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Historia 42013 — capítulo 8
El juego de las sillas II
La puerta se abrió con un chasquido, procedido por un fuerte chirrido, parecido a esas películas de terror que tanto odiaba. Otra vez se oyeron pasos, está vez mucho más cerca, en el piso de madera. Pero… no había nada allí. Otras veces había visto como aparecían, pero esta vez no, sólo podía oír, lo que me fastidió mucho.
Todos contenían el aliento, ojos bien abiertos, músculos tensos.
Noté que mis piernas tiritaban, quizá por el frío, quizá por su presencia.
De repente di un súbito respingo. Algo frío y suave estaba rozando mi brazo. Miré por el rabillo del ojo y percibí que era la mano de Stephanie a mi lado, que se deslizaba a través del antebrazo y se extendía hasta mi mano. Luego entrelazó sus helados dedos con los míos.
La cosa (Invisible) siguió avanzando y luego los pasos se detuvieron repentinamente. La mano de Stephanie apretó la mía cuando la silla se movió levemente, lo que indicaba que eso se había sentado.
-Hola, señor.-Dije luego de aclararme la garganta, sintiéndome patético.
Silencio.
-Agradecemos que haya querido comunicarse con nosotros.
Silencio, aunque me pareció oír un leve gemido.
-¿Puedes hablar?-Inquirí con temor.-Está bien… Si respondes No, golpea la silla una sola vez. Si respondes Sí, golpea dos veces.
-Ja, ¿le cortaron la lengua los ratones?-Preguntó irónicamente James, lo que me cayó muy mal.
Silencio.
De repente algo se removió y se oyó un golpe seco en la silla. Todos nos quedamos estupefactos, pero aquello no era todo. Inmediatamente después del primer golpe hizo otro, lo que indicaba "Sí".
La mano de Stephanie apretó la mía aún más fuerte. Escuché que algunos exclamaron "¡Oh, Dios mío!", incluyéndome.
Miré a James y sentí un poco de satisfacción al ver su cara de horror y estupefacción.
Traté de volver a hablar, pero no lo logré sin aclararme la voz y carraspear y cuando pude llegar a hacerlo, tartamudeaba un poco
-¿Quién… quién te ha… hecho eso?-Pregunté-Oh, claro, sólo responde sí o… o no. ¿Te han asesinado?
Doble golpe.
-Y… ¿En esta escuela?-
Doble golpe.
-¿Tú me golpeaste?-
Un solo golpe.
-Claro… El asesino… ¿Está en esta escuela?-
Doble golpe.
-Y… ¿El asesino fue uno de los que me golpeó?-
Doble golpe.
-¿Quiere hacernos daño?-
Doble golpe.
-¿Por eso te has ofrecido a hablarnos? ¿Tú quieres que eso no pase?-
Doble golpe.
-Él quiere matarnos…-
-¡Diablos!-Exclamó Jeremy.
-Oh, Dios mío. Intentan matarnos.-
Todos me miraron estupefactos. Estábamos en peligro, en un verdadero peligro.
Repentinamente, James se levantó de su asiento.
-¡Ya estoy harto!-Gritó furiosamente y tomó la silla de en medio con sus manos y la tiró, por los aires, hacia una de las paredes.
-¡No, James, no!-Exclamamos todos al unísono, levantándonos de nuestros asientos.
De repente la silla en la que hace segundos atrás estaba sentado el muchacho, se corrió violentamente hacia la pared sin despegarse del suelo, provocando un fuerte ruido.
-¿¡James, qué has hecho!?-le pregunté a gritos.
La puerta se abrió violentamente y se cerró al instante con un fuerte estruendo.
Todo había acabado.