Un romance de locos — capítulo 14
El tren se detuvo. Abracé a mis amigas, a Alex, Berny, Angus, Seth y James, al cual besé en la mejilla. No podía creer que ya hubiera pasado un año. Y pensar que hacía solo doce meses estaba volviendo a casa en autobús con Isabella, al número 3 de calle Mongolia, cerca del paseo Gliciana. No lo extrañaba mucho, por que de eso había pasado a ser la mejor alumna en una clase donde enseñaban a transformar objetos o animales en otros semejantes, y cosas así. Estaba muy feliz.
Había programado una salida con Violeta, Katrina y Natalia y hasta le había dicho a James que le enseñaría el mundo muggle.
Pasé las primeras semanas en casa, juntándome con amigas (algunas a sabiendas de mi mágica personalidad y otras no), viendo televisión y hablando por teléfono con Violeta y Natalia. Katrina no me había dado su número porque sus dos padres eran magos. También salí a Londres varias veces. Fui una vez a Charing Cross, ya que estaba harta de tanta limitación de magia. Casi hago un encantamiento por las ansias que tenía.
La tercera semana de vacaciones, mientras yo estaba leyendo en el escritorio de mi habitación, llegó al fin la carta de Hogwarts junto con la lista de nuevos libros, ingredientes de pociones y la nota que decía "El tren parte a las once en punto el día primero de sep..."
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Pero, ¿qué demonios es esto? - Había otra lechuza en la ventana. - ¿Y a ti quién te envió? No eres la lechuza de Nati, ni la de Violeta. Oye, espera...
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No, por favor, no más lechuzas. - Pidió mi madre entrando en la habitación con una franela y cera en aerosol. Miraba con aversión a la pobre ave. - Ya tienes a Flaggy.
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No, mamá. Es Knewig, la lechuza de James. - Dije señalando a la lechuza que había llegado después.
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¿James? ¿El chico que te gusta? - Preguntó mientras limpiaba la cómoda.
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No... - Me miró y arqueó una ceja. - bueno... en realidad si, pero eso no viene al caso. También es mi mejor amigo y me mandó una carta. - Dije sonriendo feliz. Desaté el nudo y liberé la carta. La lechuza no se fue, seguro que James le había dicho que no tengo otra para enviarle la respuesta. Leí la carta:
Querida Rosie: Mi mamá me ha dado permiso para que te quedes una semana con nosotros, así podrás ver como viven los magos, por que con los muggles debe ser muy diferente. ¿Todavía sigue en pie tu invitación para conocer el Londres muggle ?
Contesta rápido, por favor, me muero por que vengas, te extraño mucho... Además, hay que ir a comprar los útiles para el colegio al Callejón Diagon pronto.
James S. Potter W.
Pd: Te amo
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¿Por qué sonríes como idiota? - Me preguntó mi mamá, que había dejado de limpiar y estaba enfrente de mí. - ¿Qué decía la carta?
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¡Decía que me invita una semana a su casa! Y que quiere conocer el Londres muggle. Además hay que comprar los libros de hechizos para este año. - ¡¡¡¡¡ Y QUE ME AMA!!!!! ¡¡¡¡AHHHHHH!!!!
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¿Qué te invita una semana a su casa? Hay que hablarlo con tu padre, pero supongo que podrás... ¿el Londres qué?
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Ah, pues es el Londres no mágico. - Expliqué sonriendo ampliamente. Contemple la lechuza y me di cuenta a tiempo que mi madre leía la carta. Se la saqué justo en el momento correcto.
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Espera, me falto leer la postdata.
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Dice que me extraña.
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Bueno, lo hablaremos cuando llegue tu padre, no tarda en venir. - Y se encaminó a la puerta.
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¡Me ama! - Dije en un susurro, pero pretendía no pronunciar esas palabras.
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¿Qué dices? - Mi mamá se paró en secó y giró sobre sus pies.
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Nada. - Contesté a una velocida record, con los ojos abiertos como platos. *"Eres una idiota, Rosie"*me dijo mi conciencia.
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Ah, bueno.
Cuando salió me puse a dar saltitos de alegría y a cantar: "James me dijo que me ama" unos dos minutos seguidos, hasta que me cansé. Miré a Knewig, que me miraba como pensando "esta niña está medio loca".
- Ni una palabra de esto a James, Knewig. - Le dije con un dedo acusador y me acerqué a ella y la acaricié. - Ah, que linda eres. Tienes mucha suerte de que tu dueño sea el mago más hermoso, simpático y perfecto de todo el mundo. Estoy segura de que papá me dejará, así que te mandaré ahora con la contestación.
Y se la escribí:
Querido James:Estoy segura de que puedo ir, aunque mis padres no lo han arreglado. Seguramente mi padre convenza a mi madre. ¡Me encantaría ir a tu casa, ya quiero ver a Lily otra vez! Claro que si, hay que arreglar la fecha, supongo que mañana podría ser. Si pueden traerte aquí, mejor, así tomamos el autobús. Si, es cierto hay que ir a comprarlos. También te extraño, y muchísimo. No puedo soportar ni un día más sin verte.- Era cierto -Espero que podamos vernos mañana.
Yo también te amo, ¡ni te imaginas cuanto!
Rosalinda Acuentes