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Historia 42696 — capítulo 7
Capítulo 7: De regreso a Hogwarts
El 1ro de Septiembre, la Sra. Weasley despertó a los chicos muy temprano. Eran las 7 am. y ya se encontraban desayunando. - Es mejor que sobre el tiempo y nunca falte - dijo Molly, con un tono dulce - ¿No es cierto, mis amores? - Sí, mamá - contestaron Ginny y Ron con fastidio - Pero no era necesario TAN TEMPRANO - agregó su hija. - Yo creo que sí, Ginny - la contradijo su madre. - De acuerdo, no tengo ganas de discutir a esta hora - concluyó Ginny y se dedicó a su plato de avena con leche que le había servido la Sra. Weasley. - No veo las ganas de volver a Hogwarts - decía Harry mientras se metía un bocado de avena en la boca - Hosmeade, no se, todo - exhaló un suspiro. - Yo también - dijeron a coro Ron y Hermione - Lo he extrañado mucho, estudiar, las tareas, las clases, la biblioteca. Harry, Ron y Ginny soltaron un bufido. - ¡¿Qué?! ¿A poco no extrañan estudiar? - La verdad no - coincidieron los chicos. Se hicieron las 10 am, y los baúles estaban en el comedor, junto con Arnold, el micropuff de Ginny, y como tenían muchas pertenencias que llevar, Kinsley, que en ese momento era el ministro de magia, le prestó un auto para que llevaran a los chicos a King Cross. El baúl del coche estaba mágicamente ampliado, los asientos también, porque en él iban, adelante, el Sr. Weasley conduciendo, la Sra. Weasley, en el del acompañante, y atrás, los chicos que iban cómodamente, recostados en el asiento trasero. Llegaron a la estación de Londres a las 10:45 am. La Sra. Weasley iba apurándolos a que caminaran. - Niños, van a perder el tren - les gritaba, mientras caminaba al lado de Harry y Ginny. - Mamá no exageres, por favor, - le rogó Ginny - estamos a tiempo. - Es verdad, mamá - dijo Ron defendiendo a su hermana menor. - Molly, cariño, los niños tienen razón - acotó el Sr. Weasley. De pronto, todos se detuvieron en las plataformas 9 y 10, y distraídamente, desaparecieron entre ellas. Vieron a la locomotora de color negra y escarlata, que largaba un vapor blanco, y Harry, Ron y Hermione sintieron una fuerte emoción por volver a verla. Dejaron su equipaje en un vagón, y subieron al tren. - ¡Adiós mamá, papá! - los saludó Ginny agitando su mano - les escribiremos una vez a la semana ¿Si? - ¡Prometanlo! - Les gritó Molly mientras seguían al tren que empezaba a irse. - ¡Sí! - juraron los tres al mismo tiempo - ¡Adiós! Y el tren se perdió de vista. Harry, Ginny, Ron y Hermione, lograron encontrar un compartimiento para ellos cuatro; jugaron , y rieron todo el viaje, hasta que por la puerta pasa Dean Thomas, y miró por demás a Ginny. A Harry le molestó tal mirada del chico, y desvió la mirada hacia la ventana en la que se veía el paisaje que ya estaba oscureciéndose. - Harry, por favor,ignóralo ¿Si? - le suplicó su novia - él ya no me importa, ahora eres tú a quien amo y con el que quiero estar. Harry reaccionó ante esas palabras, se levantó y la besó. - Ya lo sé - le dijo él - pero eso no le da derecho a verte de esa manera, Ginny. Él sabe que estás conmigo, y que eres feliz, y con eso basta como para dejarte en paz ¿No crees? - Si, tienes razón - le ratificó ella -Pero eso Dean no lo entiende. -Haré que lo entienda - amenazó Harry - Si no es por las buenas, será por as malas. - Harry ¡Ni se te ocurra! - le advirtió Ginny - Si lo haces será peor. Y la verdad no quiero que te metas en más problemas. Todos juramos que íbamos a tener un año tranquilo, y lo vamos a tener. - Pero mientras que no se meta contigo, no habrá problemas - procuró Harry. - Que más da - Ginny se resignó a seguir discutiendo con Harry, mientras que Ron y Hermione los miraban atónitos. - Amigo, cálmate - dijo Ron como para tranquilizarlo, pero Harry estaba que hervía de furia - No vale la pena que se peleen por culpa se ese idiota. En ese momento pasa por la puerta Cho Chang, la ex de Harry. Ella lo miró y se fue con os ojos llorosos, pero volvió, abrió la puerta y se dirigió a Harry. - ¿Podemos hablar? - le preguntó la oriental. - De acuerdo, dime - le contestó él con fastidio. - A solas - insistió ella. Harry bufó de mala gana, le dio un beso lleno de pasión a Ginny y se marchó tras la chica. Llegaron a un compartimiento que estaba vacío, y se sentaron. - ¿Qué quieres? - le preguntó Harry. - Hablar contigo - le contestó Cho. - Bueno, ¡¿Qué quieres?! - Harry estaba que explotaba del enojo que tenía. Primero Dean y luego Cho. - Quería saber por qué me dejaste de hablar - le inquirió la chica oriental. - Porque eras insoportable, eras una histérica, una chica que no sabía lo que quería - Le confesó Harry. - Yo te quiero a tí - reconoció Cho. - No, tu no me quieres - continuó el moreno - Tu siempre me quisiste para mostrar que estabas con alguien famoso. Primero lo hiciste con Cedric, que estuviste con él por ser uno de los campeones. Luego conmigo, porque vi a tú - ya - sabes - quien. Después a Michael Corner, por ser un jugador estrella de Quidditch. Y ahora otra vez a mí, por que salvé al mundo. Cho estaba al borde de las lágrimas. Pero a Harry no le importó ni en lo más mínimo, porque, siempre que estaban juntos, ella, por alguna razón lloraba. Y eso a Harry lo sacaba de quicio. - Te juro que no es así - le rogó Cho, que ya estaba llorando. - Sí, Cho - le aseguró él. - No. Dame una oportunidad de demostrarte que he cambiado - Cho estaba haciendo un intento desesperado por tener a Harry de nuevo con ella, pero no lo estaba consiguiendo. - Ni loco - A él se le escapó esa frase - Yo no volvería contigo, por dos razones. La primera es porque estoy con Ginny y la amo con todo mi corazón y nos vamos a casar. La segunda es porque no volvería a tropezar con la misma piedra en el camino. - Me duele lo que me dices, Harry - Cho estaba hecha un mar de lágrimas. -Y a mí me dolía, que mientras estábamos en una cita, me llorabas por que Cedric había muerto - le puntualizó el moreno. - Prometo que no lo volveré a hacer - ella estaba desesperada. - No, Cho. Estoy con Ginny y la amo - Harry le estaba siendo sincero, duro, pero sincero - Olvídate de mí, por favor Cho. - No puedo - ella lo abrazó. Él se soltó y salió del compartimiento dejándola sola, y llorando. Cuando Harry volvió a su lugar con su novia, y sus amigos, se sentó al lago de Ginny, le rodeó sus brazos por el costado de ella y la besó fuertemente. Nadie quiso saber de su conversación con Cho. Pero Ginny se imaginaba que su novio le puso los puntos, y más cuando la vio pasar de nuevo por su compartimiento, llorando y mirando a Harry con reproches. A pesar de eso, el viaje estuvo de lo más normal.