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Historia 43067 — capítulo 10
-Virgil, por fin te encuentro- dijo Derek cuando la vio, pero algo le hizo darse cuenta de que no era un buen momento para pedirle ayuda. La pelirroja tenía los ojos enrojecidos de llorar y una expresión temblorosa en su rostro. Lancelus, que la acompañaba, enseguida le reprendió:
-¡¿No te dije que no te acercaras a ella?!- bramó enfurecido.
-Creo que la chica puede tomar sus propias decisiones, ¿no crees?- contestó Pólux sin dejar tiempo a su amigo a decir nada. Él y Galaad habían insistido en involucrarse en todo ésto y ayudar a su amigo.
-¿Que te pasa?- le preguntó directamente Derek a la chica, obviando las palabras de Lancelus, pero cuando fue a acercarse a ella, su novio se puso en medio y le miró amenazadoramente.
-He visto a Christie , a Bill y a Athene..... estaban paseando... como poseídos...- dijo Virgil con una voz desgarrada y ajena a la discusión que Lancelus tenía con Derek. Éste, al oírla, y sorprendido por sus palabras, bajó la guardia y Lancelus consiguió empujarle, haciéndole caer de espaldas.
-¡Flipendo!- Galaad no se lo pensó y atacó al chico, que también cayó de espaldas con gran fuerza, pero enseguida se levantó con cara dolorida y dispuesto a devolver el golpe.
-¡Parad!- gritó enseguida Derek, y Galaad y Pólux, que también tenía la varita en alto, guardaron su arma. Lancelus, al ver que no habría pelea, hizo lo propio con la suya.
-¿Como es que has visto a Christie y a Bill?- preguntó Derek a Virgil, que seguía muy alterada. Al menos esta vez se acercó lo suficiente a ella sin que Lancelus le parara.
Virgil se tomó casi un minuto para responder, respirando entrecortadamente. Derek, sin embargo, no metió prisa, sino que dejó que la chica se esforzara en intentar explicarse con exactitud y templanza. Finalmente, cuando pareció calmarse un poco, empezó a hablar con una voz que seguía siendo nerviosa y débil.
-El profesor Flitwick nos pidió a los prefectos de Ravenclaw si podíamos ayudarle a buscar por los retratos a Sir Cagodan, que llevaba varios días sin aparecer por el suyo propio. Estaba oscureciendo y yo buscaba por la cuarta planta cuando de repente los vi a lo lejos, a varias decenas de metros... formaban parte de un grupo de unos siete u ocho y también distinguí a otros como Athene.... les grité, pero no me escucharon, parecían como idos, como si no fueran conscientes de lo que pasaba. Finalmente desaparecieron, pero no me sentí con fuerzas para seguirlos....- Virgil acabó de hablar y respiró hondo, para acabar mirando a Derek a los ojos, buscando un poco de consuelo. El chico se estremeció ante la tristeza que emanaban de ellos, pero al mismo tiempo esos ojos hipnóticos no dejaban que la vista se apartara de ellos.
-¿Cuando pasó eso?- preguntó Galaad, tomando la iniciativa.
-Ayer a última hora de la tarde- contestó Lancelus en lugar de Virgil ,pero con un tono de voz nada cordial que hacía ver que quería que los tres Gryffindors se fueran.
Se produjo un silencio muy incómodo en el pasillo, pues ninguno sabía que decir a continuación. Sólo algún sollozo de Virgil rompía el vacío.
-Deberíamos volver a ese pasillo- dijo finalmente Galaad. Derek asintió de inmediato, pues es lo mismo que estaba pensando él en ese momento.
-Virgil, ¿podrías llevarnos allí?- le preguntó Derek, intentando transmitir tranquilidad. Ésta le miró a los ojos de nuevo y asintió con la cabeza.
-¡No!, ¡ Ni hablar, ella no va!- dijo Lancelus, mientras volvía a empujar a Derek para a alejarlo de la chica. El castaño estuvo a punto de replicar, pero no hizo falta.
-Si que voy- dijo ella, en un tono más seguro y serio del que usaba siempre- debo ayudar a encontrar a mi amiga. Ella lo haría por mí.- Lancelus miró a Virgil, y luego gruñó en señal de desaprobación, pero finalmente asintió con la cabeza.
-Entonces yo también me apunto, no voy a dejarte sola con éstos descerebrados.
Pólux rió entre dientes y se acercó a Galaad sin que nadie lo notara para susurrarle:
-Oye, me apuesto tres knuts a que Virgil deja a ese idiota antes de acabar el curso.
-Que sean seis- le respondió el rubio.
Por suerte era un pasillo poco concurrido- pensó Derek, ya a primera hora del día mientras se calentaba las manos entumecidas y miraba de un lado a otro esperando cualquier movimiento. Estaba sólo, pues habían decidido turnarse para vigilar el pasillo entre los cinco durante todas las horas del día y la noche, pues por esa zona ni siquiera de noche el conserje pasaba. Bueno, en realidad había sido idea de Lancelus lo de vigilar el pasillo durante tanto tiempo y sólo uno cada vez, y Derek sospechaba que para que les dejaran en paz a él y a Virgil durante un rato.
Derek oyó pasos, cada vez más cerca de él el sonido de unos zapatos y el aletear de una túnica se aproximaban. El chico sacó la varita, tembloroso debido al miedo y el nerviosismo pero increíblemente rápido en cuanto a reflejos. Pero cuando vio quien era la guardó, pese a lo mucho que le hubiera gustado hechizarle.
-¿Que haces aquí?, no te toca vigilar hasta después de comer.- Le preguntó Derek.
-No he venido a eso, he venido a decirte que Virgil y yo lo dejamos- le contestó Lancelus.
-Que tu lo dejes me da igual, para que te voy a engañar.. ¿pero porqué quiere dejarlo Virgil?
-Lo he decidido yo por ella, no quiero que estemos metidos en ésto- dijo el de forma altanera y autosuficiente.
-Si ella quiere seguir tu no eres nadie para decidir nada- le reprimió Derek. Lancelus, ante esta reprimenda, prefirió cambiar de tema.
-¿Y tu, porque quieres seguir?, ¿porque todos esperan que tú, a falta de Tyler, hagas algo?- le dijo Lancelus de forma burlona- Eres el segundo plato, ¿no?, un héroe sustituto.
Derek prefirió obviar parte de lo que le había dicho, porque de seguir por ahí hubieran llegado a las manos- Yo no he dicho que quiera estar en ésto, ¿te crees que no me gustaría estar durmiendo ahora mismo?, pero debo hacerlo.
-¿Porqué, por el sentido del deber?, ¿porque quieres fama o gloria?- intentó picarle Lancelus.
-No- contestó sobriamente Derek- por una promesa.
-¿Por una promesa, eh?, ¿y esa promesa dice algo de que intentes meterte entre Virgil y yo o de que tienes que ponerla en peligro?- Lancelus hablaba cada vez más alto y con la cara mas cerca de la de Derek, éste se hizo para atrás para no chocar su frente con la del chico, pero aún así contestó:
-Ya te he dicho que ella está en ésto porque quiere hacerlo. Ya la oíste, quiere intentar encontrar a sus amigas Christie y Athene.
-¡Tu no me engañas!, ¡quieres tenerla cerca tuyo para recuperarla!, Pues enterate, ahora está conmigo- bramó Lancelus. Derek sintió que el chico había ido hasta allí a esas horas tan tempranas sólo para hablar de éso. Habían llegado al fondo de la conversación.
-No, no quiero eso. Quiero que ella esté bien, aunque sea con un idiota como tú. Pero si quiere seguir en ésto, no voy a impedírselo- Derek sabía que no todo lo que había dicho era cien por cien verdad; pero aún así, arqueó un poco las cejas para reafirmar su posición.
-Mas te vale que no le pase nada a mi novia- dijo Lancelus, recalcando las ultimas palabras, como restregándole por la cara con quién estaba Virgil.
-Que pena- ironizó Derek- yo que quería llamarla si nos tuviéramos que pegar a puñetazos con un dragón o algo así...
Pasaron unos cuantos días y los chicos llegaron a la conclusión de que, hubiera visto lo que hubiera visto Virgil, éso no volvería a pasar, al menos de momento, así que los chicos tuvieron que volver a reunirse para decidir algo. Éso era algo que no hacía mucha gracia a nadie, pues ni Derek, Galaad o Pólux querían que Lancelus estuviera presente, ni éste quería estar, pero la necesaria presencia de Virgil por todo lo que había visto y porque formaba parte del "grupo inicial", como lo llamaba Pólux, hacía que también tuvieran que aguantar a Lancelus. Finalmente quedaron en un aula en desuso de Encantamientos que nunca solía estar cerrada con llave y que a mitad de tarde estaba por costumbre vacía.
-¿Que se supone que debemos hacer ahora?- preguntó Pólux, que parecía el más contento de estar metido en ese asunto, Lancelus respondió automáticamente- Dejarlo estar- pero los otros cuatro, incluida Virgil, le miraron negativamente.
-Vigilar el pasillo no ha servido de nada. No creo que sea útil volver allí- divagó Galaad, que parecía tener más sangre fría que los demás en situaciones así.
-Oye Virgil, ¿estas segura de lo que viste?- le preguntó Derek, y Lancelus, como cada vez que el chico le dirigía la palabra a su novia, hizo un sonido desaprovatorio y miró al chico como queriendo hacer que desapareciera al instante.
-Si- dijo simplemente ella, lo cierto es que esos días se había calmado un poco, como si se hubiera mentalizado de la situación y entendiera que necesitaba estar más serena y tranquila para afrontar lo que fuera que estuviera por llegar. Se hizo el silencio, pues la conversación había llegado a un punto muerto. Finalmente, Virgil volvió a hablar:
-Creo que deberíamos aclarar lo que sabemos. Al menos es algo que no nos vendría mal. ¿Que es lo que sabemos por ahora?
-Que casi medio centenar de alumnos han desaparecido- dijo Pólux, como si fuera lo más obvio del mundo.
-Y por lo que parece, están volviendo a verlos vagar por los pasillos, igual que lo vio Virgil- Lo que dijo Galaad era cierto, algunos alumnos (pocos, a decir verdad), aseguraban haber visto a los desaparecidos de la misma forma a como Virgil había asegurado a los profesores (pues habían decidido contar lo ocurrido, menos la parte en la que decidían investigar por su cuenta), pero era difícil adivinar quien decía la verdad y quien se dejaba mover por la histeria colectiva.
-No tenemos mucho, la verdad....- añadió Lancelus, que parecía querer meterse en la conversación para buscar la redención de Virgil.
-Sí- añadió ésta- Christie dijo, antes de desaparecer, que todos los que no dejaban rastro eran hijos de muggles.- Todos se volvieron a callar, pensando en los desaparecidos y de lo que sabían de ellos. Y era cierto, al menos con la información de la que disponían, podían asegurar que ese dato era auténtico.
-¿Y si fuera la cámara de los secretos?.. ya sabéis, como hace trece años...- dijo atemorizado Lancelus.
-Claro- respondió Pólux- de no ser por el pequeño detalle de que todo ese asunto se aclaró y de que ahora la cámara de los secretos se puede visitar si le pides autorización al profesor Binns. Pero bien pensado....- Pólux puso una gran ironía en su última frase, por lo que a Derek no se le pudo evitar escapar una leve risa. El chico notó como Virgil le miraba con una cara que no sabía si describir como en defensa de su novio o como complicidad con Derek.
-No podemos hacer gran cosa- finalizó Derek- deberíamos intentar seguir vigilando, al menos a falta de un plan mejor.- Pólux suspiró resignado y movió la cabeza mientras se quejaba:
-Si al menos pudiéramos vigilar son tener que movernos por los pasillos.
Cuando Virgil oyó esa frase la cara se le iluminó y acabó exclamando:
-¡El Mapa del Merodeador!, Christie se lo pidió prestado a Bill antes de desaparecer.- Lancelus, Galaad y Pólux miraron extrañados a la pelirroja, pero Derek lo entendió al instante.
-¿Entonces aún estará vuestro cuarto, no?- le preguntó, a lo que Virgil asintió enérgicamente. Ambos sonrieron. Por fin parecía que progresaban.