Un romance de locos — capítulo 10
Me habría gustado que James fuera adelante, ya que, desgraciadamente, yo llevaba falda, que, aunque era más allá de las rodillas, no era nada agradable.
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Ve tú adelante. - Dije a James luego de conjurar un hechizo para que mi varita nos iluminara el camino (N/A: Si, Lumos, es que Rosali lo encontró en: "100 hechizos útiles para situaciones desafortunadas" - yo lo inventé - y lo usó)
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¿Por qué? Tu varita es la que alumbra.
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Si, pero, igual. Yo tengo falda y...
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Oh, ¡vamos Rosali - Me dijo él - Soy tu mejor amigo, no un degenerado. Créeme, si quisiera verte... bueno, ¡no se! ¡No quiero verte! ¿Si? He visto a otras mujeres en ropa interior y no he muerto ni yo, ni ellas.
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¿Quiénes? - Pregunté un poco más enfurecida de lo debido.
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Mi madre y mi tía, cuando tenía seis años, ¿por qué? ¿Acaso estás celosa?
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¿Celosa, yo? - Hice una risita falsa. - No me hagas reír. - Su rostro me miró triste. - Lo siento, ¿te he herido? Me refería a que no lo estaba, ¿si? Volviendo al tema: ve tú adelante. Toma mi varita.
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Está bien. - Dijo más felíz, pero dolido todavía.
Gateamos por el túnel unos segundos hasta que vimos que iba bajando. ¡Me maldigo por haber traído falda!
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Oh, ¡No! ¡Puede! ¡ser! (N/A: NPS! XD) - Dijo James mirando el túnel. - No quiero bajar por ahí, ¡no sabes que cosa puede haber abajo!
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No lo se - Dije con voz irónica - , tal vez, ¡El vestíbulo, el Gran Salón o las mazmorras! ¿Adonde crees que lleva? ¿Al calamar gigante? Vamos, James, ¡lo único que no hay que hacer es ruido! Nos deslizamos sin gritar y listo. Además, no puedo volverme para atrás.
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Está bien. - Dijo al llegar a la boca de donde el túnel descendía. - Yo te tapo la boca a ti y tú a mi, ¿si? - Preguntó.
Iba a decirle que cada uno se tapara su boca con su mano, pero la idea de que James me dejara tocar su cara le ganaba a cualquier chiquilinada.
- Bueno. - Dije.
Nos sentamos y nos tapamos uno a otro las bocas y yo, con la mano que me quedaba, me aferré (sin apretar) a su brazo al momento en que él se tiraba por el túnel que se ensanchaba - por suerte - como para que se tiraran tres personas al mismo tiempo, así que cabimos perfectamente.
El túnel habrá descendido durante cinco largos minutos, por lo que el quiso decir algo. Saqué mi mano de su boca al darme cuenta.
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¿Cuanto tarda?
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Creo que vamos a las mazmorras. - Dije yo y un segundo después aterrizamos en una superficie dura, en la cuál impactamos con un golpe sordo. Podíamos oír un murmullo peculiar y había olor a humedad. Estábamos en un "círculo" que conectaba con tres túneles más, todos con colores bordeándolos. Uno tenía los colores verde y plata, otro azúl y bronce y el tercero amarillo y negro. El túnel por el que habíamos llegado era rojo escarlata y dorado.
Le arrebaté a James la varita y recorrí el túnel verde y plateado, el más corto de todos (casualmente). Llegaba hasta una "ventanita" pequeña. Allí pude ver unos sillones de cuero negros, mesas y una chimenea. La luz era verdosa y había en un sillón dos personas muy cerca una de la otra. Forcé un poco la vista, y vi que eran Evelyn Lie y Sebastian Lawrence, besándose. Puse cara de asco.
- Son tal para cuál - Susurró James.
Le hice un gesto de que fuéramos al círculo de nuevo y cuando estuvimos allí le dije:
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¿Sabes donde estamos? - Ladeó la cabeza como diciendo más o menos. - Este túnel conecta con las cuatro salas comunes.
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Genial. - Dijo él. - Oye, ¿crees que estemos debajo del lago? Por que aquí hay olor a agua y eso.
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Tal vez. - Le dije.
Luego de haber descubierto el escondite de la Sala común, Rosali y yo nos pasábamos todos los días (a la medianoche) por el túnel y hablábamos y hablábamos. Rosali era mi amiga y mi amada, pero, más que nada, era mi compañera. Hacíamos todo juntitos. Nunca nos separábamos ya que teníamos las mismas clases, íbamos a comer juntos, y salíamos a la nieve y a visitar a Hagrid juntos.
Él le había tomado mucha confianza y afecto a ella, y también a mi.
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Oye, ¿que onda tú con Rosali, eh, James? - Me dijo Alex una mañana en el cuarto mientras todos nos cambiábamos.
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No, tal vez deberías llamarla Rosi. - Dijo Angus - La novia de Jamsie.
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¡Oye! No soy Jamsie, soy Jamie si venimos al caso y no, no es mi novia.
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Pero te encantaría que lo fuera, ¿no? - Preguntó Seth.
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No, al él no le interesa. - Dijo Angus, fingiendo, cuando yo estaba buscando las medias de debajo de mi cama.
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¡Yo no dije eso! - Me quejé levantando la cabeza bruscamente para mirarlos. - Ella no es mi novia, pero ojalá.
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Jamie y Rosi, sentados en un árbol, B-E-S-A-N-D-O-S-E. - Canturreó Seth.
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Oye, es una escoba, no un árbol, ¿si? - Le corregí.
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¡JA! - Dijo Alex. - Te atrapamos con la poción en el caldero.
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Si, me atraparon. Para que negarlo. Yo, James Sirius Potter Weasley, adoro a Rosalinda Acuentes aunque ella no guste de mi...
Dos preguntas llegaron rápidamente de las bocas de Seth y...¿Berny?
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¿Que tú no le gustas? - Preguntó Seth.
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¿Rosalinda? - Inquirió Berny. Lo miramos. - ¡¿Qué?!
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Desgraciadamente y... desgraciadamente. Lo sé, el nombre no combina con el apellido. Pero, claro si se llamara Potter...
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¿Me estás diciendo que piensas que ella no está enamorada de tí? - Preguntó Seth, de nuevo interrumpiéndome. - Tu si que estás jodido (N/A: Sorry por la palabra, pero así son ellos) ¿No te has dado cuenta de que cuando nos ve bajar a los cinco al único que busca es a ti?
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Eh... no.
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O que en el Gran Salón te tira miraditas intencionadas - Preguntó Alex levantando y bajando las cejas (¬¬ irritante).
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¿O que te dedica su mejor sonrisa solo a ti? - Agregó Berny. Lo miramos de nuevo. - Si, oigan, chicos, yo también hablo. No soy un robot obsesionado con los libros.
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¿Ustedes dicen que yo le gusto a Rosali? - Pregunté incrédulo mientras bajábamos las escaleras.
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¡Le encantas! - Me gritaron los cuatro y Alex agregó: - Además del hecho de que eres el hijo del mago que salvó al mundo de un terrible destino. Ella te ama realmente.
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Pues ya somos dos. - Dije llegando a la Sala Común, donde Rosali me esperaba, sentada de espaldas, en un sillón. - Realmente la amo. - Agregué, soportando a mis amigos silbar y decir: "¡Eh!" con vocesitas pícaras.
Fin...