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Blood Ties — capítulo 7
Espero que les guste este capítulo ^^.
MariSeverus.
Hermione permaneció sentada en su cama, preguntándose qué iba a hacer ese día. Un fin de semana donde de tener a un esposo que la amara y que ella realmente amara, podrían disfrutar de un paseo o de una actividad. Juntos. Pero eso no estaba ocurriendo; puesto que su esposo era un ex mortífago.
Pero ese día, Hermione no se ataría a su presencia. Quería disfrutar, poder hacer algo. Y fuese en familia o no. Ella lo haría. Con una sonrisa suave, caminó hasta su vestidor.
Cosas que ponerse, muchas. Pero siempre que recordaba que estaba con Lucius Malfoy en un mismo lugar, comenzaba a dudar de su aspecto y de lo que en realidad debía llevar puesto.
Al salir, Lucius ya estaba en la mesa. El desayuno corría por su cuenta y parecía poco perturbado por haberlo realizado por sí mismo. Se preguntó ella; si la comida estaba envenenada o algo parecido.
Eran sus paranoias una vez más.
— ¿Lo hizo usted mismo?
Qué estúpida pregunta.
— Sí. Y no, no está envenenado.— comentó y Hermione asintió en silencio. Con un suspiro lento, se sentó en la última silla de aquella casa y simplemente miró el desayuno.
Quién podría decir que Lucius sabía cocinar. ¿Por qué lo creía todo un inútil, al respecto? Quizá porque en realidad, no le dedicaba tiempo a otra cosa. Solo a acabar con Harry y sus amigos.
Incluyéndola a ella, por supuesto.
Mientras desayunaban, ella meditaba en silencio. ¿Qué haría Narcisa de saber que ella estaba casada con su esposo? Ladeó la cabeza para mirarlo vagamente y pensar.
¿Qué haría él de saber sobre el esposo de Narcisa Malfoy? ¿Cómo poder vivir separados si la amaba tanto como para rendirse en plena guerra? ¿Para acobardarse y dejar de defender sus ideales?
Eso al menos; se lo celebraba.
— Me pregunto si quisiera ir a alguna parte en especial. Digo...estar encerrados aquí dentro, todo el día y...
¿Granger lo invitaba a salir? Sonaba bastante estúpido de su parte, luego de tener que casi cuidarlo como si él fuese una especie de bebé. Supuso que bueno, algo más tenía que hacer. Además de torturarlo con su presencia.
— ¿Me está invitando a salir?
— Bueno, si usted quiere quedarse dentro. Eso es asunto suyo. Yo quisiera dar un paseo y no le veo nada de malo. Al final, ambos somos adultos e inteligentes. Sabemos muy bien que nada fuera de contexto, podría ocurrir si decidimos salir.
Juntos. Esa era la palabra que estaba omitiendo. Eso era lo que no pensaba, por omisión. Lucius se permitió sonreír y se preguntó si en realidad, se le había olvidado envenenar aquel desayuno o lo había hecho.
Hermione Granger deliraba.
— Somos adultos, más no una pareja. Granger. No estamos casados para que usted lleve el apellido Malfoy y para que haga de él, el nuevo "monumento". Mis bases ya están sentadas con Narcisa. Mis aspiraciones igual. No es que vaya a salir con usted y de pronto tenga sentimientos encontrados.
¿Acaso no era eso lo que acababa de decir? Hermione inspiró en silencio y se levantó, luego de haber terminado. Había comido más rápido de lo que habría creído, solo por el hecho de escuchar tantas tonterías juntas.
— No entiendo su punto. Yo no pretendo ser más de lo que soy. No lo aspiro de esa forma. No lo amo, señor Malfoy y dudo que alguien más, aparte de su esposa, pueda amarlo.
Se detuvo en la cocina y no escuchó comentario al respecto. Luego de hacer los quehaceres acostumbrados, como lavar la loza y asear las habitaciones, Hermione estaba lista para salir.
Para dar un paseo y detenerse a pensar. Lucius la miraba desde el sofá. Ella estaba decidida a darle el espacio que requiriese. Que se escapara, que pretendiera matarla.
Eso poco le importaba. Inspiró en silencio, mientras Hermione se acomodaba la bufanda. Estaba por salir, cuando se preguntó qué clase de daño podría causar, el acompañarla.
— Por como me mira, asumo que quiere acompañarme.
— No es una opción. Solo estaba pensando. No la estaba mirando.
— Sé cuando alguien me mira, no soy estúpida.
A veces lo parecía.
— Muy bien, ¿qué podría pensar la gran Granger, si le digo que voy a acompañarla?
— Que sabe muy bien que un paseo no le hará daño a nadie. Señor Malfoy, no estoy aquí para juzgar su condición. Para jugar al verdugo. Eso, que lo haga el ministerio.
Bastante inteligente. Para su gusto, de hecho.
— Supongo que esperaba mucho de usted, srta. Granger.
— Mucho, sí.
Hermione transpiró, mientras el hombre se levantaba del sofá y caminaba hasta detenerse a pocos metros. No necesitaba tenerle miedo a él como persona, sino a su pasado. Lo que podía ocurrir gracias a él.
Sobretodo en el ministerio.
Pero tenía que adaptarse, acatar las normas que se le habían dictado. Con una sonrisa suave, miró al hombre que la seguía y se dijo que parte de su recuperación; trataba de eso.
De interactuar. De salir una vez más.
Eso colaboraría con su retorno a casa. Con su regreso a su vida normal.
Supuso.