos miramos.

Era de noche y todos estábamos en un aula vacía.

-Estamos encerrados en esta escuela tapados por la nieve, David, no estamos para jueguitos. Hay que intentar salir de este lugar-Me había dicho el profesor severamente cuando entramos al salón.

-No son juegos, ellos quizás nos ayuden a salir.-

-Ya basta de locuras, David. Debemos irnos de aquí.-

-Quiero probarles que es cierto.

-Fingiré que tengo curiosidad… ¿Qué es exactamente lo que quieres hacer?

-Ya se lo dije. Intentaré tener comunicación con ellos.-

-¿Y por qué debemos estar nosotros? ¿Acaso no puedes hacerlo solo?

-Sí, pero quiero demostrarles que no miento. Aparte, debemos tener la supervisión de un adulto, todo puede pasar… ¿Acaso tiene miedo?

-Claro que no, yo no creo en esas cosas.

-Entonces si no cree, quédese. Le aseguro que comenzará a creer.-Le dije mirándole con una mirada perspicaz.

-Está bien. Has lo que tengas que hacer. Pero sabes que estamos perdiendo el tiempo.-Me dijo levantando un dedo y apuntándome con él.

-Claro, señor.-Respondí con una sonrisa.

Pero ahí estábamos. Todos sentados haciendo un círculo alrededor de la silla. Confiaba en que pudiese verlo y que me hablara… pero al parecer, no fue como yo quería…

-Como saben-Comencé a decirles a todos-, he dicho que veo (O veía) fantasmas. Pues bien, algunos no me han creído y dicen que estoy loco… hoy se los demostraré. He descubierto que en esta escuela hay una Fran cantidad de entes.

-Que buen hallazgo, David-Dijo James, interrumpiéndome-Larguémonos de aquí.

-¿Estás diciéndome que tienes miedo, James?-Pregunté retándolo.

-No-Respondió rápidamente a la defensiva.

-Entonces quédate y prueba tu valor.

Él, mirándome con odio y con los ojos entrecerrados, se sentó en su silla y cruzó los brazos.

-Bueno, prosigo.-Dije yo aclarándome la garganta-Creo que los…fantasmas… están intentando comunicarse con nosotros… al parecer quieren decirnos algo, y hay que averiguar qué es esa cosa.

-¿Quieres decir que tendremos contactos con… fantasmas?-Preguntó Jeremy asustado.

-Algo parecido.

(De hecho, eso era)

-Quiero irme-Dijeron algunos al unísono.

-No les pasará nada-Les dije, tratando de calmarlos-No podrán hacerles nada…-Añadí sin seguridad.

Todos se sentaron.

Lo siguiente a eso fue una gran reducción de la temperatura. Noté que la llama de la calefacción se había extinguido de repente. Sentí que me congelaba totalmente y que mi cabello se erizaba.

Escuché pasos…