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Blood Ties — capítulo 5

El día amaneció como cualquier otro, excepto porque ella era la sra. Malfoy. Con una sonrisa apaciguadora, miró la mesa del desayuno. No se veía tan mal. Quizá así podía no firmar su sentencia de muerte. Aunque visiblemente, Lucius no tenía apariencia de querer hacerle daño. De haberlo pensado así ya lo habría hecho. ¿O tal vez no?

  • Buenos días- dijo, pero nuevamente no obtuvo respuesta. Se sentó lo más alejada de él que pudo y lo miró en silencio, mientras él solo contemplaba la comida servida en su plato y se preguntaba si debía comérsela.
  • Está recién hecho. No creo que sepa tan mal. No sé si seré buena cocinando, aunque ya me han dicho que sí y...
  • Como sea. Supuso que hablar no era la solución y bajó la vista hacia su desayuno. Se preguntó dónde estaba Narcisa y con quién la habían casado. Draco debía estar con ella. Las madres tenían prioridad con los hijos. También se preguntó por Bellatrix.... ¿Qué habría sido de su esposo, si ella continuara viva? Seguro lo habría matado, antes de firmar ese dichoso contrato. Que ella jamás habría firmado. No sin antes asesinar al ministro. En cuanto alzó la vista, Lucius ya no estaba allí y ya había terminado. Se asombró de lo rápido que había sido y de lo silencioso que también había sido. Imaginó las más horrendas y complejas situaciones a vivir, y se preguntó qué iba a hacer a continuación. Ya estaban casados. ¿Qué? ¿Tenían que amarse y tener hijos? ¿Verse como una pareja cualquiera? Cualquiera fuera el escenario, ninguna opción lucía buena para ambos. Inspiró y se preguntó qué habría hecho de haber sentido lo que él debía estar sintiendo. Casi podía compadecerse de él y de lo que le ocurría. De no estar recordando quién era y qué había hecho en todos esos años donde había estado bajo su varita y su amenaza de muerte.
  • Puede torturarme si quiere, matarme... srta. Granger. Sé que usted me odia y no la culparía. Sería mejor que eso hiciera.
  • A diferencia de usted, yo no tengo mentalidad racista ni asesina. Entonces no tengo por qué tomar ese tipo de actos. No lo necesito. Si quiere algo, solo tiene que pedirlo y se lo brindaré con mucho gusto. Buenas tardes. La pregunta o comentario más insidioso que le habían hecho a lo largo de su día y de su vida. Como si quisiera matar a alguien. Sí ganas no le hubiesen faltado antes, pero no era una asesina. Y no pensaba comenzar a serlo.