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Algo de mi — capítulo 4
Un leve respirar que surge de algún lugar desconocido, albur del alba
que se va arrollando nuestros sueños, la fantasía soñada de los
vientos fuertes , el sólido adiós de una despedida que parece
repetitiva y frágil…
Un suspiro, el susurro de cada recuerdo oscuro que inspira, la belleza
fría y cruel de tu rostro junto a mi cuerpo, la suavidad de tus labios
carnosos, que se destroza en mil pedazos a cada salivar , quien
persigue tu sueño noche a noche, la soltura de un momento de
relajación incompleta, el murmullo que a mi piel hace erizar, como tu
voz a costa de mi oído, el aire que me falta cuando tú no estás.
Un suspiro; el dulce veneno de tu inyección eterna, la sangre
derramada sobre los escudos de hierro, que con su frialdad matan mi
piel en su atadura, la espada del cobarde que inútilmente lucha
contra su propio destino, la oscuridad inmensa de una noche sin vela,
un suspiro, la fuerza incapaz de derribar fuertes dragones, los
dueños de mis miedos, los que refugian tus sentidos que me
carcomen por dentro, lo grotesco de una caricia tuya, lo ardiente de
las heridas marcadas sobre mi espalda, un suspiro el error de
respiración, el defecto de tu inspiración….
La hoja seca de los árboles marchitos, la rama dura que cava un
profundo poso entre mis venas, el suspiro; el dulce de cada persona
sufrida y débil, la inevitable tortura de un corazón herido y
demacrado, la palidez de un rostro impresionado por tu locura, la
soga que ahorca el deseo de tenerte…
Un suspiro un instante que nunca falta, el sello del derroche de tu
cuerpo, el dolor que se siente con tus dedos, la mano voraz de las
curvas del tiempo, quien recorre nuestros cuerpos, la percepción de
tu sangre de nuevo, la agonía que nunca se va, la sonrisa que
burlona siempre de mi está….
Un suspiro, simplemente el regreso a tu mundo y la caída de mi
orgullo, al ritmo de tus murmullos….